Ago 24
Pequeña esperanza
24 de agosto de 2010.
La Julieta estuvo enferma la semana pasada, al igual que la mitad de su salón en el jardín. Con vómitos, fiebre, dolor de cabeza y todo eso que muchos de ustedes también deben haber vivido.
Cuando se sintió mejor fui con ella a su plaza favorita, que queda como a seis cuadras de la casa. Como también estuve enfermo, me pedí el resto de la semana para terminar de curarme y para estar con la Julieta.
Al llegar a la plaza nos dimos cuenta de que estaba llena con niños de un colegio del sector celebrando el Día de la Paz (ni sabía que existía). Tenían globos blancos y figuritas recortadas como rondas con mensajes de amor a la humanidad y abogando por el fin de las guerras en el mundo.
La Julieta no entendía nada, sólo se dejaba querer por las niñas mayores que la llenaban de regalos al verla, los que yo iba depositando en el canastito de nuestro aporreado coche paraguas.
Tenían un bus escolar estacionado a un costado con unos parlantes gigantes donde tocaban canciones para que los distintos cursos subieran a una tarima ínfima a cantarlas. Qué sé yo, la de Michael Jackson para salvar África o Gracias a la vida versión terremoto de febrero.
El asunto es que la Julieta quiso ir frente al escenario en el mismo momento en que las niñas mayores empezaban a entonar esa canción de la crisis argentina que tocan para cada catástrofe. Una que tiene coro pegajoso para batir las palmas que es como de barra de fútbol.
A la Julieta le encanta, y se sabe de memoria la parte en que dice que hay que pintarse la cara de color esperanza. La cantaba de hecho haciendo que las niñas la llenaran de más rondas de papel, corazones y palomitas blancas recortadas.
La canción se la aprendió para el Mundial, cuando ganaba la selección y nos pedía que la sacáramos a celebrar a la calle con la cara pintada (adivinen) “color esperanza”. Y no nos quedaba otra que hacerlo.
El domingo pasó de nuevo. Dormía su siesta post almuerzo cuando el ruido de bocinas la despertó. Estábamos con mi suegra que estaba colgada a la cadena de noticias desde hace una semana, y mi cuñada que escribía y escribía cosas en su súper celular con redes sociales y hacía como despachos de lo que los famosos escribían ahí.
Al rato el ruido era mayor. Y la Julieta llegó a pedir que fuéramos a celebrar por que había “ganado el Chile”. Entonces tomé la témpera con glitter que le regaló su tía Sol, le puse los colores de la bandera y salimos a tocar la bocina.
Y, aunque a mí nunca me han gustado las celebraciones, esta vez fue distinto. La Carola tocaba la bocina (ella es la que maneja) mientras en el asiento de atrás nuestra chilena de corazón iba celebrando con sus mejillas pintadas. Del color que ya saben.

Videos




Tres años y un día | Blog - Paula dice:
[...] Pequeña esperanza [...]
Septiembre 21, 2010 a las 12:04 pm
paci dice:
Tengo una hija de dos años, que ese día preguntaba ¿qué pashó mineos? (no puede pronuciar la r aún). Nadie ha quedado indiferente a la epopeya de los 33. Homero tendría que reescribir La Odisea.
Agosto 26, 2010 a las 4:14 pm
CamilüP! dice:
Que linda!
Agosto 25, 2010 a las 2:27 pm
Luis dice:
Excelente relato que da otra visión y ángulo a lo ocurrido el domingo. La mayor parte del tiempo, los niños están más conectados que nosotros a los eventos “angelicales”. Saludos…
Agosto 24, 2010 a las 3:25 pm
María Pastora Sandoval dice:
¡Sí, poh, ganó Chile! :P
Agosto 24, 2010 a las 3:04 pm
Maritza dice:
Leo esta columna en la oficina, y no es que tenga poca pega sino que la puedo leer con calma, o prestando mas atencion. La primera vez que la leí fue cuando hablabas de las nanas y la piscina… y pense que eras mujer, solo una mujer puede notar eso, jajaja, y nada, cache que tu Carola es el macho de la relación (igual que en mi relación) y no digo por que sea el sustento del hogar ni nada parecido, sino solo por un tema de actitud… y me gusta leerte, leerla (a la columna) porque es fresca y real (no se si real de la vida real pero si de cercana).. y me gusta… eso… y weno, ese dia de los mineros, estuve de cumple y fui feliz, doblemente feliz…
Agosto 24, 2010 a las 3:03 pm
Carmen capdevila dice:
Me encata tu columna… En especial esta.
No soy amante del fútbol, es mas lo pase pésimo para el mundial xq aunque uno no quiera como que el ambiente se contagia igual. Mi hija que tiene 2 años 4 meses y a pesar de que casi no habla, grita gol con todas sus letras.
Pero este domingo fue como si Chile hubiese ganado el mundial. Y eso es lo lindo de tu relato, como de manera tan simple relatas este hecho donde nadie quedo ajeno a la alegría. Este país maravilloso donde nos unimos para sufrir y celebrar por personas que no conocemos, donde toda diferencia social, religiosa y política queda de lado al gritar viva Chile!
Agosto 24, 2010 a las 2:59 pm
natalia dice:
que bonita historia.
Agosto 24, 2010 a las 2:54 pm
ale dice:
Que emocionante el relato; mi hija tiene menos de dos años, pero celebró algo que no sabía: cuando mostraban imáhgenes de la cele3bración en las calles decía gol!! y a veces ¡oh que bello!, frase que aprendió de su prima mayor. NI idea lo que decía pero a su modo celebró el milagro.
Agosto 24, 2010 a las 1:30 pm
María José dice:
Exquisita!!!
Agosto 24, 2010 a las 12:43 pm
Karina dice:
Ayyyy…q linda la Julietaaaaaa¡¡¡, me encantó. Que ganas de conocerla y haberla visto en la plaza.
Muchas felicitaciones, Pisani, muy linda historia.
Nosotros tb salimos a celebrar, pero mi hijo es harto más fome, él estaba enojado pq andabamos en el auto y no nos bajabamos a jugar en algún parque..jijijijij
Saludos
Agosto 24, 2010 a las 11:55 am