Aterrizar en el nuevo Chile

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Aterrizar en el nuevo Chile

Por Pilar Navarrete / Ilustración: Julie Carles

En 20 años Chile se convirtió en un país atractivo para la migración internacional. Los extranjeros –que pasaron de ser el 0,7% al 2,7% de la población–, ya son cerca de 500 mil personas y el rostro es latino: 70,3% proviene de América del Sur. Con ellos, se dibuja un nuevo Chile, diverso en costumbres, lenguas, colores y fisonomías. La gran duda: ¿estábamos preparados para recibirlos? Para variar, aseguran los expertos, ya estamos atrasados.

Paula 1207. Sábado 27 de agosto de 2016.

6 hitos para entender la evolución de la inmigración en Chile.

Incluidos en Perfil Migratorio de Chile elaborado por la socióloga Carolina Stefoni para la Organización Internacional para las Migraciones:

1. Según las primeras mediciones de 1854, los extranjeros en Chile no superaban el 1% de la población.

2. Entre 1885 y 1920 alcanzaron su peak histórico: el 4% en 1907. Hubo dos razones: la promoción de la colonización europea (para atraer una población más moderna y desarrollada, cualidades que se traspasarían a los chilenos, según pensaban en la época) y la fiebre minera.

3. En la década de 1920 disminuye al 3% de la población.

4. Entre los años 30 y 50 el mayor flujo de migrantes vino de Europa, azotada por las dos guerras mundiales. Los europeos representaban el 70% de los inmigrantes en Chile.

5. Durante la dictadura militar la inmigración a Chile se redujo aún más, debido a la nueva ley migratoria basada en la seguridad nacional que controlaba el acceso y restringía los derechos de movilidad de los extranjeros. Así, llegó a mínimos históricos: 0,7% en 1982.

6. Con la vuelta a la democracia, Chile comenzó a experimentar un crecimiento económico y estabilidad política que atrajeron migrantes principalmente de países vecinos.
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ACLARANDO MITOS5452,3% de los inmigrantes que llegan a Chile son mujeres

 

Rodrigo Sandoval, jefe nacional del departamento de Extranjería del Ministerio del Interior, asegura que en materia migratoria hay muchos lugares comunes que se basan en la ignorancia. Acá, aclara 5 de ellos:

1. ¿Nos estamos llenando de extranjeros? No. El porcentaje de migrantes representa el 2,7% de la población nacional. El promedio mundial es 3,1% y en los países de la Ocde es de 10% (y más). Así como hay casi 500 mil extranjeros en Chile, hay un millón de chilenos en el exterior.

2. Les quitan el trabajo a los chilenos. Falso. Los inmigrantes vienen a ocupar puestos de trabajo que los chilenos ya no quieren desempeñar. Para que la presencia de migrantes tenga impacto en el mercado local, los estudios señalan que debería haber a lo menos un 10% de migrantes con respecto a la población local.

3. Los inmigrantes tienen poca educación. Falso. El promedio de años de escolaridad entre los chilenos es 10,7 años. Entre los extranjeros es 12,6 años. Si se desglosa por país: Perú, 11,8 años; Argentina, 12,3 años; Colombia, 12,9 años;Bolivia, 10,6 años; Ecuador, 15,2 años; Norteamérica, 12,8 años; Europa, 14,6 años; Asia, 13,6 años.

4. Vienen a delinquir. Según la Mesa Inter
sectorial de acceso a la justicia de migrantes y extranjeros, en el sistema penal chileno la mayoría de ellos está en condición de víctimas (54%). La Defensoría Penal Pública atiende en su mayoría a imputados chilenos y apenas a un 1,6%de extranjeros.

5. Vienen a aprovecharse del sistema de seguridad social. Falso. En Chile no se vive de la seguridad social. Hay que trabajar para ganarse la vida. Más del 70% de los migrantes trabaja. Cuando tienen contrato, cotizan en AFP y sistema de salud, más que los chilenos, por lo que no se “aprovechan” de la red pública. No acceden a políticas especiales de vivienda. Y consumen, generando ingresos por concepto de IVA.

 

 

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¿Por qué nos volvimos atractivos?

“Chile está viviendo un fenómeno interesante, pero no es el primer país en el que piensan los migrantes de la región. Históricamente han sido más cotizados Argentina, donde 4% de sus habitantes son extranjeros, y Costa Rica, donde la cifra sube a 10%. A ese abanico ahora se ha sumado Chile y varios otros”, explica el demógrafo de la Cepal Jorge Martínez, quien lleva 20 años estudiando los movimientos migratorios.

¿Qué hizo atractivo a Chile para los inmigrantes?
La idea de que hay mejores salarios, más posibilidades de empleo y estabilidad política, que las personas perciben por lo que escuchan o leen y que asumen como tal. A eso se suma el factor de las redes: personas o familias que ya están en Chile y que les van diciendo: “oye, acá está bien la cosa”.

Lo que se ve fácil desde lejos, ¿lo es cuando llegan?
No. Muchas veces ese ideal colapsa con la realidad. De hecho, muchos académicos hablan del “sueño hecho cenizas” de los inmigrantes. Por eso yo no estoy de acuerdo con que algunos investigadores destaquen que esta ola de migración responde al “sueño chileno”, porque después viene la pesadilla de insertarse.

