Sep 29
Las mujeres de mi vida
Por Pepa Valenzuela.
Dicen que mi abuela biológica era colorina y muy bonita. Que vivía en un pueblito minero junto a su marido minero del carbón y más de seis hijos que comían gracias al mineral. Dicen que tenía una enfermedad a la sangre muy terrible que fue la que en su último parto, finalmente la hizo partir después de dejar dos gemelas morenas en casa. Una de ellas, era mi mamá.
Mi abuela de mentiras era una mujer muy buena moza de ojos celestes y tenidas combinadas que recibió a esa guagua flaquita y mañosa que era mi madre como suya porque ella no podía ser mamá. Un útero disfuncional, le dijeron los médicos. Y a ella, que tenía a un marido amante de los niños, no le quedó otra que adoptar. Claro, que a regañadientes y por dejarlo contento a él. A mi abuela de mentiras, no le gustaba la idea de criar hijos ajenos, menos si eran tan morenos y distintos a ella como lo era mamá. Pero como digo, no le quedó otra. Y creo que no lo hizo tan mal como ella creía que lo haría.
Mamá creció soñando con tener niños propios en un pueblo del sur dentro de una familia que ella ignoraba no era la suya. Jugó con muñecos de bebé, a los que vestía, cuidaba y alimentaba con brebajes de barro, hasta casi los dieciocho años. Cuando le preguntaban qué iba a ser de grande, ella decía “mamá”. Y lo fue. A los 25, dio a luz a un niño que se iba a llamar Gustavo, como el abuelo de mentiras. Pero Gustavo, mi hermano grande, nació morado y con el cordón umbilical apretándole el cuello. Murió sin haber abierto los ojos. Ahí, los médicos descubrieron que mamá tenía un útero disfuncional también. Un útero que no se contraía ni daba señales de nada. Ni para bien ni para mal. También, que tenía una extraña enfermedad a la sangre que hasta ese entonces, mamá ignoraba que era herencia de su madre, la verdadera. A los 34, cuando ya creía que sólo sería madre en sueños, la guata de mamá empezó a inflarse de nuevo dentro de un segundo matrimonio. Ahora, los médicos podían tomar las precauciones del caso y fijaron hora y fecha para mi nacimiento. Horas antes de la cesárea programada, mamá aprovechó de pasar a la peluquería para hacerse un peinado monumental. Quería que yo la viera en su mejor momento y la encontrara bonita. Funcionó: hasta el día de hoy, yo, su única hija, creo que es la más hermosa de todas.
Yo, crecí rodeada de amigos a falta de hermanos. Era una guatona medio mochera vestida con lindos vestidos de encajes que le metía conversa a quien se me pusiera por delante. Lo único que quería era conversar y jugar con otros niños de mi edad. Rogué por hermanos que nunca vinieron y años después, entendí que aunque moría de ganas, mamá no me los podía dar. Conmigo, su útero disfuncional había hecho el último esfuerzo. Por eso, el primer día de jardín infantil, eché rápidamente a mi madre para socializar. “Váyate que esto es para niños”, le dije y empecé a recolectar amiguitos como si en eso se me fuera la vida. Ya de grande, entendí que aunque tenía otros proyectos –ser maquilladora de Revlon, manicurista, periodista y pintora– en el fondo también quería ser mamá de muchos, muchos niños. Por todos los que no tuve en la infancia. Por todos los hermanos que me faltaron para jugar y pelear. Por eso ahora, que me revisan y me dicen que esa misión maternal será un tanto más complicada, reviso a las mujeres de mi vida. Y cada noche, acudo a ellas, las que mejor pueden entenderme, para que algún día me ayuden a alargar en varias páginas más nuestra dura y pequeña historia.

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Karina dice:
Pepa! Nada que ver con tu entrada lo que diré , pero es un agrado enorme re-encontrate! Te leía hace años, cuando era más chica (ni tanto ah), en una revista, creo que la wikén, y amaba que en la última página estuviera tu columna. Recuerdo una que escribiste sobre la canción de unicornio. Bla, no sé qué decir ahora que te re-encontré. Sólo que guardaré la página y te seguiré leyendo. Saludos.
Diciembre 4, 2008 a las 12:48 pm
Ceci dice:
Pepita , la maternidad es algo maravilloso , que estoy segura , llegará a tu vida en el momento indicado , pero no debes olvidar que la maternidad no está sólo reservada a quienes pueden procrear , hay muchas formas de ser madre , como lo fué tu abuela para tu mamá.
saludos
Noviembre 10, 2008 a las 2:48 pm
Paula F dice:
Pepita querida,
Pucha que escribe bonito oiga!
Gracias por seguir compartiendo fragmentos tan valiosos de tu historia; eso habla de lucidez y valentía
Estoy segura de que tienes cientos de páginas todavía por llenar
(y espero verlas publicadas algun día!)
