Monserrat Álvarez, de noche
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11 Mayo, 2012

Monserrat Álvarez, de noche

Hace poco más de un año se fue de TVN a Canal 13 y estaba feliz haciendo el noticiario de la mañana, cuando le avisaron que sería el rostro del noticiero central. Opinante por esencia y entrevistadora por elección, asegura que ser conductora de las noticias es mucho más que solo leerlas, y que está pensando seriamente en ser alcaldesa.

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Monserrat Álvarez y la crisis de Canal 13

Ante la crisis desatada en Canal 13, la conductora del noticiero nocturno, Monserrat Álvarez, entregó declaraciones exclusivas a Paula.cl. Éstas completan una entrevista a la periodista publicada en la edición impresa de Paula que circula mañana sábado 12 de mayo, realizada con anterioridad a los sucesos, los que acontecieron cuando la revista ya estaba impresa.

¿El hecho que no se emitiera la segunda parte de un reportaje, implica que la línea editorial de Canal 13 no estaba consensuada claramente entre los directivos y el equipo periodístico del canal?
No es que no hubiera un consenso editorial, sino que hubo una suma de situaciones lamentables: los directivos no estaban completamente al tanto de lo que se iba a emitir. Quizás no se siguieron los conductos regulares en reportajes delicados; y es que las partes analicen con tiempo, antes de la emisión, los ajustes editoriales.

Lo que me dices da la impresión de que hay un desorden interno en Canal 13.
Los directivos no están en la pauta diaria y eso es bueno, porque nos da independencia. Cuando hay dudas editoriales específicas se conversan.

¿Tú crees que esto fue una censura?

Más allá de calificarlo así, yo no comparto la decisión de no emitir la segunda parte del reportaje. Creo que fue el mal mayor, porque generó desconfianza en el público. El programa tocaba a las elites y por eso queda instalada la percepción de que aquí hubo presiones. Ese es el gran costo para nosotros como equipo de prensa.

“Yo no comparto la decisión de no emitir la segunda parte del reportaje. Creo que fue el mal mayor, porque generó desconfianza en el público. El programa tocaba a las elites y por eso queda instalada la percepción de que aquí hubo presiones. Ese es el gran costo para nosotros como equipo de prensa”, declara Monserrat.

¿Qué piensas sobre el uso de cámaras ocultas?
Creo que es un elemento periodístico del cual ya no se puede prescindir. Ha permitido revelar no sólo delitos, sino abusos, maltratos y malas prácticas que de otra forma no se hubieran conocido. Creo que establecer una ley absoluta de en qué casos sí y en cuáles no es una atadura innecesaria, lo oportuno es definir la pertinencia de su uso caso a caso.

¿Cómo te ha afectado a ti, como nuevo rostro de Tele13, este episodio?
Ha sido súper difícil anímicamente, es complicado quedarse sin jefe de nuevo y que la buena recepción que tuvimos en un principio hoy se haya transformado en dudas sobre nuestra independencia. Pero hemos enfrentado esto como equipo y yo tengo la esperanza de que salgamos fortalecidos. Dejamos clara nuestra posición, marcamos la cancha y establecimos claramente que nos la vamos a jugar por nuestra independencia periodística siempre.

A continuación, la entrevista publicada en Paula.

Paula 1095, 12 de mayo de 2012.

A las siete de la tarde ya lleva diez horas en el canal. Fue al matinal, a la reunión de pauta, dio dos entrevistas, corrigió libretos y trató sin éxito de desconectarse de su entorno escuchando música clásica. Las definiciones y cambios de último minuto la tienen entusiasmada, pero también estresada. Y está algo molesta porque hay demasiada gente preocupada de la ropa que se pondrá hoy día. Es el estreno de Monserrat Álvarez como conductora del noticiario central de Canal 13 y en los estudios de esa estación televisiva se siente la tensión.

