Horóscopo 2018: el año de la profundidad

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Horóscopo 2018: el año de la profundidad

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Por Francisco Alcoholado / Ilustración: Paloma Moreno y Patricia Holmqvist

Paula 1242. Sábado 30 de diciembre de 2017.

Se ha instaurado entre nosotros una cultura light y superficial. El mercado rige lo que pensamos, sentimos y deseamos. Somos clientes, no ciudadanos. Los gurúes con respuestas fáciles se multiplican en la TV. Los vendedores de ilusiones y de terapias express son enjambre, con gotitas, piedras mágicas y cloro, y los candidatos ofrecen de todo, sin explicar cómo, con frases pegajosas y jingles. La gente dejó de leer, busca ahora los likes, y como no nos resultó el asunto del mundial, se sumerge en Netflix y el celular. El sistema fomenta lo trivial y la ignorancia porque un pueblo profundo, que se cuestiona su forma de vida, es peligroso. Necesitamos como país ir al fondo para poner sobre el tapete el clasismo, el racismo, el conservadurismo de nuestra sociedad endogámica. El siquiatra suizo Carl Jung pensaba que la manera de crecer no es a través de la buena onda y la palmadita en la espalda, sino que descendiendo a la oscuridad más honda en nosotros, donde habitan los demonios. Allá abajo están nuestros miedos, los complejos y las sombras, las partes infantiles que me impiden crecer, y cuando uno espera encontrarse con el monstruo que le ha amargado la vida, se descubre que en el corazón de nuestra miseria y dolor, hay un tesoro y se encuentra dios. Es como el maestro de la filosofía zen, que para que el discípulo se concentrara, no le ponía el matinal ni le llevaba una sopita, sino que le pegaba con un palo en la cabeza.

Cada signo trae para el 2018 un cuento con sus moralejas, un tótem o animal de poder, y una sombra y una luz.

Aries

“Había un conocido filósofo que le dedicó muchos años al estudio de la doctrina zen. El día que se iluminó, sacó todos los libros que tenía al patio, y los quemó”. Las cosas importantes de la vida no se pueden aprender a través de los libros. Tienes que asimilarlas a través de la experiencia. Las universidades están sobrevaloradas. La mayoría termina trabajando en otra cosa. Borges, Bradbury, Bolaño, Tarantino, Hendrix, fueron autodidactas. Necesitas entrar en la vida de acciones y dejar las teorías y rollos. El mejor terapeuta en duelo, es aquel que vivió una muerte, y el mejor en separaciones, es aquel que se separó. Hay que construir y no pensar tanto en ello. El tótem: la hormiga. Este humilde insecto te instruye en la paciencia y en el trabajo en grupo. ¡Nadie más socialista que la hormiga, compañera! Sé activa y ordenada, haz tu trabajo pensado en objetivos familiares y comunitarios, mayores a ti misma. La victoria se construye de a poco, con esfuerzo y mirada de largo plazo. La sombra: la escasez. La sensación de que la vida es exigua, de que todo cuesta tanto, de que las dificultades están a cada vuelta del camino, es sicológica. ¿Es avaro el universo contigo? Entonces puedes optar por lo contrario: ver la abundancia en ti y en tu entorno. Orientarse hacia la exuberancia es un movimiento interno. La luz: la simplicidad. En una cultura compleja y laberíntica, mantenerse simple es conservar la salud. No te preocupes más allá del asunto en cuestión, busca la línea recta y evita las marañas. Prefiere las personas directas y nutritivas, y huye de aquellas enredadas y densas. Una vida simple no aspira a tanto, controla menos y deja una ligera huella de carbono.

