“Me llama mucho la atención que algo tan simple y tan al alcance, genere tantas emociones”. Mi rincón verde: Marucella Casanova

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“Me llama mucho la atención que algo tan simple y tan al alcance, genere tantas emociones”. Mi rincón verde: Marucella Casanova

Por Victoria Misito / Fotografía Valentina Bird

Mi amor por las plantas es algo que llevo en la sangre por el lado de mi mamá. A ella siempre le ha encantado el tema. Toda su vida cultivó pastito, árbolitos y florcitas. Vivíamos en una parcela en Paine y pese a no tener un jardín muy grande, ella lo arregló y le puso verde en todas partes. Siempre se preocupaba de tener bonito el entorno de nuestro hogar y se sacaba la mugre para lograrlo. Cada vez que llegaba del trabajo agarraba la máquina para cortar pasto o las tijeras para podar. Tengo recuerdos muy placenteros de esa época, aunque debo reconocer que de lola, nunca me llamó mucho la atención naturaleza. Sin embargo, ahora me río porque siento que me convertí en mi mamá.

Cuando me casé, me fui a vivir a Curacautín y le propuse a mi marido la idea de hacer un jardín. Él no estaba convencido ya que en el sur el clima es muy complicado por las heladas, sin embargo, no le hice caso y me aventuré igual. Me puse a limpiar, empecé a regar y logré armar este rincón verde que quiero tanto. Creé un espacio con plantas muy resistentes, capaces de adaptarse a las bajas temperaturas, al hielo, al frío y al viento. Tengo hartos helechos, lavandas, bambús, hortensias, aromos, notro y muchas hierbas. Estas últimas las planté porque hice un curso de aceites esenciales para vender. Me encanta el poleo, la menta, el romero, el eucalipto.

Siento que las plantitas influyen mucho en el estado de ánimo de las personas y me llama bastante la atención que algo tan simple y tan al alcance, genere tantas emociones. Uno puede estar mal por algún motivo, pero si te sientas cerca de ellas, hay una calma inmediata. Te relajan, tranquilizan y sirven de inspiración. También hago telares y me gusta mucho crear ahí. No hay nada mejor que pescar mi saco con lanas e instalarme a trabajar rodeada de verde. El verano acá es muy corto, así que trato de aprovechar al máximo mi jardín. Aunque en el invierno también tiene su gracia. Es muy rico poder verlo calentita desde el living mientras las gotas de lluvia caen sobre él.

Trato de regar todas las mañanas y las tardes. Me levanto, tomo un cafecito y salgo a trabajar en mi jardín en pijama. Paso por lo menos una horita y media sentada ahí para limpiar mis pulmones y oxigenarme de ellas. Parezco una loca porque muchas veces les hablo. Les digo que están lindas y las animo a florecer. Antes no lo hacía, pero es que cuando uno se empieza a poner más veja, se contagia con ese tipo de cosas. Creo que conversar con ellas sirve para devolverles la energía que me entregan. Me acuerdo que cuando lola fui a un matrimonio que estaba completamente decorado por hortensias y se veía precioso. Esa imagen y olor quedó grabada para siempre en mi memoria. Obviamente ahora esa es mi flor favorita. Encuentro que es tan linda y que tiene tantas variedades.

Yo creo que el mejor consejo para cuidar las plantas es quererlas. Si ellas sienten que reciben amor y cariño, todo va a estar bien. También es súper importante estar al tanto de cada cambio y saber que cuando una flor se seca, hay que cortarla de inmediato. De esta manera, la próxima va a crecer con más fuerza.

Marucella Casanova tiene 53 años y se dedica a la venta de aceites esenciales y telares. 

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