Testigo inclasificable
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29 Enero, 2013

Jaime Celedón

Testigo inclasificable

Actor, publicista, comunicador político. Jaime Celedón (82) es lo que el vicio periodístico suele denominar "un testigo privilegiado". Pero la muletilla le queda corta, no tanto por constituir un inútil intento de sintetizar su tremenda carrera, sino porque su especialísimo sentido del humor lo ubica, finalmente, en la esquina de los inclasificables. Retirado y soltero, Celedón sigue devorando la realidad con ojo de lince y alas de picaflor.

Por Lorena Penjean / Fotografía: Alejandro Araya / Producción: María Eugenia Ibarra

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Paula 1114. Sábado 2 de febrero de 2013.

La dulce fragancia de su perfume Carolina Herrera se siente al saludo. En la radio suenan sinfonías clásicas solo interrumpidas por la aterciopelada voz de Patricio Bañados.

El departamento acaba de ser vendido. Es muy grande para un hombre solo. Y el problema vendrá cuando Celedón se pregunte qué hacer con todas sus cosas. Con su piano, con los retratos de sus bisabuelos, con cientos de VHS que juntan siete mil horas de sus programas de TV y de conciertos de sus músicos favoritos, como Frank Sinatra y Pink Floyd. Con el hermoso fanal al que su hija Claudia le tiene echado el ojo. Con su biblioteca perfectamente organizada con catálogo y todo. Con decenas de soldaditos de plomo, vestigio de su pasado como coleccionista de antigüedades. Y con tantas cosas más. Tal vez algunas las lleve a remate. Otras las regale.

Y también están los premios que obtuvo con su agencia de publicidad Veritas, la que fundó en agosto del año 73 y que llegó a ser uno de los referentes de la publicidad en los años ochenta. La misma empresa que acaba de abandonar a petición de sus hijos, quienes desde que cumplió 60 años le vienen exigiendo que chante la moto, que se dedique a vivir. Entonces, cedió su 70%, pensando en favorecer a sus empleados.

Jaime Celedón, actor y publicista, delata sus 82 años con su lento caminar. Él dirá que tiene como 78 y algunos meses. No le gustan sus 82.

Amable de palabra y mezquino de movimiento, Jaime Celedón también fue uno de los fundadores del teatro Ictus en 1955, famoso por su humor absurdo, irónico y cuestionador, y en el que trabajó codo a codo con Nissim Sharim, Julio Jung, Claudio di Girolamo, Germán Becker, Delfina Guzmán, Nelson Villagra, Shenda Román, Jaime Vadell y un largo etcétera del dream team del teatro chileno. Junto a varios de ellos revolucionó la televisión con La manivela. Y también con A esta hora se improvisa, tal vez el primer programa de tertulia política de Chile. Ahí se rodeó con otros cracks de la tevé en blanco y negro como Julio Martínez, José María Navasal, Enrique Campos y Germán Becker. Casi todos fallecidos. Eran los tiempos en que no había cable y en los que se podía fumar en pantalla. Y cómo fumaban.

 

 

En A esta hora se improvisa un joven Jaime Guzmán inició su vida mediática como panelista. “Llegó con sus anteojos poto de botella, flacucho y pinta de plumífero y lo hizo espléndido porque era brillante”, recuerda Celedón. Más tarde Guzmán sería fundador de la UDI y asesinado en 1990. Celedón no fue a su funeral. Quería hacerlo porque valoró su ayuda “salvando mucha gente de las manos de la dictadura”, pero no lo hizo por no incomodar… Los ánimos no estaban para eso.

En 1992, conduciendo el programa A eso de…, protagonizó uno de los episodios más escandalosos de la política chilena: el Piñeragate, también conocido como el caso de la radio Kioto, en el que el empresario y dueño del canal, Ricardo Claro, hizo pública una grabación telefónica en la que el actual Presidente tramaba cómo perjudicar a Evelyn Matthei, suceso que echó por la borda cualquier aspiración presidencial de ambos jóvenes candidatos. Una escena de película. El brillo de los ojos de Ricardo Claro y la radio Kioto. Jorge Andrés Richards frente a una suerte de encerrona. Jaime Celedón moderando. Todos de una pieza.

“Existimos ciertas personas a las que nos pasa una nube que nos hacer ver el resto de forma distorsionada, y si a eso le sumas el humor absurdo, ahí me tiene a mí, con tendencia a decir huevadas en los ambientes más estirados porque me da lata”.

