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3 noviembre, 2016
orla

Se me cae el pelo

Según los especialistas, las consultas femeninas por pérdida del cabello están aumentando cada día, y muchas veces el culpable es el estrés. Acá, las causas del problema y cómo frenarlo a tiempo.

Por Ximena Heinsen / Fotografía: Archivo de revista Paula


Paula 1212. Sábado 05 de noviembre de 2016.

“He visto novias que empiezan a perder el pelo con los preparativos prenupciales y terminan calvas en la luna de miel”, cuenta el dermatólogo Robinson Guerrero, especialista en caída del pelo del centro médico integral de patología capilar Tricomed (www.tricomed.cl). Aunque no es el tipo de alopecia femenina más frecuente, la alopecia areata universal es la más extrema e irreversible y se asocia a un estrés sicosomático severo: en una semana se puede perder el pelo por completo. “Tiene mal pronóstico y está relacionada con una respuesta autoinmune que destruye los folículos pilosos, pero hay casos en que se puede revertir, como le ocurrió a Carolina de Mónaco”, cuenta Guerrero.

Sin ser tan extrema, la alopecia más común en las mujeres es el llamado efluvio telógeno, que ocurre cuando la fase de caída –o telógena– que experimenta cada pelo en su ciclo normal de vida, afecta a un mayor porcentaje de los cabellos. “Lo normal es que entre un 10 y 20% del pelo esté en telógeno y entre el 80 y 90% en anágeno o de crecimiento”, dice el especialista. Son varias las causas que pueden influir en este desequilibrio en la fase del ciclo folicular, pero según Guerrero, también es el estrés el mayor gatillante, al provocar cambios hormonales que afectan el ciclo normal de crecimiento del pelo: “Yo diría que en un 80% de los casos, la causa de caída de pelo en las mujeres es el estrés. En el otro 20%, se asocia a hipotiroidismo, enfermedades autoinmunes como el lupus, artritis reumatoide, trastornos metabólicos por dietas y deficiencia de vitamina D”. El efluvio telógeno también es muy frecuente después del embarazo. “El cuerpo está preocupado de tener proteínas y frena la producción de cabello, con el embarazo hasta el 50% del cabello puede entrar en telógeno, pero no se cae hasta que termina la lactancia”, explica.

El segundo tipo de alopecia más frecuente en las mujeres es la androgenética: el pelo se adelgaza progresivamente al punto de que el cuero cabelludo queda expuesto. El dermatólogo experto en pelo Walter Gubelin, del centro médico Skinmed (www.skinmed.cl), explica que al igual que la alopecia androgenética masculina –la más común en los hombres– este tipo de caída capilar se debe a condiciones hormonales genéticas heredadas, aunque también a desórdenes hormonales adquiridos. Otro tipo de alopecia que afecta más a las mujeres que a los hombres es la alopecia frontal fibrosante, en la que el folículo se destruye y se transforma en una fibrosis o cicatriz, por lo que es muy difícil revertirla. “Hace 10 o 15 años era raro ver esta enfermedad, pero su incidencia ha aumentado a nivel mundial. Su causa se desconoce, pero se cree que se debería a factores hormonales relacionados con la menopausia y por la mayor longevidad de los pacientes. Es fundamental diagnosticarla y tratarla a tiempo para intentar detener su evolución”, dice Gubelin.

Aunque no existen estadísticas oficiales, los dermatólogos Gubelin y Guerrero coinciden en que, según su experiencia clínica, las consultas por alopecia han aumentado considerablemente. “Hace algunos años hicimos un estudio que consistió en revisar a todos los pacientes que llegaban a consultar por otras causas, si es que tenían algún grado de alopecia. Concluimos que un 20% de los pacientes que llegaban a consultar por otros motivos padecía algún grado de alopecia, cifra bastante alta”, acota Guerrero.

Diagnóstico y tratamiento
Cualquiera sea la causa que esté provocando la caída del pelo, es fundamental diagnosticar la alopecia a tiempo para un tratamiento efectivo. Existen exámenes como el tricograma o la videotricoscopia, pero como explican los dermatólogos Walter Gubelin y Susana Ruiz-Tagle, del centro médico Skinmed, también se puede realizar un autoexamen llamado pull test, que consiste en tirar mechones de pelo con el pulgar y el índice en 8 sitios diferentes, 4 a cada lado del cuero cabelludo. Lo normal es que caigan 2 a 5 pelos en todo el cuero cabelludo cuando se ha lavado el pelo hace mas de 1 día. “Cuando hay enfermedad caen 1 a 5 pelos por cada tironcito o más de 6 en total si se lavó el pelo hace menos de 1 día”, dice Gubelin, quien agrega que existen unos 100 mil cabellos en promedio en la cabeza de una persona y lo normal es que se desprendan entre 35 y 100 por día. “Esto no debiera causar alarma, porque estos pelos caen porque uno nuevo los está empujando”, afirma. Cuando hay señales de una pérdida anormal, como la que se puede detectar con el pull test, o si el paciente simplemente siente que está perdiendo más pelo de lo acostumbrado al cepillarse o deja pelo en la almohada, es vital consultar a tiempo: “un paciente puede perder entre un 25% y un 50% de los cabellos del cuero cabelludo sin que sea evidente para los demás”, señala Gubelin.

