Una niña que se toma la vida en serio

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Una niña que se toma la vida en serio

Por carla guelfenbein / ilustración consuelo astorga

Seguramente usted ha visto la imagen de Greta Thunberg, la chica sueca de 16 años con sus largas trenzas, su expresión seria y resuelta, que cada viernes, desde agosto pasado, falta a clases y se sienta frente al Parlamento, en Estocolmo, con una pancarta escrita por ella misma para protestar por el cambio climático. Desde entonces, más de un millón de niños y adolescentes en más de 100 países se han unido a las huelgas escolares por el cambio climático. En sus últimas vacaciones de Pascua, Greta tomó un tren y viajó por Europa expandiendo su mensaje. Tuvo una audiencia con el Papa Francisco y habló ante el Parlamento Europeo. Su charla TED ha sido una de las más vistas de la historia, compitiendo con premios nobeles y estrellas. ¿Pero cuál es el mensaje de Greta? Lo que Greta intenta hacernos ver es que si no detenemos esta escalada de destrucción, los niños de hoy no solo no tendrán un futuro, sino tampoco un planeta donde vivir. Frente a la pregunta que le hicieron recientemente en la BBC con respecto a qué les diría a los gobernantes del mundo, Greta fue muy clara. Esto se puede parar. Todavía estamos a tiempo. Pero debemos actuar con rapidez. Es como si nuestra casa se estuviera quemando y estuviéramos con el vecino discutiendo si el fuego es lo suficientemente grave para llamar a los bomberos. Greta les pide a los gobernantes del mundo que escuchen a los científicos, quienes hace rato vienen advirtiéndonos, con datos reales, el peligro que corremos como especie. “Ellos tienen muchas soluciones y saben qué acciones tomar”. “La mayor parte de las emisiones de gases de invernadero no son generadas por individuos, sino por corporaciones y Estados”. Pero aun así Greta está convencida de que cada uno de nosotros debe tomar conciencia de la responsabilidad que nos cabe en la defensa de nuestro planeta. Debemos informarnos y tomar acciones que ayuden a detener la catástrofe. Debemos esparcir sin cesar el mensaje a quienes nos rodean. Debemos defender el agua, el exceso de emisiones, la basura, controlar nuestro consumo indiscriminado, cambiar nuestros hábitos. Es nuestro deber para con las generaciones venideras. ¿Pero quién es Greta? Cuenta que tenía 8 años cuando escuchó hablar por primera vez del cambio climático. La profesora les mostró fotos de osos polares que estaban al borde la inanición por la deforestación y los plásticos en los océanos. A los 11 años, Greta entró en una profunda depresión. “Pensé que todo estaba mal y nada estaba sucediendo para cambiarlo, así que nada valía la pena”. Fue cuando se dio cuenta de que ella podía hacer una diferencia, que podía hacer tanto más con su vida que simplemente deprimirse, que salió de la depresión. Pero no solo eso, Greta está en el espectro autista y padece de Asperger. El Asperger, dice, la hace diferente, y ser diferente es un regalo. Termino con sus propias palabras, que me emocionan profundamente: “El Asperger me hace pensar y ver las cosas fuera del marco tradicional. Y no me creo mentiras fácilmente, puedo ver a través de esas mentiras. Si hubiera sido como otros no hubiera comenzado la huelga escolar, no creo que me hubiera preocupado tanto por el cambio climático. Mucha gente dice ‘no importa si nos salimos un poco de las reglas de sostenibilidad’. Pero yo no puedo hacer eso. No puedes ser ‘un poco sostenible’, o bien eres sostenible o no lo eres”. Escucho su mensaje y pienso que Greta, desde su diferencia, nos está hablando de muchas cosas, y entre ellas, que no podemos seguir siendo a medias: un poco de esto y otro poco de esto otro, un poco comprometidos, un poco amantes, un poco padres o madres, un poco seres humanos. O somos o no somos. Y yo opto por ser.

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