Jaime Celedón vendría siendo algo así como “un testigo privilegiado” de los acontecimientos culturales y políticos de la historia reciente chilena. Pero el lugar común le queda corto, como le queda cualquier lugar común a un hombre que se desdobla.

Porque Jaime Celedón también se desdobla.

Sí. Mira desde una esquina del espacioso living esta escena en la que él se ve a sí mismo sentado en un sillón, respondiendo las preguntas que le formula una completa desconocida cuyo esmalte de uñas color petróleo le parece horrible.

Se desdobla y piensa en lo malas que son las preguntas. Se mira a sí mismo siendo entrevistado y comenta que esta entrevista no va a resultar. “Es que yo miro la vida desde fuera”, explica. “Tengo una gran facilidad para desdoblarme. Por ejemplo, ahora mismo lo estoy haciendo. Te estoy contestando pero también estoy mirando el conjunto de la situación. Esto me permite tener dos visiones, que es un poco lo que señala la teoría de Maturana (estudió Ontología con Fernando Flores). Estoy acostumbrado a mirar en dos ángulos”.

¿No es agotador?
No es que me agote, es solo que tengo una visión más completa. Por ejemplo, conozco a muchas mujeres y de repente me salgo y me veo y me digo: “No, no es. No podría vivir con ella”. En realidad, no podría vivir con ninguna. La habitualidad, como decía un actor inglés, conduce al opio de la imaginación.

¿Lo doméstico arruina todo en una pareja?
Es una mierda. Uno termina con rabia, sintiendo impulsos negativos que hacen que te molesten cosas de la otra persona.

LA MÍMICA SECRETA

Sus días transcurren entre Cantagua y Santiago, en este inmenso departamento. Quiere volver al teatro. Y hacer cine. Todo en marzo. “No te voy a contar más porque estoy en proceso”, dictamina.

Disciplinado militante DC, vota en las primarias, asunto que le parece una torpeza toda vez que para él Ximena Rincón y Claudio Orrego representan lo mismo, piensan igual y tienen la misma trayectoria. Eso, sumado a que, según afirma, ni el vencedor podría ganarle a Michelle Bachelet.

No tiene twitter y no sabe muy bien cómo funciona facebook, aunque creó uno que mira solo para asomarse un poquito, con la curiosidad de un cíber voyerista amateur. No sabe que hay un video del precandidato Golborne dando vueltas y generando todo tipo de comentarios en las llamadas redes sociales. Entonces lo ve.

“Me parece muy bueno, muy creativo, muy bien realizado y muy bien editado. Se ve la mano de Leiva. Un poco largo, pero bueno. No intenta vender ninguna pomada y dice claramente que el tipo ha tenido una trayectoria brillante. Golborne tiene que tocar todas las teclas de la sensibilidad. Me gustó la carga emotiva: conozca a este señor y vea cuán lejos ha llegado. Ahora, eso no le da ninguna posibilidad de ser Presidente, pero instala la posibilidad y da cuenta de que la derecha parte de la premisa de que es imposible ganarle a Michelle Bachelet. Me recuerda al eslogan de las barras deportivas de Ecuador y Colombia que, como son inferiores a otros equipos, gritan ‘Sí se puede, sí se puede’; es decir, quieren levantar el ánimo. El otro que hizo algo muy creativo fue Velasco con el ‘Vamos aunque vuelvan’, pero no moviliza gente. Uno dice ‘Qué inteligente, qué buen aviso’, pero nada más”.

¿Qué le falta a Velasco para movilizar?
No sé. Creo que Velasco no tiene mucho porvenir.

¿Le parece aburrida la política?
Muy. Jamás sería senador. Es un trabajo agotador, las sesiones son eternas y de una monocordia brutal. Yo veo bastante el canal del Senado y, si bien es muy aburrido, me gusta mucho el senador socialista por Concepción, Navarro, que termina todos sus discursos con: “Aisén sin represas, nueva Constitución”. Pide la palabra y dice: “Quiero decir que el artículo 16 debiera estar después del 15. Aisén sin represas, nueva Constitución”. Es genial. Tiene un gran sentido del humor.

¿Le gusta Chile?
Mucho. Piñera lo ha hecho bien. Muy distinto de lo que yo pensaba. Yo conozco a este niño de muy joven, porque era bastante cercano a sus padres. Ha empujado muchas cosas bien y otras no tanto, pero si ha hecho algo es cerrarle la puerta a la derecha en el gobierno por muchos años.