Tauro

El discípulo rompió sin querer una invaluable taza de té, que pertenecía al Maestro. Cuando este apareció en el salón, el discípulo cogió los pedazos, los escondió entre sus manos, y le preguntó al viejo: “¿Por qué la gente tiene que morir?”. “Todo tiene que morir cuando ya ha vivido lo suficiente”, respondió el Maestro. El discípulo entonces le mostró los trozos de la taza y le dijo: “Era el tiempo de tu taza de morir”. Cargamos a cuestas un saco lleno de cosas muertas, de las cuales no queremos desprendernos: amores perdidos, trabajos gastados, cosas inútiles con las que atiborramos la casa y la vida, culpas por docenas, fantasías infantiles que ya no fueron. Es tiempo de vaciar esos contenidos y ponerlos bajo tierra de una vez por todas. Nada nuevo nacerá si no te desprendes de lo que está irreparablemente roto. La nueva vida se genera a partir de una buena muerte. El tótem: el armadillo. Él lleva su coraza sobre sus espaldas, como medio de protegerse, de no ser penetrado por sus enemigos. Establece límites claros entre tú y el mundo. Define tu espacio, aprende a decir que “no”, y honra el tiempo que necesitas para tus necesidades y tu desarrollo. La sombra: la obstinación. Si el barco está haciendo agua, es hora de abandonarlo. No inviertas en lo imposible ni pienses que el amor lo va a cambiar todo. Las cosas no se arreglan solas. La luz: el despertar. Salir de la ignorancia hacia la conciencia es el desafío de este año. Significa ver aquello que está debajo de la alfombra, sacar los conflictos al aire, recuperar ganas y voluntad. Reactiva aquello que has postergado, por miedo o por comodidad. Que nadie más que tú se erija como la autoridad que gobierne tu vida.

Géminis

“Un día un caminante se encontró con un tigre. Salió corriendo aterrado hasta toparse con un abismo y no le quedó otra que descender por la raíz de una enredadera, quedando colgando sobre el vacío. Entonces unos ratones aparecieron y comenzaron a morder el endeble tronco sobre el cual nuestro hombre se aferraba. Fue en ese momento que se dio cuenta que un pequeño fruto rojo salía de una rama de la raíz. Lo probó y nunca una fruta le supo tan deliciosa”. El momento es aquí y ahora, y no esperar la biopsia positiva para solo entonces intentar disfrutar la vida. Todos colgamos sobre una frágil rama que mira hacia el abismo. Pero nos llenamos de tareas y deberes para olvidarnos de esto. El abismo es una oportunidad de recapturar la vida, de deleitarnos con el presente, de priorizar. No dejes de lado lo esencial. El tótem: el salmón. Él vuelve siempre al lugar de su creación, a pesar de ir contra la corriente. En el lugar de origen están las respuestas. Regresa y  termina aquello que empezaste, de manera de aprender a cerrar los eventos y los ciclos. La sombra: el aburrimiento. Debes salir de un ambiente desgastante, donde los estímulos son pobres y repetitivos. La seguridad nos hace amarrarnos a empleos y rutinas que vuelven la vida un tedio. Por eso los viernes por la tarde las hordas salen a la calle desesperadas, intentando vivir un rato. Haz que los lunes sean iguales a los sábados. La luz: profundidad. En una cultura light, de disfraces y apariencias, bucear en lo profundo es vital. Necesitas intimidad y cercanía, hacerte las preguntas indispensables, mirar detrás de las máscaras. El chileno dice las verdades a través de tallitas. Tú dilas por su nombre, mirando a la cara.