Besos Pepona
Octubre 13, 2008 a las 4:15 pm
Loreto dice:
Bueno, para variar una columna hermosa, linda y muy parecida a mi vida, a mi también me encantaría tener hijos, y tengo una genética complicada y todos me dicen que se me va el tren…pero bueno espero cumplir un sueño tan valioso para mi, tanto como mi profesion de intérprete, ese sueño de ser mamá no solo por ser mujer y sentirlo quiero criar hijos que no se sientan tan solos como me siento yo. Felicidades y mucha buena onda para todos
Octubre 12, 2008 a las 7:39 pm
maria paz dice:
Bella historia… ojalá puedas cumplir tu misión maternal pepa
gracias por escribirla :´)
Octubre 11, 2008 a las 2:13 pm
Beatriz dice:
Cuando Felipe me contó sobre esto, quise leerlo de inmediato. De verdad que es un texto increible Pepa, me emocioné e identifiqué mucho al leerlo.suerte en todo y toma algún ramo de cuarto el proximo año porfa! para tomar nuevamente contigo.
Un abrazo y beso grande! nos vemos por los pasillos de la U.
Bea*
Octubre 9, 2008 a las 9:46 am
felipe! dice:
Pepa, increible el texto. Hermoso todo_!
te aprecio mucho pepa. suerte en todo y mucha fuerza!
besos y exito siempre..
Felipe
pd: beatriz te manda besos
Octubre 8, 2008 a las 11:06 pm
Paty dice:
Me dejaste pa`dentro, con un nudo en el alma.
Tengo dos hijos que son mis ojos….y quería un tercero….pero fria y cruelmente me dijeron que no era necesario….no solo la carga genética pesa, también el egoismo.
Suerte Pepa…..solo deja que la vida siga su curso
Octubre 2, 2008 a las 10:45 am
Alejandra dice:
Con una lagrima en mis ojos, recuerdo que no puedo tener más hijos…dios me dio una unica bendición que adoro y que ahora es una mini adolencente de 10 años…la adoro y aun la acurruco como si fuera de de 10 meses…
un beso a todas las lectoras y especialmente a ti pepa…
Septiembre 30, 2008 a las 6:08 pm
Chiolita dice:
Pepa:
Hermosa historia…. muy emocionante, solo piensa positvamente y relajate, por que a personas como tu y con el deseo que tienes de alguna parte le llegan las bendiciones…
cuando menos lo esperes
Septiembre 30, 2008 a las 3:57 pm
Carolo dice:
Changos! Para variar me dejaste sosteniendo la lágrima… Tú sabes que no tengo el don de la palabra, pero al menos te puedo decir que espero que por muchos años más sigamos compartiendo nuestras historias.
¡¡Y no te preocupes!! Sé que tendré muchos sobrinos… Porque eres igual de aperrá que tu madre (Gran valor!)
Besos…
Septiembre 30, 2008 a las 12:45 pm
Carla M dice:
Pepita:
En la historia personal y transgeneracional uno encuentra miles de respuestas. Algunas abrumadoras y otras que te dan alivio. La experiencia de la maternidad mucho tiene que ver con lo que ha pasado históricamente en nuestra familia. El desear o no a un hijo, guarda relación con lo que nosotras hemos visto ý vivido con nuestras madres, abuelas y sus practicas de crianza, e incluso con aquellos juegos que nos enseñaron desde muy, pero muy pequeñas: Cuidar guaguas, cambiar pañales del nenuco que se hace pipi, dar mamadera, etc, etc.
Es muy tranquilizador encontrar alivio en quién ya vivió una experiencia díficil, sobre todo si es parte de nuestra familia. Sin embargo, no debes olvidar, que también da tranquilidad buscar refugio en palabras esperanzadoras, en historias distintas, que de alguna u otra forma te desapegan de ese patrón que hace que la maternidad parezca eternamente dificultosa.
El Deseo de ser madre mueve montañas Pepita y por eso más pronto que tarde llenarás tu vida de niños corriendo buscandote a ti: su mamá.
Con cariño
Carla M
Septiembre 30, 2008 a las 11:02 am
chika dice:
siempre e pensado q las herencias de vida, esos insistentes acontecimientos que repetimos de generacion tras generacion tienen una importante carga genetica.
bueno en tu caso la genetica ayuda a la historia.,.. historia q conoces pues, entonces.. siempre podras darle un giro distinto…
saludos!!
Septiembre 29, 2008 a las 6:41 pm
shara dice:
linda pepita, tu vieja me cae tan bien!!! es una reina. un beso.
Septiembre 29, 2008 a las 4:07 pm
Gloria dice:
Emocionante realmente.
felicitaciones
Septiembre 29, 2008 a las 2:14 pm
paz dice:
hermoso artículo, me llegó al alma…
Septiembre 29, 2008 a las 12:59 pm