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	<title>Revista Paula &#187; periodismo</title>
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	<description>Revista para mujeres. Tendencias, moda, belleza, cocina, reportajes y entrevistas.</description>
	<lastBuildDate>Thu, 23 May 2013 18:40:18 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
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		<title>Alberto Gamboa, Un gato de pelea</title>
		<link>http://www.paula.cl/entrevista/alberto-gamboa-un-gato-de-pelea/</link>
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		<pubDate>Sat, 07 Jul 2012 00:35:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Andrea Echeverria</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[dictadura]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo]]></category>
		<category><![CDATA[política]]></category>

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		<description><![CDATA[Héroe mítico del periodismo de trinchera, como reportero dejó las patas en la calle, como titulador de portadas hizo reír a sus lectores y sacó ronchas a sus enemigos políticos, como director de El Clarín y fundador de La Cuarta apostó a la jerga y el humor del pueblo. Hoy, de nuevo su figura salta a la palestra en el recién publicado libro Las siete vidas del Gato Gamboa, donde queda claro que a los 88 años su energía y su chispa aún no se apagan.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>paula 1099 sábado 7 de julio</em></p>
<p>Si hubiese que escribir la historia del periodismo criollo, el nombre de Alberto ‘Gato’ Gamboa sería ineludible: es un testigo excepcional de las últimas décadas en Chile y convirtió su oficio en un apostolado, sin medir consecuencias. Hijo de un diseñador de zapatos, Gamboa egresó de Historia y Geografía en la Universidad de Chile, carrera que estudió mientras ejercía en paralelo el periodismo deportivo. Formado como periodista autodidacta en el diario mural del liceo José Victorino Lastarria y en el vespertino Última Hora, cubriendo policiales, supo interpretar el “lenguaje del populacho” y llamar la atención de la gente en los kioscos. Durante la Unidad Popular se convirtió en una suerte de rockstar a la cabeza del diario El Clarín, donde inventaba titulares que mezclaban la provocación y el humor. Un ejemplo es el que publicó a propósito de la visita de la reina Isabel a finales de los sesenta:_“La Chabelita es liviana de sangre: tiene buenos choclos”.<br />
Las siete vidas del Gato Gamboa, título de un libro recién publicado por Francisco Mouat (ver recuadro), resume bien el periplo de este sobreviviente que ha experimentado, desde el periodismo, los vaivenes de su tiempo. Su apoyo al gobierno de Allende desde El Clarín, como director de ese medio, le costó numerosas demandas y encarcelamientos en Capuchinos. Pero eso no fue nada comparado con lo que le pasaría después del Golpe de Estado: fue detenido en el Estadio Nacional, torturado y trasladado al campo de prisioneros de Chacabuco, donde permaneció hasta fines de 1974. Sin embargo, todavía le quedaban vidas al Gato Gamboa y, luego de una tregua en que le tocó trabajar hasta de obrero en la construcción del Metro, a mediados de los 80, volvió con nuevos bríos a ejercer la pasión de su vida: le tocó dirigir el primer diario de oposición al régimen militar, el Fortín Mapocho, ser uno de los fundadores del diario La Cuarta y, más tarde, editor de La Nación, hasta el año 2009.</p>
<p>El Gato Gamboa conoció de cerca la dimensión cotidiana del poder. Con sus ojos verdosos y sus característicos mostachos, fue un observador de la faceta más doméstica de la política y cultivó amistades que incluyen a Presidentes –como Salvador Allende, Eduardo Frei Montalva y su hijo Eduardo Frei Ruiz- Tagle– dirigentes sindicales, empresarios, artistas, parlamentarios y periodistas de las más diversas tendencias y calañas.</p>
<p><strong>Reportero Star</strong><br />
¿Cómo ve el periodismo de hoy comparado con el que se hacía en los 60 y 70?<br />
El periodismo se ha alejado de los movimientos sociales. En los años 60 y 70, la clase media y la clase obrera eran protagonistas de los acontecimientos que estaban ocurriendo en Chile. Otra diferencia es que ahora casi toda la prensa está manejada por dos grandes empresas. Antes había más medios y empresarios audaces como Darío Sainte-Marie, dueño de El Clarín, el diario más vendido de la historia nacional, que llegó a sacar 240 mil ejemplares por día. Para los periodistas era muy bonito participar de esa diversidad.</p>
<p><strong>¿Qué le parece The Clinic? Ellos reivindicaron el lema de El Clarín “Firme junto al pueblo”.</strong><br />
Me gusta el estilo y me recuerda mucho a El Clarín. Es el gran fenómeno de los últimos años. Cuando irrumpió me gustaba mucho, pero creo que se estancó un poco. Eso se recupera si se empieza a reportear y se tiene un mayor contacto con la gente. Hay que sacarle un poco de opinión al pasquín, como lo llaman ellos mismos con humor, y meterle calle: que opine el suplementero y la vieja que se cayó de poto.</p>
<p><strong>¿Qué tenían los viejos periodistas autodidactas como Luis Hernández Parker y Gómez López, que no tengan los de hoy?</strong><br />
Que se metían al periodismo porque realmente lo llevaban en el corazón. Lo hacían con todo el amor y profesionalismo y buscaban el contacto directo con la gente. Ahora se usa mucho el teléfono, mucho internet. En la época en que empecé a reportear yo estaba hasta las dos o tres de la mañana en la calle, porque se le daba mucha importancia a la presencia en terreno. Por ejemplo, cuando trabajaba en _El Clarín un detective nos dateó de que iba a salir por una tapa de alcantarilla un preso fugado de la cárcel. Fuimos con el fotógrafo al lugar y me tocó ayudar a levantar la tapa al preso, que era un delincuente famoso, y después nos fuimos con él cerca de la población Dávila, donde nos contó detalles de la fuga. Por supuesto que golpeamos con la noticia, pero al costo de que nos llevaron presos a mí y al fotógrafo por complicidad con el delito y al detective que nos dio el dato le pegaron una sola patada en Investigaciones.</p>
<p><strong>Me contaron que usted en esa época era todo un rockstar, muy conocido por la gente…</strong><br />
Claro, modestamente, adonde llegaba se cerraba el negocio. Si iba al estadio la gente se paraba para aplaudirme y me ligaban las minas, porque con la popularidad se hace más fácil la conquista. Los encarcelamientos en Capuchinos también me hicieron famoso, ya que al aparecer en la primera plana de El Clarín los otros medios estaban obligados a cubrir la noticia. Además, tenía una columna diaria que se llamaba Manito de gato, donde opinaba de política como loco. Claro que al final uno se da cuenta que ya pasada la fama pasajera, solo quedan los amigos fieles.</p>
<p><strong>¿Algún mea culpa respecto al rol que le cupo al periodismo de trinchera en el derrumbe del gobierno de Allende?</strong><br />
En esa época no había tiempo para mea culpas, porque no habríamos hecho nada. Hay que entender que el populacho durante décadas no tenía medios que hablaran su idioma, que sintieran sus necesidades, sus descontentos y ambiciones y rescataran su humor y su manera de expresarse. Eso lo interpretaron bien los diarios populares y le hicieron muy bien al periodismo chileno. La gente se reía, leyendo El Clarín, de los opositores a Allende, pero la derecha hacía lo mismo desde sus medios. Uno pensaba que podía contribuir al proceso revolucionario desde el periodismo.</p>
<p><strong>Si tuviera que fundar un diario ahora, ¿qué línea le daría?</strong><br />
Lo haría absolutamente copuchento, pero reporteado en la calle, porque nadie sabe en realidad lo que opina la gente. _A la gallada le gusta ser escuchada, aunque hable puras leseras, porque todos hablamos huevadas a cada rato.</p>
<p><strong>su amistad con Allende</strong><br />
<strong>¿Usted militaba durante su época como director de El Clarín?</strong><br />
Siempre he sido socialista, pero más que socialista soy periodista.</p>
<p><strong>¿Qué tal sus relaciones con el Presidente Allende?</strong><br />
Muy buenas. A veces aparecía después de almuerzo en El Clarín a copuchar un poco y pedir cosas. El viejo Darío Sainte-Marie, más conocido como Volpone, era amigo íntimo de él, pero estaba en Europa. Volpone me decía cuando hablábamos por teléfono: “No lo dejes entrar, porque se te va a meter en el diario”. Y Allende le hizo empeño a meterse, pero no lo dejé, porque habría dejado la embarrada. No nos convenía a nosotros, porque nos convertíamos en un panfleto del gobierno.</p>
<p><strong>Tengo entendido que también fueron vecinos en El Arrayán…</strong><br />
Allende tenía una parcela en El Arrayán cerca de mi casa. Iba a pasar los fines de semana a ese lugar sin su mujer. Ahí se aislaba, se juntaba con los amigos más íntimos, conversaban y disparaban al blanco. Hay fotos de eso, que después la dictadura usó mucho para desacreditarlo. Y, por supuesto, no faltaba alguna minoca, porque era muy lacho, era cosa seria en esa materia.</p>
<p><strong>Hay un libro que se llama Allende: biografía sentimental, escrito por su colega Eduardo Labarca.</strong><br />
Claro. Yo estoy escribiendo otro sobre la vida más privada de Allende. Mira, una anécdota que ya se puede contar. Una vez me citó a las cuatro de la tarde a La Moneda porque quería darme ideas para el diario. Llegué un poco antes y la secretaria me dice que está durmiendo la siesta en una habitación con cama y baño, que le habían habilitado para que descansara cuando asumió la presidencia. Me quedé esperándolo en su despacho. Y, cuando apareció, venía con una mina, los dos recién bañados. Después en privado le dije: “Presidente, siempre he pensado que usted no es leso, pero aquí está haciendo leseras. No puede estar durmiendo con una mina aquí y más encima bañándose. La siesta suya es la del estadista, no puede andar a poto pelado en La Moneda”. Si la derecha lo hubiese cachado en esas andanzas, le sacan una foto a la mala y le hacen un tremendo daño.</p>
<p><strong>Pero a lo mejor esa anécdota no permite generalizar…</strong><br />
Te cuento otra. Una vez estando yo con una amiga, una dirigente política, en un departamento del centro, me asomo a la ventana a tomar aire de noche, cuando veo a Allende con una mina amiga que tenía. Le hice un comentario al día siguiente. “Me viste”, me dijo, medio sonrojado. “Claro que lo vi, yo tengo una minoca frente a la suya”, le respondí, y nos reímos juntos.</p>
<p><strong>Ahora, por las recientes declaraciones de Patricio Aylwin al diario El País hay todo un debate respecto a si fue buen o mal Presidente… ¿Qué piensa usted que lo conoció tan de cerca?</strong><br />
Pudo haber sido un brillante estadista, pero era demasiado vital y le trastornaban los calzones. Hay gente que quiere convertir a Allende en una estatua y que aun estando vivo lo querían ver sin debilidades. Eso revela que nunca lo conocieron de verdad. Búscate a alguien que lo haya conocido íntimamente, que te diga que no le gustaba el leseo. Claro que en lo demás era muy ordenado, muy disciplinado, muy inteligente y hay que reconocerle que luchó toda una vida por cambiar el destino de los más pobres de este país y que murió como un hombre, como un valiente. Eso es lo que ha quedado en la memoria de la gente y no sus pequeñas debilidades humanas, que todos las tenemos, por lo demás.</p>
<p><strong>¿Usted presintió lo que se venía en Chile en el año 73?</strong><br />
Siempre creí que el Presidente iba a ordenar su manera de gobernar. Hubo divergencias de los dirigentes políticos de la izquierda. Había gente muy valiosa, pero faltó orden y disciplina en los partidos políticos que apoyaban a la Unidad Popular. Eso fue socavando y debilitando el proceso.</p>
<p><strong>¿Después de sus encarcelamientos no pensó en irse del país?</strong><br />