A lo largo del día, maquilladores, técnicos, colegas y rostros del canal la pararon en los pasillos para desearle suerte y preguntarle si estaba tranquila, a lo que ella asintió con una sonrisa genuina. Pero a estas alturas, en la sala de maquillaje, ya se atreve a confesar lo que sabía desde muy temprano en la mañana, pero que antes había sido capaz de negar: que está nerviosa, no por hacer un trabajo que conoce de memoria, sino por las expectativas que su nuevo rol le endosa. “Nunca le había tomado el peso a la diferencia entre ser conductora del noticiario de la mañana y conducir el central, pero en los códigos televisivos Monserrat es un ascenso y un cargo de más responsabilidad. Dentro de las condiciones de mi contrato está establecido que yo trabajo para prensa y tengo que estar disponible para distintas misiones. No tenía muchas alternativas. Estoy contenta con el reconocimiento, aunque estaba feliz donde estaba”.

Y dice que cuando el director de prensa le avisó que conduciría el nuevo Tele13 –un viernes al mediodía, sin bombos ni platillos–, lo que más le preocupó fue cómo reaccionarían Constanza Santa María e Iván Valenzuela, los conductores salientes. “La Coni recibió esto como una parte de su vida profesional, lo que es un alivio para mí. Ella sabe que yo no empujé para que esto pasara. Ha sido un agrado la buena onda que he sentido en el 13, especialmente entre las mujeres”.

¿Esa buena onda del 13 no existía en TVN?
En el 13 somos pocos conductores y tenemos que trabajar harto, entonces no tenemos que andar peleándonos las horas en pantalla. Más bien tenemos que rogar que nos den días libres (risas). En TVN éramos muchos más, entonces los espacios eran más restringidos. Era más difícil equilibrar las aspiraciones de cada uno.

Los atributos que te distinguen son que eres relajada, conversadora, opinante. ¿Podrás seguir siéndolo ahora?Esa es una preocupación y un desafío para mí. Los noticiarios centrales son eficientes, rápidos, el formato no ayuda a conversar. Pero hoy la gente les pide a la tele y a los conductores ser más normales. Ese es mi desafío: ser una persona con cierta calidez, que te cuenta lo que pasó en el día.

Pero ya no vas a poder entrevistar.

Entrevistar es lo que más me gusta. Espero que tarde o temprano aparezcan formatos dentro del noticiario en que yo pueda hacer entrevistas y Ramón Ulloa pueda hacer trabajo en terreno. Pero la gente cree que leer noticias es puro leer noticias, cuando tú eres un editor más. Tenemos voz y voto. Con Ramón queremos que la pauta nos enorgullezca y concuerdo ene con la pauta del 13 hoy. Pero si de aquí a dos años no puedo hacer entrevistas, me daría mucha lata.

¿Sientes que ahora que eres “rostro” te tienes que limitar en tus opiniones fuera del canal?

Hay cosas en que puedo opinar y otras que no, me dice mi experiencia. No tengo que decir por quién voy a votar, porque encuentro que los entrevistados se van a predisponer conmigo. Lo que yo trato de hacer es enfrentar a cada entrevistado a sus contradicciones, problemas, inconsistencias; entonces, prefiero que ellos sientan que yo soy neutral.

YO OPINO

Opinas sobre
algunas cosas entonces. ¿Qué piensas de la campaña presidencial que enfrenta a Golborne y Allamand?

Creo que la situación que está viviendo el oficialismo es el mejor de los mundos. Que un gobierno con baja aprobación sea capaz de hacer surgir candidaturas impensadas lo encuentro bastante positivo. Ellos van a tener que salir del gabinete un poco antes de las municipales si quieren hacer campaña y Piñera va a tener que dejarlos volar.

¿Y qué te parece el rol medio invisible que ha asumido Michelle Bachelet todo este tiempo?
Creo que ha sido lo más acertado políticamente. Si hubiera estado opinando sobre los estudiantes, la reforma tributaria, etc, habría estado metida en lo que la gente desprecia, que es la política. Entonces, conserva esa figura como apolítica, aunque no lo es.

¿Qué esperas que pase con el movimiento estudiantil ahora?

