“Estoy cambiando el mundo”
Entrevistas
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20 Junio, 2012

Alberto Plaza

“Estoy cambiando el mundo”

Desde que le cantó a la vida, hace casi dos décadas, no lo han dejado de tocar en las radios. Lo aman en Centroamérica. Maradona ha besado su mano. Ahora está en Chile presentando un musical al estilo Broadway con sus canciones, pero a Alberto Plaza lo que realmente lo mueve es la Cienciología. Dice que le cambió la vida y que, tal como cuando a uno le gusta una canción, quiere que todos la escuchen, él también quisiera que todos nos hiciéramos cienciólogos.

Por Lorena Penjean / Fotografía: Sebastián Utreras / Producción : Álvaro Renner / Maquillaje: Elisa Broussain

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Paula 1098. Sábado 23 de junio de 2012

Alberto Plaza le canta a la vida y está en Chile presentando un musical con sus canciones, cuya trama transcurre en el plebiscito de 1988, escenario en el cual las diferencias sociales, políticas y económicas, separan a una pareja de enamorados. Si bien no participó en ninguna de las franjas políticas de la época que retrata su musical, él –dice– estaba en contra de la dictadura y sabía perfectamente lo que sucedía en Chile. En ese tiempo estaba casado con Anita Velasco, la hija de Belisario.

Se le ve radiante. La gente lo ama. Maradona lo mandó a buscar una noche en Buenos Aires para que le cantara algunas canciones. Mientras lo hacía, le besó la mano y se sacó el sombrero y dijo “chapeau”. Plaza tiene el video. En él se ve clarito al ídolo del fútbol cantando sus canciones, adorándolo. Ahí le contó que esa idolatría musical se le despertó en Cuba, cuando estaba atravesando uno de sus periodos más dolorosos con _las drogas y, al escuchar a Plaza en la radio, rayó las paredes _de la habitación en la que estaba recluido con la letra de la _canción Amigo.

El “Trovador de sueños”, como le llaman sus admiradores, inició su carrera en 1985 en el Festival de Viña del Mar y a la fecha ha realizado más de mil presentaciones en América Latina y otras tantas en Estados Unidos, país en el que vive desde hace más de una década y lugar donde conoció la Cienciología, un sistema de creencias que profesan muchos famosos de Hollywood, como Tom Cruise y John Travolta, y que no está exento de polémica, ya que en Francia, por ejemplo, a esta  Iglesia se le ha declarado culpable de estafa y de actuar como banda organizada. Plaza asegura que a él lo ha convertido en una mejor persona. Profesa el credo, si es que se puede decir así, desde que, en medio de su segunda separación unos amigos le mostraron cómo alcanzar un estado de paz a través del estudio de la Cienciología.

Siempre viste igual. La ropa dejó de ser un problema cuando un buen día decidió comprarse una misma tenida: 10 camisetas negras, unos tantos jeans. Y listo, un problema menos. Usa una pulsera que dice “Voy a cambiar el mundo”, el mismo nombre de su fundación, con sede en más de 10 países –aunque todavía no en Chile– que entrega ayuda social a través de sus fans y los principios de la Cienciología. Ahora, cuando mira la pulsera, siente dudas. Piensa que tal vez debería cambiar el lema por “Estoy cambiando el mundo”, pues, dice, tendría más fuerza y dejaría de ser una declaración de intenciones para transformarse en una realidad.

Estará en Chile por unos meses y luego volverá a su nuevo departamento en Miami. Lo alquiló luego de vivir en Clearwater, la meca de la Cienciología.

Alberto estudió mucho para ser cienciólogo. Aclara que la disciplina es difícil de explicar. Pero que, por ejemplo, si va con alguien en la calle que le teme a los perros y se pone nervioso, Alberto lo toma y lo ayuda a desconectarse de los recuerdos que lo afectan a raíz del perro. Es uno de los aprendizajes de la Cienciología: tratar a personas en estado de shock. Así, asegura, sucedió en el atentado a las Torres Gemelas, donde el alcalde de Nueva York solo autorizó la entrada de bomberos y cienciólogos a rescatar a los sobrevivientes.

 

Máquina maravillosa

Esta entrevista se hizo en dos etapas. La primera fue una larga conversación en la Cafetería del Teatro Municipal de Las Condes, donde se presenta el musical. Al ir a desgrabar la conversación esta periodista descubrió que la grabación se había borrado. Plaza accedió a una segunda reunión.

Perdona, fue tremendo que se me borrara la entrevista. ¿Por qué pasarán estas cosas? ¿Es mala suerte o tiene que ver con la tontera?
No. Lo que te pasó es una condición que se llama potencial trouble source. Alguien, seguramente, está influyendo en ti de tal manera que está haciendo que cometas errores.

¿Serás tú mismo?
No, yo te hago bien.

