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Jul 28

¡Cien años no es nada!

Entrevistas

Por Paula Frederick | Fotografías: Alejandro Araya.

guacolda2.jpg

“Ella lee caleta”. Entre risa y desconcierto, la señora Guacolda recuerda una frase que alguien escribió sobre ella en un diario, intentando explicar su envidiable lucidez mental después de haber vivir un siglo. “Cuando la leí, ¡no entendí lo que significaba! Incluso pensé que podía ser equivalente a la palabra con H. Por suerte mis nietos me explicaron y aprendí una nueva palabra”, dice orgullosa.
Es verdad, Guacolda lee caleta. O si se prefiere, demasiado. Siempre lo ha hecho, desde que era niña y se devoraba a los autores clásicos españoles cuando la mayoría de sus compañeras del Liceo de Aplicación sólo los hojeaba por deber. En gran parte, es esa pasión por la lectura la que mantiene su memoria fresca, la que la unió a su único marido -el abogado Arcadio Escobar- cuando ya tenía 36 años y no buscaba el amor, la que hace que se lea el diario completo todas las mañanas, la que le permite hacer sudokus y puzzles con destreza y exactitud.

La estantería que alguna vez albergó sus libros, en permanente estado de desborde, ya cumplió su vida útil. Hoy, los ejemplares de toda una vida están repartidos entre gente querida que les da nuevo uso, mientras ella guarda lo esencial de cada uno en su memoria infalible, una que sólo olvida algunos nombres pero que no deja ir los detalles de sus 60 años de carrera docente -que incluye el Liceo Victorino Lastarria, el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, la Facultad de Filosofía y Educación de la Universidad de Chile, la Escuela de Ingenieros Industriales y el Kent School-, las caras e historias de sus alumnos más queridos, y el recuerdo de una sala llena de hombres que un día, hace 50 años, la recibió con hostilidad por ser mujer y luego la transformó en su profesora favorita.

En la vida de Guacolda, todo ha sido un poco a destiempo. Su edad no calza con su andar erguido, su lucidez para mirar el pasado con la frescura del presente, su forma de enfrentar 100 años cumplidos como un momento de repaso, pero como un nuevo tiempo para sorprenderse. El pelo blanco también llegó antes de tiempo. La acompaña desde los treinta y tantos cuando decidió que le gustaba, que no había por qué teñir lo inevitable. Así como fue una profesional precoz -a los 20 años ya era profesora en el Pedagógico- también fue una madre y esposa tardía. Sin embargo, la maternidad llegó en el momento justo, cuando su camino como docente ya había recorrido cierto trecho y estuvo lista para construir sueños compartidos.

guacolda4.jpg

Mientras repasa los recuerdos, camina por su departamento a paso lento y firme -gracias a treinta años de yoga, gimnasia Wuchú que hoy practica dos veces por semana- y se detiene frente a un retrato que adorna una pared llena de fotos. “Este me fascina, es mi orgullo. Tenía treinta y tantos”, dice. Entonces, borra de un plumazo la apuesta de los presentes: “en el retrato no tenía más de 20″.

SEÑORITA MAESTRA

Sus abuelos, inmigrantes europeos llegados a fines del siglo XIX, no fueron de los italianos que vinieron a Chile y se “hicieron la América”. Su madre, Minerva Lazzerini, no pudo seguir una carrera universitaria, pero siempre tuvo la voluntad. Entonces, Guacolda decidió dos cosas: que ella sí aprovecharía los bríos que había heredado y que lo suyo era la docencia.

Con el tiempo, se transformó en la alumna de pizarrón por excelencia, en la profesora sustituta de todas sus compañeras, en la tutora de sus siete hermanos menores. “Yo nunca forré un cuaderno, no le saque punta a un lápiz, no me abroché ni un botón ¡todo me lo hacían! Me atendían, pero yo las ayudaba a estudiar. La directora me autorizó para que me abrieran el liceo una hora antes y así mis compañeras fueran a clases conmigo. Durante un mes estudiamos y a todas les fue bien en el examen”.

guacolda3.jpg

Después de que su padre murió, Guacolda se desplegó en diferentes roles: universitaria, apoderada de todos sus hermanos, proveedora familiar. Al poco tiempo, y por sugerencia de sus profesores del Pedagógico, comenzó a hacer clases en el lugar donde se había formado. “Me nombraron profesora auxiliar. Después mis maestros me presentaron como candidata para profesor de cátedra y en la presentación uno de ellos dijo: ‘yo me siento orgulloso de haber sido su profesor’”.

-Cuando su padre murió, usted comenzó a mantener a su familia. ¿Qué significó el tener que asumir un rol paternal?
-No sentí nada desagradable, fue muy liviano, lo hice con mucho gusto. A mis hermanos, especialmente a las dos menores, siempre los guié.

