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Sábado 4 de Febrero 2012
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May 19

La antinovia

Testimonios

La periodista Leo Marcazzolo pasó seis meses planeando su matrimonio. Quería que fuera memorable y perfecto y, de pura ansiedad, se comió las uñas hasta sangrar durante los preparativos. A pesar de sus esfuerzos, nada salió como esperaba. No fue una novia de torta. Pero fue una novia gloriosa.

Por Leo Marcazzolo | Fotografía: Lorenzo Moscia y Sebastián Utreras | Producción de arte: Inés Picchetti.

leo-novia.jpg

“Estoy en el Nissan último modelo de mi cuñado y voy camino a mi matrimonio. Doy vueltas por Santiago haciendo tiempo para que se llene el Club de Campo donde me voy a casar. Nunca pensé que iba a estar tan nerviosa, tanto, que tengo ganas de hacer pipí. Unas ganas irreprimibles. Presiento que todo va a salir mal, que voy a llegar y mi novio no va a estar ahí y que todos los invitados van a mirarme como si yo fuera una pobrecita. Antes de salir de mi casa pensé en tomarme un whisky para hacer más llevadero este momento, pero no lo hice, porque mi mamá y la maquilladora me dijeron que era demasiado ordinario que la novia llegara con tufo a trago.
Finalmente arribo a mi matrimonio y están todos esperándome con cara de mono animado: con los ojos brillosos y una sonrisa de oreja a oreja. Ya auguraba yo que iban a estar con esa cara. No entiendo por qué no me miran más normales. ¿Será que me veré demasiado linda? O que adivinan que me muero de ganas de hacer pipí. Comienzo a caminar hacia la mesa donde me esperan la oficial del registro civil, los testigos y mi novio. De fondo suena Life for Mars, de David Bowie (nuestra canción favorita), y la oficial me obliga a saludarla de beso.
Comienza la ceremonia y yo sigo con ganas de hacer pipí. Desde mi perspectiva, la oficial se ve muy extraña. Modula todo y enfatiza sus dichos con mímicas de manos y gestos incomprensibles. Cada vez que se refiere a nosotros, recita nuestros números de rut como si los tuviéramos grabados en la frente. Yo no soy Leony Marcazzolo, soy 8.524.770-0. Y mi novio y los testigos también. Casi no puedo aguantarme la risa. Y de pronto me pregunta si acepto tomar a Alberto como mi señor esposo, y alarga tanto la palabra “tomar” que no puedo evitar imaginarme las cubas libres que me tomaré en un rato más, durante la fiesta, y entonces sí que estallo en carcajadas. Sé que no es el minuto y sé lo que me dirá mi mamá, pero no puedo evitarlo, no soy la novia perfecta. ¿Y qué? Me lo repito a mí misma y, al escucharlo, comienzo a sentirme mejor.

