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28 diciembre, 2016
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Fotoprotección qué sí y qué no

¿Cuánto protector solar hay que aplicarse en la cara? ¿Es necesario usarlo en espacios cerrados? Al final del día, ¿hay que limpiar la piel como se hace con el maquillaje? En estas páginas, las respuestas a estas y a otras preguntas fundamentales para un efectivo cuidado, además de una guía para elegir el producto adecuado.

Por Consuelo Terra


Paula 1216. Sábado 31 de diciembre de 2016.

Decálogo
El protector solar protege del daño provocado por la radiación ultravioleta, al reflejarla, dispersarla o absorberla. Estos daños pueden provocar envejecimiento prematuro, manchas, queratosis actínicas, cáncer de piel y alteraciones funcionales del sistema inmune, entre otros. A pesar de que esta información ha estado por años disponible, estos problemas y enfermedades se registran en casos debido al uso incorrecto del protector solar. Aquí, 10 claves para tener en cuenta día a día, invierno y verano:

1. Una protección efectiva parte desde un FPS 30, pero como pocas personas se aplican la cantidad adecuada, lo ideal es usar FPS 50+.

2. Para cara, cuello y orejas, la dosis recomendada es una cucharadita de té. Para el resto del cuerpo, unas 9 cucharaditas (15 gramos). Dosis menores disminuyen radicalmente la eficacia.

3. En personas que se maquillan, lo primero es aplicar el hidratante y/o antiedad sobre la piel limpia, luego esparcir el fotoprotector y esperar cinco minutos para que se fije como una película protectora. Finalmente, maquillar y esperar 20 minutos antes de exponerse al sol.

4. En ambientes cerrados también hay que usar fotoprotección, dada la exposición en forma directa a luces, pantallas de computadores y celulares, y de forma indirecta a la radiación ultravioleta reflejada en ventanas o superficies.

5. Hay que volver a aplicar cada dos o tres horas máximo, debido a que la sudoración, el cambio de ropa, el roce físico de la piel, entre otras acciones, eliminan el producto de la piel y este va perdiendo su efectividad. Sin embargo, la primera aplicación detallada de la mañana es la más importante de todas y podría compensar una deficiente reaplicación.

6. Entre aplicaciones, no es necesario limpiar los restos previos, ya que el protector solar actúa en la capa más superficial de la epidermis. Asimismo, puede reaplicarse sobre el maquillaje.

7. En la noche es recomendable limpiar la piel para retirar los restos del protector solar, material particulado, polvo y otros elementos que pueden dañar la piel.

8. No es necesario aplicar en zonas cubiertas por la ropa. Protege bien, especialmente si es hecha de entramado grueso como algodón, poliéster y nailon. Su uso, como el de lentes de sol y sombrero son considerados la primera línea de defensa ante la radiación solar.

9. Se debe respetar la fecha de vencimiento en el envase y no hay que guardarlo de un año a otro porque es casi imposible asegurar sus condiciones de almacenamiento. En ningún caso se debe dejar en el auto (incluso en la guantera) o expuesto al sol, porque pierde su eficacia. Se recomienda guardar en un lugar seco y sombrío, a una temperatura entre 5 y 25 °C.

10. Los niños deben tener cuidados específicos. Antes de los 6 meses de vida se debe evitar su exposición directa al sol sin ropa, sombrero y sombrillas. Entre los 6 meses y los dos años se recomiendan protectores solares con filtros minerales (dióxido de titanio u óxido de zinc), ya que carecen de potencial irritante o alergénico.
A partir de los 2 años ya se puede utilizar cualquier fotoprotector.

*Para estos 10 puntos fueron consultados el doctor Pablo Torres, asesor médico de Deutsche Pharma y el dermatólogo Esteban Hernández, director del Centro Médico Skin Med.

Lo que deben indicar las etiquetas
Para registrar un fotoprotector en Chile, el Instituto de Salud Pública (ISP) exige el Factor de Protección Solar o FPS, que indica protección de la radiación solar UVB, la principal causante de cáncer de piel. Sin embargo, la normativa chilena no exige demostrar la eficacia del producto contra los rayos UVA, ni contra los radicales libres, que también causan daños cutáneos crónicos. Tampoco pide un test de fotoestabilidad para evaluar su eficacia en el tiempo. Por eso, “elegir un fotoprotector solo en base al factor FPS no es suficiente”, recalca el doctor Pablo Torres, asesor médico de Deutsche Pharma. Entonces, ¿en qué hay que fijarse para elegir un buen protector solar? Torres recomienda buscar en el etiquetado los siguientes elementos:

-El FPS (que indica la protección UVB) debe ser de 30 en adelante.
-El grado de protección frente a los rayos UVA es etiquetado en el envase como PA seguido por cruces. Un buen nivel de protección UVA es “PA+++”, o “PA ++++”.
-El grado de protección frente a los radicales libres es etiquetado como RSF y un valor porcentual. Por ejemplo: “RSF=96%”, significa que tiene un factor de protección contra los radicales libres de un 96%.
-Etiquetado como “hipoalergénico”.
-Para corroborar que ha sido certificado por estudios internacionales que aseguren su eficacia en el tiempo, debe tener el sello de “fotoestabilidad”, o “fotoestable”.
-Etiquetado como “resistente” o “muy resistente al agua”.
-Opcionalmente, otros sellos que aseguran su eficacia son los de la Skin Cancer Foundation o de la Conac (Corporación Nacional del Cáncer).

El parche que mide la radiación solar
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En diciembre La Roche-Posay lanzó en Chile My UV Patch, un parche de grosor menor a un cabello, capaz de medir el índice UV al cual una persona está expuesta. Para adultos y niños, es distribuido gratis a través de dermatólogos y en algunas farmacias del país. Guive Balooch, biólogo, post doctorado en Biomecánica Celular, vicepresidente global de L’Oréal Technology Incubator y creador de este nuevo producto, se refiere a su uso.
¿Cómo funciona?
Es un dispositivo conectado, que actúa como segunda piel, que puede medir la exposición UV. Es muy delgado y te puedes duchar, ir a la playa, o ejercitar con él. Tiene forma de un corazón que cambia de color con la radiación solar. Cuando el consumidor le toma una foto usando nuestra aplicación con su celular, el algoritmo que desarrollamos calcula la exposición UV y entrega recomendaciones para protegerse.
¿Cúal fue el mayor desafío al desarrollar esta tecnología?
Asegurar que la tecnología funcionara en variadas condiciones de luz y que fuera capaz de medir con precisión. Mi equipo pasó entre 6 meses y un año con La Roche-Posay asegurando su exactitud.

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