-¿Hasta cuando vivió con ellos?
-Yo vivía con mi mamá y ellos se fueron casando de a poco. Todos vivieron conmigo hasta que se casaron.

-Primero los ayudó a formar su vida, y después formó la suya.
-Yo formé la mía y seguí viviendo en mi casa, porque mi mamá nos ofreció quedarnos con ella. Yo era tres años mayor que Arcadio, mi marido, e incluso rechazaba la idea de casarme con él por ser mayor, pero nadie se daba cuenta.

-Usted se mantuvo soltera hasta los 37 años. ¿Qué tan fuerte era la presión social en aquella época?

-Una vez una persona se hizo esa pregunta: Ester Alessandri, la mujer de uno de mis alumnos, Arturo Matte Larraín. Ellos se preguntaban por qué no me había casado. Pensaron que yo tenía algún problema amoroso. A mi marido yo lo conocía muchos años, sabía con quien pololeaba, sus amistades, pero en ese tiempo no tenía interés por él. Éramos muy amigos, conversábamos mucho de los libros, teníamos gustos parecidos. Menos en matemáticas, ¡él no sabía nada!

-Sus inicios en la docencia fueron bastante auspiciosos. ¿Se encontró más adelante con obstáculos, por el hecho de ser mujer?
-Dos veces. En 1928, uno de mis profesores me propuso para un cargo en la Escuela de Artes y Oficios, donde iban los mejores profesores, y no me aceptaron por ser mujer. La segunda vez fue en 1947 y no me di cuenta del rechazo. Me propusieron hacer clases en la Escuela de Ingenieros Industriales, para reemplazar al que posiblemente ha sido el mejor matemático de Chile, Domingo Almendra. Los alumnos, todos hombres, se opusieron. El director les dijo “conózcanla y después vemos”. Yo fui como conejito, sin saber nada, a hacer la clase tranquilamente. A las dos semanas, me llegó una invitación a una once que daban los alumnos. Le pregunté al director: “¿por qué, si yo estoy empezando? ¿qué saben de mí?”. El director me dijo “acéptela nomás”. Ahí supe que ya me querían y que era un desagravio por haber dudado de mí.

COMO NUEVA

Hoy, a casi 20 años de su retiro, doña Guacolda sigue dando lecciones. De matemáticas, a algún nieto o sobrino que lo necesite. De vida, porque las tiene de sobra. Su estampa invita a preguntarle por el secreto de la “eterna juventud”, si es que existe, claro. Para ella, tiene que ver con el yoga, la gimnasia Wuchú, media copa de vino diaria y sonreír, ojalá más de la cuenta. “Las cosas han cambiado, ahora la mujer tiene mucha mas acogida en todas partes. Lo que no cambia es el problema femenino esencial: cómo mantenerse bien. Yo, sin pretenderlo en un principio, hice yoga por 30 años dos veces a la semana. Las dejé porque me caí y el brazo me quedó un poco mal. Me ayudó a mantenerme activa, a no agacharme… si viejita como estoy no ando encorvada”, explica. “Hoy practico Wuchú, gimnasia oriental que se enfoca en los ejercicios de elongación, en la respiración, en estirar los brazos y las piernas, pero siempre con una silla cerca”.

-¿Qué hace para ejercitar la mente y la memoria?
-Leer constantemente. Novelas, libros históricos, y a medida que van saliendo los ganadores del Premios Nobel, voy conociendo alguna de sus obras. Supongo que sí ayuda. Por ejemplo, hace pocos días vino a verme una sobrina con su hija, que tenía una prueba y no entendía nada. Le hice clases particulares y por fin entendió todo. Estoy segura que todavía puedo enseñar en el liceo… aunque no me atrevería a decir que podría hacerle clases a ingenieros.

-¿Y para desactivarla o relajarse?
-Sudokus, puzzles. La mañana la dedico a leer el diario, completo, con todas sus idas y venidas. Voy bastante a conciertos y al cine. Eso sí, ahora ando en taxi, ya no tomo micros.

-¿Y cómo va la salud?
-Aparte de que me quebré el brazo, hace poco me hice un chequeo médico general y estaba todo perfecto. Lo único grave que ha pasado es que hace cuatro años me dio un ataque a la vesícula, pero dicen que no pasa invicta 100 años. Si uno los vive, al menos le falla una vez en la vida. Me lo descubrieron porque tenía un dolor horrible, y el doctor pensó que era por la gimnasia. Yo creo que mi buena salud puede ser por los genes de mis padres. Leí por ahí que siempre el hijo mayor saca lo mejor de los papás, y parece que en mi caso se cumplió… eso siempre lo decía una de mis hermanas: “Tu sacaste lo mejor: la salud, la inteligencia, todo.”