Hay una cosa mía como de mamá, que quiero que este año todo esté tranquilo. El año pasado yo estaba súper preocupada, creía que había una energía positiva que debía canalizarse bien, porque a veces se iba para otro lado. Me desvelé algunas noches pensando que la democracia chilena estaba en crisis. Me dan ganas de que este año sea de cosechar, que los estudiantes estén con las antenas paradas y sean inteligentes. Que decante todo y se vean las transformaciones.

Estoy súper contenta con la opción editorail que ha tomado canal 13 hoy día. Antes no veía las noticias en ningún canal, ahora veo la primera media hora en el 13 y quedo informada”.

ALCALDESA ÁLVAREZ

Monserrat ha dicho en varias entrevistas que en algún momento de su vida le gustaría dedicarse al servicio público. “Me moriría de lata ser parlamentaria, pero alcaldesa lo encuentro apasionante. No hay nada que me entretenga más que los temas urbanísticos, ciudadanos, comunales. Pero encuentro que el aparato público es complejo y a los que no saben les va mal. El desconocimiento de este gobierno acerca de cómo se hacen las cosas del Estado se hizo súper patente. Yo no he tenido el tiempo para aprender, pero cuando la tele se aburra de mí o yo me aburra de la tele, me voy a dedicar a aprender eso”.

¿Qué piensas del alcalde de tu comuna, Cristián Labbé?

Creo que es el mejor entrevistado que hay en este momento, es lo máximo. Dice todo lo que piensa sin anestesia y eso es lo que uno más agradece. Puedo no estar de acuerdo con lo que piensa, pero uno quiere verdad y eso lo obtiene.

¿Y como vecina de Providencia?

Hacerse cargo de una comuna con plata es bien fácil. Pero a mí me han robado el auto dos veces y a mi vecino también. La calle Providencia está muy sucia y fea, aunque hay otros lugares exquisitos, como el parque Bustamante con el café literario. Pero lo que sí me preocupa es que encuentro que los alcaldes tienen muy poco contrapeso a su poder. Los concejales deberían fiscalizar la labor del alcalde, porque no hay nada peor que dictadores de reinos pequeños.

¿Qué te parece Santiago como ciudad?
Yo amo Santiago. Me encanta el Parque Bicentenario. Sé de gente que está apestada del Parque Forestal y se van para allá, porque es más para niños. El Forestal es más para parejas, hétero y homo. Mi marido lleva a los niños siempre a comer sándwiches a Franklin, pero yo después de que me dio salmonela me traumé y me puse más cuica, como asquienta. Un domingo que habíamos ido a almorzar a la Avenida La Paz, los llevamos al Cementerio General y había hartas tumbas súper mal cuidadas. Los niños estaban asustados y de repente mi hija me dice: “Mamá, esa tumba es maravillosa”. Y yo miro y era la de Jaime Guzmán. La más impecable, de mármol, esa le había gustado a ella.

“Me moriría de lata ser parlamentaria, pero alcaldesa lo encuentro apasionante. Cuando la tele se aburra de mí o yo de la tele, voy a aprender sobre el aparato público”.

LA INDUSTRIA DE LA TV

Cuando en enero de 2011 Monserrat se fue a Canal 13, después de diez años trabajando en TVN, mucha gente se sorprendió. Hoy, Canal 13 lidera la audiencia, mientras Televisión Nacional pelea el cuarto lugar con Mega y verá entrar como presidente de su directorio al abogado RN Carlos Zepeda, muy cercano a Piñera, en un año de elecciones.

¿Qué piensas de la situación que vive hoy TVN?
Creo harto en la institucionalidad de TVN, hay una serie de resguardos para que no esté al arbitrio del gobierno de turno. Y espero que esa institucionalidad se cuide y se respete, porque es lo que ha hecho que TVN sea hoy lo que es para los chilenos.

¿Nunca sentiste presiones del gobierno trabajando ahí?

