Blanco, azul y rojo

Columnas

Blanco, azul y rojo

Por Pía Montalva

La trilogía azul, blanco, rojo define la identidad de marca de Tommy Hilfiger, quien la incorpora en su logotipo y reinventa en sus propuestas de temporada para marcar la relación con lo estadounidense.

Esquema cromático que agrupa en una misma superficie dos tonalidades opuestas, una fría y una cálida, con una tercera, neutra, cuya función es equilibrar y resolver simbólicamente esta dualidad. Estos tres colores emblemáticos, azul, blanco y rojo, están presentes en algunos pabellones nacionales como el de Holanda, Estados Unidos, Francia y Chile, entre muchos otros.

TENDENCIA

La relación entre el tricolor y lo patrio y su inclusión en la indumentaria emerge en el contexto de la Revolución Francesa. Al comienzo los insurgentes, miembros del Tercer Estado, visten de riguroso negro, según lo indican las reglas impuestas por la monarquía a dicho sector social. Sin embargo, prontamente agregan la escarapela roja, blanca y azul, que lucen en sombreros altos y colorados bonetes de inspiración frigia. Las mujeres, por su parte, la ubican sobre los tocados blancos de hilo que coronan todavía algunos imponentes peinados. Desde 1792 su empleo se torna obligatorio para los varones y a partir del año 1793 la medida afecta a las elegantes. Prolifera entonces como adorno en chinelas y zuecos. Simultáneamente abundan las telas a rayas que intercalan las tonalidades en cuestión y se utilizan en la confección de chaquetillas cortas y redingotes. Las fajas tricolores, enrolladas alrededor de la cintura, y la utilización de piezas en estos tres colores marcan la moda del período.

Tommy Hilfiger – Runway – Milan Fashion Week . otoño/invierno 2018/19.

ORIGEN

En el ámbito de la indumentaria occidental, rojo y azul se llevan juntos a partir del Medioevo ya sea para poner en valor el empleo de los vestidos interior y exterior o bien cuando se trata de combinar este último con el manto o capa que funciona como prenda de abrigo. Ocasionalmente las mujeres suman un velo blanco sobre los cabellos, lo cual constituye un primer indicio del tricolor. Durante el siglo XV, una vez que la vestimenta se ha generalizado, los hombres optan por conjuntar calzas rojas de paño, muy ajustadas, y jubones azules cubriendo apenas los glúteos. La camisa blanca se asoma por los bordes del escote. En el XVII, el traje masculino mantiene la mezcla jugando con la distribución de las tonalidades en la casaca, el chaleco y el calzón. El blanco se destina a los detalles como la corbata de lino estructurada por capas y los puños adornados con encajes. Asimismo, estos tres tonos dominan el naciente uniforme militar francés.

MÁS ALLÁ DEL NACIONALISMO

En el transcurso del XIX el tricolor pierde su connotación nacionalista eclipsado por las tendencias, las cuales se encargan de determinar cuándo y cómo debe ser adoptado. Hacia 1930 regresa para definir la paleta del estilo marinero que privilegia amplios pantalones blancos, tops a rayas y cárdigan. Durante la Segunda Guerra Mundial las francesas restablecen el vínculo con lo patriótico visibilizando su malestar frente a la ocupación alemana. La trilogía se vuelve fundamental a la hora de reutilizar fragmentos de géneros en la fabricación de lo que denominan el “pequeño vestido triunfante”. A comienzos de los 70 Kenzo actualiza el azul, blanco y rojo en sus emblemáticos suéteres manga kimono.

Imagen satírica que representa la fuerza del pueblo por sobre la nobleza y el clero. Revolución Francesa, 1789.
Portada de la revista chilena Corre y vuela, 1909. El título de la imagen es “El vestido tricolor”.

Seguir leyendo