Easy

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Easy

Por María Paz Rodríguez

Columna de María Paz Rodríguez (@soylaro), autora de la novela Mala Madre y El gran hotel. Aquí, anotaciones sobre su vida adulta.

En la primera escena, un grupo de parejas, todos cool, todos lindos; pseudo intelectuales y artistas, discuten sobre un estudio que plantea la problemática del deseo sexual femenino después del matrimonio. Más bien, sobre cómo antes las mujeres —en su rol de amas de casa— solían tener mejor y más sexo con sus maridos. Y que este nuevo grupo de hombres sensibles que cría hijos, lava platos y, a veces, gana menos dinero que sus mujeres, ha igualado la cancha con respecto a la equidad de género, pero también ha decaído la libido femenina en pos de esa y otras realidades.

Así parte el primer capítulo de la serie Easy (original de Netflix), dirigida por Joe Swanberg, que se acaba de estrenar hace pocas semanas. Easy, más que ser una serie, son 8 mini películas o cortos de no más de 30 minutos cada uno con distintos personajes que vienen a poner sobre la mesa algunos de los temas que marcan a la generación de adultos de entre los 20 y los 40 años. Esa modernidad líquida de la que hablan tantos teóricos y que aquí viene a discutirse en distintas situaciones. ¿Y el cruce entre estas historias? Yo diría que la ley del deseo en todas sus versiones: cómo se mantiene o se pierde el deseo en una generación hiper estimulada, en la cual los roles de lo masculino y lo femenino son difusos, y cuyos paradigmas y libertades son diferentes a los de las generaciones anteriores, pero que sin embargo, recae en el mismo problema de siempre: el deber ser, en este caso: hipster, cool y liberal.

Me explico —y seré lo menos spoiler posible—, entre los personajes de Easy vemos a dos hermanos emprendedores con vidas muy distintas en las que uno se niega a crecer y el otro ha seguido el camino de la convención y de las reglas. Vemos a una pareja casada intentando hacer un trío para reactivar su sexualidad post guagua. Vemos a una pareja de lesbianas activistas y veganas que, sin querer, se acoplan a un estilo de vida que no les acomoda. Vemos a una aburrida pareja de inmigrantes mexicanos que intenta quedar embarazada y cumplir con las convenciones. Vemos selfies, vemos videos que se viralizan en Internet, vemos tendencias y ruptura con el modelo tradicional. En pocas palabras: un momento en la vida de cada uno de estos personajes de Chicago, en un ambiente internacional y diverso. Entonces, la nueva moralidad que propone Easy tiene que ver con lo moderno, los abierto, lo interracial, la diversidad sexual, lo cool, los nuevos padres, los nuevos hijos, los nuevos credos. Y sin embargo no es tan, tan así. Sin caer en clichés ni en personajes de caricatura, la gracia de esta serie tiene que ver con la sospecha; con proponer que los nuevos problemas que enfrenta la modernidad y estas parejas, se relacionan con los mismos paradigmas que han estado ahí siempre; ese deber ser que cambia de fecha y de rótula, pero que al final tiene que ver con el estilo de vida y con los valores sociales que se le asignan al amor, los hijos, el sexo, las tecnologías, el éxito, el trabajo: la vida en sociedad y en pareja desde distintas lupas. Porque finalmente aunque el paradigma cambie de contenido, cuando se acerca a la esfera del “deber ser” siempre es aburrido.

De hecho creo que Easy, Girls y Love son, en cierto sentido, series “hermanas”. Y bueno, la recomiendo a pesar de que no está muy publicitada y de que la mayoría de los actores (salvo algunas excepciones como Orlando Bloom, entre otros) son desconocidos. Creo que Easy va a dar que hablar.

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