Cáncer

“El joven le dijo al Maestro: “Quiero saber más de las artes marciales, pero, además, quiero estudiar con otro maestro en orden de aprender otro estilo. ¿Qué piensa de esta idea?”. “El cazador que persigue dos conejos”, le respondió el Maestro, “no agarra ninguno”. Tendemos a dispersarnos en una cultura sobrecargada de ofertas y destinos. Nuestros deseos se desperdigan entre cientos de caminos diferentes que nos son ofrecidos a través de los medios. Pero cuidado, que muy pocos de esos deseos te pertenecen. Lo único que hacen es confundirte, llevarte a perder tu sendero y volverte maestra de nada. Este año debes cazar un conejo, uno, y obtener aquello tan ansiado, pero requiere foco y concentración. Los cantos de sirenas que te distraen del camino deben ser combatidos. El tótem: el cisne. Él es la belleza y la gracia. El cuento del patito feo, de la que tiene baja autoestima, del no me atrevo, debe acabar. Tienes que creer en tus plumas magníficas, hay que brillar y subirte al escenario, conquistando las metas con tu estilo. La sombra: la ambivalencia. Ante dos posibilidades, piensas:  “¿lo hago o no?”, “¿me atrevo o no?”,  y los meses pasan, imaginando escenarios de algo que debes transformar en hechos. Los muertos envidian nuestras equivocaciones. Da lo mismo la dirección, el pecado es la inacción. La luz: jugar. Cuando niños paladeamos el mundo con todos nuestros sentidos. Como adultos, nos echamos y volvemos serios y gruñones. La vida se ha vuelto predecible y fome. Debes recuperar lo lúdico, el paseo, el encantarte con el mundo, pero para ello elimina a la vieja gruñona interior. Los cambios llevan a que las cosas vuelvan a ser interesantes. Más vale viajar que ahorrar.

Leo

“Cuando le preguntaban al Maestro lo que es el zen, él solo levantaba un dedo indicando el aire. Un discípulo comenzó a hacer lo mismo. Cada vez que le preguntaban sobre el zen, el joven levantaba un dedo. El Maestro supo y cuando vio al discípulo, tomó un cuchillo y le corto el dedo. El joven aullaba de dolor. Entonces el Maestro levantó su dedo al aire y, al ver esto, el discípulo se iluminó”. Vivimos en  la imitación. Vemos cómo se viste el que está al lado, cómo vive el otro de más allá, y copiamos las formas. Buscamos más seguidores, los trending topics, intentando gustarles a todos, ser populares. Sucede que el verdadero conocimiento es inimitable, y es impopular, porque es tuyo y a nadie le interesa, ya que no eres famosa, ni tienes 44k de seguidores en Instagram. Pero esa es la experiencia más valiosa a la que puedes acceder, la propia. Arranca del flujo principal. Discútele a la autoridad. El tótem: el caballo. El caballo es el arma para conquistar lo que deseas. Es libre, vital, físico, y necesita espacio. Embiste con coraje las dificultades y cruza el umbral en busca de la aventura y lo heroico. Recupera tu cuerpo, tu mitad animal. La sombra: frustración. Cuidado con patear el gato y culpar a otros cuando las cosas no te resultan. El afligirse y decepcionarse fácilmente son tu enemigo. Planifica, sé estratega, y una vez estudiado el cuadro actúa con decisión. Ten siempre un plan B. La luz: arriesgarse. Generalmente tomamos el camino más cómodo y más seguro. Pero el abismo está hecho para ser cruzado. En la otra orilla te espera una nueva vida. Nadie escribe la historia quedándose en la casa de origen, aferrado a los miedos. Altos riesgos implican mayores recompensas.

Virgo

Un siquiatra se encontró con un Maestro en un evento social y decidió preguntarle algo. “Exactamente, ¿cómo usted ayuda a la gente?”. Y el Maestro le contestó: “Los llevo al lugar donde no pueden hacerse más preguntas”. La mente es un instrumento fabuloso, pero también es un estorbo. Es estorbo cuando nos aleja de lo que sentimos, cuando produce angustia y preocupaciones, e imagina peligros. La mente, además, funciona con modelos y patrones. De ahí que tendemos a entregar las mismas respuestas aunque los estímulos sean diferentes. Hemos así perdido la conexión con los instintos y con la sabiduría del cuerpo. Llevar a las personas al lugar donde no hay preguntas, es callarse y dedicarse a mirar más el mundo. El arte del fotógrafo es mirar sin chistar, simplemente capturando lo que la vida le pone enfrente. El tótem: el murciélago. Animal de chamanes y curanderos. Presagia el renacimiento. Es necesaria una muerte ritual a una forma de vida que ya no te sirve ni te acomoda. Significa dejar ir y soltar viejos hábitos que te mantienen estancada. Es un año de iniciación para una nueva identidad personal. La sombra: la intolerancia. Somos un país racista y clasista: “¡Los negros traen la lepra!”, guaaa… Dejemos que la gente viva tranquila su vida. La diversidad llegó para quedarse. Abre los brazos y acepta las diferencias. ¡Tú eres diferente! La luz: disponibilidad. Estar disponible en el sentido de servicio, de cuidar, de entregarles algo tuyo a los otros. Eres una persona capaz y llena de dones que puede hacer mucho por su comunidad. “¿Necesitas algo?”, “¡puedes contar conmigo!”, son las frases clave. Los problemas de la sociedad en que vives son también tus problemas.