EN LA GUATA DE UNA BALLENA

Debo confesar que nunca en mi vida me había sentido tan nerviosa como durante mi noviazgo: quería que todo resultara tan original, tan memorable y tan perfecto que casi no podía dormir. Y más encima vivía con la culpa de mi infelicidad, porque todos me decían que ésa debía ser la etapa más alegre de mi vida. Pero no era así y me desesperaba. No era que tuviera dudas por el novio, lo que sucedió fue que los detalles de la fiesta acabaron por agobiarme a tal punto que al final sólo quería que esto terminara luego.
Todo comenzó en junio de 2007. Ese mes decidimos casarnos y comenzamos a buscar un local. En ese entonces yo pesaba 96 kilos y apenas podía moverme. Mi novio no tenía auto y todos los fines de semana teníamos que recorrer más de cinco lugares montados en el Transantiago. Las micros frenaban a cada rato y emitían unos sonidos tan extraños que era como estar en la guata de una ballena. De hecho, en eso pensábamos mientras estábamos allí. Íbamos desde La Dehesa hasta la Alameda, casi infartándonos con los precios. La mayoría –con banquete incluido– costaban más de $ 30.000 por persona y nosotros queríamos invitar a más de 250. Luego de meses de lo mismo, al fin encontramos algo más módico en La Reina: $ 23.000 por persona más $ 800.000 por el arriendo del local. Nuestros padres nos auspiciaron generosamente. Si no, hubiésemos quedado endeudados de por vida.
Cuando tuvimos el lugar para el matrimonio nos quedamos tranquilos por un tiempo. Hasta que comenzó nuevamente el trajín y con ello, mi nerviosismo: la banquetera nos llamó para ir a la degustación del menú –que es donde los novios y la familia eligen lo que se va a comer en el matrimonio– y yo empecé con mis rollos y, mis tribulaciones. Anduve más perdida que el teniente Bello: veía circular innumerables platos de comidas rebuscadas, como timbales de mariscos o terrinas de verduras, y no entendía qué diablos era más elegante, más apropiado o más chic. Sólo sabía que la silla me quedaba grande y que los pies me quedaban colgando. A mi novio, en tanto, sólo le preocupaba que el menú fuera contundente para que sus amigos no se curaran tanto. En eso estábamos cuando, de pronto, la banquetera apareció con el dedo ensangrentado: se había cortado con un cuchillo. Y mi tía no encontró nada mejor que convencerla de que se pusiera un pedazo de tela de cebolla. Fue con ella hasta la cocina y ahí le vendó el dedo, dejándola con un olor a verdulería que no se lo aguantaba nadie. Al final me desesperó tanto la situación que elegí cualquier cosa para salir lo antes posible de allí. Con todos los preparativos era igual: llegaba con todas las esperanzas de que las cosas resultaran perfectas, pero terminaba tirando la toalla.
Luego me vino una crisis terrible porque de la nada me salieron millones de espinillas. De esas rojas que son como volcanes que uno no sabe dónde comienzan ni dónde terminan: un día se me secaba una y al siguiente me brotaba otra. Fui a hacerme una limpieza de cutis y quedé llena de costras. Terminé en mi casa llorando y preguntándome si todo esto valía la pena. Y eso me llevó a cuestionarme si de verdad iba a servir para estar casada. O si iba a terminar como mi prima, que se divorció cuatro meses después de su boda. Lo único que no quería era fracasar y aguantar que todos me apuntaran y me dijeran que por mis tonteras había perdido al mejor hombre del mundo. Porque debo aclarar que toda mi familia pensaba así, que yo era demasiado difícil para mi novio. Algunos, incluso, se atrevieron a insinuarme que ellos no entendían cómo él me soportaba.
Otro tema que me atormentaba eran los regalos. Día a día revisaba la lista de novios de Falabella en internet y veía que todo el mundo me regalaba baratijas. A riesgo de sonar materialista, debo confesar que eso a mí me deprimía mucho. De hecho, uno de los momentos más gloriosos de mi noviazgo fue cuando fui con toda la ilusión del mundo a elegir mis presentes. Recuerdo que me prestaron una pistola láser para que fuera marcando los códigos de barra de las cosas que yo quería y marqué lo más caro de la tienda. Por ejemplo, me metí al sector Electrodomésticos, y escogí refrigeradores de acero inoxidable, cocinas de seis platos, lavadoras ultra sofisticadas y un plasma. Quería tener todo eso y más, pero al final –salvo excepciones– terminé recibiendo jugueras y batidoras. Algunos descarados, incluso, llegaron al extremo de regalarme toallas y saleros.

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EL VALS

Estoy bailando el vals de los novios y sé que lo hago pésimo, porque retumban las risas en el salón. Ayer estuve ensayando con una tía y mi mamá. Y mi tía me veía bailando y le preguntaba todo el rato a mi mamá –como histérica– que por qué daba saltitos como si me estuvieran quemando los pies. Mi mamá sólo le respondía que yo era así, descoordinada e inágil como nadie. Para peor, mi novio tampoco sabe bailar y trata de decirme cómo hacerlo, guiándose por un manual de principiante que leyó en internet. Pienso que es de una ternura incalculable, pero sólo quiero que esto termine luego para dejar de hacer el ridículo. Me siento igual que cuando era chica y tenía que subir al escenario para las obras de fin de semestre y todas se burlaban de mí porque se me olvidaba el parlamento. Terminaba sola y extraviada en la tarima.
De pronto veo que Pepe, nuestro fotógrafo, dispara y dispara el flash. Lo contratamos tres meses antes del matrimonio y desde un principio nos dejó en claro que era evangélico. Nos mostró un banano de jeans donde se leía: Jesús es mi estrella. Le contamos que nos íbamos a casar sólo por el civil y de inmediato comenzó a tratar de convertirnos a su fe. Mientras más le explicábamos que no éramos creyentes, más fundamentalista se ponía. Lo aguanté sólo porque igual cobraba barato: $ 220.000 por un álbum de 150 fotos más un video. Aparte de sus honorarios, nos exigía colación, porque si no le servíamos comida –advirtió– iba a saber dejarnos plantados e irse directo al McDonald’s. Hablaba así de claro y no puedo ocultar que le tuvimos un poco de miedo. De hecho, aún temo que lea esto y se niegue a entregarme el álbum.
Sigo bailando el vals y cuando creo que por fin va a terminar, viene el siguiente. Es como un viaje sin retorno. Es tan escasa la solemnidad de este momento que todos mis amigos –en vez de mirarme y emocionarse conmigo– se paran a buscar un copete, lo que igual me da un poco de risa, porque yo haría lo mismo. Para empeorar la situación, mi novio me pisa la cola del vestido, el vestido color mantequilla que me compré en La Casa Blanca, después de haber recorrido un millón de boutiques caras de Alonso de Córdova. El día que me lo compré, escuché todo tipo de anécdotas de novias neuróticas que me dejaron aún más histérica. Una contaba, por ejemplo, que una tía suya había transpirado tanto mientras trataban de peinarla que llegó con el pelo todo revuelto al altar. Otra decía que una amiga suya en el día del matrimonio, había amanecido con la piel del cuello enrojecida y que se veía horrible, porque el vestido era escotado. Y yo escuchaba todo aquello y me ensañaba con mis uñas, pensando que me podía pasar lo mismo. Me las comí tanto que llegué hasta sacarme sangre. Fue tanto, que una tía me las vio y me recomendó que me pusiera veneno para ratas. Me dijo: “Mijita, si usted se pone eso, no se las va a comer, porque le va a dar miedo morirse”.