Una vez hecho el diagnóstico médico, el tratamiento es específico según el tipo de caída. En el caso del efluvio telógeno puede ir desde cambios en la dieta –mayor consumo de fierro, proteínas y suplementos vitamínicos– hasta la supresión de ciertos medicamentos que pueden estar provocando la caída, principalmente estabilizadores del ánimo, antidepresivos y anticoagulantes. También se receta un medicamento vasodilatador de uso tópico, que se usa para combatir la alopecia androgenética y que ayuda a revertir el problema.
Como complemento a los tratamientos específicos para cada caso, el doctor Robinson Guerrero suele recetar a sus pacientes sicoterapia, yoga, tai chi o cualquier actividad relajante que ayude a disminuir el estrés. También productos que estimulen la irrigación del cuero cabelludo, desde aparatos como el casco láser de uso casero hasta tratamientos naturales con champú de palma enana o infusiones de cola de caballo y ortiga.
“En el caso de alopecias más severas como la areata universal, también se están viendo algunos resultados favorables con una crema de ají, que contiene capsaicina, compuesto que ayuda a bloquear la acción de unos neuropéptidos que provocan la pérdida del cabello”, asegura Guerrero.

El ciclo normal del pelo
El pelo es un sistema en regeneración permanente, producto de un ciclo folicular de tres etapas que se van sucediendo entre sí. La fase anágena, o de crecimiento, que dura un promedio de tres años, el periodo de reposo, o telógeno, que dura entre 3 a 6 meses, y el catágeno, o estadio degenerativo, de tres semanas de duración, que es la etapa de transición entre anágeno y telógeno. “En una persona normal el 85 o 90% de los folículos pilosos del cuero cabelludo están en anágeno, produciendo cabello. Menos del 1% está en catágeno y el 13% está en la fase telógena. Se dice que cada folículo piloso atraviesa el ciclo de crecimiento del pelo entre 10 a 20 veces en la vida”, explica el dermatólogo Walter Gubelin, del centro médico Skinmed.

Pelucas hiperreales
Paula Roepke tenía 7 años cuando sufrió una alopecia areata universal que la dejó sin pelo. Con su experiencia, y para ofrecer alternativas de calidad, formó su propia empresa. Junto a la estilista Andrea Zúñiga, asesoran a mujeres que sufren distintos tipos de alopecia, hasta llegar al producto que mejor se adapte a su problema. Trabajan con pelo natural y mandan a hacer las prótesis y pelucas a España y Estados Unidos con una tecnología de microfilamentos que consigue una apariencia natural. “Son tan naturales que hasta se les puede cambiar la partidura y hacer cualquier tipo de peinado”, asegura Zúñiga. Según se trate de prótesis parciales para cubrir un área determinada o pelucas completas, se fijan al casco con micro pinzas o cinta adhesiva especial de doble contacto. El esqueleto de las pelucas es de tela elástica con una base de poliuretano que se adhiere al cuero cabelludo como un chupón, por lo que se puede hasta nadar con ellas. Desde $ 290.000 para una media prótesis de pelo natural hasta $1.800.000 una peluca completa de pelo virgen (sin químicos) con garantía de 3 a 5 años. www.paularoepke.com

Masaje ayurvédico y aceite de coco
Según el antiguo sistema de medicina tradicional de la India, o ayurveda, los estados de mucha tensión o estrés permanente pueden bloquear los marmas o puntos donde se cruzan los canales energéticos. “En la cabeza hay miles de estos puntos, y cuando se bloquean se produce cansancio, y en algunos casos alteraciones de la tiroides y caída del pelo”, explica Kusuma Priya, terapeuta ayurvédica formada en el Indus Valley Ayurvedic Center, en Mysore, India. Cualquier masaje de cabeza, cuello y hombros sirve para aliviar el estrés y sus consecuencias, pero el más recomendado para la caída del pelo es el shirodhara. Para realizar este masaje se usa un litro y medio de aceite de sésamo que lleva una mezcla de 18 hierbas, entre ellas la ashwagandha, que es muy rica en vitamina E y ayuda a fortalecer la raíz del cabello. Es un masaje de relajación de cuerpo entero que se concentra cerca de 20 minutos en la cabeza y que termina con un baño de cajón (con vapor). Lo ideal es realizar cuatro sesiones en un mes ($ 28.000 c/u; $ 89.600 el pack de 4, en el centro Ayursala (www.ayursala.cl, Av Manquehue Norte 2056). Para combatir el problema en casa, la terapeuta ayurvédica recomienda masajear el cuero cabelludo con aceite de coco. En casos de caída severa, hacerlo tres veces a la semana y dejar toda la noche para que el aceite –rico en vitamina E– penetre bien y ayude a fortalecer la raíz y la fibra capilar. Luego recomienda lavar el pelo con un champú de argán o romero y enjuagar con agua tibia.

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