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16 junio, 2016
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Recuperar la pelvis después del parto

Dolor cuando se retoma la vida sexual o fugas de orina son las dos patologías más comunes que sufren las mujeres después del parto y que un equipo de kinesiólogas están obstinadas en corregir.

Por Pilar Navarrete / Ilustración: Pablo Farías / Fotografía: Alejandro Araya.


Paula 1202. Sábado 18 de junio de 2016.

Fue en el diplimado Kinesioterapia en Embarazo y Post Parto que dicta la Universidad del Desarrollo -el único que existe sobre el tema en Chile- donde se conocieron las kinesiólogas Bárbara Correa, Mireya Basoalto, Carolina Bravo y Karol Aguirre, quienes en marzo pasado abrieron Cekim, el primer centro kinésico enfocado específicamente en la mujer. “Fue gracias a ese diplomado donde entendimos que las mujeres padecen de una serie de disfunciones musculares y de huesos durante el embarazo y después del parto, que les generan mucho dolor o incontinencia de orina, cosas que asumen como algo normal, sin saber que son tratables y reversibles”, explica Correa, quien, tras titularse en 2012, decidió dedicarse exclusivamente a atender a mujeres con disfunciones en el embarazo y con alteraciones en el piso pélvico, el conjunto de músculos encargado de cerrar el espacio inferior de la pelvis, clave en el correcto funcionamiento de la vejiga, el útero, la vagina y el recto. “Una zona que las mujeres desconocen, porque nadie les enseña a reconocer”, sostiene. El primer trabajo de Correa fue en la Clínica Santa María. “Ahí fui yo quien me acerqué a los ginecólogos a explicarles que las molestias que sufrían sus pacientes, si bien eran comunes, no eran normales; que eran tratables y tenían solución, y que no se les pasarían sin un tratamiento. Cuando les expliqué, mi agenda cambió absolutamente y pasé a atender casi a puras embarazadas y pacientes en posparto”.

Pero, para ofrecer un espacio más íntimo, donde las sesiones de atención fueran más personalizadas, Correa decidió asociarse con Basoalto, Bravo y Aguirre. Y así nació Cekim, donde cada sesión dura una hora. La primera suele ser una larga entrevista. “Porque para nosotras conocer la historia de cada paciente, cómo fue su parto, es clave para diseñar el programa de rehabilitación individualizado”, dice Correa.

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Para ofrecer un espacio más íntimo y una atención más personalizada, cuatro kinesiólogas expertas en piso pélvico se asociaron y formaron Cekim, un centro especializado en la mujer y en las dolencias posparto.

¿Qué dolencias son las más comunes después del parto en el piso pélvico?
Las fugas de orina y el dolor en la cicatriz de la episiotomía. Hemos tenido pacientes que apenas se pueden sentar del dolor. Otras pacientes han pasado hasta un año con fugas de orina. Hay casos donde no alcanzan a llegar al baño y tienen fugas de orina en el trayecto. Otras que cuando tosen o se ríen pierden orina y lo asumen como normal.

¿En qué etapa suelen llegar las pacientes?
Cuando las disfunciones ya las están afectando emocional, social y sicológicamente, porque su calidad de vida y su relación de pareja se ha echado a perder porque, como sufren mucho dolor, esquivan la actividad sexual. Muchas no consultan antes, porque sus doctores les dicen que de a poco se va a pasar y en el caso del dolor suelen recetarles analgésicos. Pero pasan los meses y el problema no desaparece.

¿En qué consiste la rehabilitación?
Primero, en explicarles a las pacientes qué es el piso pélvico, porque de esa musculatura, muchas mujeres no tienen idea. Les enseñamos con imágenes: estos son tus huesos, tu pelvis, tus isquiones, el clítoris, los labios internos y externos, el nucleo central del perineo, que es donde se unen todos los músculos. Eso es clave, porque la rehabilitación a nivel muscular parte solo cuando son capaces de reconocer y sentir cada músculo por separado, porque los ejercicios consisten en trabajarlos de manera aislada, contrayéndolos para así fortalecerlos en caso de debilidad y aprender a relajarlos en casos de dolor.

La rehabilitación dura en promedio, tres meses, aunque a las pocas sesiones hay cambios evidentes como el control de la orina y la flexibilidad de la cicatriz de la episiotomía para retomar la actividad sexual sin dolor.

¿Cómo saltan de la teoría a la práctica?
En un box se da una sesión parecida a la de una consulta ginecológica: la mujer se acuesta en una camilla y vemos qué hacen cuando les damos esta instrucción: “contrae el piso de la pelvis”. Ahí se dan cuenta de que contraen las piernas, los glúteos, el abdomen, pero no el músculo principal de la pelvis que es el perineo, porque no lo saben reconocer. Ahí les enseñamos a reconocerlo, a activarlo y así a trabajarlo.

¿Cuánto tiempo tarda la rehabilitación?
En promedio, tres meses, aunque ya a las pocas sesiones hay cambios evidentes como el control de la orina y la flexibilidad de la cicatriz de la episiotomía para poder retomar su actividad sexual sin dolor.

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Por qué se gatillan los problemas
Durante el embarazo, la mujer experimenta un cambio hormonal que hace más flexible sus articulaciones, la piel, músculos y vasos sanguíneos, para permitir los cambios que experimenta su cuerpo durante los 9 meses y prepararla para su parto. Por eso las caderas se ensanchan y aumenta la irrigación en el piso de la pelvis, para que el canal vaginal y la musculatura perineal se adapte y permita la salida de su guagua. “Si no hay ningún tipo de intervención durante el parto, toda esa musculatura se estira hasta llegar al máximo, la cabeza de los niños logra pasar ese canal y dos o tres días después, esa musculatura vuelve a su estado lo más similar a lo que era antes del embarazo”, explica Correa.

Entonces, ¿por qué son tan comunes los problemas después del parto?
El problema no es el parto, sino la cantidad de intervenciones a las que se ven enfrentadas las mujeres durante el parto que dañan la musculatura del piso de la pelvis. Primero, la inducción: inyectan oxitocina para aumentar las contracciones, pero, a diferencia de las naturales, estas son tan dolorosas que la mujer termina pidiendo anestesia. La anestesia baja la intensidad del dolor, pero hace que la mujer pierda la capacidad de estirar el perineo y se termina desgarrando. Como no se distiende, los médicos suelen hacer episiotomía: cortar ese músculo para que pase la guagua. Además, a la mujer la acuestan en una camilla y la posición horizontal bloquea las articulaciones –que de manera vertical sí puede mover permitiendo la expulsión fisiológica de la guagua–, lo que facilita la ocurrencia de desgarros. Y como se hace más difícil la expulsión, a las mujeres les suelen hacer la maniobra de Kristeller: presionarles el fondo del útero para empujar a la guagua, lo que a su vez genera una presión excesiva en el piso pélvico, lo que las predispone a mayor daño muscular e incluso debilidad en el soporte de sus vísceras.

¿La cesárea evitaría estas disfunciones?
No, porque implica hacer un corte profundo en la piel y luego la separación de los músculos de la pared abdominal, que trabaja en sinergia con el piso de la pelvis, la musculatura profunda de la columna y el diafragma. Con esa intervención, esa sincronía se pierde y deriva en disfunciones en el piso de la pelvis como incontinencia urinaria.

*CEKIM (Amapolas 1290, oficina 607, Metro Colón. contacto@cekim.cl. Cel 9 9524 6489).

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