Ene 25
Te presento a mi nano
16/01/2010

Contratar a un hombre que planche, cocine y cuide a los niños ya no es tan insólito en las casas chilenas. En al país hay 5.965 hombres dedicados al servicio doméstico puertas afuera o adentro (frente a 350 mil mujeres que trabajan en lo mismo). La demanda por ellos existe y son altamente valorados por sus empleadores. A continuación, el retrato de cuatro familias y sus nanos.
Por Consuelo Terra/ Producción: Stephanie Weber, Catalina Pacheco, Margherita Cordano y Nicolás Alonso, Taller de revista Periodismo UC/ Fotografía: Carolina Vargas/ Producción de Arte: Francisca Lacalle
Juan Carlos y Telia
A las 8 de la mañana, Juan Carlos Salas (53 años), vestido con camisa y pantalones negros y una cotona blanca, entra a la habitación principal, corre las cortinas y le dice buenos días a Telia Ponce (80 años), su patrona desde hace un año y su amiga desde hace más de veinte. Juan Carlos la ayuda a levantarse de la cama y la sienta en la silla de ruedas. Hace menos de doce meses, Telia tuvo un accidente cardiovascular del que se recupera lentamente. Juan Carlos le elije una blusa celeste. Ella dice que prefiere ponerse otra. “Es que le queda más bonita ésta”, dice Juan Carlos, acercándole la celeste y haciéndole caritas. “¡Claro, te aprovechas, porque sabes que no puedo hacerlo yo!”, alega Telia y los dos se ríen. Juan Carlos la lleva al baño, la ayuda a bañarse y le pasa el cepillo de pelo. Ella se peina frente al espejo. “Me avisa cuando esté lista”, le dice Juan Carlos y la deja.
“Cuando a Telia le vino su enfermedad se sentía un poco incómoda de que fuera un hombre quien la atendiera. Pero ahora ya no. Ahora la cambio de ropa, nos emperifollamos y salimos de paseo”, dice Juan Carlos. Hace 20 años, Juan Carlos iba a la casa a cuidar el jardín y los dos se cayeron bien. Él se fue unos años al sur, pero volvía a visitarla y a tomar el té con ella. Desde marzo del año pasado, poco después del accidente cardiovascular, Juan Carlos fue contratado puertas adentro por la familia de Telia para cuidarla, además de hacer el aseo, cocinar y lavar. Después de tomar desayuno juntos en el comedor diario, él la lleva al living y la ayuda a hacer sus ejercicios kinesiológicos. Gracias a ellos, ahora Telia puede sujetar sus cubiertos y ponerse de pie durante algunos segundos.

Después del almuerzo, Telia duerme siesta. Juan Carlos aprovecha de dormir en su propia pieza y luego pasea por el jardín. La casa es antigua, con un patio grande y un parrón. A Juan Carlos le recuerda el campo. Un rato después, Telia lo llama tocando un silbato. Él la va a ver, la arregla, la peina y parten al supermercado a hacer compras cuando ha bajado un poco el calor de la tarde.
Toman once juntos y cuando oscurece ven El conde Vrolok. Ella, acostada en su cama; él, sentado en una silla a su lado. Juan Carlos fue quien enganchó a Telia en la teleserie nocturna. Cuando termina, a veces se quedan conversando hasta la una de la mañana. Él le cuenta sus penas, ella las suyas y se ponen a llorar los dos. También se ríen juntos. Y les viene la chochera por la primera nieta de Telia, que nacerá en febrero. Pero esta noche, Juan Carlos se despide temprano. Telia se queja de que ahora que él se compró un televisor con pantalla plana para su pieza la tiene medio abandonada. “Ese cajón del diablo produce la separación de la familia”, refunfuña Telia. Juan Carlos le da las buenas noches.
De 36 agencias de nanas consultadas por Paula, 10 ofrecen hombres para este trabajo, puertas adentro y afuera. Los nanos pueden ganar más que las mujeres, porque además de realizar las tareas domésticas lavan autos, jardinean y a veces hacen de chofer.