¿Por qué migran más mujeres que hombres?
Eso es algo que está ocurriendo en toda América Latina. Un factor son las nulas perspectivas de trabajo que ven las mujeres en sus países de origen. Otro es escapar de la violencia. Y todas las temáticas de subordinación respecto al género que experimentan incluso a las mujeres más calificadas.

¿Cómo somos los chilenos frente a los inmigrantes?
La discriminación en Chile ha sido siempre muy fuerte hacia el inmigrante, sobre todo si es afro o indígena y si además viene de un país con un menor nivel relativo de desarrollo que Chile. Esa mirada ha despertado ciertas ideas, llenas de prejuicios, como que nos estamos llenando de pobres.

¿Existe algún modelo de legislación en la región?
El más progresista es el de Argentina, donde partieron de la base de que la migración es un derecho humano. Además, le dieron un gesto simbólico: aprobaron la nueva ley al mismo tiempo que derogaron la anterior, una ley de dictadura, vinculada a la seguridad nacional, a la violación de derechos y a la sospecha sobre el extranjero, muy parecida a la que rige en Chile.

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65,5% de los inmigrantes llegan a Chile en edad laboral y trabajan principalmente en las áreas de servicios, construcción y comercio.

SÚPER EMPRENDEDORES

Mientras 2,3% de la población chilena ocupa el cargo de empleador, en el caso de los inmigrantes esa cifra sube a 3,2%. “La migración es un proyecto de emprendimiento, que involucra arriesgarse y tomar decisiones difíciles: liquidar todos los bienes que se tienen para vivir con eso 6 o 7 meses en el nuevo país (eso en el mejor de los casos), dejar a la familia, llegar a un lugar donde no saben si van a encontrar trabajo. Las personas que pasan ese filtro son pocas. Los inmigrantes que llegan a Chile son súper emprendedores”. Rodrigo Sandoval, jefe nacional del Departamento de Extranjería y Migración.

La ONU estima que en el mundo actualmente hay 214 millones de migrantes, que equivale a 3,1% de la población mundial. Juntos, constituirían el quinto país más poblado del mundo.


El VOTO DECISIVO 

Con 5 años de residencia en Chile los extranjeros tienen derecho a voto. Según datos del Servel, 1,4% de las 13 millones 900 mil personas que votarán en las próximas elecciones municipales, serán inmigrantes. En 11 comunas su voto sería decisivo, entre ellas Recoleta, Providencia, Independencia, Vitacura, Las Condes y Santiago, donde 8,9% del padrón corresponde a extranjeros con derecho a sufragar, la cifra más alta del país.


Los problemas de la ley actual

La ecuatoriana Tatiana Albuja –egresada de Sociología y radicada en Chile desde 1994– es la presidenta del Consejo Consultivo Nacional de Migraciones, una mesa de diálogo ciudadana creada por el gobierno en 2015. Aquí, señala por qué hay que cambiar la ley.

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“Como hasta ahora en Chile no existe una ley general de migración, todo se regula a través del Decreto Ley 1.094, aprobado en 1975 bajo la doctrina de Seguridad Nacional, donde el objetivo era evitar el ingreso de personas, grupos o ideas indeseables para la dictadura militar. Desde que volvió la democracia, en vez de cambiarla, los gobiernos han hecho correcciones parche, a través de decretos y circulares administrativas que cambian según la voluntad del gobierno de turno. El problema es que la ley es arbitraria y discrecional: por ejemplo, permite que el policía de frontera decida si el inmigrante es útil o conveniente para país. Entonces, a muchos los rebotan en la frontera porque al funcionario le dio la “tincada” de que venía por trabajo en vez de vacaciones.

Si se es afrodescendiente y mujer, eso es frecuente. Sin capacitación pro persona, los funcionarios tienen las herramientas para ejercer todo el racismo o xenofobia y quienes lo estamos evidenciando somos los inmigrantes. Otro problema es el drama de las mujeres, que si llegan casadas son dependientes de su marido y por ello tienen prohibición de un contrato de trabajo. Entonces, quedan a expensas económicamente de él y también de su situación legal. Eso ha generado una vulnerabilidad grave, porque se ven obligadas a aguantar de todo, incluso violencia intrafamiliar. Eso se lo hemos hecho ver a la ministra del Sernam.

Otro tema es la convalidación de títulos: como desde 1985 la Universidad de Chile es la única que puede reconocerlos, es un trámite engorroso y burocrático, a veces hasta imposible. Por eso hay kinesiólogos que reponen yogurts en supermercados, abogados como cajeros, médicos cuidando ancianos que no pueden ejercer en el sistema público donde hay tanta carencia de especialistas. Cuando un inmigrante logra un contrato de trabajo, empieza a cotizar, pero si quiere volver a su país no puede sacar esos fondos y la AFP se queda con esa plata. Solo los profesionales y técnicos pueden sacarla bajo ciertas condiciones como tener el título reconocido, estar afiliado al sistema de pensiones en su país de origen antes del primer contrato laboral en Chile y detallar en su primer contrato su deseo de jubilar en su país de origen. Pero, ¿quién sabe si se va a jubilar acá o en otro país? Hasta ahora, la única salida es que las personas vengan a cobrar un cheque de 3 mil o 7 mil pesos todos los meses por 30 años. Una burla”.

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