La voluntad de Macarena Pizarro
Entrevistas
Etiquetas: , ,

26 Abril, 2012

La voluntad de Macarena Pizarro

Sabe lo que quiere, cómo conseguirlo y, sobre todo, cómo defenderlo. Desde chica ha escalado duro para llegar adonde está y ha logrado que su voluntad triunfe sobre el azar. En esta, la primera entrevista que da en tres años, Macarena Pizarro explica por qué está en Chilevisión y defiende su derecho a ser rostro de una multitienda.

Por Catalina Mena / Fotografía: Sebastián Utreras / Asistente de fotografía: Fernando Villalobos Producción: Paloma Salas / Maquillaje y pelo: Marcelo Bhanu para Dior

Etiquetas: , ,

Macarena Pizarro (38) piensa rápido y con una claridad apabullante. Cuando la pregunta va de ida, la respuesta no solo llegó de vuelta, sino que entró al fondo del arco. La periodista es la hija mayor de cuatro: tres mujeres y un solo hombre. Estudió en el colegio Villa María y fue alumna destacada. Después entró a Periodismo en la Universidad Católica y ahí lució, de inmediato, un estilo ejecutivo y profesional. Al egresar cayó parada en Canal 13 y, por siete años, fue una reportera que daba con el perfil exacto de la estación católica. Para sorpresa de sus jefes, un día renunció para irse a Chilevisión, donde vio la oportunidad de adquirir un liderazgo que en un canal tan grande, como el 13, era imposible en ese momento. “Fue una apuesta. Irse a un canal mucho más joven, con ganas de hacer cosas distintas. Necesitaba nuevos desafíos y en el 13 estaba un poco pegada. Tenía que seguir esperando el tiraje de la chimenea”, dice. La apuesta dio resultados. En los últimos diez años ascendió rápidamente y hoy es el rostro emblemático de un canal que ha crecido y se ha consolidado. “Cuando renuncié, en el 13 me dijeron: ‘Te vas a un canalucho. Y quizás cuando quieras volver la puerta ya no esté abierta’. Y mira lo que ha pasado: Chilevisión ahora es otro canal. Tiene el mejor equipo que puede existir”, dice.

¿Qué piensas de tu actual rol como conductora del noticiero 
central? ¿No te limita ser un rostro que lee noticias?
Los noticieros centrales son muy estructurados, hay poco espacio para la contextualización, para la entrevista, para desarrollar habilidades periodísticas. Pero lo asumo como una etapa de mi carrera. Es una responsabilidad muy grande, pero menos flexible que la pega que hice antes en el matinal, reporteando en la calle. Por eso, siempre busco la oportunidad de que me manden a cubrir alguna noticia importante. Uno necesita revitalizarse, reencantarse con la profesión.

¿Y cómo te proyectas en unos años más?
Ahora estoy súper bien donde estoy, me gusta. Tres años en el noticiero central no es tanto, y estoy disfrutando esta etapa de un contacto directo con el público. Después me encantaría hacer programas de entrevistas.
“No veo ningún conflicto ético entre ser rostro de un noticiero y de una multitienda. Tengo súper clara la división entre ambos roles. Hago publicidad en mis ratos libres, fuera de mi espacio periodístico. Y en Ripley saben que mi rol como periodista es lo primero”.

“No veo conflicto ético entre ser rostro de un noticiero y de una multitienda. Tengo clara la división entre ambos roles. Hago publicidad fuera de mi espacio periodístico. Y en Ripley saben que mi rol como periodista es lo primero”.

¿Estás atenta al riesgo de anquilosarte?
Es un riesgo que existe, pero hoy la competencia está tan fuerte que es  imposible dormirse en los laureles. En todos los trabajos, cuando tú sientes que tocaste techo, te relajas y ya no te perfeccionas más. El riesgo verdadero es sentir que tocaste techo, y yo nunca he sentido eso.

¿Y cómo eres para bancarte el fracaso?
Es difícil decirlo, pero no he tenido muchos fracasos. He tenido una carrera siempre ascendente, súper satisfactoria, no me ha tocado vivir grandes frustraciones.

