Jun 30
El amor y la culpa
El peluquero aborda en esta columna la triste historia de una mujer mal casada que se atreve a usar las tijeras para cortar el pasado y empezar una nueva vida junto a su hijo, y sin el marido, que le pesaba como un lastre.
Por Francisco Llancaqueo |  Ilustración: Francisca Gómez.
MarÃa es una joven y bella instructora de yoga que, enamorada, decidió unir su vida a la de Pablo y asà escribir esta historia de dos.
Pablo sentÃa gran admiración y debilidad por el negro pelo de MarÃa, y esto lo llevó a sellar un pacto con su joven pareja: en nombre del amor, ella deberÃa mantener por siempre su larga melena de morena pocahontas.
Los primeros años fueron felices, mientras su larga cabellera crecÃa y crecÃa como algas de un mar inexistente. El dÃa que nació su único hijo, ella entendió que su marido habÃa sido siempre un niño pequeño, un esposo-hijo, algo muy común en los amores latinos. Y en el corazón de MarÃa, al darse cuenta de lo que habÃa creado para vivir su experiencia de pareja, se produjo un fuerte quiebre. El amor se le fue apagando lentamente, como la llama de una triste vela de animita de carretera.
No pasó mucho tiempo para que este cuento de hadas se acabara. Entonces, la culpa se apoderó de MarÃa: la culpa de no amarlo más, la culpa de algo que escapaba de sus manos y de su corazón. No sabÃa cómo enfrentar el fin, sólo sabÃa que en ese momento no podÃa, además, cortarse el pelo, porque era lo único que quedaba de su compromiso con Pablo.
Pero MarÃa no tuvo el valor ni la fuerza para terminar este matrimonio que habÃa perdido el norte. Tuvieron que pasar siete años para que se atreviera a hacerlo. Lo extraordinario de esta historia es que MarÃa, desde su enorme necesidad de reafirmar su decisión, pidió una hora en mi lugar de trabajo y se presentó para que le cortara las mechas: necesitaba romper la promesa que le hiciera a Pablo, arrancando de raÃz el pasado que cargaba como un lastre sobre sus hombros y su espalda.
Fue un acto liberador, un momento que marcó un antes y un después, el inicio de los nuevos tiempos sola con su hijo.
Para mà fue impactante ver cómo, lentamente y bajo el suave chasquido de mi tijera de titanio, mientras su melena se desplomaba al suelo, fue apareciendo la belleza y la luminosidad de una joven recuperada de la frustración y el duelo. HabÃa cortado las cadenas y debÃa volver a pararse tras la larga invalidez que le provocó la relación con Pablo, su hijo-esposo.
Las cartas ya estaban echadas sobre la mesa y el naipe, como un tarot, le hablaba de buenos momentos, de otros aires. Renovación fue la mágica palabra que resonó en su corazón y MarÃa empezó a vivir su experiencia humana en paz, con su fuerza de mujer. Esta vez con una corta melena que la ayudarÃa a brillar como una obra de su propia creación.

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pablo dice:
mira nose si realmente bien en agregar mis comentarios yo estoy pasando un momento super depresivo en estos dias porque me enamore perdidamente de alguien que nose si es para mi
Julio 6, 2009 a las 3:37 pm
paula dice:
yo estoy en el proceso de pasar por unas tijeras ,he vivido al lado de un niño mas aparte de los 3 que tengo por 11 años ,y no he podido cortar las cadenas ,pero estoy luchando para hacerlo el sige comportandose cada vez mas como un niño con rabietas y manipulaciones asi que entiendo la situacion
Julio 3, 2009 a las 7:13 pm
Pilar dice:
Me encanta Francisco, siempre leo sus columnas en PAULA. Me gustarÃa saber dónde atiende, y si es experto en color o sólo corte. Gracias!!
Julio 1, 2009 a las 2:48 pm
paula s dice:
sin duda la dependencia de nuestros hombres-hijos-esposos es mayor que el cabello que tantas hemos prometido no cortar pero mas temprano que tarde decidimos tomar el control de nuestra existencia y cortar este simbolo que nos somete subterraneamente….. me gustaba mas tu pelo largo… quien no ha escuchado esto alguna vez… sin embargo y gracias a dios los tiempos cambian y ya no queremos ni nos interesa que decidan por nosotras.. yo seria feliz de caer en las tijeras de francisco y terminar con esos pequeños lazos que aun me contiene y me separan de mi verdadero yo…
Julio 1, 2009 a las 2:36 pm
carola dice:
le tengo un gran cariño a francisco. pasé por sus tijeras y me dejó feliz, apareció la verdadera carola que habÃa ocultado durante años tratando de ser lo que no era.
cortarse el pelo puede ser realmente algo liberador.
Julio 1, 2009 a las 10:04 am
Victor A. dice:
Sin duda esta historia es mas comun de lo que parece.A veces la dependencia, y creer que crecer con alguien..es pertenecer a esa persona.
Sin duda Maria cortando el lazo(su pelo)se despojo de todos los sentimientos que creia tener por su marido.
Julio 1, 2009 a las 8:40 am
mayayi dice:
Hermoso relato…me siento identificada,,,!
Junio 30, 2009 a las 8:15 pm