Pasamontañas

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Pasamontañas

Por Pía Montalva

La cantante Rihanna asistió al último festival de Coachella vistiendo un total look de Gucci: sudadera, camisa oversize, pantalón animal print, cartera acolchada verde y rojo y balaclava con pedrería.

Indumentaria que cubre la cabeza, el cuello y parte del rostro. Posee una abertura en la parte frontal que puede acomodarse de diversas maneras para dejar al descubierto únicamente los ojos o sumar además la nariz y la boca. La principal función del pasamontañas es brindar protección contra las inclemencias del tiempo, razón por la cual ha sido ampliamente usado en variados deportes de invierno. Facilita, asimismo, el enmascaramiento de las identidades. En este sentido se asocia a prácticas militares pero también a delincuencia y terrorismo. Se fabrica en lana, algodón, seda, lycra, polar y neopreno, entre otros materiales.

Origen
El origen del pasamontañas es relativamente reciente, no así la costumbre de ocultar la cara cuya práctica, por razones rituales o bélicas, remite a la Antigüedad. En 1854, durante la batalla de Balaclava (Crimea), los soldados británicos adoptan la pieza, enviada especialmente para resguardarlos del frío. Lo anterior explica por qué en lengua inglesa el accesorio es conocido con dicho nombre. Casi un siglo más tarde continúa abrigando a quienes combaten en la Segunda Guerra Mundial. Como una manera de contribuir a la causa, las mujeres de ese país lo confeccionan acorde a las indicaciones contenidas en los numerosos folletos especializados, publicados por los industriales de la lana. La firma Sirdar promueve un inédito diseño bajo el lema “más confort para las fuerzas”. Desde la parte superior del casco arranca una larga huincha que cae para enrollarse a modo de bufanda.

Tendencia
Una versión a rayas del pasamontañas aparece tímidamente el año 1982 complementando los amplios pantalones y los suéteres de lana mélange que definen la propuesta de Issey Miyake. Desde 2011 las integrantes del grupo feminista punk rock ruso Pussy Riot hacen de la balaclava -en tonalidades flúor propias de las paletas ochenteras- un elemento clave para camuflar sus individualidades. La combinan con vestidos ceñidos, poleras, calzas y pantis en colores contrastantes. Para el otoño-invierno 2018-2019 Gucci propone un pasamontañas en negro, camel y blanco inspirado en un modelo utilizado por una integrante de dicho colectivo.

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