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Domingo 12 de Febrero 2012
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Ene 10

Lipotour en Buenos Aires

Belleza, Reportajes, Testimonios

Catherine Ruz, una ejecutiva chilena de 26 años, decide hacerse una laserlipólisis para bajar de la talla 42 a la 38. Decide operarse en Buenos Aires porque le sale más barato. Parte sola a Argentina. Y nosotros la seguimos. Ésta es su aventura de compras y cirugía.

Por Marcela Recabarren | Fotografía: Carolina Vargas

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Catherine Ruz toma el teléfono decidida. Quiere hacerse una lipoescultura. Tiene el recorte de un aviso publicitario de la empresa argentina Compañía Dermoestética sobre su escritorio. Sentada en una oficina de un moderno edificio del barrio El Golf, marca el número. La voz al otro lado de la línea le dice que la entrevista de evaluación es gratis. Catherine pide hora. Carla (30), una de las dos ejecutivas que trabajan al mando de Catherine en el área de ventas, le dice a su jefa: “Voy contigo. Quiero arreglarme las pechugas”.
Al día siguiente, a la hora de almuerzo, las dos amigas parten juntas a la evaluación médica. “¿Qué se quieren hacer?”, les pregunta con acento trasandino Patricia Arias, gerente general en Chile de la empresa que tiene su base central en Argentina. Catherine le dice que se siente gorda con su metro 63 y su talla 42, pero más que bajar de peso quiere bajar de talla. Su objetivo es aplanar el estómago, sacarse un rollo de la espalda y esculpirse una cintura. El problema de Carla es otro. Después de tres lactancias consecutivas sus pechugas adelgazaron y se le cayeron. Quiere firmeza y volumen. Patricia les asegura que todo eso es posible. Un médico las verá inmediatamente.

Catherine está en calzón y sostén mientras el doctor le explica que para sacarse la grasa que le molesta deberá someterse a una lipoescultura láser en siete zonas del cuerpo, desde los muslos hasta la parte alta del torso. “Si me hubiera dicho que eran 15 zonas me hubiera dado lo mismo. Lo que yo quería era quedar flaca”, dice Catherine después. A Carla, el médico le dice que, además de ponerle implantes de 355 cc en cada pechuga, será necesario recortarle los pezones para subirlos.

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Ya vestidas, las amigas se enfrentan a los precios. Patricia, la gerente les explica que si se operan en Santiago con los médicos de Dermoestética la cirugía de Catherine cuesta un millón 800 mil pesos y la de Carla –que además se entusiasmó con una lipoescultura láser en el estómago, la cintura y la espalda– tres millones y medio. Les parece demasiada plata. Inmediatamente, Patricia les muestra un presupuesto cuarenta por ciento más bajo. Sólo que en vez de operarse en Chile tendrán que hacerse la cirugía en Buenos Aires. El mismo médico que las controlará en Chile antes y después de la operación será quien tomará el bisturí en la capital argentina. Es una propuesta que Carla y Catherine no pueden rechazar. Aunque ellas tendrán que pagar los pasajes y el alojamiento, ahorran de todas maneras: medio millón y un millón de pesos, respectivamente.
“Te plantean que si ya estás decidida para qué vas a esperar. Yo, que trabajo en ventas, te puedo decir que esta gente es súper hábil porque cierra el trato al tiro”, dice Catherine más tarde. Las amigas se entusiasman tanto que ni siquiera cotizan en otra parte. Patricia está ante dos clientas entregadas: “¿Se operan en una semana más? ¿En dos?”, les pregunta. Las amigas deciden que se harán la cirugía dentro de quince días. El 20 de agosto entrarán a pabellón. En Buenos Aires, por supuesto.

BAILEMOS TANGO
Tras la visita a la compañía de cirugía plástica pasa lo siguiente: 1) Catherine se acuerda de que Margarita, una amiga azafata, se operó hace poco la nariz en Buenos Aires, así es que la llama. La chica contrató los servicios de Compañía Dermoestética y está contenta con el resultado. 2) En un cumpleaños, Catherine conoce a una amiga de Margarita que viene llegando de Buenos Aires enfajada, adolorida y feliz tras una lipoescultura láser con la misma empresa en una clínica de Palermo. 3) Catherine y Carla pagan sus operaciones con nueve cheques.
Pero Catherine debe posponer su viaje. En la oficina le dicen que ella y Carla no pueden ausentarse de la empresa al mismo tiempo. Carla viaja sola a Buenos Aires, donde la esperan su mamá y una tía. Se opera con anestesia local y en forma ambulatoria en una clínica de Palermo. Se recupera en un hotel y vuelve a Santiago enfajada, acinturada y con unas pechugas que crecieron desde la copa A a una fabulosa copa C que exhibe ante sus compañeras apenas llega a la oficina. Les confiesa que el cuerpo le duele espantosamente, pero está fascinada con el resultado.