¿Por qué la gente no lo quiere?
Porque, como decimos en el teatro, no tiene ángel, que es algo así como un fluido que emana de las personas y que el resto percibe. Piñera es frío, distante, poco atractivo. Yo creo que nunca tuvo éxito con las mujeres. Yo era bastante amigo de Piñera por muchos años, trabajé para empresas suyas haciendo publicidad y en una comida que se hizo en mi casa cuando mi oficina cumplía 20 o 25 años y estaba presente Eduardo Frei –que es como un hermano para mí– Piñera tomó la palabra y dijo la célebre frase que a mí me da vergüenza: “Si Jaime Celedón no existiera habría que inventarlo”. Puedes publicarlo. Y ahora lleva casi cuatro años en La Moneda y nunca ha tenido ningún gesto conmigo, ni siquiera un café. Borrón y cuenta nueva.

Debe estar ocupado…
Tiende a hablar de cifras, porcentajes, proyectos. Yo le he criticado hasta su mímica simétrica: el movimiento de sus brazos siempre de la misma manera y a la misma vez, y los actores sabemos que la simetría es sinónimo de falsedad. Lo mismo que veía cuando chico e iba a la iglesia y observaba al cura predicando: “Oh Dios, tú que eres tan bueno”… moviendo sus dos brazos hacia el cielo, simétricamente. Esa huevada no admitía análisis. No estaba sintiendo nada. Los actores se mueven con una mano y sienten la necesidad de llevar el codo al cuerpo, esa cercanía con el corazón. Otro caso clínico es Diana Bolocco, que en su programa Quién quiere ser millonario: abría sus manos como aspas de molino exhibiendo las axilas… Esta entrevista es un desastre. No hay nada que valga la pena.

Usted que ha hecho tanto este trabajo, ¿cómo asesoría al Presidente? Hay un principio que Ortega y Gasset planteó: “El hombre es él y sus circunstancias”. Entonces, lo que debe hacer un publicista o un comunicador político es analizar las circunstancias y tratar de influir en ellas para destacar al personaje que se debe posicionar. Un ejemplo: el fenómeno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, que era un hombre desconocido. La circunstancia era que después de la dictadura la posición democrática estaba muy disminuida, entonces, había que crear y fortalecer la circunstancia de que se necesitaba un hombre, un nombre, que significara mucho para la gente. Con Frei se trabajó eso y se logró el resultado.

Bachelet vuelve…
Y yo voy a votar por ella.

¿Le gusta?
¿En qué plano? ¿En la cama? Yo creo que debe tener a alguien. Nadie puede mantenerse impoluto sin sexo, si el sexo es vida. Ahora, no creo que sea fácil que ella encuentre a alguien.

¿Por qué?
Por su forma, por su estatura, su experiencia, su falta de sex appeal. Es medio pícara, tiene sentido de la broma, pero, en fin, no creo que ni sea problema para ella. Lo ha dicho.

¿No se la imagina con alguien?
No, cuando me atraen las mujeres las veo desnudas. Ese es mi gran sueño; unos anteojos que te permitan ver a toda la gente en pelota.

¿Cómo debería volver Michelle Bachelet?
Yo no soy nadie para decirlo. Ella es una mujer inteligente, con mucha sensibilidad, con gran habilidad política y que ha sabido manejarse muy bien. Ella tiene mucho camino recorrido, va a darse el lujo de llegar en marzo, y no le va a costar mucho volver a ganar.

COMERCIO DE ÁNFORAS

Hace poco se hizo un escáner. “Tengo el cerebro perfecto”, sentencia pausado, diciendo en un mensaje escondido algo así como “ni te atrevas a pensar que estoy viejo”.

Me siento muy bien pese a las muchas crisis de salud este último año. Al final, lo que más repercutía era una cierta depresión.

¿Se había sentido deprimido antes?
Nunca me di cuenta.

¿Cómo es su siquiatra?
Un hombre acogedor, muy buen escuchador y de apariencia sobria que no habla ni pregunta mucho, pero que tiene muy claro a dónde va. Entonces, cuando está por terminar la sesión él te dice muy suavemente: “preocúpate de eso, es muy importante”.