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LA LIGA Y EL RAMO

Ya estoy mucho más relajada y disfruto viendo a mi novio todo desordenado convocando a sus amigos para que vayan a pelearse por la liga. Es algo brutalmente conmovedor. Se ve tan buenmozo con su smoking arrendado que me alegro de haberme casado con él. Comienza la música (el clásico tema de Joe Coker en Nueve semanas y media), me siento en un pisito y me levanto el vestido; él de inmediato intenta sacarme la liga con los dientes. Y como yo ando con botas y soy niña de tobillos gruesos, se me queda atascada en la mitad, pero mi marido logra sacármela y se la tira a sus amigos.
Cuando llega el minuto del ramo estoy bien puesta con el ron. Ya le he dicho a todo el mundo que lo quiero mucho y me he colgado del cuello de más de un invitado. Las solteras se apiñan detrás de mí, bien dispuestas a hacer de todo por pescar mi trofeo. Lo tiro con tanta fuerza, con tal falta de gracia, que dibujo un vuelo increíble. El ramo cruza todo el salón y cae justo en la mesa de honor, donde lo agarra una tía soltera de mi novio, que está sentada sin esperar nada. Se pone tan feliz que viene corriendo a sacarme una foto.
A las seis de la mañana cerramos el matrimonio hostigando al dj para que nos ponga canciones lentas de los ochenta. Decadentes. Tanto, que finalmente nos echan y terminamos en el Mercado Central. Siempre había soñado con llegar allí, vestida de novia y ver lo que pasaba. Y no pasó mucho: en el Mercado están tan acostumbrados a ver una jungla circulante, que una novia más o una menos da lo mismo. Pero el solo hecho de estar ahí con mis amigos comiendo mariscos y rememorando los momentos jugosos del matrimonio, ya me pone contenta. Atrás quedó mi nerviosismo y mi obsesión de que todo tenía que resultar perfecto. De hecho, nada fue perfecto, pero de alguna forma sí fue glorioso. O más que eso, fue un reflejo de nosotros mismos. Y eso es lo que realmente importa. ¿A quién voy a engañar? Nunca fui una novia de torta y nunca lo seré.

VIDA DE CASADA

El día que recibí mi anillo de compromiso estábamos en la cocina y de pronto mi pololo me mostró la roca y me dijo que quería envejecer conmigo. Pensé que ese hombre estaba hablando en serio, y que no le iba a importar que con los años se me cayera el pelo, se me pusieran los dientes amarillos o se me olvidara el nombre de los objetos. Ese hombre me quería de adentro, como un animal quiere a su hueso.
Llevo más de un mes de casada y la otra noche mi marido encontró un ratón en el baño. Eran las cuatro de la mañana y prendió la luz del dormitorio para despertarme y avisarme. Le dije que fuera a matarlo. Y él comenzó a cranear diferentes formas de hacerlo. Primero se le ocurrió que podía asfixiarlo con una aspiradora; después, que lo podía aplastar con unos bototos y, por último, se puso más sensato y agarró un escobillón para combatirlo. Desde el dormitorio yo escuchaba que le decía: “Estái bravo, hueón… Estái bravo”, y de ahí lo mató, volvió a la cama y yo me sentí culpable, porque lo había obligado a matar a un ser vivo.
A la mañana siguiente me desperté con la sensación de que estaba realmente casada. Ese episodio cotidiano y bizarro marcó el comienzo de mi matrimonio. No fue la fiesta, ni la luna de miel, ni nada, sólo eso, nada más ni nada menos que la caza de un ratón. Ahora estoy tranquila, porque sé que todo resultará bien. Me gusta pensar en cosas más rosas de las que he pensado siempre. Por primera vez en mi vida me estoy proponiendo ser más optimista