–Estás regia. Me muero por partir– le dice Catherine a su amiga.
Tres semanas después, Catherine llega corriendo al aeropuerto. Son las 11:30 de la mañana del 21 de septiembre y su vuelo a Buenos Aires está a punto de salir. Catherine se atrasó porque trabajó hasta el último minuto, aunque se había tomado el día libre. Hace cuatro meses aceptó la misión de formar un área nueva en la compañía y dice que el tiempo no le alcanza ni para ir al gimnasio. Es soltera, relacionadora pública a punto de terminar un magíster en Marketing y vive con sus padres. Los fines de semana maneja su propia empresa de mantención de áreas verdes.

En el avión toma un respiro. Es su primer viaje a Buenos Aires. Antes del despegue suena su celular. Es su amiga Vanessa, que le desea buena suerte y que vuelva regia. También la llaman Denise, Mariana y Angelita. Lesly, su hermana, es la última que alcanza a comunciarse con ella antes de que la azafata ordene apagar los celulares. “Esto es como ir a un partido de fútbol. Todos te desean suerte”, dice Catherine. “Lo asumo como un desafío. Después igual tengo que hacer dieta y ejercicio para mantenerme. Pero vale la pena. Sin la operación me demoraría un año en estar como quiero. Con la lipo voy a estar flaca para el verano. Voy a adelantar el proceso. Me conformo con una o dos tallas menos”.
Un azafato francés se acerca a ella, directamente a ella, que está sentada en el asiento del medio de la fila del medio del avión.
–¿Conoces un buen lugar para bailar salsa en Buenos Aires?– le pregunta a Catherine en un coqueteo abierto.
Ella se ríe sin contestar. Es su forma de decirle que no está interesada.
–Mira cómo te piropean –le comentamos.
–Yo creo que es porque tengo buenas pechugas. Los rollos los disimulo con la ropa.
–Cuéntame, ¿qué pasa si vuelves a Chile y no te gusta cómo quedaste?
–Me dijeron que si no me gustaba cómo quedaba me podían hacer un retoque después de un tiempo, pagando un adicional, no sé de cuánto. Tampoco pregunté qué pasaba con mi plata si me arrepentía de operarme. La verdad es que ni se me pasó por la cabeza porque he visto que que mis amigas han quedado contentas. Confié ciento por ciento.

LA TALLA FUTURA
Apenas deja su maleta en un hostal de Palermo, Catherine parte en taxi a la Avenida Santa Fe. Son las cuatro de la tarde. Su plan es aprovechar el día y medio que tiene antes de la cirugía para conocer la ciudad y salir de compras. Calcula que con el medio millón de pesos que ahorró al operarse en Buenos Aires en vez de en Santiago tiene de sobra para las compras.
Catherine se fija en un vestido blanco con grandes flores café. Entra a la tienda. Con el vestido en la mano se acerca a la vendedora, una argentina rubia y delgada:
–Este vestido es talle cero. ¿A qué corresponde el talle cero?– le pregunta.
–A un extra small.
–¿Y qué talle crees que tengo ahora?
La vendedora la mira, calcula. –Un talle dos– responde.
–Entonces me voy a probar un talle cero –dice Catherine– Es que me vengo a operar entera, me voy a hacer la lipo y voy a quedar flaca, tan flaca como tú–.
–Mirá vos. Yo también me quiero operar. Estoy juntando plata para levantarme los párpados en el verano– dice la vendedora.
Catherine se prueba el vestido, un modelo cruzado y elasticado. Se mira al espejo. La talla cero le cabe perfectamente.
–Pucha, me cabe, pero se me ve el rollo de la espalda. No importa. Me llevo el vestido igual. El rollo va a desaparecer.

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Una blusa y una polera después, Catherine termina su día en Palermo Viejo, en el restorán La Cabrera, un lugar de moda donde hay que hacer cola para entrar. Después de estudiar el menú pide una copa de vino tinto, un bife chorizo y una ensalada de palta y palmitos. “Ah, y papas fritas”, le dice al mozo. “Esto es como la última cena”, dice Catherine. “Después me tengo que empezar a cuidar”. A las 11 de la noche se va a dormir a su hostal, una parada de mochileros que encontró en internet. Le cobran 30 dólares por cinco noches en una habitación individual con baño compartido. Allí tendrá que recuperarse de la operación ambulatoria.
Al día siguiente, a las 11 de la mañana, Catherine parte en taxi a La Recoleta. Pasa frente al café La Biela, mira el cementerio desde fuera, porque no le gustan los cementerios, y avanza por la Avenida Alvear. Entra a una tienda de aire industrial. Empieza probándose una polera roja, una pollera blanca, un chaleco verde militar y una blusa de gasa. Con su lipo en perspectiva se compra ropa que le queda justa o chica. Después de pagar, se sube con dos bolsas llenas de ropa a un taxi que la lleva al Obelisco y a la Casa Rosada. Almuerza pasta en un restorán italiano del centro y mientras paga se da cuenta de que está a punto de llover. Decide seguir vitrineando bajo techo, en las Galerías Pacífico. En el centro comercial, Flavia y Valeria, dos vendedoras de una tienda de cinturones, hablan entre ellas sobre bajar de peso. Catherine les cuenta que está en Buenos Aires para hacerse la lipo.
–¿En serio? ¿Cuándo te operás?– le pregunta Flavia.
–Mañana–.
–¡Qué suerte! Yo también necesito una lipo, pero no tengo plata. Tendría que agarrar una motosierra y cortarme las caderas– dice Valeria.
Catherine sale de la tienda con un cinturón nuevo.
–Buena suerte. Volvé a mostrarme cómo quedaste– alcanza a decirle Valeria.