Sus compañeros del programa A esta hora se improvisa y usted fumaban como chinos en pantalla…
Fumábamos mucho… Esos panelistas hoy están casi todos muertos. Y yo estoy muerto, solo que tú no te das cuenta… Yo no me voy a morir, yo odio la muerte. Y tengo una teoría: creo que no creo. O sea, toda la teoría católica, habiendo sido criado en ella, no la comparto. Usando la lógica, el desarrollo de la tecnología, en la medida en que vamos aprendiendo más del cosmos, he llegado a la conclusión de que el firmamento es una huevada tan espectacular, la vida existe hace trece mil millones de años…

“Cuando me atraen las mujeres las veo desnudas. Ese es mi gran sueño: unos anteojos que te permitan ver a toda la gente en pelota”

Entonces, ¿qué somos nosotros?
…nada. Tal vez una partícula. Entonces estoy seguro de que después de la muerte no existe el purgatorio ni el cielo ni el infierno sino que la transformación en polvo. Vuelves al firmamento. Por eso voy a pedir que me cremen. No tiene sentido estar metido dentro de un cajón y que te coman los ratones. Ya se lo dije a mis hijos.

¿Y las cenizas?
Que lo resuelvan ellos. No tengo un sitio para decir algo así como “tírenme en el mar frente a la casa de Neruda”. En las iglesias hay unas huevadas, unas especies de tumbas chicas que son un cuadrado en los que meten las cenizas. Es un negocio más. No hace mucho fui a un funeral en un crematorio, que ahora llaman cinerario, y cuando voy entrando veo que hay unas vitrinas de vidrio con distintos envases. Pregunto qué son y me dicen que son los modelos de ánforas y que hay unos más caros que otros; o sea, hay un comercio de ánforas en el que tú puedes escoger la que más te gusta. No, ni cagando. Y por favor sácate esa pintura de las uñas, es fea, no te queda bien. Una mujer nunca debe perder su femineidad.

¿Ha cambiado con los años su gusto por las mujeres?
Nunca. El gusto no cambia, uno lo va adecuando a sus necesidades. Ahora tengo muchas menos posibilidades que a los cuarenta. Pero me gusta que sean gratas de imagen. Segundo, que sean inteligentes y despiertas, que tengan sentido del humor, que sean sensuales y muy gozadoras.

¿Conoció muchas mujeres así?
Tengo más aventuras que el Quijote. Muchas. Era muy poco selectivo.

Cariñoso…
No, apasionado.

¿Qué implica ser poco selectivo?
Si eres poco selectivo te metes con muchas que no valen la pena. Era un picaflor, pero muy rara vez me quedaba en un panal. Eso es muy común en muchos hombres. Además, me gustan ciertas mujeres con las que jamás podría formar pareja pero me gustan porque son choras. Y tienen personalidad y son sensuales. Por ejemplo, estoy enamorado hace mucho tiempo de la Pamela Díaz.

No es muy femenina, como a usted le gustan… Pareciera un poco tosca en su expresión…
Bueno, no la quiero para hacer clases de urbanismo. Estamos hablando de sensualidad. Tiene buena facha pero debe ser mañosa.

¿De qué otra mujer está enamorado?
De Claudia Conserva. Una vez me la encontré con su marido en Las Tacas. Es un encanto de mujer, una buena pareja. Qué rara esta entrevista, hemos hablado cualquier cosa… ¿Conoces la regla mundial para formar pareja?

¿Existe una?
Sí, es la mitad más siete. Por ejemplo, un hombre de 20 años
debería andar con una mujer de 17. Un hombre de 30 años, con una de 22. Entonces yo que tengo 80, debería andar con una de 47. Se producen equilibrios metabólicos, sensuales, eróticos, un aggiornamento en la pareja.

No la conocía…
Bueno, esa huevada no siempre funciona. Son las típicas huevadas del Reader’s Digest. “Escoja usted su pareja”. Ya, sigamos.

Para usted es demasiado importante el sentido del humor. ¿Qué le da risa? ¿Se ríe cuando alguien se cae?
Mucho, eso es parte de los grandes estudios del humor: es un quiebre. En La manivela usábamos mucho el quiebre, el pastelazo, la caída. Es un golpe a la continuidad que, además, va en contra de lo que uno supone. Son los gags. Ver a Juan Gabriel cantándole a su madre con una mano apuntando al cielo, y de pronto caer por el hoyo de la orquesta es para morirse de la risa.

¿Cómo definiría su sentido del humor?
Trato de ir lo menos posible a sitios donde haya gente que se toma todo muy a pecho y que piensan que cada palabra que dicen va a pasar a la historia. El humor es una especie de nublado parcial y existimos ciertas personas a las que nos pasa una nube que nos hace ver el resto de forma distorsionada y si a eso le sumas el humor absurdo, ahí me tienes a mí, con tendencia a decir huevadas en los ambientes más estirados porque me da lata.

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