Etnobotánica: El pensamiento

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Etnobotánica: El pensamiento

Por Antonia Reyes, ilustración y texto.

Al igual que su origen en francés, pensée; la palabra en castellano no es nada misteriosa y delata la alegoría de esta flor al pronunciarla. Sin embargo, siglos atrás, en la Inglaterra de la Reina Victoria, el idioma era menos explícito y la comunicación más hermética.

En esa época la naturaleza era entendida como un santuario poético, contexto apropiado para generar un lenguaje simbólico en torno a las flores. Y uno tan elaborado que llegó a tomar forma en libros y diccionarios que formalizaban sus códigos.

La floriografía se usaba para expresar emociones de las que, entre reglamentos de etiqueta y moral victoriana, no era apropiado manifestar abiertamente. Es por esto que en el lenguaje de las flores entregar un pensamiento venía con el mensaje encubierto: “ocupas un lugar en mi mente”, aludiendo a un pensamiento reflexivo, recogido y algo melancólico, que era aún más apropiado en el contexto de un amor prohibido.

Todavía más atrás en la historia, los relatos de Shakespeare también se valen de este simbolismo botánico.

Ofelia de Hamlet ha caído en un estado de locura: aparece sobre el escenario vestida con una túnica blanca, su pelo largo, suelto y desordenado y un ramo de flores silvestres que comienza a repartir entre los personajes. A su hermano Laertes, entrega la flor del pensamiento “para la reflexión”.

En Sueño de una Noche de Verano, esta flor es la base del elixir mágico que, puesto sobre los párpados de los durmientes, los hace enamorarse de la primera persona que ven al despertar. Una advertencia, eso sí; los poderes afrodisíacos de la poción de pensamientos pueden ser radicales e impredecibles. Titania se enamora de un burro, por lo que en caso de prepararla se sugiere precaución.

Plantarlas es bastante sencillo. Esta es una planta que necesita del sol y suelos con buen drenaje. Por su colorido y poca altura, se prefieren en los jardines como cobertura, aunque también se sostienen hermosamente en maceteros.

Para representarlas en una ilustración con acuarela, sugiero la técnica de trabajo sobre papel húmedo. Coloreando pétalo a pétalo, el pigmento se distribuye sobre el papel previamente humedecido, cuidando de mantenerse dentro de los límites del dibujo. Esta técnica permite que la acuarela fluya con relativa libertad sobre el papel, generando transiciones armónicas de violetas a amarillos en una representación bastante cercana a cómo se ven los pétalos en la realidad.

Reino: Plantae
División: Magnoliophyta
Clase: Magnoliopsida
Orden: Malpighiales
Familia: Violaceae
Género: Viola

Antonia Reyes es ilustradora naturalista. Inspirada en la idea del conocimiento como paso previo a la valoración, su trabajo quiere sensibilizar a las personas en torno a la naturaleza. Cada mes realiza los Workshops de Ilustración & Naturaleza, que puedes ver en su cuenta de Instagram @antoniapajarito.

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