La creatividad

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La creatividad

Por Alejandra Apablaza / Collage: Silvia Caracuel

Tengo una imagen en mi memoria; la de mi abuelo en el garaje con todas las piezas de su auto Fiat 147 repartidas por el suelo. Muchos tornillos, tuercas de todo tipo, formas metálicas, engranajes, focos. Y él asomándose por debajo saludando con el pantalón manchado con grasa. Mi abuelo no era mecánico, era marino y su trabajo no tenía nada que ver con la reparación de autos. Pero él, de puro curioso, quería saber cómo era su auto por dentro, cómo funcionaba; y como era hábil con las herramientas y entendía algo de mecánica, lo desarmaba los fines de semana.

No solo desarmó autos. También refrigeradores, cocinas, juguetes eléctricos y lo que llamara la atención para entender su funcionamiento. Así además podía arreglar casi todo y ponerle accesorios a las cosas para que quedaran mejor o como él quería. Su casa era un taller lleno de herramientas y objetos inventados, como los lápices de pasta recargables y en miniatura que hacía con restos de otros lápices viejos, y que tenían el tamaño exacto de su billetera. Me acuerdo que entremedio de todo había una máquina de coser Singer a pedal, yo aprendí a coser en ella.

He conocido gente muy creativa en mi vida. Las persigo porque me interesa saber cómo son y de dónde viene su creatividad; de dónde sacan inspiración y cómo toleran la frustración. Una de las cosas que más me ha llamado la atención, es que –además de la capacidad de observar– las personas más creativas no necesitan mucho para crear: se las arreglan con lo que hay disponible, desarman e intervienen. Eso me ha hecho entender que la creatividad es una energía que supera todos los obstáculos y la escasez de materiales, porque es tan potente que va a cumplir su propósito siempre y cuando encuentre a alguien dispuesto a trabajar.

Sí, trabajar, porque ese es la otra gran revelación que he observado en las personas creativas. Trabajan, son obstinadas y no se rinden. Ni a la primera, ni a la segunda, ni a la tercera. No se entregan al miedo de que no resulte, y si no resulta, eso solo las lleva a una cosa: seguir intentándolo. El desafío las moviliza y es el impulso necesario para continuar creando. No sé exactamente, pero me imagino que varios de los inventos de mi abuelo no resultaron, pero la experiencia fue tierra fértil para explorar más y más.

La creatividad existe antes de Pinterest. Es más, creo que ver tantas imágenes lindas no nos ayuda a ser más creativos. Nos muestra lo que están haciendo otras personas, y ante eso la tentación de copiar y frustrarse por no lograrlo. La creatividad está en todo lo que tenemos alrededor. Está en el trozo de tela cosido que formó una blusa, está en los tomates demasiado maduros que alguien convirtió en salsa, está en el cuento inventado que le podemos contar a un niño mientras vamos en el taco, está en las palabras que le podemos decir a otro para darle ánimo, está en las grandes cosas y en las cosas pequeñas. La creatividad nos hace especiales y nos diferencia de las otras personas. Y estoy segura que aunque tengamos la leve sensación de que todo está hecho, seguiremos desarmando e interviniendo lo que nos rodea, porque somos humanos y estamos hechos para crear.

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