SÁBANAS ROJAS
El día de la operación Catherine se levanta a las once de la mañana y parte a La Recoleta a cambiar una blusa que compró el día anterior. La tela estaba rasgada. A la una y media está de vuelta en el hostal. Mete en una bolsa los exámenes médicos que se hizo en Chile, una faja y su carné de identidad. Está lista. La encargada del hostal le avisa que el taxi de la empresa de cirugía plástica la espera en la puerta.
–Tan, tan, tarán –canta Catherine en tono funerario. Dice que es en broma. Que no está nerviosa. Quiere operarse luego. El taxi es un Peugeot viejo que huele a cigarrillo. En vez de llevarla a la clínica de Palermo donde operan a la mayoría de los pacientes de Compañía Dermoestética, el chofer la conduce al Sanatorio Agote, en La Recoleta. Catherine no pregunta por qué hubo cambio de planes. El sanatorio parece un hotel. El lobby tiene piso de mármol blanco y sofás de cuero negro. “Ah, qué bien”, dice Catherine al entrar. “Esto huele a clínica. Me da confianza”.

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En el lobby Catherine conoce a Viviana Blanco, la coordinadora internacional de la empresa de cirugía plástica. Suben juntas a una pieza de hospitalización, en el cuarto piso. Arriba, Catherine se pone una bata de hospital. El doctor Edgar Samaniego, el médico ecuatoriano que la controló antes en Chile, entra a la pieza. Con un plumón rojo marca las zonas que intervendrá en el cuerpo de la paciente. “Por favor, doctor, deme un analgésico bien fuerte después de la operación. No quiero que me duela”, le pide Catherine. El médico le dice que no se preocupe.
“¿Cuánto tiempo durará la cirugía?”, le pregunta Catherine al médico. “Cerca de dos horas y media. Después vas a pasar unas tres horas en recuperación. Cuando te sientas bien vas a poder volver a tu hotel”, le contesta el doctor. Sobre una camilla, camino al quirófano, la paciente sonríe. No dice nada. Se despide de Viviana haciendo una seña con la mano.

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Seis horas después de entrar al quirófano, Catherine despierta mareada en su habitación. Aprieta el botón para llamar a la enfermera. La enfermera no viene. Catherine no puede seguir esperando, tiene que ir al baño. Se levanta y camina sola. No se da cuenta de que deja un rastro de sangre en el piso. De ida al baño y de vuelta. Con esfuerzo se sube a su cama nuevamente. Sólo entonces nota que está sentada en un charco de sangre.
Aparece la enfermera.
–Por favor, ¿me podría cambiar las sábanas?– le pide Catherine.
–¿Para qué? Si en cinco minutos vas a estar igual– le contesta la enfermera.
–Es que estoy empapada– dice Catherine.
Como el equipo de Paula que observa la escena pone mala cara, la enfermera se lleva las sábanas ensangrentadas en una bolsa de plástico. Una mucama pone sábanas limpias en la cama. El sangramiento es normal después de una lipoescultura láser porque las pequeñas incisiones que se hacen en la piel quedan abiertas, sin puntos, para que drenen. Catherine no sabía que el sangramiento iba a ser tan abundante, pero no está asustada.
Son las ocho y media de la tarde. Según el procedimiento habitual en la empresa de cirugía estética, ella debería volver a su hotel. Pero el médico que la operó no la da de alta. “Como viajó sola es mejor que se quede”, dice el doctor.
Antes de quedarse dormida en el sanatorio, Catherine vuelve a empapar la cama de sangre. La mucama cambia nuevamente las sábanas. Durante la noche debe cambiarlas cuatro veces más. Catherine está contenta de no haber tenido que pasar esa noche sola en el hostal.
A las nueve de la mañana el médico visita a su paciente y le revisa las catorce incisiones que le hizo al operarla. Once cicatrizaron solas. Tres siguen sangrando, una de ellas, profusamente. “Lo más probable es que sigas sangrando hasta mañana al mediodía”, le dice el doctor. “Ahora te voy a dar de alta. Descansa en tu hotel y, si te sientes bien, en la tarde puedes salir a caminar. Te hace bien caminar, porque te ayuda a drenar el líquido de anestesia y la sangre por las heridas”.

