El chupete

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El chupete

Por María José Buttazzoni / Ilustración: Holly Jolley

Este invento, milagroso para mi gusto -y que en inglés tiene el mejor nombre: pacificador-, fue inventado en 1901 por un señor llamado Christian W. Meinecke, a quien le daría el Premio Nobel de la Paz por ser el responsable de tantos momentos de calma durante la crianza. Un invento que tiene millones de adeptos alrededor del mundo, pero también enemigos y opositores a lo largo de su existencia y evolución.

Los bebés nacen con un fuerte reflejo de succión, que además de servir para alimentarse, tiene efectos calmantes: los relaja, tranquiliza y les fascina. Por esto no es raro que el chupete sea un gran aliado de los bebés y de sus cuidadores. Puede calmar llantos y también puede ser un buen inductor del sueño. Incluso algunos estudios han demostrado que existe una fuerte asociación entre el uso del chupete y la disminución del riesgo de muerte súbita. Ojo que el chupete no debe ser un sustituto de alguna comida, sino que un objeto de transición y de auto regulación.

Dentro de los argumentos en contra, se dice que puede producir confusión con el pezón y, por lo tanto, alterar el comienzo de la lactancia, ya que la guagua preferiría el chupete antes que el pecho de la madre. Luego de establecida la lactancia, los estudios no han podido demostrar ninguna conexión entre el uso del chupete con problemas o dificultades, por lo que se recomienda introducir el chupete cuando el bebé tiene 3 o 4 semanas de nacido y la lactancia ya se ha encaminado. En mi caso, con el único que retrasé la introducción del chupete siguiendo esta recomendación -y en contra de lo que mi instinto indicaba-, fue el único que luego no quiso aceptar ningún tipo de chupete, de ninguna marca, material, ni talla. Debo haber comprado alrededor de 30 distintos tratando de que lo aceptara y nunca resultó ¡Cómo lo echamos de menos durante los tres primeros años de su vida! A mis otros tres hijos les introduje el chupete alrededor del tercer día de nacidos, durante algunos tiempos del día y no interfirió con la lactancia ni los confundió, pero esa es mi experiencia personal.

Está también el miedo a los efectos que pueda tener en la dentadura. Y eso está relacionado con la cantidad de tiempo que un niño o niña use chupete. Hasta los dos años no debiera haber ningún problema dental que luego no se vaya corrigiendo por sí solo. El uso pasado los 3 años sí puede comenzar a alterar la mordida, y se puede empezar a ver una especie de arco en los dientes superiores. También puede verse alterado el desarrollo del lenguaje. Pasado los dos años, el chupete más que un pacificador puede ser un tapón, interfiriendo directamente en que un niño decida comenzar a hablar. Incluso en algunos casos los aletarga, ya que está asociado al dormir y a momentos de relajo y contención. Por lo que es ideal, a esa edad, comenzar a utilizar el chupete solo cuando va a dormir y tratar de que no lo use durante las actividades del día.

El chupete, como otros objetos que usan los bebés y niños, no solo es un pacificador, sino que también es un objeto de transición. Todos estos objetos -mantas, ositos, tutos o almohadas- son parte de una especie de muro de contención emocional que todos, o la mayoría de los niños, necesitan en los primeros años de vida. Cuando están cansados recurren a ellos y los ayudan a dormirse; cuando están lejos de sus figuras de apego, les da seguridad; incluso cuando tienen miedo o están intranquilos, les da cierta sensación de tranquilidad. Todos estos objetos de transición ayudan a los niños a exactamente eso: a atravesar desde la dependencia a la independencia, por lo que no hay razón alguna para no dejar que los tengan. Son tan efectivos que es recomendable ayudarlos a encontrar ese tuto o monito que se convertirá en su objeto de transición.

En el caso del chupete cada uno puede seguir las recomendaciones de su pediatra, matrona o de la persona que escuchamos para este tipo de preguntas. Yo soy fan número 1 de chupetes, tutos y objetos de transición en general. Todos mis hijos han tenido y los han dejado entre los 2 y los 3 años, que es cuando se recomienda. Para el difícil paso de abandonar algo tan rico para ellos hay algunas recomendaciones, como anticipar que en alguna fecha determinada, el chupete se va a acabar. Podemos inventar algún mini ritual, como regalárselo a un perrito, o ir a dejarlo a alguna parte, pero anticipar este hecho y no sacarlo de sorpresa. Como todo hábito que cambia, habrá un par de días tristes en que ellos, y por cierto los padres, echaremos mucho de menos al amado y necesario chupete. Habrá más llantos en la noche y quizás les cueste un poco conciliar el sueño, pero va a pasar, como todo. Y pasará esa semana difícil, para luego dejar atrás este objeto. Durante estos días debemos contenerlos, abrazarlos y entender esta especie de síntoma de deprivación de algo que se sentía muy rico y que les producía una sensación de calma deliciosa. Es también recomendable mucho refuerzo positivo durante estos días. No es recomendable volver atrás en nuestra decisión ya que los puede confundir vernos a nosotros indecisos.

Es ideal que entre los 3 y 4 años el chupete ya no exista más, pero es ultra recomendado que exista en los primeros 3 años. Y es una gran ayuda. No le tengan a miedo, nadie llega a primero básico usando chupete o tuto.

 

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