Jul 10
Un ángel rubio
Hoy: Farrah Fawcett y Ryan O’Neal
Por Bárbara Espejo.
Fue el ángel dorado de Charly. Sólo estuvo en una de sus cinco temporadas, pero cuando alguien piensa en la serie de televisión de fines de los 70, piensa en Farrah Fawcett. El diario St. Petersburg Times, en su edición del 10 de febrero de 1977, publicó: “Las niñas desde Florida hasta California le copian el pelo. Y el póster – con ella en un revelador bañador de una pieza- es una de las más preciadas posesiones de miles de jóvenes del país”.
El famoso póster mostraba a una joven sonriente, rubia, enfundada en un traje de baño rojo brillante, casi de plástico. Se vendieron 12 millones de copias. Los jovencitos la observaban incesantemente para bien de sus fantasías, las niñas empezaron a sentir que ser rubia era una obligación social. Las morenas debían conseguir ése tono, las que ya eran rubias, debían conseguir ése brillo.
La mujer que todos querían quiso a Larry Majors, que movió todos sus contactos para que su carrera creciera. Renunció a Los Ángeles de Charly -lo que sin duda fue un error- y después saltó de mala película en mala película, desprestigiándose. De paso, también se arruinó el matrimonio.
El destino cambió de mano. Farrah conoció al amor de su vida, Ryan O’Neal. La relación empezó antes y sólo se hizo pública en 1982, cuando la mejor rubia parida por la televisión se divorció de su marido. Juntos tuvieron al único hijo de ella, Redmond, un muchacho colorín buscapleitos.
Nunca se casaron. Se atormentaron y se amaron sin tregua, se dejaron, volvieron y siempre se rieron de la imposibilidad de casarse. Con un fracaso marital a cuestas ella y dos él, una unión formal estuvo fuera de discusión la mayor parte del tiempo.
Sólo lo volvieron a considerar cuando Ryan se enfermó de leucemia. Y apenas éste se recuperó de una durísima batalla de cinco años contra la cruel enfermedad, se enteraron de que el cáncer se había apoderado del ángel más hermoso de Charly. Era el año 2006 y cuando viajaron a Alemania estuvieron a punto de separarse.
Pero no. Siguieron como estaban porque estaban bien, después de todo y de tanta agua bajo el puente. Él quiso quedarse junto a una Farrah cada vez más débil que perdía su pelo envidiable a montones.
Ryan le dijo entonces que se casaran y ella por primera vez dijo que bueno. “Lo haremos, tan pronto como ella pueda decir sí… O, al menos, pueda asentir con la cabeza”, le confirmó O’Neal a Barbara Walters en su programa 20/20.
En esa misma oportunidad, él a veces bruto pero casi siempre enamorado, confesó: “es una historia de amor, sí, pero yo no sé cómo actuar en ésta”, admitió. “No quiero saber de este mundo sin ella”. Sin haberse casado nunca Farrah Fawcett dejó viudo a su eterno amante.

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