“Las plantas te permiten viajar y traen al presente seres queridos que ya no están”. Mi rincón verde: Daniela Maldonado

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“Las plantas te permiten viajar y traen al presente seres queridos que ya no están”. Mi rincón verde: Daniela Maldonado

Por Daniela Maldonado / Fotografía Valentina Bird

“Mi amor por las plantas fue transmitido por mi abuela materna, quien murió a los 103 años. Ella tenía un pequeño jardín con varios tipos de plantas en cacharros, baldes, maceteros. Y a mí me gustaba ir a esconderme ahí. Cuando tenía exámenes en la universidad, de paisajismo, me iba a inspirar para allá. Tenía mi propia galería y ella se preocupada de atenderme. Era una persona bastante reservada, de pocas palabras, pero el entorno y la atmósfera que generaba tener tanto verde, me quedó gustando mucho.

Siento que cree mi propio jardín para homenajearla y evocar la energía que su hogar me transmitía. Intenté replicar un estilo muy similar al de ella, con las plantas en escala, que fuese súper alto. Me gusta buscar plantas antiguas principalmente. Recuperar las que tenían las abuelas para que no se pierdan, porque cuando se ponen de moda algunas, el resto deja de aparecer. La tradescantia, por ejemplo, ya no la encuentras por ningún lado. Ahora que tengo mi propio tienda, mis clientes lo agradecen un montón, ya que su aroma les recuerda a otras lugares. Es una especie de viaje a la infancia. La naturaleza te permite viajar y trae al presente seres queridos que ya no están.

 

Para mí las plantas son seres vivos que brindan más de lo que uno tiene que darles. Son súper nobles y sensibles a los cambios de ánimos. Yo nunca les digo que están feas, trato de usar otras palabras. Mi vecino debe creer que estoy loca entre todo lo que hablo con mi conejo y ellas. No tengo ninguna regalona porque no me gusta que sientan que hay una diferencia, sin embargo, obviamente cuando algunas están en su época, las pesco más. Creo que uno se obsesiona un poco con el tema, porque empieza con una y termina queriendo tener todas.

Mi rincón verde es como un santuario que me transmite cobijo, tranquilidad, compañía y sobre todo generosidad. Generalmente todos los que vienen a mi casa se terminan llevando una plantita. Y también se trata de compartir con el resto de la naturaleza. Las avispas bajan en la tarde a tomar agua de los maceteros, una vez vino un colibrí en búsqueda de néctar y la que más lo disfruta es mi coneja. Desde temprano sale a la terraza para jugar. Igual es complejo porque se come todo. Por eso también tengo casi todas en alto.

Dedico dos días a la semana al riego y uno al mes para hacer una limpieza más profunda. Para desinfectarlas uso un purín de ajo, alcohol y agua. Me gusta que todo sea lo más natural posible y bastante simple, porque como tengo un sector de ‘maternidad’, compuesto por las plantas que están creciendo y que después irán a la tienda, la idea es que después puedan sobrevivir sin problemas en su próximo hogar”.

Daniela Maldonado tiene 38 años, es paisajista y dueña de El Bazar del Jardinista (@el_jardinista).

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