Mar 04
Historias para imitar
Por Ximena Heinsen. Fotografía: Sebastián Utreras
Mientras las noticias transmitían sobre hechos de vandalismo, sabotaje y el suelo seguía remeciéndose estas mujeres se levantaron para comenzar a ayudar.

En el centro de Talca, Fabiola Barrenechea organizaba las primeras 2.000 cajas de alimentos básicos que se repartieron entre los damnificados de la Región del Maule. Asignada como coordinadora de compras y distribución de la Onemi en la zona, a pocas horas del terremoto tuvo que partir desde Santiago a instalarse en el regimiento Infantería 16 de Talca, donde duerme en un catre de campaña y coordina, junto a un contingente civil de emergencia, la reconstrucción de la región. Tres bebidas de fantasía, dos botellas de agua, azúcar, té, dos bolsas de leche en polvo, un kilo de harina, un kilo de arroz, cuatro salsas de tomate, tres paquetes de tallarines y dos tarros de jurel tipo salmón son los alimentos que decidió incluir al interior de las cajas que el Ejército de Chile distribuyó el martes 2 de marzo a las 10 de la mañana a ocho mil damnificados.
EN LA PINTANA
Vigilantes Nocturnas
Por Guillermina Altomonte Fotografía Alejandro Araya

DOMINGO 28 DE FEBRERO, 4:00 AM. En medio de una calle por donde no transita ni un alma, en la Villa Nacimiento, de La Pintana, hay una botella con agua. Sentadas en una banca, Fabiola Devia (25), Cintia Sachav (20) y su hermana Brenda (12) toman té sin dejar de mirar la botella.
Las tres detectaron que el agua de la botella se movía durante las réplicas mayores y diseñaron un plan nocturno de alerta: “En cuanto se empezara a mover el agua, yo partiría a avisar a mi familia, la Cintia a la suya y la Brenda, que fue la que más cacareó la noche del terremoto, iba a salir gritando por la villa para despertar a todos los vecinos”, cuenta Fabiola.
Dos noches enteras se quedaron vigilando.
En Villa Nacimiento todas las viviendas, salvo una, se mantienen en pie, aunque los tablones de madera con que están hechas crujen a cada rato por las réplicas. La noche del terremoto, sin embargo, todos pensaron que se les iba a caer el techo encima. Las vecinas relatan que se acordaron del Señor, corrieron a sacar a sus hijos de la cama y sujetaron los televisores. La mayoría durmió a la luz de las estrellas, en los pasajes de casas pareadas.
Han pasado 60 horas desde el terremoto y las cosas están más tranquilas: los negocios de abarrotes han abierto, hay luz y agua. Fabiola piensa que ya no es necesario hacer guardia esta noche. De hecho, su hermana mayor, Carolina, decidió que era más útil ponerse a lavar la ropa de la gente de la villa con el agua que habían acumulado en tinas y bidones. “De tanto ver las noticias terminé llorando, así que preferí ocuparme en algo”, explica.
EN QUILICURA
El ejemplo de Lucy
Por Carola Solari Fotografía Álvaro de la Fuente

“CLAUDITA, ¿NECESITA AGUA?” Luz María Morales –Lucy– camina a paso rápido por la población San Francisco, en Quilicura, golpeando puertas y asomándose en las casas, avisando que esta tarde la Municipalidad mandará un camión con agua. En la comuna con mayores problemas de abastecimiento de la capital no hay luz ni agua y Lucy, que es presidenta de la Junta de Vecinos de la población, entrega a cada familia un número para que la entrega sea equitativa y ordenada.
Según el Municipio, San Francisco es la población mejor organizada y Lucy ha asumido su liderazgo. Tiene 42 años, siete hijos y un padre inválido que vive en Talcahuano, del que no sabe nada desde el terremoto. “Hoy apareció en una lista de personas desaparecidas. La incertidumbre es dolorosa.
Mis familiares se están movilizando para ir a buscarlo. Yo no he partido, por mis niños. Mientras ayudo acá, tengo al papá en mis pensamientos”, dice. Después del terremoto, Lucy salió a la calle, en pijama, con su marido y sus hijos, de entre 19 y 3 años. Toda la población, unas 50 familias, se abrazaba luego de constatar que no había heridos de gravedad. Sacaron colchones y frazadas para pasar juntos la angustia hasta que amaneció. Lucy y las demás mujeres barrían los vidrios rotos para que los niños no se hicieran daño.
Como había escasez de pan, Lucy propuso usar los fondos de la Junta de Vecinos parar comprar 15 kilos de harina y levadura, y siete mujeres amasaron toda la tarde. “Nos alcanzó para entregar un pan por cabeza, nadie se quedó sin su pancito, que cocimos en el horno de barro de la Juanita”, dice. Ahora Lucy anda buscando a las mujeres que tienen guagua en la población.
Les pide se anoten en una lista, porque ella va a ir a retirar los pañales que está entregando el Municipio. Comprarlos es muy difícil en la comuna: los supermercados que están abiertos tienen largas colas y atienden con protección policial para evitar saqueos. “Apoyándonos unos a otros es más fácil capear la adversidad”, dice y continúa, rápido, su recorrido.

