Domingo 14 de Marzo 2010
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Jun 30

El amor y la culpa

yoga-tijeraEl peluquero aborda en esta columna la triste historia de una mujer mal casada que se atreve a usar las tijeras para cortar el pasado y empezar una nueva vida junto a su hijo, y sin el marido, que le pesaba como un lastre.

Por Francisco Llancaqueo |  Ilustración: Francisca Gómez.

María es una joven y bella instructora de yoga que, enamorada, decidió unir su vida a la de Pablo y así escribir esta historia de dos.

Pablo sentía gran admiración y debilidad por el negro pelo de María, y esto lo llevó a sellar un pacto con su joven pareja: en nombre del amor, ella debería mantener por siempre su larga melena de morena pocahontas.

Los primeros años fueron felices, mientras su larga cabellera crecía y crecía como algas de un mar inexistente. El día que nació su único hijo, ella entendió que su marido había sido siempre un niño pequeño, un esposo-hijo, algo muy común en los amores latinos. Y en el corazón de María, al darse cuenta de lo que había creado para vivir su experiencia de pareja, se produjo un fuerte quiebre. El amor se le fue apagando lentamente, como la llama de una triste vela de animita de carretera.

No pasó mucho tiempo para que este cuento de hadas se acabara. Entonces, la culpa se apoderó de María: la culpa de no amarlo más, la culpa de algo que escapaba de sus manos y de su corazón. No sabía cómo enfrentar el fin, sólo sabía que en ese momento no podía, además, cortarse el pelo, porque era lo único que quedaba de su compromiso con Pablo.

Pero María no tuvo el valor ni la fuerza para terminar este matrimonio que había perdido el norte. Tuvieron que pasar siete años para que se atreviera a hacerlo. Lo extraordinario de esta historia es que María, desde su enorme necesidad de reafirmar su decisión, pidió una hora en mi lugar de trabajo y se presentó para que le cortara las mechas: necesitaba romper la promesa que le hiciera a Pablo, arrancando de raíz el pasado que cargaba como un lastre sobre sus hombros y su espalda.

Fue un acto liberador, un momento que marcó un antes y un después, el inicio de los nuevos tiempos sola con su hijo.

Para mí fue impactante ver cómo, lentamente y bajo el suave chasquido de mi tijera de titanio, mientras su melena se desplomaba al suelo, fue apareciendo la belleza y la luminosidad de una joven recuperada de la frustración y el duelo. Había cortado las cadenas y debía volver a pararse tras la larga invalidez que le provocó la relación con Pablo, su hijo-esposo.

Las cartas ya estaban echadas sobre la mesa y el naipe, como un tarot, le hablaba de buenos momentos, de otros aires. Renovación fue la mágica palabra que resonó en su corazón y María empezó a vivir su experiencia humana en paz, con su fuerza de mujer. Esta vez con una corta melena que la ayudaría a brillar como una obra de su propia creación.

7 comentarios en " El amor y la culpa "

  1. pablo dice:

    mira nose si realmente bien en agregar mis comentarios yo estoy pasando un momento super depresivo en estos dias porque me enamore perdidamente de alguien que nose si es para mi

    Julio 6, 2009 a las 3:37 pm

  2. paula dice:

    yo estoy en el proceso de pasar por unas tijeras ,he vivido al lado de un niño mas aparte de los 3 que tengo por 11 años ,y no he podido cortar las cadenas ,pero estoy luchando para hacerlo el sige comportandose cada vez mas como un niño con rabietas y manipulaciones asi que entiendo la situacion

    Julio 3, 2009 a las 7:13 pm

  3. Pilar dice:

    Me encanta Francisco, siempre leo sus columnas en PAULA. Me gustaría saber dónde atiende, y si es experto en color o sólo corte. Gracias!!

    Julio 1, 2009 a las 2:48 pm

  4. paula s dice:

    sin duda la dependencia de nuestros hombres-hijos-esposos es mayor que el cabello que tantas hemos prometido no cortar pero mas temprano que tarde decidimos tomar el control de nuestra existencia y cortar este simbolo que nos somete subterraneamente….. me gustaba mas tu pelo largo… quien no ha escuchado esto alguna vez… sin embargo y gracias a dios los tiempos cambian y ya no queremos ni nos interesa que decidan por nosotras.. yo seria feliz de caer en las tijeras de francisco y terminar con esos pequeños lazos que aun me contiene y me separan de mi verdadero yo…

    Julio 1, 2009 a las 2:36 pm

  5. carola dice:

    le tengo un gran cariño a francisco. pasé por sus tijeras y me dejó feliz, apareció la verdadera carola que había ocultado durante años tratando de ser lo que no era.
    cortarse el pelo puede ser realmente algo liberador.

    Julio 1, 2009 a las 10:04 am

  6. Victor A. dice:

    Sin duda esta historia es mas comun de lo que parece.A veces la dependencia, y creer que crecer con alguien..es pertenecer a esa persona.
    Sin duda Maria cortando el lazo(su pelo)se despojo de todos los sentimientos que creia tener por su marido.

    Julio 1, 2009 a las 8:40 am

  7. mayayi dice:

    Hermoso relato…me siento identificada,,,!

    Junio 30, 2009 a las 8:15 pm

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