Libra

El ejército invasor conquistó el pueblo. Todos huyeron menos el viejo del templo. El general conquistador decidió ver qué tipo de Maestro era el viejo. Cuando se dio cuenta de que no era tratado con deferencia, el general enrabiado desenvainó la espada y amenazó al viejo: “¡No te das cuenta de que estás parado frente a un hombre que puede ejecutarte en un pestañeo!”. Pero el maestro le dijo: “¡Y tú no te das cuenta de que estás parado frente a un hombre que puede ser ejecutado en un pestañeo!”. Los miedos son los enemigos más formidables que enfrentamos. Por eso los poderosos usan el miedo como un arma: el miedo nos convierte en un rebaño. Sin miedos no puedes ser controlada. Debes identificar cada uno de los miedos que te mantienen atada e insegura. Y enfrentarlos. Aquellos que quieren conservar la vida a toda costa, terminan perdiéndola, rodeados de cercos eléctricos, temerosos del mundo. Quien no tiene miedo de perder la vida, la gana. El tótem: el coyote. Este es el animal de la risa y el caos. Indica un alma leve, que goza, que no se toma muy en serio ni a sí mismo ni al sistema.  El coyote no tiene ego ni se da ínfulas de nada. Es el loco, vital e ilimitado, que en su originalidad cruza los abismos y logra lo imposible. La sombra: el estancamiento. El segundo gran enemigo después del miedo es la flojera: “¡Qué difícil cambiar!”, “¡voy a esperar a que él me deje primero!”. En las revoluciones lo primero que se pierde es la cómoda cama. Trabajamos por plata, ¡pero nos cansa tanto trabajar para ser felices! La luz: la compasión. Reír con los que ríen y llorar con los que lloran. Es enlazar y compartir. Es empatía, encenderte, ir en dirección a la  intensidad y dejar la aburrida tibieza.

Escorpión

El discípulo se acercó al Maestro. “¿Cuánto tiempo me tomará aprender?”, preguntó. “10 años”, le respondió el Maestro. Impaciente, el discípulo protestó: “¡Pero trabajaré muy duro y entrenaré 12 horas al día”!; “¿cuánto tiempo me tomará entonces..?”. Y el Maestro le dijo: “20 años”. Vivimos apurados, enfocados en logros distantes, mientras perdemos de vista el camino. La competencia es dura, hay prisa. ¿Pero qué saco con obtener los ansiados resultados, si no tengo idea dónde estuve los 10 años que me tomó lograrlo? Con el paso apurado y los deseos constantes, la vida real desaparece, sin conectarnos con lo que sentimos, perdidos en conseguir cosas, seguridad, poder. La realidad no es la vida publicitaria que nos venden. Nos engatusan con la cultura de triunfar y de subir a la web lo que comemos. ¿Adónde vas corriendo con tanto apuro? El camino es más importante que la meta. El tótem: la rana. Ella es la portadora del sentimiento, que es la empatía, el ir hacia los otros, hacia la pareja. El yo debe disminuir, y el tú y las vivencias compartidas cobrar más importancia que el egocentrismo. La sombra: la manipulación. Esta es una necesidad de control, de influir sutilmente, de competir, de artimañas que no dejan que las cosas fluyan, impidiendo que los demás sean libres. Baja la guardia y la vigilancia. La luz: la resiliencia. Tienes la capacidad de adaptarte este año a cualquiera sean las condiciones que se presenten. Sé elástica, aprende de las dificultades, adáptate. Los que nacen con la marraqueta bajo el brazo tienden a ser cómodos y se abruman con los obstáculos. Tú, en cambio, debes forjarte en la calle, en la supervivencia, en el movimiento constante.

