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14 noviembre, 2017
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Eficacia de la cosmética: menos es más

Una selección rigurosa y limitada de ingredientes esenciales y mínimos conservantes es la combinación virtuosa para la mejor tolerancia de un producto y su eficacia en la piel. La cosmética estéril es la punta de lanza.

Por Constanza López, desde Avène, Francia


Paula 1239. Sábado 18 de noviembre de 2017. Edición aniversario 50 años.

Piel enrojecida, deshidratada, eccemas, Sequedad, prurito, dermatitis varias y en distintos grados. Así como se multiplican las intolerancias alimenticias –al gluten, a la lactosa, a la proteína de la soya, suma y sigue– y las reacciones alérgicas de nuestro intestino, así también los dermatólogos ven cómo proliferan los problemas cutáneos.

“Las pieles se han ido sensibilizando”, dice el doctor Jorge Yutronic. “Por distintos motivos –sea por la radiación, los alimentos, el agua–, hoy vemos pieles más reactivas, que reaccionan ante cualquier preservante, perfume o colorante que pueda tener el producto cosmético. La llamada dermatitis de contacto es un fenómeno que se ha vuelto muy relevante en la consulta”.

Los conservantes son sustancias utilizadas para prevenir la proliferación de microorganismos en una fórmula sin alterar su eficacia. Hay muchos, incluidos los controvertidos parabenos, destinados a impedir bacterias, hongos y moho y debieran estar especificados en el envase.

Entre los más comunes figuran también el formaldehído, el fenol y el alcohol y sus derivados y las isotiazolonas. Además, hay otras sustancias que cumplen una función preservante, como los perfumes y colorantes.

Por otro lado, actualmente –en que lo natural, lo orgánico y la sustentabilidad dejaron de ser moda para integrarse en nuestra cultura–, los consumidores buscan la sustancia activa y rechazan los añadidos.

En el Centro Dermocosmético Avène se adelantaron a esta necesidad y crearon –y patentaron– la llamada cosmética estéril, que les permitió desarrollar productos ciento por ciento libres de conservantes y sustancias potencialmente irritantes.

La mayoría de los cosméticos tiene 4 tipos de ingredientes: agua, ingredientes activos, excipientes (responsables de contener a los activos) y aditivos (conservantes, perfumes). La cosmética estéril elimina los aditivos.

Como en la Nasa

Tres operarios trabajan tras un grueso vidrio. Están vestidos como para aterrizar en Marte, con trajes blancos y escafandras, como de astronautas. Se han demorado 20 minutos en prepararse para entrar a esa sala ya que han debido pasar por tres esclusas con presiones atmosféricas diferentes. “En esta planta tenemos varias clasificaciones de ambiente según la cantidad de partículas atmosféricas presentes. Ellos están en la clase A, la estéril, donde hay menos de 100 partículas atmosféricas por pie cúbico de aire y su dimensión no supera los 0,5 micrones”, explica Ricardo Escudero, de Comunicaciones de Avène. La esterilidad del lugar es medida durante las 24 horas del día a través de unos sofisticados sensores llamados Cajas de Petri, que se encargan de monitorear que no haya ninguna presencia bacteriana.

Ellos conforman uno de los eslabones de la cadena de la cosmética estéril, de la que los laboratorios Avène son pioneros. La historia es así. La principal fortaleza de la marca es el agua termal que ocupa en todos sus productos. Se trata de agua bacteriológicamente pura, poco mineralizada, con una concentración pareja de oligoelementos y una relación perfecta entre calcio, magnesio y bicarbonato. A esta “nomenclatura” se deben sus reconocidas propiedades calmantes, antiirritantes, antiinflamatorias y cicatrizantes. “Sin embargo, el descubrimiento fundamental respecto de Avène es la presencia de una microflora llamada aqua dolomieae”, explica el dermatólogo francés Didier Guerrero. “Ella es la principal responsable de sus capacidades curativas y lo que la distingue de otras aguas termales”.

“Por distintos motivos –sea por la radiación, los alimentos, el agua–, hoy vemos pieles más reactivas, que reaccionan ante cualquier preservante, perfume o colorante que pueda tener el producto cosmético”, dice el dermatólogo Jorge Yutronic.

Pero la baja mineralidad y la presencia de la aqua dolomieae la hacen muy sensible a la colonización de microorganismos y, por tanto, a la pérdida de su eficacia. Y como precisamente Avène está dirigida a pieles sensibles, valerse de conservantes para sus productos hubiese sido como dispararse en un pie, puesto que todos los beneficios del agua para las pieles delicadas se habrían visto perjudicados por la presencia de conservantes.

Fue esta encrucijada la que llevó a sus investigadores a trabajar en un proceso de producción y de envasado que les permitiera la estabilidad de las fórmulas en el tiempo sin la necesidad de aditivos.

El agua es extraída directamente desde el captador de la fuente termal y viaja a la planta a través de tuberías de acero. Nunca ve la luz ni tiene contacto con el aire. Llega a un mezclador de acero inoxidable con capacidad para dos toneladas, es la llamada fase acuosa del producto.

Luego pasa a otro mezclador para la fase oleosa y a un tercero para homogeneizar la mezcla. El resultado de este proceso es un “producto base” que es transferido a reactores más pequeños y trasladados a distintas zonas según cuál sea el producto final a elaborar. En cada una de estas fases hay mediciones bacteriológicas y tiempos de espera, una suerte de cuarentena, para asegurarse de que no hay contaminación. Si llega a haberla, se elimina toda la partida.

La parte de la mezcla que está destinada a alguna línea de cosmética estéril Avène –las líneas Tolérance Extrême, XeraCalm y Pediatril– pasa a un infusor, que esteriliza nuevamente la crema, ahora post fabricación.

Este recorrido implica, por cierto, una cadena de producción en que todos los útiles de fabricación –reactores, bombas, tubos de conducción, filtros, maquinaria de acondicionamiento y envasado– sean esterilizados.

Además, los envases tienen un sistema de cierre hermético, D.E.F.I., que garantiza también la estabilidad del producto puesto que impide su oxidación.

“Conscientes de que las pieles a las que más les puedan molestar los conservantes son las más sensibles o reactivas, hemos eliminado también los perfumes. Son fórmulas creadas a partir de una selección rigurosa y limitada de ingredientes esenciales, destinadas a hidratar, calmar y crear una barrera protectora sobre pieles muy sensibles o atópicas”, comenta la química farmaceútica Marie-Ange Martinic, directora de la estación termal de Avène.

Sellado hermético
Se trata de un sistema de envasado por presión que expulsa la dosis requerida, pero que no deja entrar oxígeno. Los envases tienen un sistema de sellado único en el mundo llamado D.E.F.I., que es el que permite conservar la fórmula intacta. El D.E.F.I. tiene una membrana flexible que se levanta cuando se ejerce presión en el tubo, y vuelve a su lugar cuando se libera la presión. No permite que ingrese aire al tubo ni que queden residuos que puedan oxidarse. El tubo, esterilizado por dentro, al igual que la fórmula, se encaja herméticamente en el sistema de sellado a través de una válvula.

Gracias a este sistema, el producto se conserva en perfectas condiciones, en plena estabilidad, durante 12 meses.

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