Rodarte, el barroco descontrolado

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Rodarte, el barroco descontrolado

Por Mariano Toledo

Caprichosa y excesivamente decorada es la colección Otoño 2019 de Rodarte.

“Grandilocuente”, “caprichoso”, “excesivamente decorado” son algunos de los adjetivos que intentan definir el arte barroco. La colección de Rodarte Otoño 2019 goza de todos estos atributos y de algunos más.
En el mundo actual es difícil dilucidar un discurso expresado tan intrincadamente como el de las hermanas Mulleavy, y es aun más incomprensible cuando este se inscribe en el rubro del ‘ready to wear’.
¿Qué priorizan estas creadoras? ¿El vestido creado para la mujer o la mujer sometida al yugo de un vestido?


Look 1. ¿Un abrigo? ¿Un vestido? La pregunta se hace inevitable ¿Efecto o defecto? La proliferación de volantes dobles rígidos desbalancea torpemente la prenda y complejiza la silueta.

 


Look 2. Una indigesta combinación de colores, solo puede ser superada por las múltiples texturas y motivos bordados, superada a la vez por unos gigantescos volantes dobles al estilo cubrecama de satén.

 


Look 3. ¿Cómo describir algo carente de síntesis? ¡Así!

 


Look 4. ¿Cómo lidiar con lo espectacular, la elegancia y no caer en la extravagancia? Pierpaolo Piccioli (Valentino) puede darles algunos tips al respecto.

 

Look 5. ¿La modelo lleva el vestido, o el vestido la lleva a ella?
¿Cuántos golpes de efecto son necesarios para captar nuestra atención? ¿Cuántos más son necesarios para causar nuestro rechazo?
En este delicado balance entre atracción y repulsión insisten en pendular las fundadoras de Rodarte.

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