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Catherine se pone su faja. Una vez vestida con un buzo, camina con paso vacilante hasta el espejo del baño. Todavía está mareada. “Me siento machucada”, explica bajo los efectos de los analgésicos. Se levanta el polerón y mira por primera vez su cintura. De frente. De lado. Es un perfecto reloj de arena. “¡No lo puedo creer! Y eso que estoy toda inflamada”, dice fascinada. Entonces se da cuenta de que en su pantalón de buzo crece una mancha de sangre. Es la herida del muslo izquierdo. Catherine llama a la enfermera.
–¿Por favor, me puede cambiar este apósito antes de irme?– le dice.
–¿Para qué? Si en cinco minutos vas a estar igual –le contesta la misma enfermera de la tarde anterior.

POSOPERATORIO EN SAN TELMO
Sin cambiarse los apósitos, Catherine se sube al taxi. Le cuesta doblar el cuerpo para sentarse. “Me siento como si me hubieran tirado al suelo y me hubieran agarrado a palos”, dice camino al hostal. Cuando llega a su habitación se sienta en la cama. Cuenta los apósitos que le dieron de repuesto en el sanatorio. Cinco. No son suficientes. Incapaz de salir de nuevo a la calle, le pide al equipo de Paula que vaya a la farmacia a comprarle más apósitos y tela adhesiva.
Después de curarse con povidona las tres incisiones que siguen sangrando, Catherine duerme hasta la una de la tarde. Despierta con hambre. Almuerza pasta en un restorán del barrio. Dice que se siente bien y quiere aprovechar la tarde de domingo para ir a San Telmo. En el asiento del taxi intenta acomodarse lo mejor posible. “Sentada me duele un poco la espalda”, dice mientras el taxista avanza sobre los adoquines de las calles que rodean la plaza Dorrego.

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De pie Catherine se siente mejor. Camina despacio entre los puestos de antigüedades hasta que se da cuenta de que su buzo, un nuevo buzo, está manchado de sangre. Es su muslo izquierdo nuevamente. Por eso y por el cansancio, decide tomar un taxi al hostal. En el camino le pide al chofer que se detenga en una farmacia, donde compra más apósitos y dos paquetes de toallas higiénicas. Se mete al baño de su alojamiento. Sobre cada herida se pone un apósito chico, encima uno grande y sobre éste una toalla higiénica. Todo bien afirmado con tela adhesiva. Confía en que eso mantendrá la sangre a raya.

Un día y medio después, el martes a las doce de la tarde, Catherine está de vuelta en Santiago. Aparece radiante y maquillada frente al edificio donde trabaja. Avanza con paso rápido sobre una botas taco aguja de siete centímetros de altura. Lleva un nuevo corte de pelo, escalonado, y una falda café que se compró a última hora en Buenos Aires.
“Mi plan era venirme directamente del aeropuerto a la oficina, pero la ropa se me manchó con sangre y tuve que pasar a mi casa a cambiarme”, explica en el ascensor del edificio. Han pasado tres días desde su operación y una de sus heridas sigue sangrando, pero ella no está preocupada. El médico la controlará el jueves. Luego se someterá a diez sesiones de drenaje linfático en la misma empresa de cirugía estética. “Ahora como que me está doliendo más”, reconoce Catherine. Apenas entra a la oficina, la recepcionista sale a abrazarla. Siguen las dos ejecutivas que trabajan a su mando. “¿Cómo te fue? ¿No te duele?”, le pregunta Carla. “Estoy machucada”, contesta Catherine. “Muestra, muestra”, dice Claudia, la otra ejecutiva, Catherine se levanta la polera y luce su cintura enfajada. Ya bajó una talla. En un mes más, cuando disminuya la inflamación, espera bajar otra. Claudia (35), la más alta y flaca del grupo, la mira con la boca abierta. “Quedaste regia”, le dice. Se entusiasma tanto con los resultados que pide una entrevisa de evaluación para operarse. Quiere ponerse implantes de pechuga y hacerse una laserlipólisis en la espalda. Ya está todo listo. Viajará a Buenos Aires en noviembre.

35 comentarios en " Lipotour en Buenos Aires "

  1. Jovi dice:

    Catherine es una idiota, como puede ser normal sangrar durante tantos días????

    Julio 10, 2011 a las 2:28 pm

  2. Thomas Sherwood dice:

    Hello
    I live in Iowa, USA. In 1974, our school hosted an exchange student from Buenos Aires by the name of Patricia Arias. She and I were friends and I am trying desparately to locate her. I remember her saying her father was a Doctor. I have pictures of her from 1974. If you know this beautiful woman, please ask her to contact me.
    Thank you
    Thomas

    Noviembre 12, 2009 a las 12:17 pm

  3. mona dice:

    hace dos años me opere en cia dermoestetica en buenos aires y desfiguraron mi rostro,estoy en juicio ,pero agradezco no haber corrido la misma suerte de la paciente que se les murio recientemente en Córdoba. son gente sin escrúpulos,pero siguen publicitandose y atrapando incautas ¡¡¡¡que horror¡¡¡

