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25 febrero, 2016
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Alimentos que pueden enfermar la piel

Bolsas en los ojos, piel tempranamente envejecida, manchas y enrojecimiento crónico son algunos de los efectos que tiene el consumo excesivo de ciertos alimentos. Una consideración a tener en cuenta especialmente después de las fiestas de fin de año y las vacaciones.

Por Paula Aguilera / Fotografía e Ilustraciones Archivo revista Paula.


Paula 1194. Sábado 27 de febrero de 2016.

Bolsas en los ojos, piel tempranamente envejecida, manchas y enrojecimiento crónico son algunos de los efectos que tiene el consumo excesivo de ciertos alimentos. Una consideración a tener en cuenta especialmente después de las fiestas de fin de año y las vacaciones.

Carbohidratos: envejecimiento precoz y manchas

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Existen carbohidratos que tienen mayor capacidad que otros de secretar insulina cuando ingresan al cuerpo, lo que se mide a través del índice glicémico. Dentro de los “de alto índice glicémico” se encuentran los azúcares refinados (incluyendo la miel), los derivados de las harinas de trigo y cereales, como el arroz y el maíz. La insulina funciona como una especie de puerta entre los vasos sanguíneos y las células, ocupándose de que el azúcar en la sangre sea utilizado como fuente de energía. Cuando se consumen en exceso alimentos con alto índice glicémico, se estimula la secreción de hormonas como el IGF-1, que acelera el envejecimiento celular, y en el largo plazo, el de la piel.

La presencia elevada de insulina en el organismo, además, puede producir un trastorno llamado “acantosis nigricans”, que consiste en el aumento de la pigmentación de la piel en sectores como articulaciones, axilas, codos, base del cuello y pliegues, que adquieren un aspecto de color café. La insulina actúa sobre los melanocitos, las células encargadas de producir pigmentos en la piel, y en exceso produce estimulación en esos sectores. La acantosis nigricans es un signo que muestra un aumento sostenido de la secreción de insulina.

Ambos efectos son irreversibles. Sin embargo, existen tratamientos dermatológicos de tipo láser para amortiguar la pigmentación de la piel y cremas despigmentantes. Por eso, para evitar un exceso de la insulina en el organismo, se recomienda que el consumo de carbohidratos no supere el 60% de las calorías que una persona necesita en el día. De este modo, si el requerimiento es de dos mil calorías, no deberían superar los 1.200.

Exceso de sal: bolsas en los ojos
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El sodio retiene el agua del organismo, por lo que si se consume en exceso, el cuerpo tendrá dificultades para eliminar líquido y este quedará almacenado circulando en los vasos sanguíneos y en los tejidos de la piel. El segundo de los casos es el escenario perfecto para la formación de edemas o hinchazón del cuerpo. La popularmente llamada “retención de líquidos”, se manifiesta en la cara a través de edemas palpebrales o bolsas bajo los ojos.

Dado que el sodio es un preservante efectivo y de bajo costo, está presente en la mayor parte de los productos procesados, como bebidas, jugos y galletas, de ahí que la recomendación sea limitar su ingesta y para aliños preferir la sal de mar. La buena noticia es que el efecto del sodio no es acumulativo, es decir, si durante algunos días se ha abusado de alimentos con altas dosis, la solución es beber abundante agua. Una manera sencilla de constatar la retención es observar la orina: debe ser clara y transparente.

Los picantes: enrojecimiento severo

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El enrojecimiento se produce en todas las personas debido a que los vasos sanguíneos poseen fibras que son elásticas y que se dilatan ante estímulos como el calor o el ejercicio físico. Luego vuelven a contraerse, pero en el caso de las personas con rosácea esa capacidad es menor. Por eso motivo, se les recomienda no consumir alimentos que actúen como vasodilatadores.

La rosácea es una patología que se caracteriza por el enrojecimiento e inflamación facial persistente en zonas como la nariz, mejillas y párpados. Es crónica y afecta principalmente a mujeres de entre 30 y 50 años, a quienes se les recomienda erradicar de la dieta los ajíes, la pimienta, el jengibre y las semillas de mostaza, todos vasodilatadores.

Lácteos: amenaza de acné
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Los lácteos son un problema para las personas de piel grasa y quienes tienen tendencia al acné debido a desbalances hormonales. Esto, debido a la betaleucina, residuo de una proteína que favorece el bloqueo del sistema linfático, encargado de drenar las grasas que luego derivan en la piel y modifican la producción de las glándulas sebáceas, que se ven sobreestimuladas, y así se favorece la infección que produce la lesión de acné.

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