Amamantar y trabajar, un desafío posible

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Amamantar y trabajar, un desafío posible

Por María Sofía Castro Lagos, matrona.

Agosto es el mes mundial de la Lactancia Materna y se pone el foco en aquellas mujeres trabajadoras y en las dificultades que se les presentan a la hora de volver al trabajo sin interrumpir el amamantamiento. Si bien cada vez más mujeres amamantan durante más tiempo, aún es necesario que se modifiquen algunas costumbres para que esto sea más sencillo, no requiera de una logística tan complicada y puedan seguir amamantando la mayor cantidad de tiempo posible.

Organismos como UNICEF y la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan que todos los niños reciban lactancia materna de forma exclusiva desde su nacimiento hasta los primeros seis meses de vida, y continuar con ella hasta los dos años o más, junto con la alimentación complementaria acorde a su edad.

La lactancia materna genera múltiples beneficios tanto para la guagua como para la mamá: es el alimento perfecto para su desarrollo y crecimiento; favorece el apego, esa particular relación entre la mamá y el hijo; lo protege inmunológicamente contra infecciones; colabora con su desarrollo psicomotor y emocional, e incluso las madres que amamantan tienen menos posibilidades de contraer cáncer de mamas y de ovarios. Se estima que hoy se salvan aproximadamente 20 mil vidas por prevención de cáncer de mama y 80 mil muertes infantiles por desnutrición, gracias a la lactancia.

En la actualidad, son cada vez más las mujeres que trabajan y el “destete” con su guagua para volver a sus actividades laborales puede resultar muy difícil. No existe un momento correcto para hacerlo. Hay que respetar la particularidad de cada vínculo madre-hijo y ayudarlos a transitar por esta separación de la manera más tranquila y menos traumática posible.

Un mes antes de la vuelta al trabajo se recomienda comenzar a extraerse leche para evitar el estrés que genera pensar en la separación con el bebé. La extracción puede realizarse en cualquier momento del día, pero varias mamás encuentran más sencillo realizarla por la mañana porque es el momento en que están más descansadas. Hoy en día hay eficientes extractores manuales y eléctricos que hacen la tarea más sencilla y se adaptan a los recipientes en donde almacenar la leche.

La leche materna puede guardarse en vasitos especialmente diseñados para esa función a temperatura ambiente entre 18ºC y 21ºC durante 6 horas, conservarla en el refrigerador por 72 horas (siempre arriba y atrás, no en la puerta) y en el freezer  por 3 meses.

La lactancia materna prolongada tiene claros efectos nutritivos, porque a medida que se va reduciendo la frecuencia de tomas, el organismo de la mujer compensa aumentando la concentración de grasas, y convierte la leche en alimento aún más calórico y energético. Respecto de otros beneficios, le aporta seguridad y consuelo y se ha demostrado que el subdesarrollo cognitivo, visual y psicomotor es más favorable. Hasta hoy no se han demostrado contraindicaciones ni riesgos por amamantar de manera prolongada a niños y niñas pequeños.

Es vital que la mamás puedan volver al trabajo sin tener que interrumpir el amamantamiento. La lactancia materna da a los niños y niñas el mejor comienzo posible en la vida. Se estima que en la Región de Latinoamérica y el Caribe, alredeor del 40% de los bebés reciben leche materna exclusiva durante seis meses. Perú lleva la delantera en esta materia, con un 68.3%, mientras que Chile se encuentra en la quinta posición con un 43.5%. Todo un desafío por delante.

* María Sofía Castro Lagos es matrona de lactancia de Philips Avent. 

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