*
19 mayo, 2016
orla

Belleza en el desierto

Semillas de quínoa, sales, arcillas, algas marinas y leche de cabra son algunos de los productos capaces de proteger y revitalizar pieles expuestas a la sequedad del aire y del sol. Esta fue la experiencia de Paula en el Uma Spa de San Pedro de Atacama.

Por Constanza López Galilea / Fotografía: Carolina Vargas


En el pueblo de San Pedro de Atacama hay un semáforo que alerta sobre el nivel de la radiación solar a distintas horas del día. No diremos nada nuevo: la combinación de rayos ultravioleta y la sequedad atmosférica puede ser altamente nociva para la piel. Es por ello que la oferta hotelera de la zona ha estado incluyendo crecientemente tratamientos de belleza y bienestar, tanto protectores como reparadores. La reparación, por cierto, incluye programas de elongación y relajación, ideales para después de un largo trekking, un paseo en bicicleta o una desafiante cabalgata por las arenas del desierto más árido del mundo. Por cierto, todos ellos se basan en los beneficios de los productos que nos entrega la naturaleza.

– Semillas de quínoa: “La quínoa o quinua es originaria en los alrededores del lago Titicaca de Perú y Bolivia. La quinua fue cultivada y utilizada por las civilizaciones prehispánicas y reemplazada por los cereales a la llegada de los españoles, a pesar de constituir un alimento básico de la población y de alta riqueza nutricional”, explica Marcela Ortega. El descubrimiento de sus propiedades en la belleza es más reciente: contiene vitaminas del complejo B y vitamina E con función antioxidante, por lo que aporta gran luminosidad a la piel.

Extracto de Goji: llamado el “súper fruto del Himalaya”, tiene alto contenido de nutrientes y antioxidantes que ayudan a combatir el proceso de oxidación celular y, por tanto, a prevenir el envejecimiento.

Kiwi: las máscaras con kiwi están recomendadas para las pieles grasas debido a su poder astringente natural que, en materia de piel, se une a sus capacidades nutritivas y su concentración de vitamina C, clave en la luz del rostro.

Semillas de amapolas: a pesar de no contener morfina, como se pensó por mucho tiempo, posee cualidades sedantes, que calman el dolor de quemaduras, cortes e inflamaciones. Se usa para tratamientos postsolares.

Miel de abeja: contiene ácido glucónico que remueve células muertas mientras los aminoácidos la convierten en un buen exfoliante. Su uso en los labios tiene un efecto hidratante (lo mismo en codos y talones). También puede prevenir y eliminar las impurezas debido a sus propiedades antisépticas y antibacteriales. Otro tanto ocurre con el pelo, ya que es acondicionador natural. Una máscara de una palta y dos cucharadas de miel de abeja resulta altamente revitalizante para el cabello dañado.

Leche de cabra: rica en nutrientes, es muy adecuada ya que tiene un pH muy similar al de la piel y restaura el equilibrio, sobre todo en caso de sequedad.

AGENDA-BELLEZA-BELLEZA-EN-EL-DESIERTO-(2)

La combinación de extractos de kiwi y de algas marinas junto a semillas de amapolas reactiva la producción de colágeno y elastina. La piel recupera firmeza y elasticidad

Tratamientos post trekking

El Uma Spa del Hotel Tierra Atacama tiene un equipo de cinco terapeutas que ofrecen veinte tratamientos que van desde masajes y terapias alternativas, hasta faciales, rituales y baños de tina. Aquí, tres probados servicios:

1. Baño nutritivo con leche de cabra con rosas: se realiza en una tina de agua caliente y se puede solicitar que esta sea instalada al exterior para completar el tratamiento con una insuperable vista al volcán Licancabur. El contacto con el agua permite que los nutrientes y las lipoproteínas de la leche de cabra se absorban a través de las membranas celulares. El resto corre por cuenta de los pétalos de rosa, ricos en vitamina C y que, además, contribuyen con su delicado aroma a que la experiencia de este tratamiento sea perfecta.

2. Ritual Tierra: es un imperdible. Son 70 minutos de la mayor relajación imaginable en una cabina de adobe, tenue luz natural y música oriental de fondo. Comienza con un masaje exfoliante en el que la terapeuta utiliza sales del desierto. Después de una ducha para limpiar la piel, viene la aplicación de una máscara de arcilla en todo el cuerpo y 40 minutos de reposo. Tras una sensación inicial de frío, brazos, piernas, tronco y espalda toman temperatura; la arcilla hace su trabajo de limpieza energética y estímulo de la circulación. “El barro termal posee muchos minerales como magnesio y zinc, que son productores de colágeno y elastina, por lo que retardan el proceso de envejecimiento de las células. Además, fortalece la tensión de la piel y los músculos de la cara. Tiene muchas propiedades más: reduce el acné y la flacidez, y actúa contra las estrías y la celulitis”, explica la jefa de Uma Spa, Marcela Ortega.

3. Reiki y cristaloterapia: casi una hora para conectarse con uno mismo y permitir que las emociones salgan en medio de una relajación profunda y una agradable sensación de paz (la mayoría de los pacientes se queda dormido, lo que no influye en el resultado final de la terapia). El suave cosquilleo o los pasos de frío a calor que se experimentan dan cuenta del trabajo del reiki. En tanto, la terapeuta ubica los cristales en puntos específicos del cuerpo, ya que cada uno tiene un poder regulador de la energía distinto.

Uma Spa

Tierra Atacama Hotel & Spa
www.tierrahotels.com
(Desde $ 29.000 hasta $ 70.000,  según el tratamiento) Calle Séquitor s/n, fono (55) 225 5976.

 

Deja tu comentario