    Septiembre 1, 2009 a las 5:23 am

  4. Anonimo dice:

    Quiero contarles que al igual que otras tantas mujeres, yo tb, me deje tentar por ciadermoestetica y hable personalmente con Patricia Arias, la gerente en Chile. Luego de acordar el precio ($3.000.000.-)
    me someti a una lipoescultura laser y un aumento de mamas con pexia incluida, ya que los embarazos y lactancias habian dejado sus indiscutibles huellas.
    El resultado fue espantoso, pese a que segui al pie de la letra todas las indicaciones. Primero me pusieron implantes de silicona no texturizados, bajo el musculo pectoral, lo que hizo que se desplazaran de lugar, quedando una mama mas alta que la otra. Y no me las levantaron lo suficiente, por lo que tenia una super caida y la otra mas normal, pero tampoco bien. Reclame y pedi que me respondieran porque el trabajo estaba mal hecho. Me dijeron que tenia que esperar un tiempo, alrededor de 6 meses, para repararmelas. Lo otro es que me chantajearon con tener que operarme otra cosa al mismo tiempo, como para aprovechar el pago del derecho a pabellon, ya que ellos solo responderian por los honorarios medicos. Esto me parecio totalmente sospechoso, se veia la intencion de no responder. Ademas con la desconfianza que me habian dado, no me hubiese hecho nada mas con ellos.
    Finalmente, me bajonie tanto que me sentia pesimo. Consulte otros cirujanos plasticos y tome la decision de arreglar el desastre con un profesional de trayectoria y prestigio aqui en Chile. Estoy muy contenta con los resultados, pese a que arreglar algo jamas va a ser lo mismo que empezar de cero. Pero por favor no se operen con ellos, todo fue super chanta. Y efectivamente son buenisimos para vender la pomada. Yo diria que ahi esta la astucia del negocio…..

    Enero 22, 2009 a las 9:34 pm

  5. MF dice:

    Que suerte la de ellas, con plata, y sin mayores responsabildades que su trabajo. Ojala yo tambien pudiera tener esa cantidad de dinero para “esculpirme”, pero como no la tengo debo seguir conformandome con mi rollito de la espalda, la talla 42 que tampoco puedo bajar, y a pura aguita nomas. Y si ahora tuviera esos tres millones de pesos, creo que primero le compraria algunas cosas a mi hijo que le hace falta y despues me compro alguna pastilla natural para adelgazar :)

    Noviembre 3, 2008 a las 11:49 am

  6. Anónimo dice:

    Qué dieron en Chilevisión sobre Dermoestética?
    ojalá lo puedas compartir.
    Este reportaje es de enero. AL igual que a la chica que comentó mñas abajo, me encantaría saber que pasó con catherine ahora que ha pasado casi un año desde su intervención. Habrá quedado bien y conforme??
    cuenten, porfa

    Octubre 23, 2008 a las 7:32 pm

  7. Lorena dice:

    ¿No vieron las noticias de Chilevisón anoche? ¿Todavía les quedan ganas de confiar en dermoestética y sus viajecitos?
    Yo tenía casi todo listo, viajaba el 30, pero después de lo que ví ni me hablen de Dermoestética.

    Octubre 21, 2008 a las 8:16 pm

  8. tete dice:

    hola.. soy de chile .. me gustaria ver cuanto sale ir a argentina para hacerme una rinoplastia..ojala me pudieran decir cuanto sale todo .. en peso chileno!

    Octubre 12, 2008 a las 5:09 am

  9. letty dice:

    Mira de todos los lados que he leido este es el mas serio sobre la compañia dermo estetica, hace 1 mes mi amiga y su mama viajaron a Argentina y llegaron regias me recomendaron a su medico ahora yo con mi hermana queremos hacer el mismo viaje, tengo que reconocer que aun tengo dudas y me gustaria contactarme o que la periodista por favor terminara el reportaje bien, si sano la herida si fueron buenos los resultados he sabido de esa clinica que las mayores denuncias han sido por implantes (solo los lei en blocks no es nada fidedigno) me gustaria una pequeña aclaración, ya que el reportaje queda como en el aire, lo que paso al final??.
    Y para las personas que dicen que aunque la mona se vista de seda y bla bla …. el estar aca criticando a las personas que nos queremos hacer un retoque es por que no respetan la opinion y la libertad que cada una tenemos para hacer con nuestro cuerpo lo que estimemos conveniente, yo respeto su opinion de no querer alterar nada de su cuerpo bien por Uds. mi opinion es diferente si el GIM no me ha sacado este rollito y me lo quiero sacar es mi opinión y es tan respetable como la suya y no ofendo a nadie.

    Septiembre 28, 2008 a las 5:16 pm

  10. cecilia dice:

    en ves de pensar en que ponerme o que arreglarme, es mejor aprender a ser feliz, y aceptarse tal cual se es.
    lo que debemos hacer todas es una cirugia al espiritu, que bastante falta que hace en en estos tiempos.
    con mucho cariño.