Pepe abre la puerta
En la casa de la familia de Susana Mandry, en La Dehesa, quien abre la puerta es un hombre de 36 años, de pelo corto y anteojos, vestido con polera, bermudas playeras y zapatillas de gimnasia. No es un primo, ni un tío ni un amigo de la familia. Es Pepe. Y, por supuesto, a Susana siempre le terminan preguntando lo mismo…
¿Quién es Pepe? “Pepe -cuyo verdadero nombre es José Díaz- es el hijo de la nana que tuvo mi marido toda la vida en la casa y lo conozco desde hace 28 años. Yo lo ayudaba a hacer las tareas cuando niño; su mamá era la nana de mi suegra. Hace 14 años comenzó a trabajar en mi casa de lunes a viernes, puertas adentro, cuando la menor de mis cuatro hijos tenía tres años”.
¿Qué hace Pepe? “Hace el aseo, las camas, las piezas, mete toda nuestra ropa a la máquina y la guarda en los clósets, barre, limpia vidrios, sirve el desayuno y la once, riega y a veces lava los autos. Las cosas propiamente femeninas, como planchar y cocinar, prefiero que no las haga para que no lo molesten, porque los hombres que trabajan como nanos normalmente son mirados en menos y tratados de gay. Nunca le pedí que cambiara un pañal o le diera papa a uno de mis hijos. Lo contraté para que me tuviera la casa impecable. Pero si los niños se están bañando en la piscina, no me importa que la casa se venga abajo, él tiene que estar afuera cuidándolos”.
¿Por qué preferiste un nano? “Porque después de una experiencia desastrosa con una empleada puertas adentro que no trataba bien a los niños, decidí que no quería tener más nanas en mi casa. Encuentro que los hombres, en general, cuando les rayas la cancha desde el primer día, son más dóciles. Y, además, hace otras tareas más duras: limpiar las canaletas, traer leña para la Bosca, mover muebles pesados. No lo cambiaría nunca por una mujer”.
¿No te complica tener un nano e hijas adolescentes en la casa? “La sociedad, en general, ve mal a los nanos. Mis amigas me comentaban: ‘¿Cómo puedes tener un hombre en la casa con niños chicos?’. Y yo les explicaba que el Pepe es de plena confianza, lo conozco desde hace años y tiene perfectamente claras las reglas. Sabe que cuando la puerta de los dormitorios está cerrada, no puede entrar. Siempre toca antes y pregunta si puede pasar. Sabe manejarse. No se va a acercar si una niñita se está vistiendo o en el baño. Con las reglas claras, jamás hemos tenido problemas”.
La filosofía de Floro

“Me llamo José Floridor Orellana y me dicen Floro. Tengo 55 años. Tenía 19 cuando me vine de Rengo con mi señora a trabajar a Santiago a la casa de Leonel Polgatti. De primeras me sentí un poco menoscabado por trabajar de nano: se supone que los hombres no lavan ni planchan. Pero estaba recién casado, mi señora embarazada y había que ponerse las pilas nomás. Era una casa enorme en Colón, de cinco dormitorios, sala de juegos y piscina, y teníamos que cuidar a tres niños de entre tres y doce años. Cocinar, hacer el jardín, lavar y guardar la ropa, hacer aseo. Me costó aprender. Mi señora levantaba a los niños mientras yo dejaba listo el desayuno. Cuando eran chiquititos los sacaba a la plaza Las Lilas junto a la chiquitita mía. Mi señora los bañaba, les daba once y los acostaba. Cuando llaman por teléfono, todavía me cuesta decirle al hijo mayor, que se llama Leonel, ‘don Leonel’. Le digo León. Y hablamos a garabatos –‘Hola, pos huevón, ¿cómo estai?’–. Él tiene 40 años y seis hijos. A lo mejor para otra persona, que no sabe que uno trabajó toda la vida con ellos, es mal visto y piensa: ‘el tipo patudo’.
Llegando del campo no sabía ni como pescar una cuchara y ahora me manejo perfecto. En las vacaciones me llevaban a Puerto Varas y preparaba almuerzo para más de quince personas. La Cristina, una de las sobrinas, decía que yo servía como si atendiera a la reina de Inglaterra. En una mesa de comedor larga ponía los cubiertos. Entraba vestido con camisa y cotona blancas, pantalones y zapatos negros. Comenzaba sirviendo las sopas, después las ensaladas, las carnes, el postre y el café. Primero a la dueña de casa, después a las mujeres invitadas, después a los hombres y, al final, al dueño de casa. Servía por un lado y retiraba por el otro.