Sagitario

“El Presidente decidió visitar al Maestro en la cabaña en el medio del bosque. Se acercó al viejecito y le preguntó: “Maestro, ¿que es el ego?”. El viejo puso la cara roja y con un tono de voz insultante le dijo al Presidente, “¡pero que pregunta más estúpida!”. La inesperada respuesta golpeó al Presidente, que se molestó mucho. Entonces el Maestro sonrió y le dijo: “Eso, señor Presidente, es el ego”. Nos pasamos la vida alimentando la autoimagen. A la máscara que usamos la pulimos con ropa de marca, con frases hechas, con opiniones que venden y subimos fotos bacanes. Tenemos personalidades orientadas al mercado. Aquello que vende y recibe muchos likes, lo adoptamos. Nadie sube fotos de su depresión a Facebook. Dedícate a desarrollar tu ser, tu verdad, y no las apariencias. De desnuda que está, brilla la estrella. El tótem: la serpiente. Ella es inmune a los venenos, propios y ajenos. Ha desarrollado una resistencia a las ofensas y al dolor. Transforma las dificultades de la vida en experiencia y sabiduría. Convierte los venenos de lo cotidiano en un dulce elixir. Cambia la piel y expone el ser más maduro que incubas en ti. La sombra: la oscuridad. Cuidado con conectarse con el lado depresivo, opaco, difícil de los asuntos. El pesimismo y el cansancio son endémicos en nuestro país. Se gasta la misma cantidad de energía en desesperar que en ser optimista. Déjales el lado oscuro de las cosas a los predicadores. La luz: compromiso. No me refiero al “mi compromiso es con la gente” de los candidatos, sino al hacerse responsable. ¿Por qué asunto o por quién quieres hacerte responsable? Comprometerse significa cumplir tus expectativas en un tema y sacarlo adelante.

Capricornio

“Cuando el Maestro y sus discípulos comenzaron la meditación, el gato no paró de maullar. El Maestro instruyó a un discípulo para que amarrase al gato y meditar tranquilos. Cuando años después el Maestro murió, el gato continuó siendo amarrado durante la meditación. Cuando el gato también murió, otro gato fue traído al monasterio y atado durante la práctica. Siglos después, los descendientes del Maestro escribieron complejos tratados sobre el significado religioso de amarrar un gato durante la meditación”. Y así se crean las religiones. Es sorprendente cómo las personas no cuestionan la autoridad. Tampoco pensamos mucho en lo que hacemos. Simplemente lo hacemos porque esa es la costumbre. Debieras establecer una práctica nueva, ritos diarios personales, de cómo comer, de cómo ocuparte del cuerpo, de tus hábitos cotidianos. Estas pequeñas ceremonias de autocuidado, cuando son las indicadas, establecen un ritmo saludable. Perdemos mucha energía amarrando gatos. El tótem: la ardilla. Ella junta nueces y frutos preparándose para el futuro. Es necesario honrar el tiempo venidero, alistándote para el cambio. Pero para ello debes deshacerte de lo que no te sirve,  preocupaciones, temores, cosas inútiles. Ten un espacio sagrado donde poder acumular aquello que sí funciona, el lugar de poder en que juntas tus objetos de mando. La sombra: cautiverio. Hay que soltar las ataduras, físicas y emocionales. Ve quién o qué cosa te está amarrando, y libérate. Ojo que hay jaulas doradas. La luz: coraje. La fuerza de voluntad debe ser el motor de este nuevo año. Adelante con las acciones a pesar de los impedimentos. Todo esto para templarte, para convertirte en una guerrera que escribe y relata su propio guión.