¿Ningún fracaso?
Bueno, en el amor tuve fracasos, lo pasé mal varias veces. Porque uno quiere que le resulte y no le resulta. Pololeaba largo y después de cinco años me daba cuenta de que no era el hombre de mi vida y me decepcionaba. A veces eran cinco años perdidos.

¿Hasta que resultó?
Sí, finalmente llegó el partner.

¿A qué edad te casaste?
A los 33. A esas alturas mis amigas ya tenían varios hijos. Ya se me iba el tren, me subí en el último carro.

Puertas adentro

Desde 2006 Macarena está casada  con el ex modelo y periodista argentino Adrián Zárate, con quien tiene dos hijas, de 5 y 3 años.

Tienes dos niñas, ¿qué tipo de mujeres te gustaría criar?
Me gustaría que fueran buenas personas, generosas, comprometidas con su país, realistas.

¿Te las imaginas como tú?
Me gustaría que fueran independientes. En mi familia todas las mujeres son así. No es que manden las mujeres, pero todas tienen su vida propia, su trabajo. Quiero que mis hijas sean independientes pero comprometidas, buenas amigas, preocupadas de lo que les pasa a los demás, abiertas de mente.

¿Cómo es la relación con tu marido, comparten crianza, los temas de la casa?
En las cosas de la casa, las compras, las cosas lateras, yo soy dueña de casa. Pero Adrián ayuda mucho. Va a dejar a las niñitas, las busca, baña, pone pijama, cocina, lava, hace todo.

¿Quién maneja la economía de la casa?
Los dos. Pero mi trabajo es más estable. Como él trabaja de forma independiente hay meses buenos y meses malos.

No debe ser fácil estar con una mujer como tú, intelectualmente aguda y exitosa en lo profesional.
Mira. Como tengo un trabajo que me da mucha exposición y mucho poder hacia fuera de mi casa, cuando estoy en mi mundo doméstico trato de olvidarme lo más posible de eso y ser lo más mamá, lo más partner de mi marido posible. Y ha funcionado. Creo que por eso me casé con un extranjero. Si me hubiera casado con un chileno hubiera sido más competitivo, porque los chilenos son machistas y Adrián es mucho más generoso. Además, nos conocimos grandes, ya sabiendo quién era quién. Yo pasé 7 años levantándome a las 5 de la mañana y él daba la papa a la guagua, mudaba y esperaba a que yo llegara para él poder salir a hacer sus cosas. Yo no podría haberlo hecho sin su apoyo, habría sido imposible, y a lo mejor con un chileno que trabajara en un estudio de abogados no me hubiera resultado. No podría estar en lo que estoy.

“En el amor tuve fracasos. Pololeaba largo y después de cinco años 
me daba cuenta de que no era el hombre de mi vida y me decepcionaba. A veces eran cinco años 
perdidos”.

El doble rostro

Hay un tema ineludible al entrevistarte, ¿por qué aceptaste ser rostro de una gran tienda?
Porque sentí que me iba a mostrar en una relación más cercana a la gente. Yo no soy todo el día una persona seria. Me da lata encasillarme, sobre todo en el noticiero central, en este personaje acartonado, que ni se mueve. También me gusta que me vean como una persona cercana, espontánea, que le gusta la ropa: una mujer común y corriente.

¿Cuál es tu rol dentro del grupo de mujeres que aparece en la publicidad, donde compartes con Leonor Varela, Diana Bolocco y Javiera Díaz de Valdés?
La cualidad por la que me llamaron es la credibilidad. Dentro del grupo represento a una mujer trabajadora, informada y racional en sus decisiones.

Debe ser fuerte competir con esos íconos de belleza femenina.
Es que nunca me he sentido compitiendo. Si compitiera 
estaría amargada. Al final la esencia de las personas es la misma cuando rompes la barrera de que una es un personaje de Hollywood, otra es la animadora más importante de su canal, y otra una actriz guapa con una imagen súper cool. Uno se pone a conversar los temas cotidianos, de mujeres, de mamá, y te das cuenta de que todas somos súper parecidas.

¿Ves que exista un conflicto ético entre ser rostro de un noticiero central y de una multitienda?
Yo no lo veo. Si pensara que hay un conflicto, no lo haría. Entiendo que exista el debate pero tengo súper clara la división entre ambos roles. Yo hago publicidad en mis ratos libres, fuera de mi trabajo y espacio periodístico. E hice lo de Ripley con la autorización de mi jefe en el canal. Lo conversamos mucho, lo discutimos, lo analilzamos.