Pero tiene que ser alguien, ¿no puede ser el destino?
¿Qué es el destino? Disculpa, si esa es tu creencia te la respeto. Pero yo tengo otra, una que es comprobable; es decir, que funciona, la Cienciología. A partir de lo que he aprendido puedo decir que alguien está ejerciendo influencias sobre ti: te está haciendo enfermar, hace que se te borre la entrevista. Si descubrieras quién es esa persona podrías manejarla para descomponer esa situación y que no te vuelva a pasar.

¿No puede ser uno mismo?
No, siempre es otra persona. Tú eres tu mejor amigo. ¿Por qué ser enemigo tuyo? eso no existe…

Yo diría que existe, hay veces en la que el peor enemigo de una persona es ella misma.
¿Y eso cuándo pasa? Cuando alguien está influyendo en ti. Cuando uno lo descubre, se mejora. Y para siempre. Para eso está la auditación, una herramienta propia de la Cienciología que ayuda a muchas personas. Hay un “auditor” que te hace una serie de preguntas mientras tú tomas, con tus dos manos, las asas de una máquina especial. Esta máquina registra, a través del movimiento de una aguja, las descargas eléctricas de tu mente ante cada pregunta. Así, de a poco, se logra descubrir quién puede estar influyéndote negativamente y el origen de todos tus miedos.

¿Tú te auditaste?
Sí, varias veces. Cada vez es una aventura maravillosa y uno quiere más y más. Cuando la aguja reacciona mucho, quiere decir que estás alcanzando la cognición, que significa darte cuenta de algo. Y así descubres cosas. “Ahhh, por eso es que no me gustan las paltas, porque una vez me comí una palta mala…”, y así. Entonces la aguja flota. Y, cuando flota mucho, hay que parar, no se puede seguir porque quiere decir que ya estás liberado de la carga. Se sale tan fortalecido y se piensa: “lo que tanto me preocupaba, no era nada”. Después puedes volver a auditarte, pero por otra carga o para profundizar en lo que ya comprendiste.

¿Andas con la maquinita?
No, la tengo en Estados Unidos. Aún no sé auditar, tengo que hacer el curso. Lo único que quiero es aprender y hacerle bien a toda la gente que pueda.

¿Por qué la Cienciología es tan cuestionada y en algunos lugares del mundo es considerada una secta criminal?
Porque funciona.

¿No es verdad que cuando dejas la Cienciología te persiguen, te acosan?
No. Yo estoy aquí y no me ha pasado nada.

Pero no te has salido.
Pero salirse de qué, si uno no entra a nada. Estudias, aprendes y te vas para tu casa.

Pero se juntan entre ustedes.
No, todo lo contrario, te hacen acercarte a todo el mundo porque, como te das cuenta de que sirve, quieres que llegue a todos. Tratas que todo el mundo la conozca.

Se te ve muy feliz.
Lo soy. Nunca fui tan feliz como lo soy hoy.

¿Y cómo lo conseguiste?
Porque tomé la decisión de serlo. Nada más. Cada uno tiene su forma de llegar a la felicidad.

¿Cuál fue tu camino?
Mi camino fue conocer la Cienciología y recorrer para atrás, atrás, atrás la fuente de mis dolores y el origen de mis malas decisiones y de mis problemas. Por ejemplo, si vas por un camino y tienes que llegar a un punto y de repente te perdiste o te metiste en un camino rural, te dices: “Estoy perdido y en vez de encontrarme con un riachuelo, llegué a este lugar feo”. Entonces preguntas: “Oiga jefe ¿pa’ adonde queda el riachuelo?”. Luego te tienes que devolver y es en ese regreso cuando te das cuenta de que tomaste la dirección equivocada en una bifurcación. Y la única forma de arreglarlo es volver al punto donde tomaste esa mala decisión. Solo ahí retomas el camino correcto.

¿Cómo?
Puede ser que tengas que confrontar dolores, tristezas y angustias, pero lo que viene después de eso vale tanto la pena que esos dolores bienvenidos son. La Cienciología aclara. Los siquiatras están muy perdidos y no tienen ni la menor idea de cómo se encuentran la felicidad y, como no saben, te dan una pastilla. La Cienciología te saca la pastilla y te arregla la vida, te ayuda.

A veces puede ser necesario tomar una pastilla.
No, las pastillas te insensibilizan. Te dejan lejos de todo y de todos. Te quitan la vida.

¿Y entonces?
Una de las piedras angulares de la Cienciología es profundizar en el estudio de la comunicación humana para saber exactamente lo que a la gente le afecta. Si tú estás en estado de apatía y perdiste la fe en la vida, yo te puedo sacar de ahí con total certeza y te puedo ayudar a que te recuperes haciendo que tú misma hagas el camino de vuelta a la felicidad.

