Feb 28
Expiación de Ian McEwan: También somos Dios
La novela Expiación de Ian McEwan (Perros negros, Amor perdurable) repuntó gracias a la versión cinematográfica del libro dirigida por Joe Wright, actualmente en cines. La película cosechó elogiosas críticas, sobre todo por el guión fiel al texto original adaptado por Cristopher Hampton. Aquí, el poeta Tomás Harris, repasa el libro y recomienda la película.
Por Tomás Harris.
La novela Expiación de McEwan es una trama muy bien urdida, emocionante, perfecta en su andamiaje y en sus interrogantes sobre la novela moderna: ¿qué es un narrador?; ¿para quién y para qué se escribe?; ¿hasta dónde son factibles las verdades de sus mentiras, como diría Vargas Llosa? O, por decirlo de una manera más precisa: ¿dónde radica la Verdad de la novela?
Para responder McEwan recurre a la forma –esencia de toda literatura- que es, precisamente, lo que este novelista británico experimenta y perfecciona en cada una de sus obras.
Expiación es engañosamente decimonónica. Ya en el epígrafe de Jean Austen aparece el guiño. Además, sutilmente, pasa por el pastiche (novela de época de puntillosas descripciones, historia familiar coral, relato de amor desdichado, novela de guerra) e indaga en la novela dentro de la novela con abruptos y necesarios saltos temporales.
El resultado es una propuesta experimental, que nos deja la certidumbre de que el género, en este siglo que despunta, es como un organismo vivo que se regenera y recrea permanentemente.
El relato falsamente omnisciente, atraviesa 37 años –desde 1935 a 1990- tiempo en el que se desata la tragedia argumental de la protagonista Briony. Tras una serie de malentendidos, la precoz novelista adolescente, acusa de violación a Robbie, amante de su hermana Cecilia e hijo de la vieja sirvienta de la familia Tallis.
Alrededor de una fuente y de la biblioteca de la gran mansión familiar, se reúnen una serie de personajes secundarios que cumplen roles fundamentales, con precisión de relojería. Así, Mc Ewan se plantea la escritura como “expiación”, como manera de purgar la falta cometida en un pasado atemporal, inflexión que marca la pérdida de la inocencia con sus inevitables víctimas.
La joven Briony intenta purgar su error a través de la imaginación y se debate en su permanente dilema: ¿qué hacer para expiar-si puede- un estado de cosas?
En el conmovedor epílogo, “Londres, 1999”, la ya anciana escritora, en la celebración familiar de su cumpleaños número setenta y siete, cundo ya nada es lo que era, se plantea el quid de la cuestión: “¿cómo una novelista puede alcanzar la expiación cuando, con su poder absoluto de decidir desenlaces, ella también es Dios?”
Sin un Ser ni una Forma Superior a la que apelar para lograr el perdón, “la tentativa es todo”. Esa tentativa es el último sentido de Expiación y la única verdad a la que puede optar el novelista moderno, según McEwan.
Ve el trailer de la película acá


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Vanessa dice:
lei el libro el 2006, mucho antes de saber que había una película y me tocó muy vivamente, sobretodo la idea del poder que tenemos sobre la vida de las personas a través de lo que decimos y hacemos y cómo puede cambiar la vida de alguien por una palabra nuestra dicha inconscientemente.
Diciembre 26, 2009 a las 1:00 pm
susana dice:
La obra me pareció sutilmente dramática, donde se mezclan personajes que conmueven con su dialogo de “palabras escenciales” , de forma que pude experimentar sus sentimientos y dolores, y qué decir del devastador escenario de la II Guerra. Debo reconocer que ha sido la primera que he leído de este autor, movida por sus buenas reseñas, pero además con el incentivo de la abundante ofertas de libros accesibles al público que he encontrado en Madrid. Felicitaciones por este espacio de encuentro entre lectores.
Susana,
Madrid, Marzo 2008
Marzo 13, 2008 a las 10:58 pm
estalactita dice:
muy interesante la reflexión…
a mi juicio, la verdad de los libros aparece en la idea última que se queda, la que se genera entre la obra y la conciencia única de cada lector.
Marzo 1, 2008 a las 3:13 am
Robert dice:
Está bueno eso de: “Sin un Ser ni una Forma Superior a la que apelar para lograr el perdón”. Excelente reseña…
Esperamos la próxima.
Febrero 29, 2008 a las 9:29 pm
spider dice:
Expiación…. un concepto difícil y lleno de marañas un tanto ligadas al arrepentimiento…siento.
Mejor asumir toda la responsabilidad de la acción y el descenlace.
Así el novelista se transforma en un “dios” conciente de sus decisiones, en vez de un jugador de azar o tirano enceguecido.
.
Felicidades por este espacio. Estaremos esperando la próxima reseña.
Saludos
Febrero 29, 2008 a las 6:16 pm
Teresa dice:
Me ha gustado muchísimo el artículo escrito por el poeta Harris. Yo tuve el privilegio de leer el libro y ver la película.Creo y el comentario de Harris es muy iluminador y acertado.
Febrero 29, 2008 a las 4:28 pm
carolina dice:
me parecio bien interesante el comentario del señor harris y sobre todo las preguntas que se plasman en un principio. supongo que como escribe la persona en el comentario numero 1 las respuestas solo pueden ser subjetivas, y si es que existe respuesta a eso.
despues de lo leido solo me queda ver la pelicula.
Febrero 29, 2008 a las 4:16 pm
Karin Wilson dice:
No me he leído el libro, pero con ese comentario me dieron ganas de leer el libro. Es muy interesante la pregunta que plantea el señor Harris cuando dice: “¿dónde radica la Verdad de la novela?” Creo que es una pregunta tan amplia y subjetiva a la vez, que solamente el escritor sabe cuál es. Y si tiene suerte, algún lector puede captar y percibir esa Verdad que el escritor desea plasmar. Ahí está la gracia que tiene leer y escribir; la conexión que se da entre lector y escritor. Es una sensación gratificante que se comparte.
Febrero 27, 2008 a las 11:07 pm
Lila dice:
Interesante reseña, leeré el libro antes de ver la película.
Febrero 27, 2008 a las 11:30 am