A los diez años de estar trabajando, compré una casa en Pudahuel y mi mujer se retiró para cuidar a nuestras hijas, que son cuatro. Yo seguí llevando solo la batuta como nano. Llevo 35 años trabajando con la misma familia y me encariñé. Les miro la cara y sé si andan de buenas o de malas. Los niños están casados y hace cinco años nos cambiamos a este departamento con don Leonel y su señora. Al mes tenía 20 departamentos donde limpio vidrios y hago el aseo, los martes y sábados. Me tocan el citófono para que haga pololos y el jefe dice: ‘Esto parece agencia de empleos’. Toda mi vida me saqué la mugre, trabajo los feriados, y le pagué a mis hijas un colegio subvencionado bueno. Todas tienen buenos empleos. Este trabajo es sacrificado, uno abandona a su familia, pero en febrero los llevo a un balneario. Y me tocó una mujer maravillosa, que ha hecho el papel de mamá y papá para que yo pueda trabajar puertas adentro”.
5 cosas que hay que saber sobre Exequiel
1) Exequiel Celis (41) es multitask. Hace de todo y sirve para todo: cuida a los niños, hace el aseo, lava, plancha, ordena las piezas desordenadas, jardinea, va a comprar el pan, hace pastel de choclo, pan casero, pebre y otras exquisiteces que dejan a toda la familia chupándose los dedos. Es la mano derecha y a veces también la izquierda de su jefa, Nicole Bois, a quien trata por su nombre. Por eso ella siempre les dice medio en broma a sus amigas que entre que se vaya Exequiel y que se vaya su marido, prefiere que se vaya su marido.
2) Se ha ganado la confianza de la familia. “¿Cómo te atreves a dejar a tus niñitas con un hombre?”. Esa pregunta se la han hecho muchas veces a Nicole, cuyos hijos, Valeria (2), Dante (9) y Nicole (13), fueron criados por Exequiel desde guaguas. “Entiendo por qué me. Las mamás somos súper aprensivas y, a lo mejor, si yo estuviera en otra posición también lo preguntaría. Pero él trabajaba como nano en la casa de mi mamá cuando nosotros éramos chicos y ha sido parte de nuestra vida por veinte años”, dice Nicole. “La Valeria se la dejo a él y sé que va estar bien cuidada. Salgo tranquila. Cómo no voy a tener confianza en una persona que ha sido súper fiel en todos estos años”.
3) Los niños lo quieren. Le hacen más caso que a sus padres cuando les toca levantarse para ir al colegio o se agarran de las mechas. Exequiel tiene algunos trucos. A Valeria le dice: “Si te comes toda la comida, te saco a andar en moto”. Y todos los días ella le cobra la palabra y él la lleva a dar una vuelta por el condominio en Chicureo, donde viven. Ella es la regalona ahora. Antes lo fue Dante, cuando era más chico. A los cinco años, le preguntó a su mamá: “Si mi papá se muriera, ¿el Exequiel podría ser mi papá?”.
4) Lo molestan por pintoso. Alto, moreno, buenmozo. “Es una mezcla entre Chayanne y Antonio Banderas”, dice su jefa. Dante y Nicole se ríen, y exponen pruebas: que en el último veraneo en Vichuquén, las nanas que trabajaban en la casa de al lado le tiraban los cortes a Exequiel, que todas lo encuentran guapo. Exequiel se pone rojo y niega todo. Hace cuatro años está pololeando con Eva, que trabaja como nana en La Reina, y no quiere que ella se ponga celosa.
5) No usa uniforme. Exequiel tiene una cotona blanca de cuello mao, bien elegante. Sólo la ha usado una vez, para el bautizo de Valeria. En la casa, Exequiel usa jeans y polera, y cuando cocina, ocupa el delantal que encuentre. El día que iban a sacar las fotos para este reportaje, Nicole le sugirió a Exequiel que no se pudiera la cotona mao, porque un uniforme pone distancia de inmediato. “Y es una distancia que no existe entre nosotros”, dice la dueña de casa.

Exequiel Celis (41) hace el aseo, lava, plancha, ordena las piezas, jardinea, va a comprar el pan, cocina pastel de choclo, hornea pan casero, cuida a los tres niños de la casa y le da la comida a Valeria, la menor, de dos años. Cuando ella no quiere comer, él le promete que la sacará a dar una vuelta en moto por el condominio de Chicureo. Y Valeria come.