¿Pero no compromete tu independencia periodística estar ligada a una marca comercial?
No, en absoluto.

Si tú estás leyendo las noticias y ese día explota un escándalo que involucra a Ripley, ¿qué haces?
Doy la noticia, por supuesto.

¿Eso no afectaría tu contrato con la multitienda?
No, eso está súper conversado. En Ripley saben que mi rol como periodista es lo primero. Esa credibilidad que tengo es el valor por el cual ellos me contrataron.

¿Y la gente lo tendrá igual de claro?
La gente distingue perfectamente cuándo está viendo noticias y cuándo está viendo comerciales. No hay que subestimar la inteligencia de la audiencia. Pero resulta sorprendente esta crítica tan furibunda respecto de la publicidad, cuando todos los programas periodísticos, incluidos los noticieros, tienen auspiciadores y esa relación es mucho más potente porque es la relación del medio periodístico con la empresa que pone dinero. En cambio, yo no soy dueña de lo que aparece en televisión y jamás podría influir en la pauta y en el contenido, por mucha relación que yo tenga con algún auspiciador.

Pero el tema es que un rostro periodístico se asocie a una marca.
Yo conozco cuáles son los riesgos a los que me expongo y tomé todas las precauciones para firmar un contrato publicitario que señala que tengo plena independencia para decir todas las noticias que tengan que ver o no con la marca o con su competencia. Todo eso está por escrito.

Si tienes un buen sueldo como conductora de noticias, ¿qué es lo que te movió, conociendo los riesgos, a aceptar el contrato con una multitienda?
Obviamente tiene un beneficio económico súper importante. Yo estoy pensando en el futuro, en mi familia, en los ahorros… No te puedo negar que el beneficio económico pesa. Pero me hizo mucho más sentido el mostrarme en una faceta más suelta.

¿Eres ahorrativa?, ¿inviertes?
Intento ahorrar. Este trabajo da muchas vueltas, es una carrera que uno puede estar en la cima y al otro día te toca hacer algo muy distinto. Pero la plata no es un tema que me preocupe en lo inmediato, ni que me obsesione, ahorro harto, hago APV, trato de asegurar una buena jubilación y un buen futuro para mis hijas, pero eso es todo.

¿Tu futuro económico depende únicamente de ti?
Lo siento así. Mi familia me dio una formación espectacular y un apoyo de núcleo increíble. Pero yo desde muy temprano he tenido que apoyar a mi familia. Y siento que el día de mañana voy a dejarles a mis hijas lo que he construido.

¿Qué publicidad no harías jamás?
He dicho que no a muchas ofertas de publicidad. Por ejemplo, no les haría publicidad a las isapres, porque no tengo una buena imagen de ellas. Me parece que el lucro con la salud es una cosa impresentable, escandalosa.

En el diario Las Últimas Noticias se comentó, hace poco, que tú estabas sorprendida de que los periodistas fueran acusadores, cuando muchos reciben beneficios por otros lados…
Me llama la atención que otros periodistas hablen de mí. Yo prefiero no hablar del resto, no me ando fijando en lo que hace el resto.

¿Pero dijiste que algunos periodistas aceptaban regalos por debajo?
No he dicho eso. Lo que digo es que hacen canjes. Y de eso no se habla. Yo soy transparente, no oculto nada.

¿Y por qué crees que otros periodistas están pendientes de ti?
Porque hay competencia. Creo que Chilevisión es una amenaza para aquellos que hace un par de años sentían que antes existían los canales grandes y los canales chicos. Chilevisión ahora es un canal poderoso, exitoso, que compite de igual a igual en ránking con los otros canales. Están preocupados porque desde hace dos años que les ganamos varios días de la semana y varios meses del año.

Estás con la camiseta súper puesta.
Es que soy comprometida, pero mi relación con Chilevisión va más allá de la pura camiseta. Es mi lugar. Hay confianza y compromiso, no solo es en lo profesional, sino también en lo humano. En otros canales, cuando uno habla de los jefes se habla de “arriba” o “el cuarto piso”. Nosotros no tenemos “arriba”. Los jefes están en el mismo piso, físicamente. Lo único que espero es que el canal nunca pierda la magia y la mística que tiene.

