Ene 28
Independencia infantil
Por Alejandra Parada.
Ando de viaje. Por trabajo, claro. Las vacaciones aun deben esperar hasta febrero. Pero igual es un respiro salir de la rutina, probarse en otras partes, “mirar otros mercados”. La verdad, a mi me encanta viajar por trabajo. El único problema es el dÃa de la partida: me viene toda la culpa, el arrepentimiento, pienso hora tras hora que se va a caer el avión y que mi hijo va a quedar sin madre. Todo por mi supuesta “carrera”. Trato de borrar los malos pensamientos, pero el más mÃnimo comentario sobre los dÃas que estaré fuera me pone, paradojalmente, fuera de control. Asà es que me pongo a hacer miles de cosas, desde tirar el clóset entero arriba de la cama para armar maleta de invierno hasta hacer las tÃpicas tareas domésticas -vale decir: ir a la feria, al supermercado, dejar anotados los nombres de los doctores, los remedios y llamar a las mamás de los amigos de mi hijo para que lo inviten a sus casas y asà no sienta mi ausencia. Pero siempre ando con los lagrimones a punto de estallar y queriendo estar con la familia sin interrupciones.
Esta vez, eso si, todo me salió todo al revés. Mi marido habÃa organizado un paseo dominical a Franklin -el sueño semanal de nuestro vástago- con su gran amigo, el hijo de éste y otro niño más. Con ese panorama funcionando, MI pequeño no me dio ni la hora desde que se despertó. Se levantó raudo -adiós a mis ansias de regaloneo en cama hasta tarde-, se vistió más flash aún y apenas alcancé a darle una leche y un par de galletas cuando habÃa partido, por la mañana completa, lejos de mi alcance.
Para colmo de colmos, antes de cerrar la puerta, me miró y me dijo:
-Ale (nunca he logrado que me diga mamá), Simón me invito a almorzar, ¿puedo ir a su casa toda la tarde?
-Pero es que yo me voy por una semana hoy dÃa. ¿Cuando nos vamos a despedir?, le lance, segura de que picaria con la “mamitis” que tiene.
-Cuando vengamos a dejar al papá, me espetó, seguro y tranquilo.
Yo quedé perpleja. ¿En qué minuto de sus siete años y tres meses se volvió independiente? ¿Cómo no me di cuenta, cómo me lo perdÃ? Mi primera reacción fue decirle que lo iba a echar tanto de menos, que necesitaba estar con él porque si no no me iba. O me iba a morir de pena. Menos mal que “la” neurona hizo sinapsis, y me acordé de la chantajista emocional que era mi abuela. No queriendo emularla, en paz descanse, le contesté con el “bueno ya” más poco convencido de nuestra historia madre-hijo. Por muy traidor que fuera, claramente que quisiera irse a la casa de un amigo en un dÃa asà era un signo increÃble de confianza en la vida, en su estructura familiar, en sà mismo. Play station mediante, obvio. Pero fuera de las bromas y de mi pena, porque la tuve, me sentà orgullosa. Mi “guagua” se estaba haciendo grande y aunque eso significara que yo iba para vieja (was not about me, no se trataba de mi, como dicen los gringos), también era un sÃntoma claro de que con su padre hemos hecho las cosas bien y él está convirtiéndose en una persona independiente.
Lo he llamado a diario desde que me fui. Y cada conversa no hace mas que ratificar su precoz independencia infantil. Si es que logro “cazarlo” para que se ponga al teléfono, me hace bromas, me pide un juguete tras otro y no me pregunta cuando voy a volver. Su planeta sigue entero sin mi. Y a pesar de que pensarlo me da escalofrÃos, también me hace feliz.

