La modelo artista
Entrevistas Entrevistados

23 Mayo, 2013

Naomi Preizler

La modelo artista

No solo triunfa por las pasarelas de París y Nueva York. La argentina de 22 años también pinta, toma fotos y es Dj. Una faceta que la ha hecho brillar en el mundo de la moda y que para ella es un valor agregado: “Una esencia propia que te da un sello único”, asegura.

Por Bárbara Riedemann / Fotografía: Alejandro Araya

Paula 1122. Sábado 25 de mayo 2013.

Hace siete años que no estaba en Chile. La última vez que lo hizo fue como modelo de una multitienda y ahora regresó invitada por Ay Not Dead para el lanzamiento de su colección de invierno. No vino a modelar, sino como rostro de la tienda argentina, para la cual, incluso, diseñó hace algún tiempo una edición limitada de cuatro modelos de poleras con dibujos que ella misma ideó para estampar. Porque sí, esta bonaerense, que también tiene pasaporte alemán por herencia de su familia paterna, además de ser una consagrada supermodelo es una multifacética artista.

Viene de una familia de artistas y fue mientras esperaba por horas durante los castings y backstages, que Naomi comenzó a dibujar bocetos de mujeres. Rostros reflexivos, la mayoría de ellos autorretratos que describe como “femeninamente masculinos”.

Su génesis en las pasarelas y revistas no dista mucho al de otras modelos: fue descubierta a los 14 años y a los 15 ya daba pasos fuertes en la industria de la moda trasandina. Prefirió terminar el colegio para irse, a los 18, por unos meses a Londres y París, ciudad donde luego se radicó por un año. Allí se convirtió en musa del fotógrafo Steven Meisel, con quien hizo editoriales para Vogue y desfiló para Chanel, Givenchy y Jean Paul Gaultier. Viajes a otras capitales de la moda –en especial Nueva York, donde también vivió– la consagraron como modelo de Vivienne Westwood y Marc Jacobs, a quien le debe el look decolorado que luce por estos días. Para seguir sumando currículo a sus cuatro años de carrera internacional, Naomi también ha posado para los catálogos de Topshop y Urban Outfitters.

“Tenía la necesidad de crear algo mío, tan propio que nadie me lo pudiera quitar. Es algo con lo que puedo evolucionar, una esencia propia que me da un sello único. Es mi arte”.

Hoy, radicada en Buenos Aires, viaja por el mundo de desfile en desfile y, además, les dedica tiempo a sus proyectos personales como la pintura. Viene de una familia de artistas y fue durante las eternas esperas durante los castings y backstages, que Naomi comenzó a dibujar bocetos de mujeres. Rostros reflexivos, la mayoría de ellos autorretratos que describe como “femeninamente masculinos” en los que manifiesta su talento usando acuarela, lápiz y tinta, a los que añade colores flúor y glitter. Inspirada en expresionistas como Klimt, Munich y Kokoschka, el rumor de la modelo artista que dibujaba tras bambalinas corrió rápido y sus dibujos fueron publicados en Vogue, Harper’s Bazaar, y la revista Tank hizo una moda con sus ilustraciones. La tienda británica Harvey Nichols la convocó para que ilustrara las invitaciones para un evento de prensa y lo mismo hizo Donna Karan en Nueva York. Últimamente la modelo ha incursionado en el canto haciendo performances en las que mezcla, baila y canta inéditas canciones con letras que hacen referencia al mundo de la moda, como Our bodies belong to the system.

¿Cómo influyó en tu arte el tener acceso ilimitado a las bambalinas de la moda?
Un diseñador de indumentaria moriría por ver cómo trabaja Karl Lagerfeld y yo era consciente de lo valioso que era poder presenciar eso. Así empecé a absorber como una esponja todo lo que veía a través del dibujo y las fotos. No creo que la moda es arte, pero sí hay mucho arte involucrado en la moda. Para mí, la moda que está pensada artísticamente es aquella capaz de dejar una percepción en las personas a través de la belleza de sus creaciones y eso me sirve de inspiración.

¿Por qué pintas retratos femeninos?
Me gusta el cuerpo de la mujer y el mercado de la moda gira en torno a ella. Además, el mundo interno de la mujer es más pasional, abierto. Es difícil llegar a un hombre. A través de mi arte yo también puedo mostrar mi mundo, ese ser interior que es el único capaz de recrear la libertad.

¿Qué ventajas te trae esta faceta de artista a tu trabajo como modelo?
Tenía la necesidad de crear algo mío, tan propio que nadie me lo pudiera quitar. Es algo con lo que puedo evolucionar. Te da un valor agregado. Muchos clientes ya no solo buscan a la chica linda de la temporada, porque la moda muta rápido y se cansa muy rápido también. Por eso, lo importante es buscar algo que te sostenga en el tiempo, una esencia propia que me da un sello único. Y ese es mi arte.

¿Cómo permanecer vigente en una industria que cambia constantemente?
Cambiando con ella, reinventándose pero sin perder la esencia. Así como Madonna, que desde los 80 hasta hoy ha sabido cambiar con los tiempos. Esa es su marca registrada y lo importante es saber convertirse en una marca. Yo tengo clientes que me contratan porque saben que tengo este lado artístico, que me permite transmitir más allá de ser una mera percha.

En su reciente libro, la ex directora de Vogue Australia, Kirstie Clements, denuncia sobre los métodos pocos ortodoxos a los que muchas modelos recurren para mantenerse delgadas y permanecer en la industria. ¿Cómo concilias el vivir con esa presión constante?
El tema de la delgadez es algo que todas han vivido. Yo misma lo sufrí cuando empecé a modelar. Si me decían que estaba gorda hacía dietas inexistentes. Lo difícil es que eres chica y como quieres triunfar estás dispuesta a todo. Hay clientes disparatados que tienen unos cánones imposibles, como los de París, que buscan un cuerpo lo más parecido al de un nenito. Pero eso es irreal. Hoy, por fin he llegado a una etapa en que para mí ya no es tema. Me mantengo delgada, pero por sobre todo, sana.

 

* Aunque ya había hecho algunas exhibiciones de sus dibujos, Naomi expuso en Chile –en la galería Local, del Barrio Italia– por primera vez la muestra llamada Personal, que además de sus retratos incluyó fotos de backstages y un montaje con objetos que ha atesorado durante sus desfiles y viajes, como los lentes vintage que se compró la primera vez que desfiló en Nueva York, pases para entrar a los desfiles de Chanel, el libro de bocetos que la acompaña tras bambalinas y la credencial de The Art Students League of New York, donde estudió Arte. www.naomipreizler.com

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