No. Fue mejor quedarse acá. Después de ser liberado sentí la hermandad, el cariño y el respeto entre los que nos quedamos. Lo habíamos pasado mal, pero mantuvimos nuestros principios. Trabajé hasta de obrero de la construcción en el Metro para ganarme la vida y me dediqué a mis hijos y a mi mujer, que se portó muy bien y fue una gran compañera, sobre todo cuando estuve preso. Yo tenía como cien amigos antes de caer detenido y, al volver, con suerte me quedaban once. Me puse precavido, pero con los años, como era lógico, volví al periodismo con la misma pasión de siempre y _colgué los botines recién en el año 2009.</p>
<p><strong>¿Qué lección humana sacó de su experiencia como prisionero político?</strong><br />
Aprendí a controlar el miedo, se me robusteció la personalidad y pude seleccionar a los amigos de verdad, los que tenían ternura y respeto por uno. Además, fue una buena experiencia encontrar algo de nobleza donde uno menos lo esperaba, como, por ejemplo, en algunos militares que, dentro del abuso generalizado, se portaron decentemente.</p>
<p><strong>Después de tantas peripecias, ¿no se arrepiente de haber sido periodista?</strong><br />
No, en absoluto. Con sus cosas buenas y malas, es una profesión con la que me he identificado toda mi vida, que me permitió encontrar muy buenos amigos y vivir muy de cerca hitos excepcionales de la historia del país. Plata no gané mucha, pero no me quejo, porque tuve la suerte de resultar entretenido a muchos huevones.·</p>
<p><strong>Conversando con el gato</strong><br />
<a href="http://www.paula.cl/wp-content/uploads/2012/07/libro-gato-gamboa.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-79598" title="libro-gato-gamboa" src="http://www.paula.cl/wp-content/uploads/2012/07/libro-gato-gamboa-232x300.jpg" alt="" width="232" height="300" /></a></p>
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<p>En Las siete vidas del Gato Gamboa (Lolita Editores) el escritor y periodista Francisco Mouat incursiona, una vez más, en el rescate de personajes de retaguardia. A lo largo de 99 páginas y fruto de una docena de conversaciones con el Gato Gamboa, Mouat consigue armar un mosaico de impresiones, semblanzas y anécdotas del periodismo chileno de las últimas décadas y de los cambios sociales producidos en el país, en especial en el periodo que va desde inicios de los sesenta hasta el Golpe de Estado del 73. El periodismo de trinchera y su relación con la bohemia santiaguina, las características de los reporteros autodidactas de antaño, los controvertidos años de la Unidad Popular, son temas que atraviesan esta apasionante conversación entre dos periodistas de distintas generaciones. Mouat advierte en el prólogo del libro que aquel periodista indómito e irreverente está convertido, a sus 88 años, en “un caballero cariñoso y paternal” con “una mirada irónica y descreída” y alejado definitivamente de las pistas de la prensa diaria.</p>
<p><strong>Palabras de Francisco Mouat al Gato Gamboa</strong></p>
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<p>Pudiera ocurrir que la primera vez que le preguntas cuántos años tiene se quite la edad. No es que quiera engañarte. Más bien quiere convencerse de que no son tantos como los que refleja su carnet de identidad, aunque quizá solo se trate de un juego. En el último mes de febrero cumplió 91. Para los años que tiene, está extraordinariamente bien parado. Si se piensa además que como buen gato ha vivido siete vidas y todavía se guarda ases bajo la manga, el libro de conversaciones con él que acabo de publicar es apenas una ráfaga de aquellos asuntos sobre los que estuvimos hablando en el último tiempo. La suya es una existencia estrujada, vital, por momentos terrible y la mayor parte del tiempo festiva, a pesar de los dolores infligidos.</p>
<p>Alberto Gamboa Soto, el Gato Gamboa, estuvo el otro día presidiendo la mesa en donde nos sentamos a charlar con los presentes sobre su vida y su obra. Genio y figura. Se robó la atención del público que llenó el teatro hasta la platea alta. En un momento se paró y saludó como hacían los políticos de otros tiempos, y el teatro lo aplaudió larga y sentidamente, y en ese momento experimenté un destello de felicidad por lo reparador que era para él, para el Gato Gamboa, que un grupo de ciudadanos de todas las edades le entregara cariño y reconocimiento a quien fuera por más de diez años director de Clarín, y que, entre otros oficios, fue consejero sentimental, obrero de la construcción en el primer hoyo del Metro y vendedor fracasado de libros puerta a puerta.</p>
<p>Marcelo Lillo me regaló el título Las siete vidas del Gato Gamboa y Patricio Hidalgo la frase de Mastroianni que abre las páginas del libro: &#8220;Al menos en mi caso, la extraña sensatez de la vejez está en decir siempre que sí a la vida&#8221;. Los libros suelen tener varios autores. En el caso de un volumen de conversaciones, con mayor razón. Pocas horas después de la presentación, recibí correos de asistentes que celebraban la lucidez del Gato para hablar de la ternura y no quedarse detenido en aquellos otros asuntos que no deben olvidarse, como la prisión en Chacabuco o las sesiones de tortura sufridas en el estadio Nacional después del Golpe, pero a los cuales debes aislar en tu equipaje de mano para seguir viviendo y que no te pese la mochila. En eso el tiempo es eficaz. El tiempo y la rueda de la vida. Gamboa se encontró no demasiados años después de haber sido liberado con una mujer que le alegró el alma. Se emparejaron, tuvieron un hijo y viven juntos hasta hoy, encantados.</p>
<p>-Gato, ¿qué es lo que te produce más felicidad en este momento de tu vida?</p>
<p>-Mi mujer, mi compañera, la María Estela. Ella es muy ocurrente y entretenida, así que soy un dócil acompañante que disfruta mucho su presencia. Ella está al día de todo lo que pasa en este mundo. Leemos libros, vemos películas, salimos a comer, conversamos, le sigo la corriente. El otro día le decía: si yo fuera un viejo que le gustara jugar a la rayuela y me pasara todo el día pensando en con quién voy a jugar, hace rato que me habrías pegado una patada en la raja.</p>
<p>El Gato Gamboa, fabuloso titulador de diarios populares, figura del periodismo chileno, golpeado por la dictadura pero no destruido, tuvo que reinventarse desde la nada como ciudadano de a pie. No es completamente casual que casi todos los que me escriben para comentar su presencia el otro día se detengan en lo mucho que el Gato mencionó la palabra ternura. Estamos poco acostumbrados. El rigor de la sobrevivencia. Los viejos, como dijo Mastroianni, cuando son afortunados como el Gato y están lúcidos, le dicen que sí a la vida. Escuchar a los viejos es una necesidad vital.</p>
<p>-Cuando revisas lo hecho en tu vida, ¿hay algo que quisieras cambiar radicalmente?</p>
<p>-Meterme al periodismo fue una buena elección. No hice plata, pero gané una experiencia que difícilmente hubiera tenido en otra actividad. Tampoco he sido mala gente. No creo que haya más de dos o tres personas en este mundo que se refieran a mí como un Gato conchesumadre. No todos pueden decir lo mismo, ¿verdad?</p>
<p><strong>FRANCISCO MOUAT</strong></p>
<p>30 de junio de 2012</p>
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<div> <a href="http://www.franciscomouat.cl/">http://www.franciscomouat.cl</a></div>
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<div><a href="http://www.paula.cl/wp-content/uploads/2012/07/gatolisto1.jpg"><img title="Gato Gamboa" src="http://www.paula.cl/wp-content/uploads/2012/07/gatolisto1.jpg" alt="Gato Gamboa" width="200" height="115" /></a></div>
<div>Fotografía: CDI &#8211; Copesa</div>
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		<title>Monserrat Álvarez y la crisis de Canal 13</title>
		<link>http://www.paula.cl/entrevista/monserrat-alvarez-y-la-crisis-de-canal-13/</link>
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		<pubDate>Fri, 11 May 2012 18:26:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sofia.Aldea@paula.cl</dc:creator>
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		<category><![CDATA[medios]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo]]></category>
		<category><![CDATA[televisión]]></category>

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		<description><![CDATA[Ante la crisis desatada en Canal 13, la conductora del noticiero nocturno, Monserrat Álvarez, entregó declaraciones exclusivas a Paula.cl. Éstas completan una entrevista a la periodista publicada en la edición impresa de Paula que circula mañana sábado 12 de mayo, realizada con anterioridad a los sucesos, los que acontecieron cuando la  revista ya estaba impresa. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>¿El hecho que no se emitiera la segunda parte de un reportaje, implica que la línea editorial de Canal 13 no estaba consensuada claramente entre los directivos y el equipo periodístico del canal?</strong><br />
No es que no hubiera un consenso editorial, sino que hubo una suma de situaciones lamentables: los directivos no estaban completamente al tanto de lo que se iba a emitir. Quizás no se siguieron los conductos regulares en reportajes delicados; y es que las partes analicen con tiempo, antes de la emisión, los ajustes editoriales. </p>
<p><strong>Lo que me dices da la impresión de que hay un desorden interno en Canal 13.  </strong><br />
Los directivos no están en la pauta diaria y eso es bueno, porque nos da independencia. Cuando hay dudas editoriales específicas se conversan. </p>
<p><strong>¿Tú crees que esto fue una censura?</strong><br />
Más allá de calificarlo así, yo no comparto la decisión de no emitir la segunda parte del reportaje. Creo que fue el mal mayor, porque generó desconfianza en el público. El programa tocaba a las elites y por eso queda instalada la percepción de que aquí hubo presiones. Ese es el gran costo para nosotros como equipo de prensa. </p>
<blockquote><p>“Yo no comparto la decisión de no emitir la segunda parte del reportaje. Creo que fue el mal mayor, porque generó desconfianza en el público. El programa tocaba a las elites y por eso queda instalada la percepción de que aquí hubo presiones. Ese es el gran costo para nosotros como equipo de prensa”, declara Monserrat. </p></blockquote>
<p><strong>¿Qué piensas sobre el uso de cámaras ocultas?</strong><br />
Creo que es un elemento periodístico del cual ya no se puede prescindir.  Ha permitido revelar no sólo delitos, sino abusos, maltratos y malas prácticas que de otra forma no se hubieran conocido. Creo que establecer una ley absoluta de en qué casos sí y en cuáles no es una atadura innecesaria, lo oportuno es definir la pertinencia de su uso caso a caso.</p>
<p><strong>¿Cómo te ha afectado a ti, como nuevo rostro de Tele13, este episodio?</strong><br />
Ha sido súper difícil anímicamente, es complicado quedarse sin jefe de nuevo y que la buena recepción que tuvimos en un principio hoy se haya transformado en dudas sobre nuestra independencia. Pero hemos enfrentado esto como equipo y yo tengo la esperanza de que salgamos fortalecidos. Dejamos clara nuestra posición, marcamos la cancha y establecimos claramente que nos la vamos a jugar por nuestra independencia periodística siempre. </p>
<p>Lee <a href="http://www.paula.cl/entrevista/monserrat-alvarez-de-noche/">aquí</a> la entrevista que está en la edición impresa, realizada hace dos semanas, el miércoles 2, día en que Monserrat Álvarez debutó como conductora de Canal 13.</p>
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		<title>Monserrat Álvarez, de noche</title>
		<link>http://www.paula.cl/entrevista/monserrat-alvarez-de-noche/</link>
		<comments>http://www.paula.cl/entrevista/monserrat-alvarez-de-noche/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 11 May 2012 18:25:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sofia.Aldea@paula.cl</dc:creator>
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		<category><![CDATA[medios]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo]]></category>
		<category><![CDATA[televisión]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace poco más de un año se fue de TVN a Canal 13 y estaba feliz haciendo el noticiario de la mañana, cuando le avisaron que sería el rostro del noticiero central. Opinante por esencia y entrevistadora por elección, asegura que ser conductora de las noticias es mucho más que solo leerlas, y que está pensando seriamente en ser alcaldesa.