Siempre. Y de la oposición también. Es que como TVN es televisión pública todos se sienten con derecho a alegar. Y te llaman y tú tienes que saber navegar con eso y ver cuánto caso les haces. Pero, a pesar de esas presiones, TVN ha hecho grandes investigaciones y denuncias. Es súper difícil ser TVN, porque tiene que ser televisión pública y ganar plata. Y ahora todos critican al canal porque está tercero y eso es totalmente circunstancial. Hay que ser maduros en esta industria. Lo importante es que el canal funcione y que tenga utilidades. Si tiene pérdidas, es grave, pero, si no, no hay para qué ponerse tan neuróticos.

¿Estarías de acuerdo con que se le permitiera al Estado financiar programas de interés público en TVN?

TVN tiene una misión relacionada con la diversidad de Chile, pero para cumplirla no se le puede exigir ser igual de comercial que los otros canales. Ahí tiene que haber un cambio, pero no debería ser que el Estado empiece a financiarlo. Hay que mantener la autonomía frente al gobierno de turno. Lo que debería cambiar es el nivel de presión que existe para que sea el canal número uno en audiencia. Con este nivel de utilidades, TVN podría tranquilamente ser cuarto y cumplir con su misión.

Cuando los canales de televisión nacieron tenían un rol social ligado a las universidades. Hoy, tres grandes empresas son las dueñas de esos canales: Warner de CHV, el grupo Luksic del 13 y Bethia de Mega. ¿No te enrolla eso?

Yo entré a trabajar a producción de TVN, que estaba enfocada a la entretención, y me di cuenta al tiro de que ahí yo no podía trabajar. Así que me fui a prensa, porque es el área en la televisión que cumple un rol social y entrega contenidos. Yo estoy súper contenta con la opción editorial que ha tomado el 13 hoy día. Antes, yo no veía las noticias en ningún canal, ahora veo la primera media hora en Canal 13 y quedo informada. Después viene cultura, espectáculo, tendencias. Es una cuestión de jerarquía.

En una nota publicada por la revista Qué Pasa hace unas semanas, se comentaba que el fin de Contacto como programa podría tener que ver con que los dueños del canal ya no quieren tener programas que se metan con los empresarios.
No, no, no. Yo creo que Contacto pasó a las noticias por una reestructuración interna del canal, para fortalecer la línea de investigación de Tele 13.

¿Los dueños de un canal no influyen en el área de prensa?

Siempre hay presiones. Pero ahí estamos los periodistas luchando por ser lo más impermeables posible a eso. La fortaleza de Canal 13 es que se vaya perfilando como un canal independiente.

¿Qué te parece que el alza de rating de Canal 13 esté basada en el reality Mundos opuestos?
La televisión abierta es así. Creo que es el formato posmoderno de las teleseries, es igual de estúpido. Está súper bien hecho parece, pero a mí me aburre, no lo veo. Mi marido lo ve y se ríe harto. Yo me pongo en mi computador con los audífonos y veo Mad Men.

Tú nombramiento apunta a recuperar a los espectadores del segmento C3 perdido. ¿Por qué será, si tú no eres C3?

No sé, soy como el ministro Pérez-Mackenna que se sacó el Mackenna (risas).

¿Por qué que el chileno de clase media abandonó a Canal 13?
Yo creo que cuando era un canal de la Iglesia puede haber sido un poco vertical en su trato con el público. Pero ahora estamos en un espíritu súper de horizontalidad.

A los rostros de la pantalla chilena se les exige eterna juventud ¿Te complica eso?

Yo amo ver en la BBC a un periodista viejo entrevistando a un político, porque él vio toda su historia, nadie se la contó. Creo que es un capital importante. Quiero estar en el noticiero hasta los 60 años. Pero entiendo que el público se cansa de ver a la misma gente y que uno se repite a sí mismo.

¿Algún sueño profesional incumplido?

¿Ser flaca? (risas). Una vez iba caminando por Patronato y escuché: “Cacha, la de la tele, qué flaca. Si en la tele se ve chancha de gorda”. Siempre me dicen que me veo mucho mejor en persona que en la tele, así que encuentro que me veo pésimo en pantalla.

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