Por Macarena Rojas
“Quería reducir de manera rápida mis líneas de expresión, especialmente ese surco que se forma entre la boca y la nariz. En la clínica Gaudium me recomendaron ponerme ácido hialurónico, un líquido que se saca de la cresta del gallo y se inyecta bajo la arruga, para rellenarla. Yo no quería hacerme una cirugía porque no me parecía que fuera necesario todavía; sólo quería refrescar mi cara, así es que esto me pareció bien. Todo el proceso debe haber durado entre 25 y 30 minutos y no me dolió mucho, porque me pusieron anestesia local. Fue ideal porque no necesité reposo después, no tuve que faltar al trabajo ni nada de eso. Incluso salí maquillada de la clínica. Reconozco que mi cara estaba algo hinchada, pero en tres días recuperé mi aspecto normal y me veo mejor que antes. Una de las ventajas de este sistema es que no quedas con esos moretones gigantes típicos de las cirugías; lo malo es que los resultados no son muy duraderos. Hay que volver a inyectarse una vez al año”.
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