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18 octubre, 2016
orla

La función de la ingesta de H²O de pies a cabeza

Los beneficios de tomar entre dos y tres litros de agua diarios.

Por Josefina Hirane y Camila Cornejo


Paula 1211. Sábado 22 de octubre de 2016.

PELO
El agua es un factor fundamental en la suavidad y brillo del pelo. Las células de la piel, especialmente las del pelo y de las uñas, son las más rápidas del organismo en regenerarse, por ende, las que mayor lubricación requieren. El brillo, densidad y suavidad del pelo dependen también de la dieta: los alimentos ricos en proteínas, como el huevo, la leche, el queso y el pescado, aportan con nutrientes que forman la fibra, como la queratina.

PIEL DE LA CARA
Cutis sano: aunque ingerir agua no tiene efectos directos sobre el cutis, sí es favorable para el correcto funcionamiento de los órganos –como acelerar que el corazón bombee más sangre y ayudar a eliminar las toxinas a través del riñón–, lo que repercute en el aspecto sano de la piel.
Piel hidratada: no existen estudios concluyentes, pero algunos dermatólogos coinciden en que el nivel de hidratación de la piel puede depender, a largo plazo, del agua que consumimos. Pero no depende únicamente de eso. La piel se siente seca, craquelada, descamativa o casposa cuando la barrera lipídica de la epidermis desaparece. Esta barrera tiene la función de retener la humedad en la epidermis. La desaparición de la barrera lipídica puede ocurrir por exceso de lavado, uso de productos muy agresivos, como desmaquillantes o jabones altos en alcohol, e incluso debido a la genética.
Menos arrugas: tampoco hay evidencia científica, pero algunos expertos creen que la ingesta de agua, a largo plazo, ayuda a la presencia de ácido hialurónico, molécula cuya función es captar agua en la piel y funcionar de soporte para otras moléculas que aportan elasticidad y tonicidad, como fibras colágenas, elásticas y proteoglicanos.

OJOS
Una correcta hidratación es primordial para que los ojos generen lágrimas. Estas mantienen húmeda la conjuntiva, membrana mucosa que recubre al ojo. Una buena hidratación ayuda a evitar la irritación, que se manifiesta a través de picazón y color rojo.

AXILAS
La cantidad de sudor que se libera depende de la cantidad de ejercicio realizado y de la temperatura ambiental y corporal. Esta última, llamada termorregulación, está directamente relacionada con la ingesta de agua. A menor ingesta, mayor temperatura y más sudor. En estos casos es importante aumentar la ingesta de agua para reestablecer el equilibrio hídrico del cuerpo.

CODOS Y HOMBROS
Al ser una articulación sinovial, tiene un componente importante de agua, (el líquido sinovial reduce la fricción entre los cartílagos y otros tejidos, en las articulaciones, para lubricarlas y acolcharlas durante el movimiento) por lo que al no haber suficiente hidratación,

GLÚTEOS
La ingesta de agua previene y disminuye la celulitis, ya que permite, a través de la orina, botar del organismo desechos que no se han metabolizado. La celulitis es acumulación de grasas a nivel subcutáneo, debido a problemas de circulación, proceso que la ingesta de agua puede acelerar.

RODILLAS
Al igual que los codos y los hombros, son una articulación sinovial que necesita del líquido para lubricar y acolchar durante el movimiento.

BOCA
Producción de saliva: una buena hidratación favorece a la mantención de la producción de saliva. Esta mantiene el pH de la boca neutro, ayuda a la cicatrización de heridas bucales, tiene funciones digestivas y gustativas, ayuda a mantener el equilibrio hídrico del organismo y lubrica la boca.
aliento: una correcta ingesta de agua mantiene el flujo de saliva adecuado para movilizar restos de comida entre los dientes, además de mantener un correcto equilibrio de minerales. Esto permite mantener a raya el mal aliento.
Labios: son los primeros en advertir sobre el nivel de hidratación corporal. Al estar suficientemente hidratados, la piel de los labios se encuentra distendida y suave. Al deshidratarse, se resecan rápidamente y presentan formación de grietas, desprendimiento de la piel y ardor.

Para la elaboración de este artículo fueron entrevistados los dermatólogos Katherine Barría, Víctor Hugo Correa, Juan Honeyman, Alejandra Ríos, Ylé López y Cecilia Orlandi; la nutrióloga Érika Albetman y la
nutricionista Magdalena Acevedo.

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