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Monserrat Álvarez y la crisis de Canal 13</strong></p>
<p>Ante la crisis desatada en Canal 13, la conductora del noticiero nocturno, Monserrat Álvarez, entregó declaraciones exclusivas a Paula.cl. Éstas completan una entrevista a la periodista publicada en la edición impresa de Paula que circula mañana sábado 12 de mayo, realizada con anterioridad a los sucesos, los que acontecieron cuando la revista ya estaba impresa.</p>
<p><strong>¿El hecho que no se emitiera la segunda parte de un reportaje, implica que la línea editorial de Canal 13 no estaba consensuada claramente entre los directivos y el equipo periodístico del canal?</strong><br />
No es que no hubiera un consenso editorial, sino que hubo una suma de situaciones lamentables: los directivos no estaban completamente al tanto de lo que se iba a emitir. Quizás no se siguieron los conductos regulares en reportajes delicados; y es que las partes analicen con tiempo, antes de la emisión, los ajustes editoriales.</p>
<p><strong>Lo que me dices da la impresión de que hay un desorden interno en Canal 13.</strong><br />
Los directivos no están en la pauta diaria y eso es bueno, porque nos da independencia. Cuando hay dudas editoriales específicas se conversan.<br />
<strong><br />
¿Tú crees que esto fue una censura?</strong><br />
Más allá de calificarlo así, yo no comparto la decisión de no emitir la segunda parte del reportaje. Creo que fue el mal mayor, porque generó desconfianza en el público. El programa tocaba a las elites y por eso queda instalada la percepción de que aquí hubo presiones. Ese es el gran costo para nosotros como equipo de prensa.</p>
<p>    “Yo no comparto la decisión de no emitir la segunda parte del reportaje. Creo que fue el mal mayor, porque generó desconfianza en el público. El programa tocaba a las elites y por eso queda instalada la percepción de que aquí hubo presiones. Ese es el gran costo para nosotros como equipo de prensa”, declara Monserrat. </p>
<p><strong>¿Qué piensas sobre el uso de cámaras ocultas?</strong><br />
Creo que es un elemento periodístico del cual ya no se puede prescindir. Ha permitido revelar no sólo delitos, sino abusos, maltratos y malas prácticas que de otra forma no se hubieran conocido. Creo que establecer una ley absoluta de en qué casos sí y en cuáles no es una atadura innecesaria, lo oportuno es definir la pertinencia de su uso caso a caso.</p>
<p><strong>¿Cómo te ha afectado a ti, como nuevo rostro de Tele13, este episodio?</strong><br />
Ha sido súper difícil anímicamente, es complicado quedarse sin jefe de nuevo y que la buena recepción que tuvimos en un principio hoy se haya transformado en dudas sobre nuestra independencia. Pero hemos enfrentado esto como equipo y yo tengo la esperanza de que salgamos fortalecidos. Dejamos clara nuestra posición, marcamos la cancha y establecimos claramente que nos la vamos a jugar por nuestra independencia periodística siempre. </p>
<p>A continuación, la entrevista publicada en <em>Paula</em>. </p>
<p>Paula 1095, 12 de mayo de 2012.</p>
<p>A las siete de la tarde ya lleva diez horas en el canal. Fue al matinal, a la reunión de pauta, dio dos entrevistas, corrigió libretos y trató sin éxito de desconectarse de su entorno escuchando música clásica. Las definiciones y cambios de último minuto la tienen entusiasmada, pero también estresada. Y está algo molesta porque hay demasiada gente preocupada de la ropa que se pondrá hoy día. Es el estreno de Monserrat Álvarez como conductora del noticiario central de Canal 13 y en los estudios de esa estación televisiva se siente la tensión.</p>
<p>A lo largo del día, maquilladores, técnicos, colegas y rostros del canal la pararon en los pasillos para desearle suerte y preguntarle si estaba tranquila, a lo que ella asintió con una sonrisa genuina. Pero a estas alturas, en la sala de maquillaje, ya se atreve a confesar lo que sabía desde muy temprano en la mañana, pero que antes había sido capaz de negar: que está nerviosa, no por hacer un trabajo que conoce de memoria, sino por las expectativas que su nuevo rol le endosa. “Nunca le había tomado el peso a la diferencia entre ser conductora del noticiario de la mañana y conducir el central, pero en los códigos televisivos Monserrat es un ascenso y un cargo de más responsabilidad. Dentro de las condiciones de mi contrato está establecido que yo trabajo para prensa y tengo que estar disponible para distintas misiones. No tenía muchas alternativas. Estoy contenta con el reconocimiento, aunque estaba feliz donde estaba”.</p>
<p>Y dice que cuando el director de prensa le avisó que conduciría el nuevo Tele13 –un viernes al mediodía, sin bombos ni platillos–, lo que más le preocupó fue cómo reaccionarían Constanza Santa María e Iván Valenzuela, los conductores salientes. “La Coni recibió esto como una parte de su vida profesional, lo que es un alivio para mí. Ella sabe que yo no empujé para que esto pasara. Ha sido un agrado la buena onda que he sentido en el 13, especialmente entre las mujeres”.</p>
<p><strong>¿Esa buena onda del 13 no existía en TVN?</strong><br />
En el 13 somos pocos conductores y tenemos que trabajar harto, entonces no tenemos que andar peleándonos las horas en pantalla. Más bien tenemos que rogar que nos den días libres (risas). En TVN éramos muchos más, entonces los espacios eran más restringidos. Era más difícil equilibrar las aspiraciones de cada uno.</p>
<p><strong>Los atributos que te distinguen son que eres relajada, conversadora, opinante. ¿Podrás seguir siéndolo ahora?</strong>Esa es una preocupación y un desafío para mí. Los noticiarios centrales son eficientes, rápidos, el formato no ayuda a conversar. Pero hoy la gente les pide a la tele y a los conductores ser más normales. Ese es mi desafío: ser una persona con cierta calidez, que te cuenta lo que pasó en el día.<br />
<strong><br />
Pero ya no vas a poder entrevistar.</strong><br />
Entrevistar es lo que más me gusta. Espero que tarde o temprano aparezcan formatos dentro del noticiario en que yo pueda hacer entrevistas y Ramón Ulloa pueda hacer trabajo en terreno. Pero la gente cree que leer noticias es puro leer noticias, cuando tú eres un editor más. Tenemos voz y voto. Con Ramón queremos que la pauta nos enorgullezca y concuerdo ene con la pauta del 13 hoy. Pero si de aquí a dos años no puedo hacer entrevistas, me daría mucha lata.<br />
<strong><br />
¿Sientes que ahora que eres “rostro” te tienes que limitar en tus opiniones fuera del canal?</strong><br />
Hay cosas en que puedo opinar y otras que no, me dice mi experiencia. No tengo que decir por quién voy a votar, porque encuentro que los entrevistados se van a predisponer conmigo. Lo que yo trato de hacer es enfrentar a cada entrevistado a sus contradicciones, problemas, inconsistencias; entonces, prefiero que ellos sientan que yo soy neutral.<br />
<strong><br />
YO OPINO<br />
<strong><br />
Opinas sobre</strong> algunas cosas entonces. ¿Qué piensas de la campaña presidencial que enfrenta a Golborne y Allamand? </strong><br />
Creo que la situación que está viviendo el oficialismo es el mejor de los mundos. Que un gobierno con baja aprobación sea capaz de hacer surgir candidaturas impensadas lo encuentro bastante positivo. Ellos van a tener que salir del gabinete un poco antes de las municipales si quieren hacer campaña y Piñera va a tener que dejarlos volar.</p>
<p><strong>¿Y qué te parece el rol medio invisible que ha asumido Michelle Bachelet todo este tiempo?</strong><br />
Creo que ha sido lo más acertado políticamente. Si hubiera estado opinando sobre los estudiantes, la reforma tributaria, etc, habría estado metida en lo que la gente desprecia, que es la política. Entonces, conserva esa figura como apolítica, aunque no lo es.<br />
<strong><br />
¿Qué esperas que pase con el movimiento estudiantil ahora?</strong><br />
Hay una cosa mía como de mamá, que quiero que este año todo esté tranquilo. El año pasado yo estaba súper preocupada, creía que había una energía positiva que debía canalizarse bien, porque a veces se iba para otro lado. Me desvelé algunas noches pensando que la democracia chilena estaba en crisis. Me dan ganas de que este año sea de cosechar, que los estudiantes estén con las antenas paradas y sean inteligentes. Que decante todo y se vean las transformaciones.</p>
<blockquote><p>Estoy súper contenta con la opción editorail que ha tomado canal 13 hoy día. Antes no veía las noticias en ningún canal, ahora veo la primera media hora en el 13 y quedo informada&#8221;.</p></blockquote>
<p>ALCALDESA ÁLVAREZ</p>
<p>Monserrat ha dicho en varias entrevistas que en algún momento de su vida le gustaría dedicarse al servicio público. “Me moriría de lata ser parlamentaria, pero alcaldesa lo encuentro apasionante. No hay nada que me entretenga más que los temas urbanísticos, ciudadanos, comunales. Pero encuentro que el aparato público es complejo y a los que no saben les va mal. El desconocimiento de este gobierno acerca de cómo se hacen las cosas del Estado se hizo súper patente. Yo no he tenido el tiempo para aprender, pero cuando la tele se aburra de mí o yo me aburra de la tele, me voy a dedicar a aprender eso”.<br />
<strong><br />
¿Qué piensas del alcalde de tu comuna, Cristián Labbé?</strong><br />
Creo que es el mejor entrevistado que hay en este momento, es lo máximo. Dice todo lo que piensa sin anestesia y eso es lo que uno más agradece. Puedo no estar de acuerdo con lo que piensa, pero uno quiere verdad y eso lo obtiene.<br />
<strong><br />
¿Y como vecina de Providencia? </strong><br />
Hacerse cargo de una comuna con plata es bien fácil. Pero a mí me han robado el auto dos veces y a mi vecino también. La calle Providencia está muy sucia y fea, aunque hay otros lugares exquisitos, como el parque Bustamante con el café literario. Pero lo que sí me preocupa es que encuentro que los alcaldes tienen muy poco contrapeso a su poder. Los concejales deberían fiscalizar la labor del alcalde, porque no hay nada peor que dictadores de reinos pequeños.</p>
<p><strong>¿Qué te parece Santiago como ciudad?</strong><br />
Yo amo Santiago. Me encanta el Parque Bicentenario. Sé de gente que está apestada del Parque Forestal y se van para allá, porque es más para niños. El Forestal es más para parejas, hétero y homo. Mi marido lleva a los niños siempre a comer sándwiches a Franklin, pero yo después de que me dio salmonela me traumé y me puse más cuica, como asquienta. Un domingo que habíamos ido a almorzar a la Avenida La Paz, los llevamos al Cementerio General y había hartas tumbas súper mal cuidadas. Los niños estaban asustados y de repente mi hija me dice: “Mamá, esa tumba es maravillosa”. Y yo miro y era la de Jaime Guzmán. La más impecable, de mármol, esa le había gustado a ella.</p>
<blockquote><p>
“Me moriría de lata ser parlamentaria, pero alcaldesa lo encuentro apasionante. Cuando la tele se aburra de mí o yo de la tele, voy a aprender sobre el aparato público&#8221;.</p></blockquote>
<p><strong>LA INDUSTRIA DE LA TV </strong></p>
<p>Cuando en enero de 2011 Monserrat se fue a Canal 13, después de diez años trabajando en TVN, mucha gente se sorprendió. Hoy, Canal 13 lidera la audiencia, mientras Televisión Nacional pelea el cuarto lugar con Mega y verá entrar como presidente de su directorio al abogado RN Carlos Zepeda, muy cercano a Piñera, en un año de elecciones.</p>
<p><strong>¿Qué piensas de la situación que vive hoy TVN?</strong><br />
Creo harto en la institucionalidad de TVN, hay una serie de resguardos para que no esté al arbitrio del gobierno de turno. Y espero que esa institucionalidad se cuide y se respete, porque es lo que ha hecho que TVN sea hoy lo que es para los chilenos.<br />
<strong><br />
¿Nunca sentiste presiones del gobierno trabajando ahí?</strong><br />
Siempre. Y de la oposición también. Es que como TVN es televisión pública todos se sienten con derecho a alegar. Y te llaman y tú tienes que saber navegar con eso y ver cuánto caso les haces. Pero, a pesar de esas presiones, TVN ha hecho grandes investigaciones y denuncias. Es súper difícil ser TVN, porque tiene que ser televisión pública y ganar plata. Y ahora todos critican al canal porque está tercero y eso es totalmente circunstancial. Hay que ser maduros en esta industria. Lo importante es que el canal funcione y que tenga utilidades. Si tiene pérdidas, es grave, pero, si no, no hay para qué ponerse tan neuróticos.<br />
<strong><br />
¿Estarías de acuerdo con que se le permitiera al Estado financiar programas de interés público en TVN? </strong><br />
TVN tiene una misión relacionada con la diversidad de Chile, pero para cumplirla no se le puede exigir ser igual de comercial que los otros canales. Ahí tiene que haber un cambio, pero no debería ser que el Estado empiece a financiarlo. Hay que mantener la autonomía frente al gobierno de turno. Lo que debería cambiar es el nivel de presión que existe para que sea el canal número uno en audiencia. Con este nivel de utilidades, TVN podría tranquilamente ser cuarto y cumplir con su misión.<br />
<strong><br />
Cuando los canales de televisión nacieron tenían un rol social ligado a las universidades. Hoy, tres grandes empresas son las dueñas de esos canales: Warner de CHV, el grupo Luksic del 13 y Bethia de Mega. ¿No te enrolla eso? </strong><br />