41 comentarios en " La antinovia "

  1. caro dice:

    Me reí mucho con tu relato, Leo. He escuchado a muchísimas novias quejarse por lo mismo: que la comida, que el bar, que el lugar, que el vestido, que la lista de invitados bla bla bla. Debe ser horrible. Mi prima se casó hace como 1 mes y me contó que hizo su lista de invitados con NoviosMinga. No estuvo para nada de estresada porque delegó la mayoría de los cachos.
    A todas las novias, les recomiendo que entren al sitio noviosminga.cl. Probablemente se les va a alivianar la carga y podrán disfrutar un poco más del largo proceso!
    saludos!

    Junio 11, 2009 a las 11:34 am

  2. Daniela dice:

    Completamente identificada!!!! estoy a 23 días del gran día y el estrés me come (o yo me lo como a él????), pero como veo, al final, de una u otra forma las cosas salen bien y queda un grato recuerdo… felicitaciones!!!!

    Enero 29, 2009 a las 10:11 am

  3. Lore dice:

    Hola, genial lo encontre en la hora de almuerzo en mi oficina realmente cren que estoy loca me dio mucha risa felicitaciones por tu matrimonio,,,,,

    Septiembre 12, 2008 a las 1:10 pm

  4. Joana dice:

    nui weno el relato estaba en la u viendo esto y la gente cree ke toi loca por ke me toi riendo sola jja
    esto es mui xistoso me gusto el episodio del raton pero tranki ke debia morir los retones no merecen vivir soon malos
    felicitaciones por tu perfecto matrimonio, me dió hasta envidia

    bye

    suerte en la vida de casada

    Junio 4, 2008 a las 10:08 am

  5. Loreto dice:

    Leo:

    Me dio gusto leer tu relato, fuimos compañeras de Periodismo en la Andrés Bello y como es muy común se pierde contacto con mucha gente con la compartiste en esa época. Te ves muy bien en la primera foto. Te deseo mucha felicidad y que envejezcas con tu marido.
    No he vivido aún esa experiencia del matrimonio, pero a fin de año se casa mi mejor amiga y lo estoy viviendo de afuera y tratanto de ayudarla en todo lo que necesite.

    Adiós.

    Mayo 26, 2008 a las 12:48 pm

  6. mery dice:

    me emocione, de verdad.

    Mayo 25, 2008 a las 7:39 pm

  7. Paola dice:

    Que estrés, jajaja, yo a veces creo que nunca me casaré y me da lata. Debe ser entretenido pasar por todos esos ritos (sin la iglesia, claro).
    Lo que más me gustó de toda tu columna fue esta frase: “Ese hombre me quería de adentro, como un animal quiere a su hueso”. Yo quiero eso, encontrar un hombre que me quiera así y casarme.
    Muy entretenido tu relato.

    Mayo 25, 2008 a las 1:55 am

  8. Ninoska dice:

    Leo, te veías preciosa, aunque seas la antinovia, fuiste la mejor. Yo pasé por lo mismo hace un año y medio, al final mandamos todo a la cresta y que salieran las cosas como salieran no mas, solo nos preocupamos de los detalles nuestros.
    De todas maneras, este es solo el principio, la puerta de entrada al resto de tu vida y que, de seguro, sera cada vez mejor, porque tal como a mí, encontraste a alguien que te quiere sin cuestionamientos, un beso y felicitaciones.

    Mayo 24, 2008 a las 12:03 pm

  9. Claudeia dice:

    Es que no puedo parar de reirme!!! El episodio del raton es muy descriptivo de lo que es el matrimonio en la vida real, al menos de lo que imagino como un matrimonio (independiente si es por la iglesia o por el civil, lo que importa es el compromiso).
    Y si alguna vez me caso, obvio que voy a querer que salga todo perfecto, pero estoy segura que el matrimonio va a resultar mas o menos como el tuyo. Al final, las anecdotas divertidas son las que se recuerdan.
    Buenisimo Leo. Me gustan tus columnas, me rio con las entrevistas a los famosos que haces en la revista Mujer, y acabo de descubrir que estas aca en Paula.

    Mayo 23, 2008 a las 10:33 pm

  10. Vanesa Pino dice:

    PD: Y me faltó decir lo más importante y cursi de todo: POR QUE ME CASÉ CON EL HOMBRE DE MI VIDA!!!!.