“Yo no soy mi cuerpo”

Por lo que dices, la Cienciología tiene que ver con tomar decisiones.
SÍ. Uno escoge todo. Yo escogí nacer. Todos escogemos nacer donde nacemos. Es algo que elegimos. No algo que nos tocó. Cuando entendemos eso, uno deja de padecer y se hace responsable. En Cienciología se dice que pasas de condición de efecto a condición de causa.

¿Se supone que uno escoge el cuerpo también?
De todas maneras.

¿Por qué escogiste el tuyo? ¿Te gusta?
Me gusta. Le hubiera puesto un poquito más de centímetros, un poco más de espalda. Pero estoy súper contento con mi cuerpo.

Ahora que te escucho, parece que siempre fuiste cienciólogo. Tus canciones hablan de paz, amor, alegría, unión. Qué más cienciólogo que tu tema Que cante la vida.

Sí, efectivamente siempre fui cienciólogo. Cuando cantaba “No me pidas más de lo que puedo dar, yo soy lo que ves, no soy más que vida, que ha venido a mi cuerpo para descansar y que seguirá camino uno de estos días”, me refería exactamente a lo que ahora hablamos: que yo no soy mi cuerpo.

¿No?
No. Esta es mi mano. Pero mi mano no soy yo. Y este cuerpo (me toca) no eres tú.

¿Y quién soy?
Tú.

¿Cómo? ¿Me estás tomando el pelo? Siento que me trataras como interdicta.
No, por el contrario: te estoy explicando temas muy complejos. Lo que pasa es que a ti, yo creo, te han tratado de interdicta otras veces. Tal vez dije algo que te conectó con algún episodio en que te trataron de interdicta. Debes desligarte de ese mal recuerdo. Desconecta. Ahora estamos los dos, conversando. Que tus recuerdos no te bloqueen.

 

“Soy millonario”

Estudiaste Economía, ¿por qué?
Porque estaba confundido, estaba en estado de efecto, no de causa. Yo era efecto de lo que otros querían. Mi papá murió cuando yo tenía 15 años y me sentí muy presionado por la sociedad a tener una carrera tradicional.

¿Cuánta falta te hizo tu padre?
Mucho. Era el momento en que nos empezábamos a hacer amigos, en la adolescencia, cuando la imagen paterna es más importante que nunca porque te estás haciendo hombre.

¿Por qué habrá escogido morirse?
No sé.

Aparte de esa pérdida has sufrido  otras. Te separaste dos veces. ¿Tienes pareja ahora?
Sí, tengo a alguien que me quiere. Nos estamos conociendo, explorando mundos nuevos. Pero no quiero hablar de ella. Te agradezco la pregunta.

¿Y qué es amor?, ¿qué crees tú que significa amor?
¡Es la condición fundamental del ser humano, es la condición de felicidad plena del ser! Pero hemos perdido el rumbo. En ese extravío la gente experimenta formas de _volver a la condición esencial por medio de las drogas, el alcohol, el sexo, relaciones de una noche.

No estás de acuerdo con el touch and go.
Para nada. Me da pena, porque esa es gente que está buscando la felicidad donde no está. Fíjate que había una mujer que estaba buscando un anillo en el suelo en la noche, en un camino rural, debajo de un farol. Y pasa un hombre y le dice: “¿Qué buscas?  ¿Te ayudo?”. Y ella le dice que sí, que se le perdió un anillo. “¿Dónde?”, le pregunta él. “Allá, como a 30 metros de aquí”, le contesta la mujer. “¿Y por qué lo buscas acá?”, pregunta el hombre. ”Porque aquí hay luz”. Eso es lo que nos pasa a todos. Estamos buscando la felicidad donde no está. Creemos que está donde están las luces: los casinos, las casas de prostitución, las drogas, el sexo, el alcohol, los juegos electrónicos, la televisión y nunca el ser humano ha sido tan infeliz como ahora teniendo tanta oferta de felicidad.

¿Eres millonario?
Sí.

No me digas que en amor, por favor.
Soy millonario porque soy dueño del recurso más escaso en el mundo: mi tiempo.

¿Y en plata?
No. No, nunca lo he sido. El mito de Alberto “plata” no es cierto.

¿Le tienes miedo a la muerte?
Ya no. No tengo ninguna intención de que me venga a buscar todavía, pero sí voy a pasar los cien.

¿Años? ¿Vas a vivir cien años?
Tal vez más. Ese es el piso.

¿Cómo vas a vivir más de cien años?
De aquí a veinte años los trasplantes de hígado casi van a estar en la farmacia. Con los avances tecnológicos nuestros hijos van a vivir 130 años, se van a clonar órganos.

Pide un deseo.
Que todo el mundo vea el musical Que cante la vida porque los hará más felices

Danos un consejo para ser felices.
Conozcan la Cienciología. ·

 

 

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