Yo entré a trabajar a producción de TVN, que estaba enfocada a la entretención, y me di cuenta al tiro de que ahí yo no podía trabajar. Así que me fui a prensa, porque es el área en la televisión que cumple un rol social y entrega contenidos. Yo estoy súper contenta con la opción editorial que ha tomado el 13 hoy día. Antes, yo no veía las noticias en ningún canal, ahora veo la primera media hora en Canal 13 y quedo informada. Después viene cultura, espectáculo, tendencias. Es una cuestión de jerarquía.</p>
<p><strong>En una nota publicada por la revista Qué Pasa hace unas semanas, se comentaba que el fin de Contacto como programa podría tener que ver con que los dueños del canal ya no quieren tener programas que se metan con los empresarios.</strong><br />
No, no, no. Yo creo que Contacto pasó a las noticias por una reestructuración interna del canal, para fortalecer la línea de investigación de Tele 13.<br />
<strong><br />
¿Los dueños de un canal no influyen en el área de prensa?</strong><br />
Siempre hay presiones. Pero ahí estamos los periodistas luchando por ser lo más impermeables posible a eso. La fortaleza de Canal 13 es que se vaya perfilando como un canal independiente.</p>
<p><strong>¿Qué te parece que el alza de rating de Canal 13 esté basada en el reality Mundos opuestos?</strong><br />
La televisión abierta es así. Creo que es el formato posmoderno de las teleseries, es igual de estúpido. Está súper bien hecho parece, pero a mí me aburre, no lo veo. Mi marido lo ve y se ríe harto. Yo me pongo en mi computador con los audífonos y veo Mad Men.<br />
<strong><br />
Tú nombramiento apunta a recuperar a los espectadores del segmento C3 perdido. ¿Por qué será, si tú no eres C3? </strong><br />
No sé, soy como el ministro Pérez-Mackenna que se sacó el Mackenna (risas).</p>
<p><strong>¿Por qué que el chileno de clase media abandonó a Canal 13? </strong><br />
Yo creo que cuando era un canal de la Iglesia puede haber sido un poco vertical en su trato con el público. Pero ahora estamos en un espíritu súper de horizontalidad.<br />
<strong><br />
A los rostros de la pantalla chilena se les exige eterna juventud ¿Te complica eso? </strong><br />
Yo amo ver en la BBC a un periodista viejo entrevistando a un político, porque él vio toda su historia, nadie se la contó. Creo que es un capital importante. Quiero estar en el noticiero hasta los 60 años. Pero entiendo que el público se cansa de ver a la misma gente y que uno se repite a sí mismo.<br />
<strong><br />
¿Algún sueño profesional incumplido?</strong><br />
¿Ser flaca? (risas). Una vez iba caminando por Patronato y escuché: “Cacha, la de la tele, qué flaca. Si en la tele se ve chancha de gorda”. Siempre me dicen que me veo mucho mejor en persona que en la tele, así que encuentro que me veo pésimo en pantalla.</p>
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		<title>La metamorfosis de Claudia Donoso</title>
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		<pubDate>Fri, 11 May 2012 16:22:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>francisca.gomez@paula.cl</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Desde los años 80 Claudia Donoso ejerció un periodismo cultural que, en un estilo absolutamente inigualable, mezclaba análisis, humor, intensidad y emoción. Todos la celebraban, excepto ella. Un día se cansó, abandonó y se transformó. Hoy, convertida en artista, habla desde otra orilla.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Desde los años 80 Claudia Donoso ejerció un periodismo cultural que, en un estilo absolutamente inigualable, mezclaba análisis, humor, intensidad y emoción. Todos la celebraban, excepto ella. Un día se cansó, abandonó y se transformó. Hoy, convertida en artista, habla desde otra orilla.</p>
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		<title>La metamorfosis de Claudia Donoso</title>
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		<pubDate>Thu, 10 May 2012 20:20:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sofia.Aldea@paula.cl</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Desde los años ochenta Claudia Donoso ejerció un periodismo cultural que, en un estilo absolutamente inigualable, mezclaba análisis, humor, intensidad y emoción. Todos la celebraban, excepto ella. Un día se cansó, abandonó y se transformó. Hoy, convertida en artista visual, habla desde otra orilla.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Paula 1095. 12 de mayo de 2012</em><em></em></p>
<p>Fotógrafa de revista Hoy, luego periodista de Apsi, Caras y Paula, donde estuvo 12 años entrevistando con curiosdad ilimitada a una larguísima lista de artistas e intelectuales de este país. Dupla por más de 20 años de la fotógrafa Paz Errázuriz, con quien hizo el libro La Manzada de Adán(1990),  que luego derivó en obra de teatro; autora de la obra Los días tuertos, montada por el Teatro de la Memoria, y de la novela insectario amoroso (2004). Un día cualuiera de 2007, Claudia Donoso renunció a la pega, armó un bolso con lo mínimo, cerró su casa en Santiago, partió a Catapilco y no se supo más de ella. Desapareció del mapa. Se la tragó la tierra. Algunos de sus cercanos auguraron lo peor. Dos años estuvo en ese retiro-huidaautoexilio viviendo en la más estricta austeridad y, cuando regresó ya no era fotógrafa, ni periodista, ni entrevistadora, ni dupla creativa de nadie. Como Batman, personaje que la intriga, el viaje a las zonas más oscuras de sí misma la transformó en otra cosa, en artista visual, y como el personaje del cómic, lejos de ser una resurrección luminosa a secas, esta tiene todos los componentes de una mente compleja. La mente de Claudia Donoso.</p>
<p>Este 12 de mayo Claudia Donoso inaugura en la galería Casa E, de Valparaíso, una exposición de 44 collages. Trabajos de exquisita factura y perturbadoras imágenes. La muestra se llama Jolie Madame, en alusión a la cabeza femenina que recortó de un anuncio del perfume del mismo nombre que encontró en la contratapa de una revista L’Oeil de los años 60. Nueve obras insisten con esa cabeza, la de su madre muerta en 2011 según su imaginario, y duplicadas en alusión al dos, una de sus obsesiones: el dos de los padres, el de los hermanos, la pareja, los amigos. “Dos de unión, de tragedia, crimen pasional y crónica roja; imágenes tiptopeadas, porque estoy bien tiptopeada a nivel interno con el tema de la ruptura del de a dos”, dice.</p>
<p>Hay más que decir de Jolie Madame, título de un cuento de su tío, el escritor José Donoso. “Me sonaba, pero pensé que era otro, Gaspar de la Nuit, que también tiene nombre de perfume. Estuve a punto de cambiar el nombre de mi exposición, pero no voy a estar explicando ni defendiendo cosas estúpidas. Otra coincidencia más con mi tío”, aclara.</p>
<p>A Donoso no se le pasaba por la cabeza exponer hasta que fue “descubierta” por su amigo y dueño de Casa E, Emilio Lamarca, ex diplomático y ex director de la Dirección de Asuntos Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores (Dirac). Otro que vio su trabajo antes de enmarcarlo fue el poeta Armando Uribe, quien con esa voz de ultratumba que se le conoce, y esas palabras que suenan a definitivas, le dijo “usted no ha abierto un camino, sino una carretera. Usted se ha tomado una gran libertad, aunque más que libertad esto es libertinaje. Sus collages son libertinos”.</p>
<p>Para sus obras –las de esta exposición y las otras 30 que ya tiene listas, porque ya no puede parar de cortar y pegar– Donoso se ha acriminado con las tijeras y ha atacado publicaciones con fama de intocables, entre ellas las revistas Plaisir de France y Connaisance des Arts, la enciclopedia El tesoro de la juventud, libros de arte y fotografía. Donoso, que creció a los pies de la enorme biblioteca de su abuelo, el médico José Donoso Donoso, se reconoce hoy como “una asesina de libros maravillosos. Me lo he permitido, como un niño que llega y tijeretea, porque el atractivo de las imágenes es demasiado poderoso. Y cortar y pegar es otra manera de leer. También me acrimino con las revistas de la UDP, con textos de gente que uno admira y de temas importantísimos, pero me salto todos esos textos, recorto y boto todo lo escrito. La palabra escrita ya no más”.</p>
<p>Sobre el escritorio de su casa-taller tiene repartidos ojos, brazos, piernas, manos, fracciones de mujeres desnudas, insectos (otra de sus obsesiones), lámparas, piletas de agua, joyas y fragmentos de pinturas clásicas; recortes que esperan ser ensamblados, pegados y aplastados por el rodillo de madera y mármol que alguna vez fue parte de la cocina de un desaparecido boliche. También están las bandejas blancas de cartón, esas para pasteles y empanadas que usa como soporte para algunas de sus obras y en las que a veces escribe a mano textos breves, de letra irregular e infantil, que caen en picada hacia un lado.</p>
<p><strong>¿Las bandejas son una cita a Nicanor Parra o simple coincidencia?</strong><br />
Cuando compré las bandejitas, dije “ah, qué tonta, las mismas bandejitas de Parra”. A los dos segundos me importó nada. Las bandejas me parecieron atractivas y punto. Me interesa el lujo del cartón, algunas las pinto doradas y quiero armar ahí unos barroquismos con las ondulaciones que tienen. Nicanor tiene por ahí una frase, bastante famosa, que dice algo así como “diga caballo y no corcel”. Bueno, yo digo corcel.</p>
<p>Y <strong>con Claudio Bertoni, que también hace collage, ¿sientes una cercanía?</strong><br />
Nuestros trabajos son muy distintos, pero tengo una enorme afinidad con él, porque me gusta su actitud artística. Es un artista de tomo y lomo; lo que hace es parte de su vida cotidiana y vida verdadera. Bertoni es Bertoni y hace las cosas como es él. Mis collages son como soy yo. En ambos hay un gozo, una sensualidad, un erotismo raro, oscuro y sombrío.</p>
<p><strong>En tu generación hay harto artista cuyo movimiento natural sería el de inscribirse en alguna zona del arte. ¿Dónde te inscribes tú?</strong><br />
Odio la palabra inscribirse. Yo estoy totalmente desinscrita de todo, porque soy genuinamente marginal. Lo mío es el anti collage contemporáneo, que pega cosas para producir un roce. Yo compongo sin evidenciar el recorte, sino que armo formas que son bellas. Soy anacrónica. Me aburre eso de la “deconstrucción de los discursos” y todo ese mundo teórico. En mi entorno, no tengo ninguna obra disruptiva, porque me interrumpe a mí. Vivo en tres metros cuadrados y me gusta tener cosas que me acompañen bien. No puedo tener a mi lado una cosa chillona que me esté todo el tiempo levantando el dedo, acusándome de que valgo hongo, culpabilizándome.</p>
<p>Para Claudia Donoso el collage es obra visual y salvación. Habla de este como una sedación para su carácter adictivo y un canal directo al inconsciente. “Soy nada racional y he padecido todos los costos de eso, pero igual me he adscrito a esa irracionalidad y trato de estar lo más posible en eso. Cuando se me interrumpe ese canal soy profundamente infeliz y me dan unas terribles crisis de pánico. Me mejoro cuando logro hacer un collage. El otro día estaba con un estrés espantoso, corté una cabeza de culebra del National Geographic –revista que en cuanto a calidad de imagen es baja estofa para mí–, logré hacer un collage y me calmé”<br />
<strong></strong></p>
<p>Solucionaste a través del collage. La distancia total de la locura, donde ya no es posible solucionar nada.<br />
Exacto. Te autodestruyes a ti misma. Te empiezas a cortar los dedos y las cejas. El collage despliega los contenidos de tu memoria, de la caja negra. Los collages pueden ser un parche león que no sé cuánto puede durar, porque lo que a mí me gustaría realmente es no hacer nada, ni siquiera collage. Llegar a un punto que fuese más allá de tener que solucionarme con “obras” o con una acción. Estar despierta y bien. El collage es una etapa superior a la compulsión por la carrera de caballo, por la cocaína o el trago. Desearía poder encumbrarme a un estadio donde mis materiales fueran aún más libres que los del collage. No sé lo que es.</p>
<p><strong>Durante gran parte de tu vida has escrito. ¿Cómo te ha resultado esto de dejar de pensar en texto y pensar en imágenes?</strong><br />
La fotografía fue muy importante para mí durante un buen tiempo. Me formé como reportera gráfica durante cuatro años en la revista Hoy y luego sacaba fotos para los artículos que escribía. Después de eso me dediqué al periodismo escrito y dejé de tomar fotos, porque me junté con la Paz Errázuriz y era ella quien las tomaba y yo quien escribía. Se separaron los roles muy taxativamente. Pero mi apetito por las imágenes ha sido muy fuerte siempre. Mi escritura, la de <em>Insectario amoroso</em>, está llena de imágenes. Ese libro fue catalogado como novela, pero en verdad es poesía.</p>
<p><strong>¿Ya no trabajas con Paz Errázuriz?</strong><br />
Estuve más de 20 años al servicio de la fotografía de la Paz, a quien admiro sobre todas las cosas. Ahora trabajo sola.</p>
<p><strong>¿Sigues escribiendo? </strong><br />
Dejé de escribir completamente, apenas escribo mails. Antes tenía una cierta correspondencia con un par de personas, donde la cosa se jugaba en el lenguaje escrito. Ahora me carga escribir. Solo escribo algunas cositas en estas bandejitas de pasteles y escribo pésimo.</p>