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luis dice:
tengo conocimiento de cocina aseo lavar que puedo hacer para trabajar en una casa de puertas a fuera actualmente trabajo en restaurante creo que ganaría mejor dinero por que quiero algo mejor para mi familia que opinas podré trabajar tengo las ganas que es lo más importante.-
Febrero 1, 2010 a las 2:48 pm
Pao dice:
Q lindo reportaje!!!!
No sabía que existían en Chile y la verdad me encantó.
Maravillosos hombres todos ellos, maravillosas patronas ellas que son de mente abierta y consideran esta opcion tan valida como las nanas.
Enero 28, 2010 a las 1:32 pm
César dice:
me encantó el reportaje…
me gusta cuando abren la mente de la gente con este tipo de cosas..
Es algo fiel al espítiru de Paula que llevo leyendo hace tantos años
=)
Enero 27, 2010 a las 3:18 pm
Anto dice:
Que lindo reportaje.
Felicitaciones para todo el equipo; me encantó.
Original y emotivo el tema, porque cuando uno abre las puertas de su casa a alguien es porque le tiene cariño y confianza.
Enero 27, 2010 a las 7:24 am
jan dice:
Podrían dar los nombre de las agencias que ofrecen hombres? Necesito contratar uno.
Enero 26, 2010 a las 7:47 am
chibi dice:
corrección ortográfica: “Cosía” del verbo Coser es con “s”, lo siento y gracias
Enero 24, 2010 a las 7:52 pm
waristubi dice:
quiero hacer una corrección ortográfica: “cosía”
( de coser) disculpen y gracias
Enero 24, 2010 a las 7:50 pm
waristubi dice:
Interesabte artículo de este nueva fuente de trabajo y poco conocido rol de “nano”;sin embargo,quiero compartir con Uds. la experiencia de tener un hombre que haga las cosas domésticas de la casa, cocinar, planchar, hacer aseo; claro que no se trata de un “nano” sino que se trata de mi padre. Él, por circunstrancias de la vida, tuvo que tomar este rol de Padre-Madre y consigo adoptar las “responsabilidades” propias de una mujer, viendolo de una manera bien machista ya que no debería ser propio de la mujer hacer las cosas domésticas, pero en fin.
Mi padre cocina, y de maravillas, él crea el menú, cocina de todo. Plancha excelente, espectacular!!!, la ropa planchada por el parece hecha de fabrica. Cuando tenía buena vista, lamentablemente hoy sufre de una ceguera parcial, cocía y se hacía las bastas, cocía botones etc.
Estoy muy orgullosa de él. De heho yo no sé planchar ni cocinar…
Enero 24, 2010 a las 7:47 pm
Nelly dice:
Felicitaciones por el reportaje,me encanto,los hombres cocinan rico lo comento por mi esposo que hace unas comidas riquisimas y bien presentadas,Felicidades!!!!!
Enero 24, 2010 a las 2:58 pm
Isabel dice:
Me gustó el tema del reportaje porque muestra una realidad poco concida y aleja prejuicios en cuanto a género y profesiones. Pero encontré que no es profundo en cuanto a mostrar realmente esta realidad, es una pincelada nada más.
Comencé leyendo con una espectativa más amplia y me quedé en anécdotas.
Pero de todas maneras las felicito porque son visionarias.
Enero 22, 2010 a las 6:59 pm
monica dice:
Me encantó, a diferencia de otras opiniones, creo que este trabajo se ha dignificado y los sueldos y horarios son mejores que hace un tiempo, (o será que ahora todo las labores son matadoras y mal pagadas?) Yo trabajo y la nana en mi casa no es un lujo, sino una necesidad, y es tan importante que me sacrifico en otros aspectos para pagarle bien.
Enero 22, 2010 a las 2:23 pm
Maggie dice:
Bueno el reportaje.