Sobre el aborto

Además de llevar su casa, trabajar y apoyar económicamente a sus hermanas, Macarena Pizarro dedica buena parte de su tiempo al segundo de sus hermanos y único hombre, Rodrigo, de 32, que tiene discapacidad cognitiva. Convivir con él, dice, marcó su mirada de la vida.

¿Qué significó para ti crecer con un hermano con discapacidad?
Me dio una visión distinta de la familia. Uno mira a sus papás con admiración, porque ves el esfuerzo que han hecho. Pero creo que lo fundamental es que uno aprende a convivir y valorar la diferencia, entiende que nadie es mejor ni peor, que todas las personas son diferentes.

¿Qué grado de discapacidad tiene tu hermano?
Va a un colegio especial. Escribe como un niño. Es como si tuviera 10 años. Hasta el día de hoy es el niño de la casa. Y es divertido porque juega con mis niñitas. Vamos al Mampato, y él va conmigo; vamos a ver una película y lo llevamos.

En este momento se discute el aborto. En algunos países donde es legal, los niños con hándicaps muchas veces son abortados. ¿Qué piensas tú del aborto eugenésico?
Lo primero que pienso es que el aborto es un tema que necesitamos discutir en profundidad. No podemos seguir cerrando los ojos y hacer como que no existe el aborto en Chile solamente porque no está permitido. Porque existe a diario en malas condiciones, peligroso. Pero aún no termino de clarificar mi posición. Me cuesta, precisamente porque tengo un hermano con capacidades diferentes. Entiendo que el aborto eugenésico es solo para las guaguas que son inviables, pero me da mucho miedo que a la larga los límites se corran y que se extienda a una guagua que viene con malformación. Porque, por ejemplo, ese gringo que no tiene manos ni pies y que ha venido a Chile a dar unas charlas inspiradoras, si su madre hubiese tenido la opción, quizás no existiría. Nos hubiéramos perdido como sociedad a un tipo tan choro.

“No sé si estoy de acuerdo con permitir el aborto, pero definitivamente no estoy de acuerdo en que se penalice. No estoy de acuerdo en que la mujer pague con cárcel por una decisión que tomó en un momento de desesperación”.

¿Pero estás de acuerdo en que exista una ley sobre el aborto?
Absolutamente. Esto hay que regularlo. No sé si estoy de acuerdo con permitirlo, es un tema muy complicado, pero definitivamente no estoy de acuerdo en que se penalice el aborto. O sea: no estoy de acuerdo en que la mujer pague con cárcel por una decisión que claramente tomó en un momento de desesperación. No creo que nadie tome a tontas y a locas una decisión así ni lo haga por deporte.

¿Qué piensas del aborto terapéutico?
Según el ministro de Salud, ya existe en Chile. El sistema de salud chileno privilegia la vida de la madre y se toma una decisión determinada de adelantar el parto, aunque es obvio que a los 3 o 4 meses la guagua no va a sobrevivir. Entonces, si ya se hace, pongámosle nombre y que sea transparente. Que todas las mujeres tengan acceso a esa opción y que esté debidamente regularizado.

¿Y qué opinas sobre el aborto como una decisión libre de una mujer, aun cuando no esté en riesgo ni su vida ni la del feto?
Yo no abortaría jamás, no podría, sobre todo ahora que soy mamá y conozco la alegría que le trae un hijo a una mujer, independiente de quien sea su papá. Pero conozco mujeres que han abortado y sé que es un dolor enorme tomar esa decisión. Entonces, entiendo y empatizo. Y por eso creo que no debe ser castigado, pero eso no quiere decir permitirlo. Creo que ahí todavía hay una discusión pendiente.

¿A ti te parece que el Estado tiene derecho a involucrarse en las decisiones de una mujer embarazada?
Tiene el deber de proteger la vida de inocentes. Así como protege la vida de los niños, y si hay un niño al que la mamá le pega, lo resguarda, también debería hacerlo con una guagüita que no ha nacido. Pero, por otro lado, insisto, el aborto hay que despenalizarlo. Eso es lo único que tengo claro.

Pin It
ANUNCIOS

TAMBIÉN PODRÍA GUSTARTE