    Mayo 22, 2008 a las 4:21 pm

  11. Vanesa Pino dice:

    UFFFFF, me hiciste recordar mi matrimonio, que fue más bien un anti-matrimonio. En mi caso no hubo una propuesta, ya viviamos hace más de un año y dijimos, “Por que no?” y así fue como maravillosamente el no contar con recursos, nos hizo planear lo más hermoso y práctico de mi vida. Sólo bastó un jardín hermoso en un antiguo edificio del centro, mi vestido de novia que salió $17.000 pesos y ojo que era negro y precioso (nunca tan patuda), amononamos el jardin con lámparas chinas y arreglos florales de un niño de la pérgola que generosamente y con mucho amor hizo especial para nosotros, la torta me la regaló mi padre con unos monitos que nos personificaban a mi esposo con traje chino y a mi con un kimono de karate; y por último a modo de regalo, les pedimos a nuestros amigos más cercanos que cada uno se pagara su comida en un restaurante buffet, los cuales con familia y todo no superaron las 35 personas. En resumidas cuentas, estuvo la gente que debía estar, no hubo jugosos dando lata, no hubo crisis por no tener esto o aquello, no importo el vals, fue super informal, y estabamos más felices que nunca, pero sobretodo feliz porque mi maldición de mujer que se quedaría sola, porque nadie me soportaría, se había quebrado. Alegría para ti amiga, lo mejor para esta nueva vida. Y recuerden, el matrimonio es de ustedes, así que no le den el gusto más que a su marido y a ustedes. Vanesa

    Mayo 22, 2008 a las 4:20 pm

  12. Gaby dice:

    Leo: seca!
    Totalmente identificada… lo importante no es tener el matrimonio perfecto, (qué lata!), si no que tener TU matrimonio, tal cual… por eso te quiere la gente que te quiere y va la gente que va (salvo mínimas excepciones)

    Mayo 22, 2008 a las 2:56 pm

  13. Marcela Leüpin dice:

    Bien por Leo!, por tu matrimonio, por escribir entretenido, sigue escribiendo Leo, lo haces muy bien.

    Mayo 22, 2008 a las 2:05 pm

  14. carolina dice:

    Hola Leo: felicitaciones en tu matrimonio, que la felicidad, este siempre presente.
    yo 26 años de matrimonio, lo prepare todo junto a mi novio los dos solitos, en el campo y con toque de queda, nerviosa para que todo resultará perfecto, se me olvido llevar el ramo de flores ese que llevan las novia, problemas como todo los matrimonios, pero siempre con mucho amor, lo más importante que nos comprometimos para toda la vida ante el Altar. (igual lo puedes hacer más adelante, Dios siempre nos da la oportunidad.) Que Dios los bendiga.

    Mayo 22, 2008 a las 12:47 pm

  15. Carmen dice:

    Leo, me encanto, no sé si eres la novia o la anti novia, lo unico que sé, es que me identifique de pe a pa contigo, me casare proximamente y hasta el momento estoy agotada buscando la perfección. Por último, me reí mucho con el final con tu historia. No espero que salga todo perfecto (aunque lo busco) sólo deseo que todos lo pasen muy bien, se diviertan y se queden hasta el final, será la unica forma de entender que fueron por cariño a nosotros.

    Mayo 22, 2008 a las 12:41 pm

  16. Jacqueline dice:

    Me deleito leyendo tus historias, que por lo demás super buenas ya que a mas de alguna nos a pasado, mi matromonio fué un desastre, el día de la boda se me perdieron los zapatos, finalmente fuí con zapatos prestados de mi mamá, la fiesta fué todo muy rígido, tenía que poner la cara de “estoy pasandolo la raja”, cuando en realidad no lo pasé nada de bien, un año y medio después terminó en divorcio.
    Relájate y sé felíz nada más, es lo que queda pal resto de vida.
    Nuevamente felicidades por tus columnas

    Mayo 22, 2008 a las 11:45 am

  17. Kika varela dice:

    Amigos de la revista Paula:
    sabes a pesar de los sueños o esperanzas si queremos ser o no ser novia.La vida siempre va ser la misma.
    casare es una forma para que el amor sea bueno o el termino de una larga relacion de pareja.
    Pero sentiras de que el matrimonio siempre sera para el bien o el al en la vida.
    El articulo de la encantadora leo me enseña de que no todo tiene que ser perfecto tenemos errores y circunstancias de la vida.
    por ahora soy soltera pero prefiero mil veces un matrimonio tranqulo donde siempre estes con tus pocos pero buenos amigos que viene alegrar y sentir que vas a comenzar tu propia vida.
    leo mi consejo es:
    disfrutes como puedas del matrimonio seras muy feliz cuando tengas las ganas pero tambien tendres poblemas como todo ser humano pero lo mas importante el amorque tinees con tu pareja sera la forma de estar para toda la vida.
    te felicito leo te admiro todo lo que haces solo me falta leer tu libro para reir y reflexionar lo que es la vida.
    Un beso leo y nosvemos pronto con otra aventura buena de tuvida.