    Agosto 5, 2008 a las 10:16 pm

  11. andrea dice:

    Hola,

    recuerden siempre que lo barato sale caro.
    no les parece irregular que con tanto sangrado y mareo la hubieran pretendido mandar a la casa? si no lo hicieron tengan por seguro que fue porque habia periodistas de la revista haciendo el reportaje.

    encontre un sitio: http://www.noteoperesaca.com

    leanlo, pues contiene diversos testimonios de personas que tuvieron pesimos resultados y que no recibieron un servicio post venta adecuado.
    esta compañía tiene varias demandas y hasta solicitud de quiebra.

    y es totalmente irregular que envíen a una paciente despues de hacerse una lipo a la casa. requiere de extremo cuidado. no porque ellos denominen la intervencion como laser, sin mayores cuidados post operatorios, es completamente falso.

    no estoy en contra de quienes quieran arreglar un poco su aspecto fisico no lo hagan, pero eso tiene un costo que no es precisamente barato, y cuando algo es muy barato es por algo, con la salud no se juega, recuerdenlo mujeres de Chile, busquen opciones aca, mas vale invertir más, pero hay
    facilidades de pago.

    saludos

    Julio 27, 2008 a las 6:15 pm

  12. adriana dice:

    Hola Catherine: Han pasado tantos años que no te veo pero gracias a la revista y este espacio fue emocionante tenerte en la pantalla y encontarte muy bonita.
    Fue una tremenda sorpresa cuando leí el reportaje…¿sabes por qué? …cuando eras una escolar de cuarto medio fui tu profesora de Filosofía, (también de tus hermanos) y nunca te voy a olvidar porque hicistes un trabajo de investigación muy bonito de los Beatle…que por mi época y juventud eran y son mis favorito. Bueno al leer lo que hicistes con tu cuerpo sentí mucho tiritones…¡¡¡qué valiente fuistes!!! que fortaleza para terminar el cuento y la paciencia para esperar minuto a minuto la sanación de los puntos que te sangraban ¡¡¡ohhhhh!!!! te pasastes para ser fuerte…bueno “para verse bella hay que ver estrellas”… Gracias a Dios todo terminó bien..eso espero. te deseo lo mejor del mundo… en el trabajo, salud y en la vida cotidiana.
    Felicito a las periodistas que siguieron paso a paso el tema junto a tí ya que así sirve para que otras jovencitas y otras más maduritas sepan que nada es fácil ni gratis; todo tiene su costo.chau
    Un abrazo Adriana

    Julio 18, 2008 a las 4:52 pm

  13. monica dice:

    mi experiencia en cia dermoestetica fue terrible.todo salio mal no se hicieron responsables de la reparacion y les estoy iniciando acciones legales.les recomiendo leer una pagina web que habla de lo que cia dermoestetica es http://www.noteoperesaca.com lamentablemente yo cai como tantas otras

    Junio 11, 2008 a las 4:38 am

  14. marriotcita dice:

    quiero saber donde puedo contactarme para hacerme un arreglito en la nariz por favor urgente lo necesito………..

    Mayo 8, 2008 a las 12:26 pm

  15. y_maka dice:

    hola quisiera saber el precio de una rinoplastia

    Mayo 3, 2008 a las 7:56 pm

  16. Monique dice:

    Hola , para las que piden el dato , yo lso conozco una amiga se operò ahi y le salió todo perfecto

    Sellaman Compañia Dermoestetica y los telefonos son 2022882 2022861 y la http://www.ciadermoestetica.com
    prueben . vale la pena!!!

    Abril 24, 2008 a las 3:53 pm

  17. carolina dice:

    quisiera saber si existe donde comunicarme para preguntar por precio y quien hace la ruta de en chile

    Abril 17, 2008 a las 3:01 pm

  18. desdeelotroladodelcharco dice:

    lei con mucha atencion al reportaje.
    a mi en lo personal me encantaria sacarme los rollitos que me sobran..el miedo es mas fuerte..ya tengo otra cirugias, los postoperatorios mios fueron horrorosos.
    demasiado valiente la prota de la historia, puede dar alas a muchas, cuidado con difundir esto, como si se fuese a la pelu.
    muchas españolas hacen estos tours en argentina..muchas no vuelven, miren en san google y veran que no miento

    Marzo 31, 2008 a las 8:48 am

  19. claudia dice:

    holame gustaria saber cuanto sale una rinoplastia

    Marzo 19, 2008 a las 3:02 pm

  20. cecilia dice:

    Superbueno el reportaje, las opiniones de las otras lectoras no me parecen, que tiene de malo operarse lo que natura non da el cirujano puede hacerlo, además es casi seguro que si tubieran la posibilidad lo harían, eso de estoy conforme con mis rollitos es cuento, es solo cuestión de verlas acomplejadas escondiendo los roolos cuando van a la playa!!!!
    Me gustaria mas antecedentes de la clinica, estoy planeando hacerme una rinoplastia en argentina, se los agradecería un millón!!1

    Marzo 11, 2008 a las 6:23 pm

  21. Pilar dice:

    Hola, relacionado con el tema del peso, ojalá pudieran hacer un reportaje sobre el síndorme de ovario poliquísitico tan de moda actualmente.