Acuario

Un Maestro ingresó al palacio, llegó hasta el trono y le dijo al rey: “Quiero pasar la noche en esta posada”. “Pero esta no es una posada, ¡es mi palacio!”. “Dime, ¿quien vivió aquí antes que tú?”, preguntó el viejo. Y el rey contestó: “Mi padre, que está muerto”. “¿Y quién vivió aquí antes que tu padre?”, volvió a preguntar el viejo. “Mi abuelo, que también está muerto”, dijo el rey. Entonces el Maestro dijo: “Y dices tú que este lugar donde las personas viven un rato y después se mudan, ¿no es una posada..?”. El atesorar y el materialismo es un mera defensa contra el hecho de que todas las formas eventualmente terminan. El palacio no es del rey. Somos pasajeros en esta posada. Por ello más que acumular objetos y aferrarse a los cargos, es más valioso explorar el conocimiento, las experiencias y el saber. Solo la música perdura. El tótem: el cóndor. Él vuela hacia los más alto y se comunica con los dioses. Su ascenso significa tomar distancia de las pequeñeces, y las preocupaciones cotidianas. Está bien dedicarse a la supervivencia, pero la idea es que esta no devore la búsqueda de sentido y significados, tan vitales como el pan. La sombra: la hipocresía. Cuidado con esconder los verdaderos motivos que te movilizan. Cuidado con poner caras de que no te ocurre nada, cuando muchas cosas están pasando en tu interior. Que haya una simetría entre lo que muestras fuera y lo que ocurre dentro. La luz: la ternura. Busca la gentileza, el cariño, el contacto de piel a piel. Nos tullimos con el paso de los años porque no somos tocados. En Chile la gente se toca poco: abrazos fuleros, besos donde te ponen el pelo y no la mejilla, cuerpos huidizos. Ve y apachurra al prójimo.

Piscis

El Maestro les dijo a los discípulos: “Buda es tu propia mente”. Uno de ellos quedó tan impresionado con la idea que se retiró a una ermita, a meditar sobre este concepto. Veinte años meditó en plena soledad. Un día pasó por ahí un viajero que había estado con el Maestro. Nuestro discípulo le preguntó qué enseñanza había escuchado del Maestro. Y el viajero le dijo: “El Maestro impartió el otro día su más importante enseñanza: Buda no es tu propia mente”. La más importante de las instrucciones es pensar por uno mismo. Si vas a meditar por 20 años, es mejor que venga de ti mismo. Absorbemos las indicaciones de los padres y del colegio, que nos condicionan y encuadran. Pensar por uno mismo es el mayor acto de libertad posible. Es escoger las ideas, valores, opiniones e imágenes que te representan y que quieres seguir y plasmar en tu vida. Lo que piensas define tu mundo. El tótem: la lagartija. Una serpiente se acercó sigilosa a la lagartija que dormía bajo el sol. “¿No me tienes miedo?”, silbó el reptil. Y la lagartija apenas entreabriendo sus ojos le dijo: “No, porque soñé que acabas de comerte un ratón y tienes la barriga llena”. La lagartija es la señora de los sueños. Si te conectas con tu interior y el inconsciente, sabrás qué camino tomar. Las respuestas yacen dentro de ti. Anota los sueños. La sombra: las preocupaciones. Algunos creen que si se preocupan mucho están a salvo. Siempre alertas. Pero eso es falso y agotador. Preocuparse es intentar controlar la vida, y esta es incontrolable. La luz: el desapego. Deja ir. Nos aferramos al poder, a los amores, al dinero. Y en el intento perdemos la vida y nos deformamos. Libera el deseo por que las cosas resulten a tu manera.

Facebook: Francisco Alcoholado / Instagram: @f_alcoholado

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