Terapias

Belleza

Terapias

Por Daniela González y Pilar Navarrete / Ilustración: Paloma Moreno

Dos periodistas de Paula acudieron a dos distintas terapias en busca de bienestar emocional. Descodificación biológica y masaje rítmico en primera persona.

Paula 1246. Sábado 10 de marzo de 2018.

Masaje rítmico
Por Pilar Navarrete

“Cuando mi doctora antroposófica me sugirió apoyar el proceso de cambios que vivía con sesiones de masaje rítmico, me dijo ‘vas a sentir esto’ y con sus brazos dibujó un acurruco. Eso bastó para pedir una hora con Marisol Gutiérrez. En una salita, me desvestí y me acosté boca abajo sobre una camilla. Marisol me tapó con toallas calentitas. Su forma de dibujar los movimientos que con las manos va haciendo en el cuerpo, aplicando aceites y ungüentos, es tan suave y delicada que construí una imagen de mí en esa sala: la de un reloj abierto en manos de un artesano que va acomodando las piezas desajustadas en su interior. Tuvieron que pasar varias sesiones para entender a qué nivel funciona este masaje. Todavía me cuesta explicarlo, porque es muy sutil. Lo primero que empecé a notar es que, en vez de pensar tanto, me di el espacio simplemente de sentir. Yo que pensaba que eran lo mismo. También empecé a respirar mejor. Por cierto: en todo este tiempo arranques emocionales no me han faltado. Pero ahí está el relojero, siempre listo para ajustar el reloj a tiempo”. Fono 22481 5142.

Descodificación biológica
Por Daniela González A.

“Elaborada por el sicoterapeuta francés Christian Flèche, y basada en postulados que el médico alemán Ryke Geerd Hamer desarrolló en los 70, esta terapia propone que las enfermedades o malestares emocionales se originan por vivencias encriptadas en el cuerpo, y que se destraban con una serie de protocolos. Mi tema es ‘tiempo para mí’, para el que Carolina Fernández –consejera en descodificación biológica– me plantea realizar la línea del tiempo. Con los ojos vendados, camino por una línea imaginaria que se grafica en el piso con tres estaciones: fecundación, nacimiento y presente. Debo reportar lo que voy sintiendo, pues mi subconsciente irá hablando. Me detengo antes de mi fecundación y –riéndome, porque me parece absurdo– le comento que imagino una voz diciéndome que es hora de ir a la vida, pero que yo quiero esperar un rato más. Ella me aconseja repetir una frase: ‘Me tomaré el tiempo que sea necesario’. Y resulta ser una experiencia apaciguante”. Whatsapp: +56 99434 6611.

Seguir leyendo