    Mayo 22, 2008 a las 10:20 am

  18. Carolina dice:

    ¿Realmente les importa qué les regalen? Creo que es bastante feo criticar a la gente que te da cosas, aunque si te subes a un “Nissan último modelo” de alguien de tu familia, es posible que tengan una educación y billetera muy diferente a la mía, en que cualquier cosa que no tenías es una ganancia y algo por agradecer.

    Mayo 22, 2008 a las 6:46 am

  19. Coti dice:

    Encuentro que lo que dice Maria Jose es una huevada…yo me case por la Iglesia y muy sacramental habrá sido mi matrimonio, lo que ha mi marido le importó nada ya que a los dos años de matrimonio se metio con otra..el casarse por la Iglesia te hace mejor persona?..no lo creo..depende de como uno viva el amor y la entrega hacia el otro.
    Leo, te felicito y la forma que optaste para casarte no es mejor ni peor pero por lo menos no fuiste cinica.

    Mayo 22, 2008 a las 6:01 am

  20. lolo dice:

    encuentro que lejos la leo marcazzolo es el unico aporte periodistico que queda y gracias por entretenernos con tus historias y hcaernos recordar cosas tan importantes para nosostras!

    Mayo 21, 2008 a las 12:25 pm

  21. euge dice:

    buenisimo!!! me case hace unos meses y a diferencia de mis amigas, soy incapaz de distinguir el blanco perla del blanco agua, aunque me dijieran que era rasca, tambien me compre mi vestido en la casa blanca y por suerte, por que al final de la noche estaba entero tijereteado (nunca entendi como afirmar la cola)

    Mayo 21, 2008 a las 9:15 am

  22. Mia dice:

    Que entretenido todo pero no creo que seas la antinovia,yo creo que a todos los novios les suceden “percanses” pero lo importante es ser felíz, mi matrimonio fue muy sencillo yo no deseaba fiesta ni estrés solo deseaba ser felíz, resultado 35 años de felicidad.

    Mayo 20, 2008 a las 6:05 pm

  23. pamela dice:

    Jajajajaja…me senti realmente identifcada, con la única diferencia que con mi marido financiamos todo el matricido…….es decir, aun pagamos por el evento, pero lo comido y lo bailado no te lo quita nadie…..

    Mayo 20, 2008 a las 2:59 pm

  24. Sybila dice:

    No sé qué tienes de anti novia, al revés creo que fuiste totalmente novia, con tirada de liga y todo. Si eso no es ser una novia tradicional en toda regla no sé qué es. Tal vez lo único diferente fue que no te casaste por la iglesia, cosa que tampoco es tan raro. He ido a haaaartos matrimonios y creo que han sido todos mas o menos iguales al tuyo.
    Yo me casé por el civil, en una parcela y con asado al palo, no usé vestido de novia porque los encuentro horrendos, así que opté por algo más casual y que tenía más que ver conmigo. Fue super bonito porque todo era representativo de mi marido y de mi, desde la música, elegida por nosotros, hasta los arreglos florales regalados por una amiga y pensados en nosotros hasta el último detalle. Los invitados eran sólo parientes muy cercanos y los más amigos, nadie por compromiso, esa fue la primera regla. Todo salió maravilloso y lo mejor… sin estrés.

    Mayo 20, 2008 a las 1:27 pm

  25. Alexandra dice:

    No hay nada peor que las novias que se les nota la cara de desesperadas por casarse y la pareja se ve como obligado a seguirle el paso PATÉTICO

    Mayo 20, 2008 a las 11:43 am

  26. Fabiola dice:

    Leo, me reí mucho con tus peripecias, me encanta como escribes. También me considero una antinovia a la cual su padre le pisó el vestido y se lo rompió apenas empezaba la fiesta, jajaja. bueno que seas muy feliz en tu vida matromonial y a diferencia de María José para mí el matromonio civil es igualmente válido que el católico.

    Mayo 20, 2008 a las 11:18 am

  27. DANI dice:

    No hay nada más fome que una novia perfecta, esa que no deja de sonreir falsamente que pasa toda la noche saludando mesa por mesa, una lata!!! yo hice lo que quise en mi fiesta, me lo tomé todo bailé hasta las 8 de la mañana y no me tomé las fotos de rigor mesa por mesa. Saludos a todas las que están preparándose y recuerden que es “su” matrimonio no la fiesta ideal de los familiares o amigos, hagan lo que ustedes quieran y olvídense del protocolo incómodo.