<p><strong>¿Y cómo son esos textos comparados a lo que escribías antes?</strong><br />
No hay ni una sola imagen. El collage cambió mi escritura y eso me gusta. En realidad es mentira que no estoy escribiendo, pero ahora lo hago de otra manera. Uno sabe, se conoce, estaba repitiendo la fórmula: el fraseo, los tres adjetivos, el punto y coma. Estaba cansada de mi propia voz. Cansada de mi propio rintintín.</p>
<p>Diego Maquieira, Fernando González, Bruno Vidal, Stella Díaz Varín, Claudio Bertoni, Carla Cordua, Thomas Daskam, Nicanor Parra, Germán Marín, Miguel Serrano, Francisco Coloane, Adolfo Couve, Alejandro Jodorowsky, Armando Uribe, Enrique Lihn. A todos esos escritores, artistas y pensadores chilenos fundamentales del siglo XX entrevistó Claudia Donoso y en cada texto dejó en evidencia su obsesión por el mundo de la creación, las luces y sombras de la existencia humana. A varios entrevistó más de una vez. Con varios estableció lazos apasionados que solo la muerte pudo interrumpir.</p>
<p><strong>Cuando se leen tus entrevistas da la impresión de que hubieses querido meterte hasta en los huesos de estos personajes. </strong><br />
Sí, y era un tormento. Entrevistaba a gente que me interesaba, artistas con una obra compleja, recibía a una persona completa y tenía que reducir a un formato acotado su espíritu y lo que yo había percibido. Como decía Couve, había que hacer “que la cosa corriera, que la cosa corriera” como sin ningún esfuerzo. Cada entrevista era un ataque de nervios, un mes de pujos. Además, me sobreidentificaba, porque yo también tengo esas cosas dentro y me confundía personalmente con algunos entrevistados. De hecho, con Enrique Lihn, con Adolfo Couve, con la Stella Díaz Varín quedé confundida para toda la vida. A los tres los conocí entrevistándolos.</p>
<p>¿<strong>Te sentías cómoda en el rol de entrevistadora? </strong><br />
No, porque a pesar de la curiosidad, sentía una cuestión como de servidumbre. Estaba al servicio de otros artistas para dar cuenta de su obra, y mientras tanto yo no podía hacer mi obra.</p>
<p><strong>Muerte y resurrección en Catapilco</strong></p>
<p>Desde que llegó a Santiago, de regreso de su reclusión voluntaria en Catapilco, donde tiene una pequeña parcela de “agrado-desagrado”, sin agua, ni huerta, ni frutales, Claudia Donoso se instaló en un departamentito del subsuelo de la que fuese la casa del pintor Camilo Mori y centro operativo del Grupo Montparnasse, en Bellavista. Allí llegó junto a su inseparable perra Peta, invitada por el matrimonio compuesto por Josefina Vial y Camilo Mori hijo, la nueva dupla, ahora de tres cabezas, de Donoso y a quienes ella ha dedicado su exposición. Fueron ellos quienes sin imaginar en qué derivaría, le regalaron un montón de las revistas francesas ya mencionadas, como también el rodillo de madera y mármol, y una petaquita que perteneció a Mori padre y que su nueva dueña tiene ahí, de adorno, pues ya no prueba el alcohol. Con los Mori-Vial es que Donoso también ve la teleserie, como lo hacen las familias bien avenidas.</p>
<p>¿<strong>Por qué dejaste todo y te fuiste a Catapilco?</strong><br />
Estaba agotada de mí misma, de mi propio historial y todo lo que eso significa para una persona de más de cincuenta años como yo. Me cargó ser consecuente con ese historial y decidí suprimir todos los debiera: yo debiera publicar otro libro, yo debiera seguir escribiendo porque dicen que lo hago bien y yo debiera progresar en esa escritura. Me había desapegado de mi instinto, había perdido toda moral y me había envilecido. La identidad que había armado no me hacía eco con mi sentimiento interno y eso se manifestaba en un profundo desagrado hacia todo. Me fui a Catapilco porque decidí no hacer nada que no tuviese ganas de hacer. Y no hice nada durante dos años. Si me daban ganas de levantarme, ya era mucho. Dormí cientos de horas. Podría no haber sobrevivido, porque no hacer nada durante todo ese tiempo te puede causar graves estropicios, sobre todo si estás en una situación de extremo aislamiento, que es lo que todos desaconsejan.</p>
<p><strong>¿Y tú fuiste en contra del consejo? </strong><br />
Sí. Me fui para desprogramarme completamente, para hacer una metamorfosis sin saberlo. Eso lo puedo decir ahora, retrospectivamente, pero en su momento me desorganicé hasta un punto que la gente más cercana estaba aterrada y me daba por interdicta. Ahí es cuando te encuentras más sola que nunca, cuando la gente que se supone más cercana es con la que menos cuentas. Pero no me fui al hoyo. Como decía Adolfo Couve, soy como el conde de Montecristo, que lo amarran, tiran al fondo del mar y sobrevive.</p>
<blockquote><p>“Me fui a Catapilco porque decidí no hacer nada que no tuviese ganas de hacer. Y no hice nada durante dos años. Si me daban ganas de levantarme, ya era mucho. Dormí cientos de horas. Me fui para desprogramarme completamente, para hacer una metamorfosis sin saberlo&#8221;.</p></blockquote>
<p><strong> A propósito de historial, ¿cuánto te pesa ser parte de la familia Donoso, de José Donoso? </strong><br />
La familia Donoso es bien maldita. Cuando hice las conversaciones grabadas con mi tío Pepe, me decía que le cargaban los poetas malditos, porque se creían malditos y el más maldito de todos era él. Él, que no tomaba trago, que tomaba leche con plátano, que vestía ternos ingleses. Y resultó, efectivamente, ser el más maldito de todos. Hay toda una mitología familiar que es muy poderosa y que está en sus novelas y que viví desde chica, porque me crié con mi abuela en la casa del Obsceno Pájaro de la Noche. La Pilar, mi prima, se quedó metida dentro de la novela y en ese sentido fue la más fiel de todas las hijas, la más Donoso. Yo no me quise quedar allí dentro y creo que hasta el momento he salvado el pellejo, aunque tampoco estoy tan segura. El suicidio me parece perfecto para el que lo considere y es apestoso que se culpabilice a quien lo ejecuta. Es una salida digna.</p>
<p><strong>¿Qué te pareció su libro?</strong><br />
Extraordinario. Con La Pilar teníamos relaciones intensas y cuando apareció el libro la llamé y al tiro nos pusimos bien porque estábamos peleadas. Me morí de amor por ella de nuevo, nos hicimos cómplices una vez más. Pensé que el libro la salvaría, que podría agarrar un hilo liberador, pero no fue así. Antes de su salida de escena, estábamos otra vez peleadas; no nos hablábamos desde hacía como un año. Y como no le perdono a la gente que se muera, no fui a su entierro.</p>
<p><strong>¿Cuándo terminó tu período de hibernación? </strong><br />
Duró hasta que me caí, me pegué en la cabeza contra unas piedras y tuve un TEC cerrado. Eso me produjo una especie de big bang que me soltó todas las piezas que estaban apretadas en la cabeza y pude verlas todas flotando, y ver la posibilidad de juntarlas de otra manera. Después de eso comencé a hacer collages.</p>
<p><strong> ¿Coincidió este autoexilio con la muerte de tu amiga, la poeta Stella Díaz Varín? </strong><br />
Tiene que ver con todas las muertes. Son tantas las muertes, tengo mucho muerto en el cuerpo. No me da ni un cuco y eso es una gran conquista para mí, aunque es algo que va recrudecer, ya que a esta edad se te empiezan a morir los amigos.</p>
<p><strong>Es algo que te ha pasado.</strong><br />
La Stella me decía “no quiero ser amiga tuya porque vos tení yeta. Todos tus amigos se te mueren”. He tenido muchos amigos a quienes he acompañado en sus últimos años: Enrique Lihn, Lucho Prieto, Adolfo Couve, a quien conocí en sus últimos años, le escribí el prólogo de su libro La comedia del arte y le hice varias entrevistas que hasta yo encuentro buenas. Así ha sido, la última amiga muerta fue la Stella. No les perdono que se mueran. Me viene una cosa como de olvido, los castigo por morirse, a lo mejor los tengo castigados y por eso no publico los libros, hasta que se me pase la bronca.<br />
<strong><br />
¿Qué libros?</strong><br />
Tres libros que tengo ahí: de Couve, José Donoso y Stella Díaz Varín. En la freudiana podría decir que no quiero publicar, porque no soy capaz o me aterra asumir el riesgo. O porque no sería capaz de soportar el éxito que tendrían esos libros. Pero resulta que simplemente no tengo ni las más mínimas ganas de publicarlos hasta nueva orden y punto.</p>
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		<title>La voluntad de Macarena Pizarro</title>
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		<pubDate>Fri, 27 Apr 2012 19:39:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>francisca.gomez@paula.cl</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Sabe lo que quiere, cómo conseguirlo y, sobre todo, cómo defenderlo. Desde chica ha escalado duro para llegar adonde está y ha logrado que su voluntad triunfe sobre el azar. En esta, la primera entrevista que da en tres años, Macarena Pizarro explica por qué está en Chilevisión y defiende su derecho a ser rostro de una multitienda. </p>
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		<title>La voluntad de Macarena Pizarro</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Apr 2012 20:46:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sofia.Aldea@paula.cl</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Sabe lo que quiere, cómo conseguirlo y, sobre todo, cómo defenderlo. Desde chica ha escalado duro para llegar adonde está y ha logrado que su voluntad triunfe sobre el azar. En esta, la primera entrevista que da en tres años, Macarena Pizarro explica por qué está en Chilevisión y defiende su derecho a ser rostro de una multitienda. 
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Macarena Pizarro (38) piensa rápido y con una claridad apabullante. Cuando la pregunta va de ida, la respuesta no solo llegó de vuelta, sino que entró al fondo del arco. La periodista es la hija mayor de cuatro: tres mujeres y un solo hombre. Estudió en el colegio Villa María y fue alumna destacada. Después entró a Periodismo en la Universidad Católica y ahí lució, de inmediato, un estilo ejecutivo y profesional. Al egresar cayó parada en Canal 13 y, por siete años, fue una reportera que daba con el perfil exacto de la estación católica. Para sorpresa de sus jefes, un día renunció para irse a Chilevisión, donde vio la oportunidad de adquirir un liderazgo que en un canal tan grande, como el 13, era imposible en ese momento. “Fue una apuesta. Irse a un canal mucho más joven, con ganas de hacer cosas distintas. Necesitaba nuevos desafíos y en el 13 estaba un poco pegada. Tenía que seguir esperando el tiraje de la chimenea”, dice. La apuesta dio resultados. En los últimos diez años ascendió rápidamente y hoy es el rostro emblemático de un canal que ha crecido y se ha consolidado. “Cuando renuncié, en el 13 me dijeron: ‘Te vas a un canalucho. Y quizás cuando quieras volver la puerta ya no esté abierta’. Y mira lo que ha pasado: Chilevisión ahora es otro canal. Tiene el mejor equipo que puede existir”, dice.</p>
<p><strong>¿Qué piensas de tu actual rol como conductora del noticiero  central? ¿No te limita ser un rostro que lee noticias?</strong><br />
Los noticieros centrales son muy estructurados, hay poco espacio para la contextualización, para la entrevista, para desarrollar habilidades periodísticas. Pero lo asumo como una etapa de mi carrera. Es una responsabilidad muy grande, pero menos flexible que la pega que hice antes en el matinal, reporteando en la calle. Por eso, siempre busco la oportunidad de que me manden a cubrir alguna noticia importante. Uno necesita revitalizarse, reencantarse con la profesión.</p>
<p><strong>¿Y cómo te proyectas en unos años más?</strong><br />
Ahora estoy súper bien donde estoy, me gusta. Tres años en el noticiero central no es tanto, y estoy disfrutando esta etapa de un contacto directo con el público. Después me encantaría hacer programas de entrevistas.<br />
“No veo ningún conflicto ético entre ser rostro de un noticiero y de una multitienda. Tengo súper clara la división entre ambos roles. Hago publicidad en mis ratos libres, fuera de mi espacio periodístico. Y en Ripley saben que mi rol como periodista es lo primero”.</p>
<blockquote><p>&#8220;No veo conflicto ético entre ser rostro de un noticiero y de una multitienda. Tengo clara la división entre ambos roles. Hago publicidad fuera de mi espacio periodístico. Y en Ripley saben que mi rol como periodista es lo primero&#8221;.</p></blockquote>
<p><strong>¿Estás atenta al riesgo de anquilosarte?</strong><br />
Es un riesgo que existe, pero hoy la competencia está tan fuerte que es  imposible dormirse en los laureles. En todos los trabajos, cuando tú sientes que tocaste techo, te relajas y ya no te perfeccionas más. El riesgo verdadero es sentir que tocaste techo, y yo nunca he sentido eso.</p>
<p><strong>¿Y cómo eres para bancarte el fracaso?</strong><br />
Es difícil decirlo, pero no he tenido muchos fracasos. He tenido una carrera siempre ascendente, súper satisfactoria, no me ha tocado vivir grandes frustraciones.</p>
<p><strong>¿Ningún fracaso?</strong><br />
Bueno, en el amor tuve fracasos, lo pasé mal varias veces. Porque uno quiere que le resulte y no le resulta. Pololeaba largo y después de cinco años me daba cuenta de que no era el hombre de mi vida y me decepcionaba. A veces eran cinco años perdidos.</p>
<p><strong>¿Hasta que resultó?</strong><br />