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keli pachon dice:
con esto solo hablan mireda bien estupidos
Marzo 21, 2011 a las 10:29 pm
paulina rubi dice:
me parecio tan ridiculo su super independencia infantil
Marzo 21, 2011 a las 10:27 pm
PAULA dice:
Que buena columna han escrito, les cuento yo soy madre soltera, independiente y profesional por lo que mi bebe de 6 años esta pasando 6 dias con su padre estas vacaciones, cuando se fue senti que era la peor madre del mundo, que la dejaba botada..que se iba a sentir abandonada etc etc. la he llamado y claro esta feliz y dice que no me extraña porque alla se “Distrae y entretiene” …y acabo de entender que en estos tiempos es normal que los hijos creen esa independencia y las madres esa dependencia, puesto que la dependencia que tenemos hacia ellos es la a causa de la dependencia que crearon nuestras madres.
Me he quedado mucho mas tranquila despues de leer esta columna, muchas gracias.
Febrero 12, 2009 a las 11:51 am
marcela dice:
uhhh..al leer el articulo me seti muy edintificada, mi prinsesa de 5 años..sale con sus tatas, tios etc. sin remordimiento yo me siento pesimo con pena casi mala madre por que se va .
pero es verdad es tan bueno que desde tan chicos sean tan independientes me da orgullo y me siento feliz. al saber que estando o no yo presente ella sera feliz y plena…
Enero 31, 2009 a las 10:56 am
Pilar dice:
que crecieron las guaguas?
…creo más bien que crecemos nosotras. Con un pequeño dolor (que es quizás ese celo de creernos indispensables por varios años)…pero que nos hace independientes a nosotras también!
independientes del retoño…y crecemos hasta hacernos una matriz más espiritual que otra cosa…una matriz donde ellos llegan en sus sueños y donde nosotras (por fin!) recuperamos nuestro espacio femenino (y digo por mi…ansiado) de ser otra vez unipersonales
…no es maravilloso?
Enero 30, 2009 a las 4:01 am
Pame. dice:
Soy una más…
A mi me quedó patente la vez tomé conciencia de la independescia de mi princesa.
Recuerdo que cuendo estaba en primero básico le comentamos con mi marido que no viajariamos a Tocopilla (ciudad donde vive mi mamá) como le habÃamos prometido, yo sintiendome pésimo por su penita me entusiasmé con la idea que me dio una tÃa; enviarla sola en avión bajo el cuidado de una asafata, hice las averiguaciones correspondiente y ella se fue felizzzzz, yo no tuve la valentÃa de ir al aeropuerto a dejarla y arrepentirme a último momento. A su regreso ella se sentÃa grande y orgullosa de la experiencia , por otra parte lloraba porque tuvo que volver
Reconozco que me siento contenta porque en general es muy independiente, y eso evidencia que será una mujer con seguridad en sus fortaleza y enérgica en superar las debilidades.
Enero 28, 2009 a las 10:11 pm
IVON dice:
me pasa lo mismo con mi niño de 8 años donde pasa sus vacaciones en casa de su abuela paterna llena de entretenciones: piscina, playa, play 2. primos, yo voy a verlo pero el no me ve apenas me saluda, me dice sin anestesia que no me echa de menos, le suplico con puchero incluido por un beso,yo lo exraño a muerte soy mas dependiente de su amor, que el del mio, sera los nuevos tiempos. mi miedo que sera para cuando sea mas grande, sentire ese vacio mas grande en mi casa y en mi corazon de madre.
Enero 28, 2009 a las 10:43 am
MarÃa José dice:
Ale, me sentà muy identificada con la columna!! El mayor de mis hijos tiene 9 y hace unas semanas se quedó a dormir en la casa de su yunta del colegio!!! fué como una patada de realidad, lo llamé para saber cómo estaba, si lo iba a buscar y no, me dijo que no!!!
Cuando era más chico y se lo llevaba mi suegra a la playa por un finde, al llegar lloraba a mares, esta vez, cuando llegó, me preguntó ¿Qué hay de almuerzo?…mi wawa creció! no hay nada que hacer, da escalofrios es cierto, pero a la vez mucha tranquilidad!
Enero 28, 2009 a las 10:39 am