Jumper

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Jumper

Por Pía Montalva

Para el otoño-invierno 2018-2019 la estadounidense Tory Burch mezcla un austero jumper negro estilo delantal con uno de sus tradicionales blusones florales recogidos en el escote.

Prenda de vestir más o menos holgada y de largo variable, fabricada en múltiples materiales, cuya principal característica es la ausencia de mangas. Provista de un escote redondo, cuadrado o en punta, se lleva sobre una camisa o suéter, lo que le confiere una gran versatilidad a la hora de mezclar las distintas piezas del guardarropas.

ORIGEN

Las primeras referencias al jumper datan del siglo XIII, cuando hombres y mujeres adoptan una prenda exterior de sisas amplias llamada sobrevesta que superponen a otra interior, de mangas muy ajustadas. Sin embargo, recién a fines del XIX este tipo de vestimenta cubrirá los cuerpos femeninos. Alrededor de 1880, la profesora de educación física británica Mary Steward Tait inventa el gymslip, una túnica sin mangas, de escote cuadrado, estructurada a partir de un pequeño canesú desde donde caen cinco anchos tablones que se cierran en el talle gracias a un cinturón o huincha del mismo género. El vestido, azul marino, se extiende por debajo de las rodillas y complementa con una blusa blanca. Es utilizado como ropa de gimnasia por la mayoría de los colegios ingleses. Hacia 1920 deviene en el paradigma del uniforme escolar en diferentes establecimientos del mundo.

TENDENCIA

El jumper se populariza en los 60, asociado a un rejuvenecimiento general de la moda femenina y a la introducción del minivestido recto o trapecio. El año 1965, André Courrèges propone una moderna versión evasé, en negro, con tirantes que arrancan inmediatamente bajo el busto y abrochan mediante botones blancos. Idéntico color se reproduce en el cinturón, los bolsillos de parche, el beatle y los leggins que completan la propuesta. En 1967, Pierre Cardin opta por un modelo neutro en rojo con adornos en cuero negro y accesorios en el mismo tono.

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