Sí, finalmente llegó el partner.</p>
<p><strong>¿A qué edad te casaste?</strong><br />
A los 33. A esas alturas mis amigas ya tenían varios hijos. Ya se me iba el tren, me subí en el último carro.</p>
<p><strong>Puertas adentro</strong></p>
<p>Desde 2006 Macarena está casada  con el ex modelo y periodista argentino Adrián Zárate, con quien tiene dos hijas, de 5 y 3 años.</p>
<p><strong>Tienes dos niñas, ¿qué tipo de mujeres te gustaría criar?</strong><br />
Me gustaría que fueran buenas personas, generosas, comprometidas con su país, realistas.</p>
<p><strong>¿Te las imaginas como tú?</strong><br />
Me gustaría que fueran independientes. En mi familia todas las mujeres son así. No es que manden las mujeres, pero todas tienen su vida propia, su trabajo. Quiero que mis hijas sean independientes pero comprometidas, buenas amigas, preocupadas de lo que les pasa a los demás, abiertas de mente.</p>
<p><strong>¿Cómo es la relación con tu marido, comparten crianza, los temas de la casa?</strong><br />
En las cosas de la casa, las compras, las cosas lateras, yo soy dueña de casa. Pero Adrián ayuda mucho. Va a dejar a las niñitas, las busca, baña, pone pijama, cocina, lava, hace todo.</p>
<p><strong>¿Quién maneja la economía de la casa?</strong><br />
Los dos. Pero mi trabajo es más estable. Como él trabaja de forma independiente hay meses buenos y meses malos.</p>
<p><strong>No debe ser fácil estar con una mujer como tú, intelectualmente aguda y exitosa en lo profesional.</strong><br />
Mira. Como tengo un trabajo que me da mucha exposición y mucho poder hacia fuera de mi casa, cuando estoy en mi mundo doméstico trato de olvidarme lo más posible de eso y ser lo más mamá, lo más partner de mi marido posible. Y ha funcionado. Creo que por eso me casé con un extranjero. Si me hubiera casado con un chileno hubiera sido más competitivo, porque los chilenos son machistas y Adrián es mucho más generoso. Además, nos conocimos grandes, ya sabiendo quién era quién. Yo pasé 7 años levantándome a las 5 de la mañana y él daba la papa a la guagua, mudaba y esperaba a que yo llegara para él poder salir a hacer sus cosas. Yo no podría haberlo hecho sin su apoyo, habría sido imposible, y a lo mejor con un chileno que trabajara en un estudio de abogados no me hubiera resultado. No podría estar en lo que estoy.</p>
<blockquote><p>“En el amor tuve fracasos. Pololeaba largo y después de cinco años  me daba cuenta de que no era el hombre de mi vida y me decepcionaba. A veces eran cinco años  perdidos”.</p></blockquote>
<p><strong>El doble rostro</strong></p>
<p><strong>Hay un tema ineludible al entrevistarte, ¿por qué aceptaste ser rostro de una gran tienda?</strong><br />
Porque sentí que me iba a mostrar en una relación más cercana a la gente. Yo no soy todo el día una persona seria. Me da lata encasillarme, sobre todo en el noticiero central, en este personaje acartonado, que ni se mueve. También me gusta que me vean como una persona cercana, espontánea, que le gusta la ropa: una mujer común y corriente.</p>
<p><strong>¿Cuál es tu rol dentro del grupo de mujeres que aparece en la publicidad, donde compartes con Leonor Varela, Diana Bolocco y Javiera Díaz de Valdés?</strong><br />
La cualidad por la que me llamaron es la credibilidad. Dentro del grupo represento a una mujer trabajadora, informada y racional en sus decisiones.</p>
<p><strong>Debe ser fuerte competir con esos íconos de belleza femenina.</strong><br />
Es que nunca me he sentido compitiendo. Si compitiera  estaría amargada. Al final la esencia de las personas es la misma cuando rompes la barrera de que una es un personaje de Hollywood, otra es la animadora más importante de su canal, y otra una actriz guapa con una imagen súper cool. Uno se pone a conversar los temas cotidianos, de mujeres, de mamá, y te das cuenta de que todas somos súper parecidas.</p>
<p><strong>¿Ves que exista un conflicto ético entre ser rostro de un noticiero central y de una multitienda?</strong><br />
Yo no lo veo. Si pensara que hay un conflicto, no lo haría. Entiendo que exista el debate pero tengo súper clara la división entre ambos roles. Yo hago publicidad en mis ratos libres, fuera de mi trabajo y espacio periodístico. E hice lo de Ripley con la autorización de mi jefe en el canal. Lo conversamos mucho, lo discutimos, lo analilzamos. </p>
<p><strong>¿Pero no compromete tu independencia periodística estar ligada a una marca comercial?</strong><br />
No, en absoluto.</p>
<p><strong>Si tú estás leyendo las noticias y ese día explota un escándalo que involucra a Ripley, ¿qué haces?</strong><br />
Doy la noticia, por supuesto.</p>
<p><strong>¿Eso no afectaría tu contrato con la multitienda?</strong><br />
No, eso está súper conversado. En Ripley saben que mi rol como periodista es lo primero. Esa credibilidad que tengo es el valor por el cual ellos me contrataron. </p>
<p><strong>¿Y la gente lo tendrá igual de claro? </strong><br />
La gente distingue perfectamente cuándo está viendo noticias y cuándo está viendo comerciales. No hay que subestimar la inteligencia de la audiencia. Pero resulta sorprendente esta crítica tan furibunda respecto de la publicidad, cuando todos los programas periodísticos, incluidos los noticieros, tienen auspiciadores y esa relación es mucho más potente porque es la relación del medio periodístico con la empresa que pone dinero. En cambio, yo no soy dueña de lo que aparece en televisión y jamás podría influir en la pauta y en el contenido, por mucha relación que yo tenga con algún auspiciador.</p>
<p><strong>Pero el tema es que un rostro periodístico se asocie a una marca.</strong><br />
Yo conozco cuáles son los riesgos a los que me expongo y tomé todas las precauciones para firmar un contrato publicitario que señala que tengo plena independencia para decir todas las noticias que tengan que ver o no con la marca o con su competencia. Todo eso está por escrito. </p>
<p><strong>Si tienes un buen sueldo como conductora de noticias, ¿qué es lo que te movió, conociendo los riesgos, a aceptar el contrato con una multitienda?</strong><br />
Obviamente tiene un beneficio económico súper importante. Yo estoy pensando en el futuro, en mi familia, en los ahorros… No te puedo negar que el beneficio económico pesa. Pero me hizo mucho más sentido el mostrarme en una faceta más suelta. </p>
<p><strong>¿Eres ahorrativa?, ¿inviertes? </strong><br />
Intento ahorrar. Este trabajo da muchas vueltas, es una carrera que uno puede estar en la cima y al otro día te toca hacer algo muy distinto. Pero la plata no es un tema que me preocupe en lo inmediato, ni que me obsesione, ahorro harto, hago APV, trato de asegurar una buena jubilación y un buen futuro para mis hijas, pero eso es todo. </p>
<p><strong>¿Tu futuro económico depende únicamente de ti? </strong><br />
Lo siento así. Mi familia me dio una formación espectacular y un apoyo de núcleo increíble. Pero yo desde muy temprano he tenido que apoyar a mi familia. Y siento que el día de mañana voy a dejarles a mis hijas lo que he construido. </p>
<p><strong>¿Qué publicidad no harías jamás?</strong><br />
He dicho que no a muchas ofertas de publicidad. Por ejemplo, no les haría publicidad a las isapres, porque no tengo una buena imagen de ellas. Me parece que el lucro con la salud es una cosa impresentable, escandalosa. </p>
<p><strong>En el diario Las Últimas Noticias se comentó, hace poco, que tú estabas sorprendida de que los periodistas fueran acusadores, cuando muchos reciben beneficios por otros lados…</strong><br />
Me llama la atención que otros periodistas hablen de mí. Yo prefiero no hablar del resto, no me ando fijando en lo que hace el resto.</p>
<p><strong>¿Pero dijiste que algunos periodistas aceptaban regalos por debajo?</strong><br />
No he dicho eso. Lo que digo es que hacen canjes. Y de eso no se habla. Yo soy transparente, no oculto nada.</p>
<p><strong>¿Y por qué crees que otros periodistas están pendientes de ti?</strong><br />
Porque hay competencia. Creo que Chilevisión es una amenaza para aquellos que hace un par de años sentían que antes existían los canales grandes y los canales chicos. Chilevisión ahora es un canal poderoso, exitoso, que compite de igual a igual en ránking con los otros canales. Están preocupados porque desde hace dos años que les ganamos varios días de la semana y varios meses del año.</p>
<p><strong>Estás con la camiseta súper puesta.</strong><br />
Es que soy comprometida, pero mi relación con Chilevisión va más allá de la pura camiseta. Es mi lugar. Hay confianza y compromiso, no solo es en lo profesional, sino también en lo humano. En otros canales, cuando uno habla de los jefes se habla de “arriba” o “el cuarto piso”. Nosotros no tenemos “arriba”. Los jefes están en el mismo piso, físicamente. Lo único que espero es que el canal nunca pierda la magia y la mística que tiene. </p>
<p><strong>Sobre el aborto</strong></p>
<p>Además de llevar su casa, trabajar y apoyar económicamente a sus hermanas, Macarena Pizarro dedica buena parte de su tiempo al segundo de sus hermanos y único hombre, Rodrigo, de 32, que tiene discapacidad cognitiva. Convivir con él, dice, marcó su mirada de la vida. </p>
<p><strong>¿Qué significó para ti crecer con un hermano con discapacidad?</strong><br />
Me dio una visión distinta de la familia. Uno mira a sus papás con admiración, porque ves el esfuerzo que han hecho. Pero creo que lo fundamental es que uno aprende a convivir y valorar la diferencia, entiende que nadie es mejor ni peor, que todas las personas son diferentes. </p>
<p><strong>¿Qué grado de discapacidad tiene tu hermano?</strong><br />
Va a un colegio especial. Escribe como un niño. Es como si tuviera 10 años. Hasta el día de hoy es el niño de la casa. Y es divertido porque juega con mis niñitas. Vamos al Mampato, y él va conmigo; vamos a ver una película y lo llevamos. </p>
<p><strong>En este momento se discute el aborto. En algunos países donde es legal, los niños con hándicaps muchas veces son abortados. ¿Qué piensas tú del aborto eugenésico? </strong><br />
Lo primero que pienso es que el aborto es un tema que necesitamos discutir en profundidad. No podemos seguir cerrando los ojos y hacer como que no existe el aborto en Chile solamente porque no está permitido. Porque existe a diario en malas condiciones, peligroso. Pero aún no termino de clarificar mi posición. Me cuesta, precisamente porque tengo un hermano con capacidades diferentes. Entiendo que el aborto eugenésico es solo para las guaguas que son inviables, pero me da mucho miedo que a la larga los límites se corran y que se extienda a una guagua que viene con malformación. Porque, por ejemplo, ese gringo que no tiene manos ni pies y que ha venido a Chile a dar unas charlas inspiradoras, si su madre hubiese tenido la opción, quizás no existiría. Nos hubiéramos perdido como sociedad a un tipo tan choro. </p>
<blockquote><p>&#8220;No sé si estoy de acuerdo con permitir el aborto, pero definitivamente no estoy de acuerdo en que se penalice. No estoy de acuerdo en que la mujer pague con cárcel por una decisión que tomó en un momento de desesperación&#8221;.</p></blockquote>
<p><strong>¿Pero estás de acuerdo en que exista una ley sobre el aborto? </strong><br />
Absolutamente. Esto hay que regularlo. No sé si estoy de acuerdo con permitirlo, es un tema muy complicado, pero definitivamente no estoy de acuerdo en que se penalice el aborto. O sea: no estoy de acuerdo en que la mujer pague con cárcel por una decisión que claramente tomó en un momento de desesperación. No creo que nadie tome a tontas y a locas una decisión así ni lo haga por deporte.</p>
<p><strong>¿Qué piensas del aborto terapéutico?</strong><br />
Según el ministro de Salud, ya existe en Chile. El sistema de salud chileno privilegia la vida de la madre y se toma una decisión determinada de adelantar el parto, aunque es obvio que a los 3 o 4 meses la guagua no va a sobrevivir. Entonces, si ya se hace, pongámosle nombre y que sea transparente. Que todas las mujeres tengan acceso a esa opción y que esté debidamente regularizado. </p>
<p><strong>¿Y qué opinas sobre el aborto como una decisión libre de una mujer, aun cuando no esté en riesgo ni su vida ni la del feto?</strong><br />
Yo no abortaría jamás, no podría, sobre todo ahora que soy mamá y conozco la alegría que le trae un hijo a una mujer, independiente de quien sea su papá. Pero conozco mujeres que han abortado y sé que es un dolor enorme tomar esa decisión. Entonces, entiendo y empatizo. Y por eso creo que no debe ser castigado, pero eso no quiere decir permitirlo. Creo que ahí todavía hay una discusión pendiente. </p>
<p><strong>¿A ti te parece que el Estado tiene derecho a involucrarse en las decisiones de una mujer embarazada?</strong><br />
Tiene el deber de proteger la vida de inocentes. Así como protege la vida de los niños, y si hay un niño al que la mamá le pega, lo resguarda, también debería hacerlo con una guagüita que no ha nacido. Pero, por otro lado, insisto, el aborto hay que despenalizarlo. Eso es lo único que tengo claro. </p>
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		<title>Desde el cementerio</title>
		<link>http://www.paula.cl/entrevista/desde-el-cementerio/</link>
