La silla Windsor
Tesoros. Encontrar pares o juegos de estas sillas antiguas es muy difícil.

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La silla Windsor

Por María Edwards

A pesar de que tienen respaldos altos, estos son palitos con aire entre sí, por lo que son livianas a la vista. Esto las hace sumamente decorativas para separar espacios de manera sutil.

La característica distintiva de la silla Windsor es su forma de construcción. La pieza central es el asiento macizo, y desde él salen de manera independiente las patas y el respaldo. Son fabricadas esencialmente en palitos de madera torneada y se popularizaron en Estados Unidos en el siglo XVIII, aunque su origen es anterior en Inglaterra.

En una silla tradicional las patas traseras son continuación del respaldo, por lo que muchas veces los respaldos no cuentan con la inclinación suficiente. Las sillas Windsor, en cambio, suelen ser más cómodas puesto que los respaldos son más inclinados. A mí lo que más me gusta es que, a pesar de que tienen respaldos altos, son palitos con aire entre sí por lo que son livianas a la vista. Esto las hace sumamente decorativas para separar espacios de manera sutil.

Cuando estaba recién iniciándome en el circuito de los tesoros antiguos una clienta me encargó un par de estas sillas. Encontré unas de roble americano, con apoyabrazos tallados como garras de animal y una curvatura en el asiento que las hacía muy cómodas y especiales. Estaba tan segura de que le iban a fascinar que me aventuré en comprarlas y se las llevé a su casa. Cuando las tenía instaladas no se convenció del todo y yo, un poco amargada, puesto que había corrido un riesgo, me devolví con las sillas a la casa. Mi marido, feliz de que no se hubiesen vendido, me dijo que las pusiéramos en el living. Desde entonces he tenido muchos interesados en comprarlas, pero ya no están a la venta. Ahora son nuestro tesoro. No he vuelto a ver un par igual.

Antiguamente el nombre hacía alusión a un lugar de origen, pero hoy define un estilo de sillas que no es escaso como descripción general. Sin embargo, encontrar pares o juegos de estas sillas antiguas, con originales detalles tallados, terminaciones en fierro o en bronce, es muy difícil. Cada vez que me cruzo con un grupo de ellas las compro. No demoran en encontrar su lugar definitivo puesto que gustan a hombres, mujeres, jóvenes y no tan jóvenes. Incluso dejan felices a aquellos que creen no simpatizar con las antigüedades pues piensan que siempre se trata de objetos pesados, recargados y sobredecorados, lo que no puede ser más lejano a la descripción de una de estas singulares sillas.

 

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