    Un poco arriesgada la protagonista del reportaje, viajar a otro país…me daría miedo. Si me operaría lo haría en una Clínica reconocida. Lo que nunca se cuenta con detalle en los programas de televisión sobre cirugúa plásitca son los dolores e incomodidad del post-operatorio, he visto a gente recién operada y es horrible.

    Febrero 18, 2008 a las 1:16 pm

  22. karina dice:

    auque la mona se vista de seda mona se queda, para que cambiar apariencia si lo que no otorga la naturaleza no se compra jajajajaja

    Febrero 12, 2008 a las 10:46 am

  23. johana dice:

    …uyyyyhhhhh! super!!! una amiga me comento de este reportaje y no sabe como contactar al médico…me pueden enviar sus datos porfavor…desde ya agradecida…Jl

    Febrero 8, 2008 a las 7:03 pm

  24. sofia dice:

    si se tiene la plata o las condiciones de pago son accesibles…por qué no operarse???… que hay de malo con hacer retoques a nuestro cuerpo??… yo feliz me haría una rinoplastía, mi mama quiere ponerse pechugas y hacerse una lipoescultura…que hay de malo con eso??.. la idea es envejecer sintiéndose bien.

    Varias amigas se han ido hacer cirugías a mendoza y han quedado fascinadas con los resultados…

    Muy contenta por Catherine que quedó feliz… pero en algún momento de la historia creí que algo malo ocurriría porque le iban cambiando las idea inicial.. cambio de clinica, o la enfermera no muy amable que digamos….
    pero en fin… felicitaciones a Catherine y a su amiga que se atrevieron….

    Febrero 3, 2008 a las 2:35 pm

  25. rocco,ny dice:

    entero chanta el reportaje, lo lei hace como 2 semanas atras sin terminarlo, hoy lo busque otra vez para saber si la mina moria o no, me gusto saber k estaba viva. Encontre ultimo lo de la enfermera na k ver, desubica la hueona, su trabajo es limpiar a la pasciente cuantas veces sean. En fin yo no creo en la cirugia plastica mi marido es un gringo 5 anos menor, y me da la mismo k se note, yo tengo 31 y tenemos una bebe de 18 meses. Me kedo una guata chica despues del embarazo, pero no me urgo osea si hago dieta se me va y ejercicio pero ni ahi con cirugia n dolor, ni cagando menos en clinicas de mala muerte, si no tenis plata mejor no hacerte, na, estas gallas se salvaron pero alomejor otras pasaron a mejor vida. A todas las lectores, la edad se lleva en el alma, si tu eres avejentada e insegura ni todas las cirugias te van arreglar la vida la calidad comienza por dentro y despues se arregla lo de afuera solo, en fin suerte a todas l;as locas k se operen. Have a nice life. Viva Chile mierda and fuck the capitalism

    Enero 29, 2008 a las 1:01 am

  26. gloria dice:

    hola mira necesito orientacion para hacerme una rinoplastia y recien estoy buscando información

    Enero 24, 2008 a las 7:03 pm

  27. maggie dice:

    Que suerte de las chiquillas yo ni a palos podría pagar la cirugía a mi lo que me acompleja es el exceso de grasa que tengo en las caderas ni siquiera la nariz que la tengo fracturada en dos lados me acompleja suerte amigas y con su nuevo cuerpo lo disfruten..

    CARIÑOS

    Enero 18, 2008 a las 12:14 am

  28. Caro dice:

    Catherine, super bien, te queria decir que yo tambièn me opere en la misma clìnica en Buenos Aires, y quiero decirles a todas que la clìnica es seria y no tengo nada que decir de ellos, todo lo que me dijeron en Santiago se cumpliò allà. Yo quedè feliz y no me arrepiento de nada… claro que yo averiguè “n” antes….Me lo volverìa a hacer sin duda

    Enero 17, 2008 a las 10:18 pm

  29. Fanny dice:

    Me llama la atención la conformidad de ella, le cambian la clinica, la enfermera le molesta su requerimiento que me parece que es “urgente”, viaja con su ropa ensangrentada .. no sabe si le devolveran la plata. Ella y la clinica son la una para la otra….. Bastante arriesgada,creo que no midió que incluso pudo arriesgar su vida….
    Prefiero pagar mas…..y si me pasa algo que sea en mi país
    Fanny

    Enero 17, 2008 a las 6:28 pm

  30. Luisa dice:

    Concuerto con María Paz 100%. Pienso que lo peligroso de esta cultura de la vanidad no son las operaciones en sí mismas, sino los síntomas que llevan a las personas a ellas, los pensamientos podridos que tenemos, la poca valoración de lo que realmente importa en el ser humano. Da lo mismo una cirugía hoy día para levantar el culo, porque mientras subyazga esa idea de que nunca estás bien, nunca estás completa, no será suficiente. Mañana vendrá otra para “arreglar” algo diferente. Creo que el reportaje es demasiado frívolo en ese sentido, me hace falta un poco más de crítica, un poco más de contexto, otras opiniones, y no sólo la historia de las niñas ricas que cruzaron la cordillera y volvieron convertidas en barbies.