-Pero además de la genética, algo de mérito tiene que tener.
-Nunca he seguido ningún régimen, pero no soy golosa para comer. Lo único es que tomo todos los días media copita de vino. Mirando hacia atrás, me doy cuenta de que lo más importante es recibir lo que viene y aceptar las cosas con cierta tranquilidad. Todo lo he hecho con agrado, nunca he pensado “que cosa tan pesada me tocó”. Estoy muy agradecida por mis dos hijos, Fernando y Álvaro, y por todos mis nietos. Me dan muchísimo cariño y satisfacciones. Hoy lo único que pido, si sigo viviendo, es mantener mi cabeza lúcida. Nada más.

25 comentarios en " ¡Cien años no es nada! "

  1. María Angélica dice:

    Qué rico leer estos reportajes¡ Hay que resaltarlos¡ Son positivos y dejan una sensación de paz y esperanza, y ganas de imitar¡ Hoy más que nunca… ya que por donde una pasa se lee o escucha sólo noticias negativas y que decir de la educación… Y me convence otra vez que depende de uno inyectar alegría en lo que hacemos para mejorar nuestro entorno…. Dichosas las personas que están en su entorno …. Felicidades¡¡¡

    Agosto 14, 2008 a las 10:15 am

  2. Gabriela dice:

    soy su última nieta, y digo que si ella quiere volver a ser profesora que cuente con todo mi apoyo ¡estoy orgullosa de ti y de ser tu nieta!

    Agosto 10, 2008 a las 7:41 pm

  3. Josefina dice:

    Excelente reportaje!
    Hacen falta reportajes donde se muestren aspectos positivos de la vida! Es reconfortante saber que existan personas así… gran mujer!!!
    Felicitaciones

    Agosto 5, 2008 a las 3:05 pm

  4. Alejandra Aros dice:

    Querida Sra. Guaco:
    En mi recuerdo aun estan las clases y pequeños consejitos de matematicas, las tortillas de porotos verdes, recien cosechados, que con Don Arcadio, mi tio Alvaro y por supuesto mi papá difrutamos en la parcela.
    Me siento muy feliz de verla tan bien y de que se valore la mujer en toda su plenitud.
    Un fuerte abrazo

    Agosto 5, 2008 a las 9:09 am

  5. Aldo dice:

    Hay lecciones que todos tenemos claras, sin embargo suelen olvidarse con facilidad.

    Sin darme cuenta comencé leyendo esta entrevista de manera rápida, como si alguien me apurara, como todo en los tiempos de hoy. Pero hay cosas que tienen un ritmo innato, un pulso. Guacolda lo trasmitió en la entrevista, y Paula tuvo la delicadeza y sensibilidad necesaria para plasmarlo en “el papel”. Entré en ese pulso del yoga y la gimnasia wuchú, y lo disfruté.

    Se agradecen las lecturas que aportan, y sin duda, se agradece muchísimo que una persona a sus 100 años aún tenga fe en el género humano, aportando con lo que sabe para mejorarlo.

    Gracias!

    Agosto 3, 2008 a las 10:27 pm

  6. Yani dice:

    Me encantó esta historia de vida que hace unos días la comencé a leer y por esas cosas del trabajo no seguí, pero hoy la terminé. Me gustó tanto, que la voy a tomar de base para seguir la mía y vivirla bien sanamente y para comenzar me inscribí para yoga.
    Es un buen comienzo¿cierto?
    Y sobre todo me gusto eso de “que lo más importante es recibir lo que viene y aceptar las cosas con cierta tranquilidad y hacer todo con agrado, sin pensar “que cosa tan pesada me tocó”……..ésta frase me la voy a grabar en mi mente para que nunca se me olvide.

    Agosto 3, 2008 a las 6:27 pm

  7. cynthia melo dice:

    da un gusto tener una tia que se crio con mi padre
    y saber toda la sabiduria que ha entregado por años y años te quiero mucho

    Agosto 3, 2008 a las 6:01 pm

  8. vilma villanueva dice:

    La conozco desde niña, pero realmente desde hace diez años que la frecuento todas las semanas, es aqui en la peluquería en donde he aprendido a conocerla, es una mujer digna de admiración con una sabiduría, enteresa y paciencia, en una palabra adorable..
    Ella es clienta de mamá hace 50 años, siempre paciente y muy sonriente, ese es su secreto para ser la mujrer que es, a sus cien años.
    Sra. Guacolda en nombre de mi madre, María, y el mio, le quiero decir que la queremos y respetamos en toda su dimensión como ser humano.

    ¡FELICITACIONES!