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Sebastián Ibarra dice:
Vivo en Quilicura en una villa vecina de la san Francisco y hoy me he dado cuenta de las grandes personas que viven ahí… hoy estuve en un bingo que organizaron en beneficio de los vecinos más afectados, y vi el entusiasmo y cariño con que trabajaron… ojalá hubieran mas vecinos como ellos….
Abril 11, 2010 a las 12:59 am
Sebastián Enrique Moya Gómez dice:
Sin duda, Lucy ha demostrado ser la elección correcta como presidenta en nuestra junta de vecinos. Admiro su disposición para hacer las cosas y el empuje que pone en cada labor.
Luego de la tragedia que azotó a nuestro país y por supuesto a nuestra población, nos organizamos de tal manera que no le dimos más trabajo a la Municipalidad, ya que nos estábamos encargando de todo, entre nosotros, juntos como buenos vecinos.
Marzo 14, 2010 a las 8:45 pm
Vanessa Diaz Aguilera dice:
Vivo en Quilicura y la verdad me da mucha pena y rabia ver lo que se mostraba de nuestra comuna hasta ahora en las noticias. Este tipo de articulos muestra que Quilicura tambien tiene su lado bueno y gente muy aperrada de hecho la mayoria, felicito a la señora Lucy por todo lo que ha logrado, tengo el agrado de tener una amiga muy querida que vive en esta población y se que son muy jugados.
Marzo 8, 2010 a las 7:48 am
Mariela Rojas Gonzalez dice:
Esa es mi población San Francisco … súper organizada gracias a sus dirigentes (junta de vecinos, comité de seguridad, club deportivo, centro de madres, club del adulto mayor) la Luz Morales (Lucy) es la cabeza la junta de vecinos, ella nos da la fuerza para seguir adelante y sacar a nuestra población adelante, todo esto nos unió como población aun mas, ahora ya no hay vecino que no se conozca y que no se salude….
Por eso les digo “Gracias a todos los Vecinos de la Población San Francisco de Quilicura”
Marzo 8, 2010 a las 7:02 am
Fernando henriquez dice:
Me siento orgulloso de vivir en un pais con mujeres de esta categoria …
Marzo 6, 2010 a las 5:21 pm
Lía Josefa Fuentes Morales dice:
Sepan todos que me siento muy orgullosa de mi mamá Luz Maria Morales (Lucy)..primero por la gran madre que es, por el amor y entrega que tiene por cada uno de nosotros, sus hijos, a pesar de ser tantos…por la entrega y por el interes de ayudar a los vecinos dando siempre lo mejor de si en busca de una mejor calidad de vida para todos…y por ultimo por su gran fe, tenacidad y fortaleza, ya que luego del terremoto partió a talcahuano en busca de su padre enfermo y postrado, al cual daban por muerto (por medio del buscador de personas de google chile)…al cual encontro vivo, sano y salvo….nunca perdio la fe y la esperanza de encontrarlo con vida a pesar de que aca todos apostabamos por lo contrario…sin duda un ejemplo viviente de amor, fe, esperanza y optimismo para todos…..su hija.
Marzo 6, 2010 a las 12:47 pm
Flo dice:
Gracias por estas historias. Inspiran, sacan de la modorra morbosa en que todos caemos cuando vemos noticias y nos muestran que siempre hay gente valerosa, inteligente y de armas tomar. Y que son mujeres
Marzo 6, 2010 a las 6:19 am
Rosa Elena Gamarra dice:
Esto hay que hacerlo correr, son las historias que nos levantan el alma
Marzo 5, 2010 a las 7:53 am
viviana padilla dice:
No me sorprende la gran fortaleza que siempre aflora de las mujeres, sobretodo las chilenas de esfuerzo, madres, amas de casa, trabajadoras. No dejo de sentir orgullo por pertenecer a este selecto grupo.
Luego de esta tragedia inmensa, llena de historias desgarradoras y cargadas de tristeza y desolacion, no me queda mas que pensar: somos tan fuertes como fragiles a la vez.
Marzo 4, 2010 a las 9:01 pm