    Enero 16, 2008 a las 5:15 pm

  31. Anónimo dice:

    Quisiera más antecedentes.

    Enero 16, 2008 a las 4:00 pm

  32. Loreto dice:

    Hola, yo encuentro que está bien hacerse algo si uno quiere, mi caso es que tengo guata (no cuncunitas)es linda y si la entro se va entera, pero parece de embarazada, además con colon y gastritis podrán imaginarse.
    Bueno, a mí me encantaría sacarme grasa de ahí (he pasado chascarros varios), pero sé que si lo hago debo cambiar mi estilo de vida, cuidar lo que como para no revertir los buenos resultados de una cirugía y no volver a lo mismo. Pensaba mientras leía, en lo que somos capaces de hacer por cambiar físicamente, esta chica sola, que no la pescaron en la clínica, menos mal que estaba el equipo de la revista para ayudarla. Totalmente sola allá ¿Qué hubiese hecho la protagonista? Se notaba que para la gente de la clínica esto es un negocio, un simple trato comercial ¿Y la salud? ¿el bienestar que debe proveer la salud? ¿¿¿Dónde están??? La tratan peor que un pedazo de carne ¡¡Lo hallé horrible!! No es tan malo querer cambiarse (sin obsesionarse tampoco) y mejorar pero concuerdo con quien dijo que había que investigar y buscar más. Yo prefiero hacerlo en un lugar que tenga más conciencia por los pacientes, sé que es un negocio, pero por lo menos debe ser bilateral: si uno paga por un servicio, debe recibir atención y calidad, por eso quizás en mi opinión preferiría pagar más, hacerme menos pero que respeten mi integridad. Gracias

    Enero 15, 2008 a las 1:30 pm

  33. maria paz dice:

    ¿Por què tanto miedo a estar gorda?
    a las arrugas, a la vejez
    no entiendo, muestra algo, que hay que analizar que va más allá de irse a operar a Argentina o a Brasil, muestra visiones de mundo extrañas, peligrosas, que nos van matando lentamente.
    ninguna de las que opina piensa en los riesgos, bueno la protagonista tampoco los pensó. sólo la periodista quién escribió el reportaje dejó algunas pistasal descubierto: la enfermera “ni ahí”, la rápidez y despreocupación de la protagonista al no consultar con otras opiniones profesionales.
    piensen que tal véz podamos recurrir a operaciones que nos levanten la raja, las tetas, el cuello, la cara pero por dentro igual somos un cuerpo envejecido, igual comenzaran a tener menos neuronas, menos pelo, menopausia, cansancio….
    al fina con las opiniones anteriores vemos que para muchas los temas centrales en la vida son el ponerme o no ponerme el estirarme o no estirarme, probar operarme en argentina o en chile.
    cosas que al final si lo analizan bien muestran una sociedad consumista, hedonista, individualista obsesiva y egoista.

    Enero 14, 2008 a las 1:05 am

  34. Bris Olivares (Miami) dice:

    Quisiera hacerme lipoescultura no sera peligroso necesito precio y resultados favorables estoy muy entusiasmada estuve mirando comentarios es por eso me he decidido

    Enero 13, 2008 a las 3:03 pm

  35. Myrian Reyes Torres dice:

    Hola, me parece estupendo poder acceder a una cirujia a menor costo, felicito a la clinica y a quien han podido realizar este sueño de cualquier mujer, yo soy una mujer de 40 años, chilena, casada y mayor que mi esposo 10 años, actualmente vivo en Perù, la verdad que en un comienzo, no me preocupaba y afectaba esta diferencia, actualmente si se ha transformado en un verdadero drama por lo menos para mi, ademàs, que hay que adminitir que acà (perù), son màs prejuiciosos y fijados en este tema (diferencias de edades, sobre todo si es la mujer la mayor), mi pregunta, mas bièn mi gran interès es poder realizarme una operaciòn en mis parpados y atenuar mis lineas de expresiòn, es el sueño de mi vida, tengo dos hijos pequeños y ya aca me han preguntado si son mis nietos que lata, actualmente, no trabajo, pero soy una profesional y mi autoestima esta por el suelo. Quisiera saber de cuanto dinero estamos hablando, en relaciòn a lo que me gustaria realizarme y si hay alguna sucursal de esta maravillosa clìnica en Perù, o si me pueden recomendar una que exista aca, pero la verdad es que me da terror, realizarme una operaciòn en este paìs, sera por los antecedentes que se escuchan, bueno no quiero dar màs lata y al grano, me pueden ayudar y cuanto costaria realizar el sueño de mi vida. Por favor evaluen mi situaciòn y haber si me pueden contestar. Eternamente agradecida.
    Myrian

    Enero 11, 2008 a las 9:26 am

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