Ago 20
Locas por el pelo
21 de agosto. Paula 1053.
Llevamos dos siglos enfermas de la cabeza. Esclavas de las modas de peinado, las chilenas hemos sido capaces casi de cualquier cosa con tal de ajustarnos al estilo: largo, corto, crespo, liso. Tenazas hirvientes para encrespar, lacas irritantes para fijar, mejunjes con limón para abrillantar. Aquí, el esquizofrénico periplo de nuestras cabelleras desde la Independencia hasta hoy.
Producción: Francisca Lacalle / Maquillaje y pelo: Pati Calfio / Fotografía: Rodrigo Chodil

1819
Partidura al medio y una suntuosa toca trenzada encima de la nuca. Todo sostenido con alfileres de plata o pequeñas peinetas de metal. Así se usaba cuando nos convertimos en nación, como refleja, entre otros registros, el retrato de Isabel Riquelme, la madre de O’Higgins, pintado con minuciosidad por el Mulato Gil de Castro en 1819. Ya que el engalanamiento del pelo reflejaba el estatus social, las más adultas agregaban perlas y joyas; las menores, cintas de seda traídas de Europa.

1890
Libertad, naturalidad, inspiración: el desbocado cánon estético del romanticismo aterrizó en Chile cuando en Europa ya emprendía la retirada. Pelos sueltos y libres acompañaron a las chilenas al mismo tiempo que –en 1877, gracias al Decreto Amunátegui– se les permitía el ingreso a la universidad. Si antes había que recoger el pelo y ornamentar los moños, ahora la idea era lograr un aspecto descuidado con melenas largas. Muy, muy largas.

1920
Llegaron las tijeras. Fuera las chascas, adiós a los moños. Tras la I Guerrra Mundial la mujer ingresó masivamente al trabajo y la moda del look garçon –“muchacho”, en francés– llegó también a Chile. El look cómodo, precursor del unisex, acompañó a las primeras sufragistas de la escena nacional.

1940
Llegan los rizos perfectos, al estilo de la estrella de cine Shirley Temple. Ésta es la época de las peligrosas tenazas, que se calentaban sobre el fuego de la cocina, con las que muchas terminaron chamuscadas. Reinaban también las chauchas -mechones de pelo húmedo enroscados y sujetos al cráneo con una pinza- que se dejaban por horas hasta conseguir el ondulado de moda. Para no perder el laborioso trabajo, las mujeres envolvían sus cabezas en un paño de seda durante la noche entera.

1960
Es la época del moño de abeja, un peinado que tardaba horas en hacerse y que necesitaba laca extra para levantar todo el pelo y dar el volumen necesario. Aparecieron los postizos, imprescindibles para las mujeres de poco pelo que requerían rellenar el entramado. Su nombre nació de la estremecedora posibilidad de que dentro de ese tupido moño crecieran abejas u otro tipo de alimañas. En estos años surgieron los primeros salones de belleza exclusivos para la mujer, que ofrecían el último avance en depilación: la dolorosa extracción de vellos con cera caliente, que aún está vigente.

1970
Una vuelta a lo natural es el espíritu que reina entre las jóvenes de la época, importado directamente de la hippie California. Usan el pelo lo más salvaje posible: bien largo, bastante revuelto, sin mucho aseo ni grandes cuidados, adornado con trencitas. Las cintas –ya no de seda, sino de cuero o de mostacillas de plástico– cruzan la cabeza a modo de cintillo.

1980
Después del escarmenado, la toca y la permanente a lo Flash dance, con químicos que sacaban lágrimas, la moda se inspiró en la incipiente industria aeronáutica del país. Por esos años, las dos líneas aéreas chilenas reclutaban a las bellezas del concurso Miss Chile como azafatas, quienes desplegaron una chasquilla levantada y tiesa. Para conseguirla, había que mojarla primero y luego enroscarla en un cepillo redondo de cerdas firmes. La firmeza y durabilidad de este peinado, conocido como chasquilla Ladeco, dependía de la laca: a mayor cantidad, más levantado era el efecto.

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sandra dice:
me encanto los estilos. de los 80, no me gusto,de todas maneras prefiero lo natural, asi lo vivi yo mucho mas lindas nos vemos.que preocupación por nuestro pelo toda una vida y asi sera es nuestra balleza…
Octubre 13, 2010 a las 2:19 pm
Fran dice:
Buenisimo, definitivamente nada mas de los 80 por favor…lo mejor siempre es la naturalidad aunque ultimamente se esta perdiendo todo eso… lo mejor los años 70..=)
Septiembre 2, 2010 a las 11:34 am
jenny dice:
Son la mayoría bonitos el que no me gusto fue el de la epoca 80 … ultra feo
Septiembre 1, 2010 a las 2:20 pm
Lorena dice:
Qué bello visual, super entretenido. Qué terrible lo esclavizadas que hemos estado todos estos siglos aplicandonos cuanta cosa exista en nuestras cabezas! Este es un tema Bicentenario muy original. Nadie lo había tocado de esta manera. Bien!
Agosto 23, 2010 a las 9:40 pm
Anónimo dice:
se ven hermosas
Agosto 23, 2010 a las 2:20 pm
Claudia dice:
Creo que este reportaje es el mejor de la revista. Buena recopilación estética y además muy entretenida. Me reí leyendo los orígenes de cada estilo. Coincido con Daniela: hay muy poco feedback entre la revista en papel y la digital, y hay temas que quedarían perfectos en versión multimedia.
Agosto 22, 2010 a las 11:23 pm
romi dice:
buenisimo el reportaje … se nota como siempre nos hemos preocupados del pelo ..
Agosto 22, 2010 a las 10:57 am
Coni dice:
me encanto la nota, sobretodo la moda de los años 20
Las mujeres desde siempre nos hemos preocupado por nuestra apariencia, “el pelo” es y será un tema, el marco del rostro
Agosto 21, 2010 a las 5:26 pm
Daniela dice:
Qué buen reportaje visual. Para estas cosas deberían usar formatos multimedia, le lloran reportajes multimedia a la revista Paula!! No sabía el origen de la chasquilla de los 80, ni que se llamara Ladeco. Buen dato!
Agosto 21, 2010 a las 1:16 pm
paola dice:
Considero que el peinado de los años 20 es muy femenino, a pesar de que evocaba masculinidad, y el de los años 70 me gusta mucho también,considero que las mujeres nos vemos mas lindas, cuando somos naturales, en peniado y maquillaje. pero porfavor, QUE NO VUELVA LA MODA DE LOS OCHENTA, ES HORRIBLE.
Agosto 20, 2010 a las 10:33 pm