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		<pubDate>Tue, 10 Apr 2012 15:14:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sofia.Aldea@paula.cl</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo]]></category>
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		<description><![CDATA[Lo vemos informando sobre la contingencia: que la bencina sube, que habló el premier chino, y que el gobierno hizo o dejó de hacer tal cosa. Pero, cuando se camina entre las tumbas del Cementerio General, nadie puede quedarse en el vaivén del día a día. Entre mausoleos de próceres y nichos de anónimos, el periodista y conductor de Última mirada y Tolerancia cero, en CHV, reflexiona sobre Chile y su historia. También se asoma a la esquina desde la cual espera la muerte.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A Matías del Río le encantan los cementerios. Cree que para conocer bien a un país vale la pena recorrer las estrechas calles de la muerte, esos caminos que siempre muestran lo mismo: al anhelo de los mortales por trascender y la lucha contra el olvido.</p>
<p>Entramos por Avenida La Paz y caminamos bajo los naranjos y magnolios del Cementerio General por la calle donde está enterrada su familia. Del Río comenta que en tiempos de su abuelo se hacía un cóctel entre las tumbas, cada 1 de noviembre, para honrar a los antepasados. De pronto se detiene para examinar la lápida de un edificio mortuorio majestuoso que se cae a pedazos. Aquí, hay más de dos millones y medio de muertos repartidos en 82 hectáreas.</p>
<p>–Mira –dice–, lo que pasa en el cementerio no es más que una copia de este país: mausoleos fastuosos de familias de apellidos compuestos que contrastan con tumbas apiladas en las paredes, tan hacinadas como esos campamentos que vemos en la periferia de las grandes ciudades, en los lugares más humildes de Chile. Repara en dos tumbas contiguas.</p>
<p>–Acá está don Manuel Montt y, a su lado, Antonio Varas. Como si estuvieran Lagos e Insulza. ¿Increíble, verdad?</p>
<p><strong>Cierto. ¿Ycómoves que anda la cosa política ahora? ¿Qué evaluación tienes de la clase política actual?</strong><br />
Estoy bien aburrido de andar culpando de todo a los políticos. No todos los políticos son malos, ni tampoco todos los poderosos. Ya me tiene hasta la coronilla eso de que todos los políticos son ladrones. La gran mayoría tienen una gran conciencia social. Este país que tenemos no lo sacamos en el loto. Este país no es Uganda ni el Congo.</p>
<p><strong>¿A tu juicio no hay razones para ese desprestigio?</strong><br />
Hay varias, por cierto. Pero es fácil, en los tiempos del bullying, la idea de que se vayan todos, de que Piñera es un tal por cual o que ha hecho leseras. Puede que haya hecho algunas, pero ¿dónde se puede decir que ha hecho cosas buenas? ¡Porque también las ha hecho! Di eso en twitter y te conviertes en enemigo público de la masa, del rebaño.</p>
<p><strong>¿A qué políticos admiras?</strong><br />
Desde el minuto en que tenemos a Allamand, Velasco, Orrego, Golborne, Lagos Weber y Matthei como posibles presidenciables, estamos sobrados de cariño. Yo voté por Lagos, por Frei, por Allamand. Mira, cuando los domingos en los diarios aparezca Büchi o algún líder comunista, preocúpate, porque quiere decir que salieron los extremos, los perros bravos.</p>
<p><strong>¿Y con qué políticos tienes reparos?</strong><br />
No me gusta la parada política de Girardi. A veces lo encuentro medio irresponsable. También me descoloca mucho Osvaldo Andrade, un tipo muy inteligente, con altura de miras, que de repente te sale con unas cosas odiosas, como la peor faceta de Camilo Escalona. Tampoco me gusta Espina, porque ha creado el invento, el chamullo, de la delincuencia. Todo esto en el plano político, no personal, por cierto.</p>
<p><strong>¿A quién te cuesta entrevistar?</strong><br />
A los jóvenes que dicen que el movimiento estudiantil se está “politizando”… a los democratacristianos. Son tibios como la agüita perra. A los que con la cámara apagada te dicen de todo y después, nada.</p>
<p><strong>La historia entre tumbas</strong><br />
Ya hemos pasado por las tumbas de Bulnes –imponente, en mediodela avenidadelos presidentes–; ladela familia Alessandri, la de los Matte –donde está enterrado Claudio, el autor del silabario– y la de Balmaceda, el Presidente de Chile que se quitó la vida en 1891, en cuya reja debieron instalar un letrero de “no rayar” porque estaba insólitamente pintada con peticiones de estudiantes del tipo “señor Balmaceda, me está yendo mal en Matemática, me encomiendo…”, “gracias por la buena nota” o “Ayúdeme que voy a repetir”. El cartel ha dado resultado: ahora los jóvenes porros ya no rayan: tiran hojas de cuaderno, dobladas, como palomitas blancas en el suelo.</p>
<p>Hay tumbas bien cuidadas, otras abandonadas y otras derruidas por el terremoto. En una de quién sabe quién han ido dejando, en vez de flores, botellas de pisco, de ron y de cerveza. Pasamos por el edificio del Ejército, por la tumba de Gladys Marín, con placas de fierro donde está esculpido su rostro, la hoz y el martillo, una estrella y una paloma. También hacemos un alto en el mausoleo donde está el hermano de su bisabuelo Luis –don Alberto Phillips Huneeus– quien se hizo esculpir a sí mismo, en tamaño natural, con bastón y sombrero en la mano, llorando a su mujer. “¿Dónde estará la tumba de Allende?”, se pregunta Del Río.</p>
<p><strong>¿Qué opinión tienes de él?</strong><br />
A mis hijos les digo que Allende fue una estupenda persona y un pésimo Presidente. Me parece mucho más importante lo primero. Un tipo soñador, pero muy irresponsable. Le tengo gran respeto como demócrata, se la jugó hasta el final, pero el juicio histórico es el de un pésimo gobierno.</p>
<p>Damos unas vueltas. Pasa un entierro de huasos con espuelas 080 entrevista y pañuelos blancos, al que observamos desde lejos. Caminamos. Llegamos a la tumba, en subsuelo, de Eduardo Frei. Matías baja las escaleras y atisba por el vidrio. “¿Se la habrá mandado a hacer así él mismo o la construyó la familia después de que murió?, se pregunta. Un poco más allá está el memorial de Jaime Guzmán, que abarca más de diez metros de largo y cinco de ancho, todo de mármol. Del Río lee casi susurrando: “Amó a Dios y a su Patria”. Y se queda en silencio, tocándose la barbilla.</p>
<p>–Me pasa una cosa rarísima con Guzmán– dice. Si era tan inteligente, si era tan pro, si era tan recto. ¿Por qué le prestó sostén ideológico a una dictadura como esa? Me confunde, porque yo confío en que era un buen hombre.</p>
<p><strong>Se dice que ayudó a mucha gente.</strong><br />
Sí, pero no sé… No vio, o no quiso ver. El conductor de Tolerancia cero no se cansa. Camina rápido. Un par de personas lo saludan y uno de los cuidadores le reclama: “Oiga, anda todo desguañangado en la tele, ¡¿cómo se le ocurre leer las noticias así?! ¡Póngase corbata!”. El fotógrafo que nos acompaña repara en que la chaqueta que lleva puesta es la misma con que lo fotografío hace 5 años. “Es que me gusta”, alega. Seguimos el recorrido. Del Río quiere ver la tumba de Víctor Jara. Para llegar allí hay que caminar unos quince minutos. Las calles van perdiendo el pasto y cada vez hay más polvo. Un imponente muro con cientos de nichos separa aquí el campo santo. Al otro lado, hay tumbas a ras de piso con flores y guirnaldas plásticas, peluches, globos y banderas de Colo-Colo. El sol abrasa. Acá, por cerca de 160 mil pesos, un puede conseguir un nicho por cinco años. Casi la mitad de los que están acá, segun informa un sepulturero, termina en los cinerarios. Los indigentes entran gratis, a los nichos y a los cinerarios. Llegamos a los nichos que las Hermanitas de los Pobres han construido para darles dignidad a los ancianos abandonados. “Qué notables las hermanitas…”, comenta. Y un poco más allá, a la derecha, aparece una zona magra, diferente. Entremedio de la maleza emergen solo cruces negras. Es el Patio 29.</p>
<p>Un cuidador advierte de que si bien siguen allí las cruces, los cuerpos de los detenidos desaparecidos fueron trasladados al Memorial en la entrada de Recoleta. Matías camina entre las cruces. Algunas de ellas tienen aun los nombres de quienes fueron enterrados allí, escritos a mano, con pintura blanca.</p>
<p><strong>¿Qué habrías hecho tú en esa época?</strong><br />
No tengo carne de mártir. Pienso en mis hijos y hubiera sido una cucaracha, una rata de cola pelá. Por suerte no me tocó enfrentarme a esa disyuntiva de dar la vida por la causa porque no hubiera dado el ancho. Te aseguro que hay hijos que deben estar orgullosos de sus padres muertos en dictadura, pero también otros con rabia, que los detestan por haber hecho eso. Yo hubiera sido un cobarde. Por eso, quizás, uno es más respetuoso de los valientes, porque uno es cobarde.</p>
<p><strong>Ni buenos ni malos</strong><br />
Seguimos caminando, volvemos a cruzar el muro y nos sentamos a descansar en unos escalones, buscando sombra. Matías sigue hablando entusiasmadamente sobre cómo el cementerio refleja a la sociedad chilena.</p>
<p><strong>En el cementerio, llegan todos, los buenos y los malos, ¿no?</strong><br />
No, todos somos unos hijos de perra y también grandes personas.</p>
<p><strong>¿Cómo? </strong><br />
No creo en hombres buenos y en hombres malos. Todos somos pequeños desgraciados. Siempre tenemos momentos de miseria. Pancho el Malo, a la luz del público, puede ser considerado un estafador, pero puede tener momentos de gran generosidad. Y un líder religioso, que tiene credencial de gran persona, puede tener momentos miserables. O sea, no te puedo explicar lo miserable que soy yo muchas veces, y me avergüenzo de mí mismo. Pero esa es la esencia humana.</p>
<p><strong>¿De qué te avergüenzas, por ejemplo?</strong><br />
Me pregunto mucho hasta cuándo acumulo plata. Me va súper bien y gano más de lo que gasto. ¿Es ético comprar un departamento para arrendarlo cuando hay gente que no tiene qué comer? ¿Es propio de un hombre bueno?</p>
<p><strong>¿Te pesa la conciencia?</strong><br />
Una de mis mayores virtudes es que tengo una sensibilidad súper fina con el dolor del otro. Me siento contento de tener ese talento. Aunque me pasan cosas muy heavy.</p>
<p><strong>¿Cómo cuáles?</strong><br />
Empatizo con los delincuentes, por ejemplo. Pienso que si hubiesen nacido en otras circunstancias, probablemente no habrían delinquido. Me atormenta pensar que he tenido suerte y otros no. Estoy orgulloso de donde nací, pero siento que implica responsabilidad, que es algo que tengo que devolver.</p>
<p><strong>¿Sientes culpa por haber nacido con tus necesidades cubiertas, porque te haya ido bien en la vida, y todo eso?</strong><br />
Sí, siento un montón de culpa. Y me jode ser así. Admiro mucho a la gente gozadora. Yo, apenas empiezo a disfrutar,me pongo a educar. A mis hijos los hago recoger la ropa todo el rato: ¿Crees que tu nana es tu esclava?”, y así ando todo el día. Soy jodido. Me carga esa parte de mí, pero tengo la razón.</p>
<p><strong>Tengo entendido que eres católico, ¿no?</strong><br />
Sí, pero me carga esa imagen que se ha armado de mí del “líder de opinión católico”, porque está esa idea de que “sabe de todo, es tan bueno y tan católico”, como si ser católico fuera sinónimo de ser bueno. Mírame ahora, hablando de ética para salir en una revista, habrase visto. ¿Quién soy yo? Esto de sacar patente de bueno me da mucho susto.</p>
<p><strong>¿Tan molesto estás con tu imagen pública?</strong><br />
No me voy a hacer payasadas para cambiar mi imagen, pero la imagen pública que tengo impone una carga dura. Sicológicamente es difícil.</p>
<p><strong>Derecho a compasión</strong><br />
Llega el momento de irse y Matías propone buscar otra salida “Vamos a otro lugar por si encontramos algo”, dice, siempre agitado, curioso. Transitamos por caminos que se cortan, laberínticos. “Es que hay algo que descubrí hace poco”, dice Del Río. “Era por acá, ven…”. Adelanta el paso y se pierde de vista.</p>
<p><strong>–Matías, ¿dónde estás? </strong><br />
–¡Acáaaa! Ven– grita. Matías ha encontrado el mausoleo de los legionarios y lo muestra como un niño asombrado ante un tesoro escondido. “Dime si no es espectacular”. Se queda mirando. En su última visita encontró este muro, imponente, cerrado con un candado que impide ver hacia dentro. Solo cemento color tipo colonial deslavado y el candado que Matías no deja de observar. “El arquitecto que hizo esto es un genio. Es tan decidor: no quieren que nadie vea nada. Igual como ocurre en la realidad”.</p>
<p><strong>¿Cómo vives la fe?</strong><br />
Quiero ser creyente pero me cuesta. Voy a misa casi todos los domingos, pero me gustaría ir con más convicción, como antes. Las autoridades de la Iglesia han hecho todo lo posible por ahuyentarnos. No paso por mi mejor momento de fe.</p>
<p><strong>¿Te confiesas? </strong><br />
No. Tengo suspendida el ala terrenal de la Iglesia Católica porque sus autoridades no han dado el ancho. Se respalda a grupos de la Iglesia que parece que no leyeron el mismo evangelio que leí yo. O alguno de los dos leyó uno pirateado. Con el catolicismo tengo serios problemas porque en su Iglesia yo no veo a Jesucristo. Lo que pasó con Maciel, o con Karadima. Acá la frase clave es la del Padre Hurtado: “¿Qué haría Cristo en mi lugar?”, y estos gallos se pusieron con el crucifijo por delante, del lado de los victimarios y no de las víctimas.</p>