    Mayo 20, 2008 a las 9:44 am

  28. Angelita dice:

    me destaco por ser suuuuper relajada y juré y rejuré que no iba a terminar como la típica novia histérica…pero cuando una se tiene que hacer cargo de todo -literlamente de todo!- es muy difícil mantener la calma. Se debe lidiar con banquetero, organizadores, florista, coro, etc. sin contar mamá, papá, suegros, tíos, primos, etc, etc, etc. Cometí el error de preguntarle la opinión a todo el mundo y al final parecía una pirinola dando vueltas y vueltas sin sentido. Menos mal que una semana antes decidí parar y entregarle el mando y mi mamá y mi tía así pude llegar más o menos relajada a la ceremonia. Muy buena la columna Leo, se te extraña en el The Clinic.

    Mayo 20, 2008 a las 9:38 am

  29. Pilar dice:

    Te ves preciosa Leo! me casé hace un año y lo más tenso fue lidiar con los y las impuntuales, cuando llegué al lugar del evento estaba mi actual marido solito esperándome…mis suegros todavía no llegaban. A las que se casan les recomiendo usar zapatos no tan altos y muy cómodos porque uno queda agotada. Al igual que Leo yo también quedé sorprendida de las baratijas que me regalaba, gente con plata me regaló cosas de 2 lucas!! muy apretado! otra cosa hubo varias personas que invité formalmente y no se dignaron a enviar regalo ni avisarme que no irían al matromonio, eso lo encuentro una falta de respeto además que hay que pensar que cada invitado sale aprox. como 30 lucas. Bueno, igual lo pasé súper bien, me lo tomé y bailé vestida de novia clásica también por la Casa Blanca.

    Mayo 20, 2008 a las 9:26 am

  30. Maria Jose dice:

    Mi matrimonio fue el dia mas feliz de mi vida un sacramento indisoluble en que nos comprometimos para toda la vida en la iglesia cátolica con el hermoso rito del matrimonio en la fe de cristo. En una iglesia con una arquitectura romana en Italia maravillosa, mi vestido sencillo corte clasico elegante, pero lo mas importante es que no fue un simple contrato civil con la frialdad que esto implica sino una verdadera promesa de fidelidad y amor por siempre. El verdadero matrimonio es sacramental y requiere cierta sobriedad. Lo que cuenta la autora del articulo no es un matrimonio es un simple contrato como lo es el arriendo de una casa , oficina etc. . Es decir es un contrato que puede teminar en cualquier momento dependiendo del cambio de humor de los contrayentes, del cambio del estado de la salud , esvalses monetarios o quizas por la aurora de una nueva pasión….etc. En definitiva no es un matrimonio.

    Mayo 20, 2008 a las 7:52 am

  31. eli dice:

    Acabo de entrar a esta pag y me encuentro con este articulo y un lugar donde puedo expresar lo que hace tiempo queria trasmitir a Leo, encuentro que escribe fantastico ( yo lo hago pésimo y admiro cuando alguien lo hace con tal fluidez). Leo sus articulos de la revista mujer, la cita con…….. y el articulo al final de la revista. La dedicada a los patines me encantó.
    Soy una mujer de cincuenta y tantos y recuerdo haber leido (muuuuuuuy jovencita ) los primeros articulos de Isabel Allende, cuando escribia en esta revista Paula en ” civilicemos a nuestro troglodita” o algo asi y me producia el mismo sentimiento de agrado que cuando leo sus articulos.
    Felicitaciones, elegistes un camino en que lo haces maravilloso y creo que vas a llegar lejos profesionalmente.
    Por la alegria que traspasas debes ser una persona encantadora.
    Felicidades en esta etapa que acabas de iniciar.

    PD: Primera vez que escribo, porque me carga , pero estoy muy contenta de haberlo hecho

    Mayo 19, 2008 a las 5:49 pm

  32. Jime dice:

    Sigo convencida de que de antinovia no tienes mucho, eres bien novia, con todas las anécdotas que ello implica…..yo me casé hace casi 3 meses y a pesar de tener un matrimonio bien tradicional con misa y todo me sentí antinovia en el sentido de que nunca me creí el cuento y mis nervios de acero aguantaron estoicos los momentos anteriores y de la ceremonia y fiesta en sí…imagínate que ni pedida de matrimonio tuve….en fin, creo que obviamente todas lo vivimos distinto pero coincidimos en que es un día muy especial y que quedará para siempre como recuerdo…..ah, con respecto a lo último que pusiste creo que toda mi calma viene de que yo me sentí casada antes de serlo……