Enero 22, 2010 a las 1:47 pm
sandra dice:
si fuera por el peligro a estas alturas podría desconfiar tanto de un hombre como de una mujer…creo que las “feminas con malas costumbres” se aprovechan de esa distinción que se hace y al final resultan ser más malas y perjudiciales, además pienso que cuando los hombres se encargan de la casa y de los niños incluso lo hacen mejor que las mujeres….un saludo para los nanos del mundo!!!! jaja
Enero 22, 2010 a las 1:12 pm
celia dice:
me encanto el reportaje, no lo miremos como clasista o de estereotipos economicos; lo más importante es que la mentalidad de no sentir menoscabo por las diferentes actividades que desarrollamos. todas las profesiones y oficios son dignas; y su valor es importante e incalculable en la sociedad; ahora el precio que le fijemos queda en las fluctuaciones del mercado (como decia Adam Smith).
felicitaciones a la revista Paula, siempre visionaria.
Enero 22, 2010 a las 9:29 am
Maite dice:
La Paula siempre ha estado en mi lista de favoritos. Irremplazable en la memoria social de la mujer chilena. Sin embargo, hace un tiempo me preguntaba por qué se veía poco avance en la revista en términos de revisar los roles y la identidad de género. Ahora este reportaje me prueba que la procupación sí está entre el staff, qué bueno!
Enero 21, 2010 a las 6:19 pm
Maria Paz dice:
excelente reportaje!!! me encanto !!! que bueno que esto se publique debemos cambiar nuestra mentalidad…y ser open mind!!!!!!!
me pregunto…les pagaran lo mismo que a las mujeres??
Enero 21, 2010 a las 4:16 pm
Gabriela dice:
Encuentro que este tipo de reportajes perpetúan las desigualdades. No hay ni una reflexión en torno a por qué generación tras generación, sólo existe la posibilidad de ser “nana” o “nano”. No es algo que tenga que ver con el género, es sobre las injusticias que por siglos siguen existiendo.
Además es muy clasista. Nanos con nanas, chicos bien con chicas bien. “podemos convivir, pero no somos iguales”.
Enero 21, 2010 a las 4:01 pm
Gema dice:
Encontré estupendo el reportaje sobre los nanos, eso quiere decir que estamos dejando a un lado esos tontos prejuicio de que la mujer es la única capacitada para cuidar niños y hacer las labores del hogar.
Enero 21, 2010 a las 2:35 pm
ANA dice:
impecable me encantó, soy de uruguay, fray bentos y me encantó aqui esas cosas no se ven sólo una mujeres lo que lo hacen, es una excelente idea…. buenísimo el reportaje. los felicitos.ana
Enero 21, 2010 a las 1:59 pm
Claudia dice:
Encontre genial el reportaje, siempre he pensado que el hombre es un buen dueño de casa y además hasta más creativo con los niños. Me encantaría tener un nano lo encontré genial.
Enero 21, 2010 a las 8:20 am
Carolina dice:
Me gustó mucho el reportaje.
Y Exequiel está como quiere!! (jaja)
Enero 21, 2010 a las 8:05 am
rene dice:
Genial el reportaje, si bien es cierto no soy nano estas historias me representan, ya que tengo a cargo mi casa y debo preocuparme de todos los aspectos que se mencionan en estos casos.
Enero 20, 2010 a las 4:10 pm
Jennifer dice:
Me encantó el reportaje…es verdad, es extraño que en nuestro querido Chile existan los “nanos”, pero es sabido que en las mansiones lujosas existen los mayordomos…
Enero 20, 2010 a las 2:29 pm
paula dice:
me encantó el reportaje. Creo que en la descripción de sus labores, encierran mucho cariños tanto por su trabajo, como para con las familias para las cuales trabajan. En general, las mujeres que he contratado para que me colaboren en las labores de casa y cuidado de mi hijo, han sido buenas en términos del oficio, pero he sentido que les falta ese cariño y apego, que es necesario en una relación de esta naturaleza.
Enero 20, 2010 a las 1:32 pm
Lucy dice:
Me encantó el reportaje ,los hombres cocinan tan rico ,les queda todo mejor ,siempre le digo eso a mi esposo el dice emhhh si claro dile al tonto que tiene mas fuerza Jeje
Enero 20, 2010 a las 11:28 am
KUKY dice:
Lo encuentro genial, me encantó el reportaje. Las oportunidades en esta vida son para todos, ellos estan tan aptos como las mujeres de llevar una casa. Los felicito.
Enero 20, 2010 a las 10:08 am
Valentina dice:
De un principio pensé que era raro un “nano” , de hecho lei el titular y dije que peligroso, de puro desconfiada.
Pero me imagino que es tan sano como en las teleseries.
Enero 20, 2010 a las 9:01 am