    Agosto 2, 2008 a las 5:14 pm

  9. cacorto dice:

    Con orgullo y admiración, a la gran maestra, que con dedicación, carño , bondad y mucha sabiduria, ayudó a construir el sendero en el cual transité con éxito enj nuestro querido pedagógico

    Agosto 1, 2008 a las 11:04 pm

  10. andrea H dice:

    me encanto!

    muy lúcida ella y activa, quiero seguir sus consejos para vivir tanto como ella, leer harto y hacer yoga

    Julio 30, 2008 a las 11:36 pm

  11. Laura dice:

    Qué ejemplo de señora, qué sabiduría. El ejemplo de una vida tomada con tranquilidad, sin exasperarse, con la felicidad del transcurrir del día a día. Y qué razón tiene: mantener la mente lúcida, que en definitiva, y sobre todo a una edad avanzada, pienso que debe ser lo más importante. Qué buen artículo!

    Julio 30, 2008 a las 10:21 am

  12. guillermo hidalgo dice:

    ¡Qué paciencia la de la señora! ¡Y qué buena salud!

    Julio 29, 2008 a las 7:44 pm

  13. Tati dice:

    que xora la señora, oajal yo pueda ser la mitad de ella
    por que se nota que es seca, osea mujer y que le gusten las matemáticas

    es seka

    Julio 29, 2008 a las 7:38 pm

  14. Coni dice:

    Que entretenido leer reportajes que te llenan de vida y te dan la posibilidad de conocer a personas como Guacolda.

    Julio 29, 2008 a las 12:26 pm

  15. Carlota dice:

    No voy a hacer ningún comentario por ser un artículo de una persona mayor……pero Señora me gustaría agregar algo por independiente que sea la cosa………las arrugas que uste tiene la hacen verse más atractiva a la sociedad se ve una persona muy carismática a sus años y eso que sea iletreada pucha que gusta mucho…..que se dedique a los números y a las lietras………
    Felisitaciones!!!!

    Julio 29, 2008 a las 11:41 am

  16. salinas cepeda dice:

    Hermoso testimonio de una gran mujer que queremos y admiramos inmensamente.
    La Guacolda nos inspira para ser mejores!

    Julio 28, 2008 a las 10:08 pm

  17. hernán aldunate dice:

    Aqui si que hay vida a todo dar. Una entrevista que entretiene y motiva.
    Personas como Guacolda nos demuestran que la edad es un asunto mental.
    Felicitaciones por el artículo, la entrevista y el personaje.

    Julio 28, 2008 a las 7:37 pm

  18. Pilar dice:

    Hermosa historia de vida. Un acierto a todos los que pregonan la vejez como soledad y dependencia. Sé puede ser vieja y chora. La admiro también por haber sido pionera en incorporarse a ambientes exclusivamente masculinos de la época y a postergar la maternidad hasta una edad que debe haber sido muy cuestionada y que actualmente también es mal mirado ser mamá después de los 35.

    Grande Guacolda!

    Julio 28, 2008 a las 7:06 pm

  19. Rose dice:

    Que bueno que les den espacio a la tercera, en este caso cuarta, edad. Buen aporte!

    Julio 28, 2008 a las 6:33 pm

  20. Isabel dice:

    Que interesante la vida de Guacolda. Su nombre y su historia me acuerda un poco Cien Años de Soledad, esta vez 100 años de vida! Se agradecen reporatjes humanos escritos de manera entretenida. Gocé!

    Julio 28, 2008 a las 4:43 pm

  21. Daniela dice:

    Excelente entrevista, muy buen ejemplo de como las personas de edad pueden mantenerse tan saludables de cuerpo y mente. Activas.

    Julio 28, 2008 a las 4:40 pm

  22. tamara dice:

    Yo soy nieta de la menor de sus hermanas, Wilma. La Guaco es una hermosa, inteligente, divina, siempre recuerda lo que hacemos cada uno de los 14 nietos de su hermana! La quieero mucho, y me siento muy orgullosa de sus logros, y de la sangre que compartimos. Te mando un besito Guaco, espero verte pronto.

    Julio 28, 2008 a las 4:14 pm

  23. Pilar Ovalle dice:

    Muy buena la entrevista a Guacolda y para que decir la de Seudorobin. Por fin algún lugar donde se puedan leer entrevistas a personajes de seguda línea pero interesantes como lo hacía la Revista Fibra.

    Julio 28, 2008 a las 4:09 pm

  24. Alonso dice:

    Grande Guaco!!! cien años más junto a ti

    Julio 28, 2008 a las 3:58 pm

  25. ANDREA dice:

    Digna de imitar, dificil de igualar…admirable testimonio de vida

    Julio 28, 2008 a las 2:29 pm

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