    Mayo 19, 2008 a las 5:42 pm

  33. Carolina Salgado dice:

    Hola Leo:
    Que me reí con tu crónica. Me acordé de cuando me casé. Nos dividimos las tareas con mi novio (hoy marido… aun) para que la cosa no se hiciera tan pesada. Y yo quedé de encargarme de las flores y otra serie de cosas. Y lo que más me preocupaba era que en la iglesia hubiera este “camino de luz”, con flores y velas… lo rrromántico. Y resulta que cuando llegué a la iglesia me entró el pánico escénico cuando con mi papá estábamos listos para entrar y tooooda la gente se dio vuelta para mirarme. Me puse tensa, nerviosa, alcancé a articular una sonrisa y comenzamos a a caminar. Estuve así toda la ceremonia. De hecho en las fotos pareciera más que estaba en un funeral. La cosa es que nunca computé lo del camino de luz ni de las flores, recién pude verlas en el video y en las fotos. Por suerte estaban bonitos… jaja!

    Mayo 19, 2008 a las 5:39 pm

  34. Lucas dice:

    Simpatico lo que cuentas claro que al no casarte por la iglesia te perdiste la parte mas emotiva y esencial de un verdadero matrimonio.

    Mayo 19, 2008 a las 4:26 pm

  35. PAOLA dice:

    jajaja, muy buena muy buena, yo estoy en plena preparación de mi matrimonio (julio 2008) y me siento muy identificada …el club naval, el vestido de Casa blanca, etc.
    si a esto le sumo el stresssss de bajar de peso para entrar en el vestido y en el traje de baño de la luna de miel uuuffff!
    no sé si llegue a ese día!

    Mayo 19, 2008 a las 3:52 pm

  36. Idea dice:

    Aún creo que mi matrimonio ha sido el más antimatrimonio de todos… leo tu historia y me recuerda todo lo que no queria vivir y que evitamos magestuosamente… creo..jajaja… al final siempre estan los peladores, pero no me estresé, me casé feliz y enamorada y todas las convenciones y prototipos de matrimonio se quedaron fuera del bar de mala muerte que elegimos como salon de eventos… fué entretenido, multitudinario, alegre y rarisimo… y creo que es exactamente lo que describe los 7 años que han pasado desde ese día…

    Mayo 19, 2008 a las 2:23 pm

  37. May dice:

    jajaja, me rei mucho, estaba calladita en mi oficina leyendo, jaja muy heavy la experiencia, no me caso aun, pero ya me veo en esas situciones y debe ser terrible, suerte!!!

    Mayo 19, 2008 a las 1:58 pm

  38. ARACELLI dice:

    Es rico estar de novia ,pero cuando llega el momento de empezar a planificar la boda queda el caos,me case por el civil y la iglesia y desde el momento que nos comprometimos el 1 de Enero del 2007 empezamos a ver paso a paso ,pero al ultimo aparacen los imprevistos…..el dia de la iglesia mi esposo no encontro los zapatos del uniforme (es marino y nos casamos en la Capilla Naval en Viña) se puso los viejos que ni se noto…..y a mi se me quedo en la casa los arreglos para mi pelo que una amiga tuvo que llevar a la casa donde me estaban maquillando….la ceremonia apenas la pesque ….estabamos nerviosos aunque habia pasado ya lo peor el matrimonio por el civil donde yo estaba histerica,pero sin duda alguna el dia de mi boda, fue el mas feliz de mi vida

    Mayo 19, 2008 a las 1:54 pm

  39. Solange dice:

    No eres la unica!, mi marido vestido de blanco invierno tomo una bandeja llena de carne y su jugo, para ayudar a un mozo y se lo echo encima,imagina como quedo su traje, eran las 10 de la noche y me tuve que sacar mi vestido pues èl se puso jeans.Tampoco parecia Novia de Torta!!

    Mayo 19, 2008 a las 1:41 pm

  40. Cecilia dice:

    Siempre leo tus columnas en la otra revista que escribes y las encuentro de lo más identificables con lo que me ha pasado en la vida. Y esta de la antinovia es insuperable. Te contara todas las ridiculeses que tuve que hacer con mi novio cuando nos casamos. Fue un circo.
    Saludos.

    Mayo 19, 2008 a las 11:54 am

  41. Anita dice:

    Me encantó la columna! me sentí muy identificada. Todas las novias tratan de ser la novia perfecta pero al final muy pocas lo logran y qué más da! lo importante es haber disfrutado del cariño que recibes y de la fiesta. Leo te ves preciosa, yo también me compré mi vestido en la Casa Blanca a pesar de que todas mis amigas me decían que era muy chulo pero a mí me encantó verme de princesita rusa. Besos!!!

    Mayo 19, 2008 a las 11:09 am

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