“Desde chica me enseñaron a cuidar la naturaleza, porque me decían que sin ella la humanidad iba a desaparecer”. Mi rincón verde: Nicole Roque

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“Desde chica me enseñaron a cuidar la naturaleza, porque me decían que sin ella la humanidad iba a desaparecer”. Mi rincón verde: Nicole Roque

Por Victoria Misito / Fotografía Valentina Bird

Las plantas son mi calma. Me tranquilizan, me ayudan a escapar del estrés y a desconectarme de la rutina. Vivo en Colina, pero trabajo en una clínica en Providencia como enfermera y no paro en todo el día. Salgo a las seis de las mañana y vuelvo a las diez la noche. Es un ritmo bastante agitado, pero cuando llego y veo mi rincón verde, tan lindo, se me olvida todo.

Hace tres meses que fui mamá de mi Gaspar, y ahora estoy mucho más en la casa. Lamentablemente, eso no significa que tenga todo el tiempo del mundo para cuidar mis plantitas, pero mi esposo me ayuda. Sé que se sienten un poco abandonadas, porque antes de tener a mi hijo pasaba al menos una hora al día con ellas. Les conversaba y les cantaba la música que ponía de fondo. Me gustan harto las canciones románticas y la Shakira, sobre todo el tema “Ojos así”. Parezco loca, pero todo eso me lo enseñó mi mamá. Desde que era chica me dijo que tenía que cuidar la naturaleza, porque sin ella la humanidad iba a desaparecer. Me decía que tenían que sentir mi presencia y que estaban siendo cuidadas, por eso creo que entre más ruido, mejor. Mi mamá igual es más mano dura, y a veces las reta. Me acuerdo que una vez le dijo al palto: “mira árbol, si no me dai paltas este verano, te voy a cortar”. Y hasta flores le salieron al obediente. Yo, en cambio, soy más calmada. Me gusta saber cómo se sienten, y cuando las veo decaídas les pregunto qué les está pasando. Pienso que eso es porque absorben las energías y si me ven triste, ellas también lo están. Tengo que estar feliz para que se sanen.

Mi jardín está lleno de flores y árboles. Tengo limoneros, naranjos, paltos, cerezos. Incluso un pequeño huerto. No hay nada que me guste más que el olor a humedad de las plantas. Me hace sentir viva. Creo que eso es porque cuando chica crecí en la misma casa de mis primos, y pasábamos todo el día jugando alrededor de los parrones. Ahora cuando llueve me encanta salir con mi cigarro y una taza de café a escuchar cómo caen las gotas sobre las hojas. Siento mucha paz, al igual que cuando está el pasto recién cortado.

Mi planta regalona es la cala. Siento que son como divas. Es de la que más me preocupo y me parece que disfruta harto de la Shakira. Mi secreto para cuidarlas, a ellas y a todas, es enterrar clavos oxidados en la tierra, sin tocar el tallo. La verdad es que no sé muy bien por qué es, pero ayuda a que se fortalezcan y crezcan más rápido.

Me da pena pensar que muchos niños de hoy en día no disfrutan con este tipo de cosas, porque pasan todo el tiempo viendo televisión o jugando al Playstation.  Quiero que Gaspar goce con la naturaleza, y creo aunque tiene apenas algunos meses ya lo está haciendo. Cuando lo llevo conmigo a la terraza se queda pegado mirando los árboles, les conversa y hasta se ríe. Quizás es algo que se hereda”.

Nicole Roque tiene 30 años y es enfermera. 

 

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