<p><strong>¿Cómo reaccionas antes eso? </strong><br />
Es vomitivo. No saben pedir perdón. El señor Errázuriz, por ejemplo, a quien voy a suponer bien intencionado y que no sabía nada, cuando se dio cuenta de que se había equivocado, no supo decir: “Perdón, perdón, perdón”. Le faltó esa humildad que yo veo en Jesucristo. A mí me hablaron de un Dios que está con los pobres de espíritu, no con los que se sacan fotos para las revistas, que se miden por cuántos empresarios están con ellos, cuántos colegios tienen, cuántos directores de empresas, y si sus hijos están en tu colegio o en el mío. La Iglesia de los poderosos me saca granos. Y una fe que sirve como escudo para la vida real no es verdadera. Es como la democracia tutelada: que no se acerquen, que no vengan…</p>
<p><strong>¿Conociste a Karadima?</strong><br />
Afortunadamente nunca lo conocí y encuentro atroz todo lo que pasó. Pero hoy, en la circunstancia que está, empatizo con Karadima. No con Karadima el que abusó, pero sí con el ser humano. Anda a saber qué pasó con él en su niñez.</p>
<p><strong>¿A qué te refieres?</strong><br />
Es muy complejo lo que voy a decir y seguro la voy a embarrar, pero ¿cuánta libertad tuvo Karadima para elegir el camino que eligió? No estoy defendiendo lo que hizo, me parece asqueroso. Pero ¿cómo habrá sido su familia?, ¿cuántas trancas tiene, cuánta locura? También empatizo heavy con Hamilton, con Juan Carlos Cruz. O sea, después del Tolerancia cero en que apareció Hamilton llevé a Juan Carlos a su casa, quien fue al programa para acompañar a su amigo, y me contó todo lo que le hizo Karadima. Pasó harto tiempo en que me acordaba de eso hasta en la calle, porque era de una crueldad terrible. Hamilton me parece un valiente. Quemó todas las naves y creo que quien debiera agradecérselo y hacerle un proceso de canonización es la misma Iglesia Católica. Pero, volviendo a Karadima, apunto al ejercicio de preguntarnos qué tantas tejas corridas tiene. Una cosa es la justicia y otra es la venganza. Karadima tiene derecho a compasión.</p>
<p><strong>¿Eres consciente de que esto va a ser pésimamente leído?</strong><br />
Pésimamente, pero tengo cuarenta años y no quiero ser el rey feo de la fiesta de curso. No. Un abusador sexual es deleznable. Yo estoy dispuesto a que se le aplique la ley, pero no a pegarle en el suelo. Ezzati fue a verlo y le cayeron todos encima. ¿Acaso no puede un pastor ir a ver a la oveja descarriada?</p>
<p><strong>Hemos pasado mucho rato aquí y no te he preguntado sobre la muerte. ¿Eres de esos que piensan que está detrás de ti? </strong><br />
No, jamás. No vivo perseguido. Así como tengo culpas, no tengo miedos. Los he sacado de mi vida.</p>
<p><strong>¿Y para qué crees tú que sirve la vida? ¿Qué es vivir?</strong><br />
Uy, me queda como poncho esa pregunta. Si hay algo que tengo claro es que creo en las acciones libres de un ser humano y que las consecuencias de esas acciones deban ser pagadas por ese ser humano. Por ejemplo, soy partidario de la eutanasia. No es que me guste, pero no la condeno porque tiene que ver con la acción de un ser humano que conoce su realidad como nadie y, al terminar con su vida, solo él paga por eso. ¿Por qué tengo que obligar a seguir viviendo a una persona que tiene una vida hecha pedazos? Aquí no hay un tercero, como en el aborto, al que me opongo. Soy contrario al aborto por el aborto y a que la mujer diga “Es mi cuerpo”. No señor, hay otro cuerpo dentro suyo con los mismos derechos.</p>
<p><strong>¿Te vas a ir al cielo o al infierno?</strong><br />
Supongamos que al cielo. Y tú también. Porque todos hemos hecho algo bueno y, aunque la embarremos, creo en un Dios que perdona y acoge.</p>
<p><strong>¿Te gustaría que te enterraran en este cementerio?</strong><br />
Me gustan mucho los cementerios, pero no quiero estar en uno de ellos porque es como la tozudez, la ignorancia de la limitación humana el querer reproducir en los muertos sus propios cánones. Yo encuentro que si estás muerto ya fuiste. Si me muero atropellado, me tienen que recoger, cremar, lo que quieran y punto.</p>
<p><strong>¿Y qué diría tu lápida?</strong><br />
“Aquí están las cenizas de Matías del Río un ciudadano de bien, que no le hizo mal a nadie pero tampoco le ganó a nadie”.</p>
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		<title>¿Y qué responde Humberto Sichel?</title>
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		<pubDate>Sat, 03 Mar 2012 13:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>slehuede</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo]]></category>
		<category><![CDATA[personaje]]></category>
		<category><![CDATA[televisión]]></category>

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		<description><![CDATA[En el programa Cadena nacional, de Vía X, este periodista de 30 años –que además es fanático del running, melómano empedernido y cantante de una orquesta tropical– no suelta el hueso cuando se trata de que sus invitados respondan a sus sagaces preguntas. Aquí, le tocó estar del otro lado.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>¿Cuál es la gracia del cable?</strong><br />
Que tienes libertad absoluta. Yo le pregunto lo que quiero a mis entrevistados. Y los invitados magistrales son los que también responden lo que quieren, pero te hacen parecer que están contestando la pregunta. Esa es la gracia.</p>
<p><strong>¿A qué personaje, ya desaparecido, resucitarías para entrevistarlo?</strong><br />
A Michael Jackson. Es mi ídolo de todos los tiempos, lo amo. En lo humano era un raro, un freak, pero encuentro que en lo musical era un genio. Y chileno, resucitaría a Allende. Con él me gustaría tocar el tema de la convicción. Qué lo hizo llegar hasta el final, qué creía que estaba haciendo y si realmente pensaba que estaba todo bien.</p>
<p><strong>Si pudieras hacer un programa de tele abierta. ¿Cuál sería?</strong><br />
Me gustaría hacer un matinal. La gente con cargos públicos cuando quiere dar una noticia, la da en un matinal, no en las noticias. Buenos días a todos, para mí es EL programa de la televisión chilena. Tiene historias, está bien construido y es entretenido. Uno, en la vida, no es ni el más inteligente ni el más tonto. Te puedes reír viendo a las modelos mostrando pijamas y calzones, puedes cocinar, ver a un tipo bailando a guata pelá y luego tocar temas humanos.</p>
<p><strong>Y, por ejemplo, ¿animarías un programa como Yingo?</strong><br />
No, pero encuentro que está súper bien hecho. Los que hacen Yingo saben perfecto qué fibra tocar. Transforman a pendejos en ídolos y en íconos juveniles. Karol Dance es la persona más influyente en twitter y es un bacán. Trabaja de domingo a lunes, no toma, no fuma, no se droga y le da plata a su familia.</p>
<p><strong>Cambiando de tema ¿Cómo viene la mano en la política?</strong><br />
Pienso que en las elecciones de este año vamos a ver un espectáculo cercano a lo patético, donde todos los partidos políticos se van a pelear. La gente se va a aburrir de escuchar eso. Espero realmente que quede la cagá con el voto voluntario, que salga mucha más gente a votar y que se desarme el panorama.</p>
<p><strong>¿Qué personaje rescatas del actual gobierno?</strong><br />
Me gusta Allamand, pero encuentro que aquí la política se hace sin mirar a la gente: para el pueblo pero sin el pueblo. Como cuando Allamand dejó el Senado para irse al Ministerio de Defensa y lo asumió Carlos Larraín, fue una falta de respeto. No puede ser que saques a una persona que está abogando por una ley de igualdad de derechos para la gente del mismo sexo y pongas en ese mismo cargo a una persona que está completamente en contra. ¿Qué pasa con la gente que votó para que saliera Allamand? Te estás riendo de ellos.</p>
<p><strong>¿A qué personaje del gobierno mandarías para la casa?</strong><br />
No sé si tanto, pero le alargaría las vacaciones a Hinzpeter para que se relaje un poco. Creo que erró el rumbo, asumió un rol de sheriff que no es necesario. Es añejo.</p>
<p><strong>¿Y qué opinas de la nueva ley de alcoholes?</strong><br />
Me parece súper restrictiva pero la apoyo ciento por ciento. Eso sí, creo que es como todo en Chile, todo a medias. Sale la ley de alcoholes pero no abren el Metro hasta las dos de la mañana, no hay micros con tarifas rebajadas después de las doce de la noche. No hay planes para los jóvenes que van a salir a carretear. Siempre está el garrote, la restricción y no hay políticas públicas globales que cierren el círculo.</p>
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		<title>Sin dobles discursos</title>
		<link>http://www.paula.cl/entrevista/juan-manuel-astorga-sin-dobles-discursos/</link>
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		<pubDate>Sat, 21 Jan 2012 14:04:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>slehuede</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[La poca vergüenza]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo]]></category>
		<category><![CDATA[radio]]></category>
		<category><![CDATA[televisión]]></category>

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		<description><![CDATA[Este año Juan Manuel Astorga estará al aire de sol a sol: a la conducción del programa radial Duna en punto, que lidera todas las mañanas junto a Cony Stipicic, sumará a partir de marzo el late que hará en el canal 24 Horas. De su carrera profesional recuerda solo un episodio negro: cuando en pantalla Mauricio Israel le enrostró su opción sexual y él aún no la hacía pública. Entrevista de Monserrat Álvarez en La poca vergüenza, de radio Paula FM. Lee aquí lo que antes escuchaste.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>¿Qué vas a hacer en el canal 24 Horas?</strong><br />
Es un late, pero de actualidad, con todo lo que cabe dentro del noticiero central y que es objeto de análisis y conversación. Irá desde las 10 hasta las 12 de la noche.</p>
<p>Radio, tele, noticieros centrales, matinales. ¿Cuál de todas esas pegas es la que más has odiado?<br />
No he odiado ninguna, pero donde menos bien lo pasé fue al final en el Mega: no me sentía contento en el noticiero que hacía y no era amigo de Mauricio Israel, que venía muy en alza en ese momento, cobrando mucho protagonismo dentro del noticiero, y teníamos estilos diametralmente opuestos.</p>
<p><strong>Pero Mauricio Israel hacía deportes y tú eras el conductor del noticiero, ¿cuál era el problema?</strong><br />
Él quería sentarse en la silla de conductor, hasta que finalmente se sentó. No justo en la mía, pero sí en el noticiero de la mañana. Mi último año en Mega fue el peor de mi vida y cuando ya me había ido, una vez en la mañana me dedicó una mención comercial. Era, de artefactos y tenía una juguera, una arrocera, una freidora y después de que termina de hacer la mención dice: “Juan Manuel, este regalo es para ti, te regalo una arrocera para que no se te queme el arroz”.</p>
<p><strong>Mentira.</strong><br />
Totalmente verdad, nadie, solo mi familia y mis amigos, pero nadie públicamente sabía que yo era gay. Lo encontré tan bajo que desde ese momento dije, “con este h… no quiero nada más”.</p>
<p><strong>Decidiste contar en una entrevista que eras gay.</strong><strong> ¿Por qué? ¿Te trajo consecuencias?</strong><br />
Lo sabía mi familia, mi jefe, mis amigos, para mí no era un tema. Nunca aparenté una vida, ni tuve una doble vida desde que me di cuenta de que era homosexual. Nunca me saqué fotos con minas, ni tuve falsos pololeos, ni nada por el estilo. Cuando lo conté tuvo repercusiones y sentí mucha presión, ya que mucha gente, sobre todo en facebook, me escribía a la casilla privada, para contarme que su hijo era gay, para invitarme a salir o porque no se atrevía a contarles a sus papás que era gay, que cómo lo podían hacer, porque veían que mi vida seguía su curso normal y para mí no había tenido ninguna repercusión. Fue duro darme cuenta de que había tanta gente en Chile que lo pasaba realmente mal por la imposibilidad<br />
de asumir esto frente a los otros.</p>
<p><strong>¿Te ha pasado que en una entrevista política salga este tema o te miren con prejuicio? ¿Qué pasa cuando has entrevistado a Carlos Larraín, por ejemplo?</strong><br />
Nunca. De hecho, lo he entrevistado varias veces y lo he defendido, porque me parece que uno tiene que tener diversidad en el debate. Pasa al revés. La gente muy pro gay, políticamente hablando, cuando les he hecho entrevistas duras me han recriminado en privado, porque pensaban que precisamente por mi condición sexual debiese haber sido más favorable o haber tenido un trato diferente.</p>
<p><strong>Ya, pero jamás habrías podido seguir conduciendo el noticiero central de Meganoticias después que declaraste públicamente que eras gay…</strong><br />
Ah no, pero ya me había ido de ahí. Probablemente el pobre señor Ricardo Claro después de que leyó mi entrevista debe haber dicho: “pero cómo no le hicimos un análisis antes a este pobre cabro”. Sí reconozco que en su momento, estando en Mega, para mí era un conflicto interno no contarlo. Sentía como que le estaba mintiendo a mi jefe.</p>
<p><strong>¿Crees que hoy en Chile un canal de televisión abierta podría tener de conductor de su noticiero central a un periodista declaradamente gay?</strong><br />
O sea, la prueba está en que TVN me está contratando a mí y yo soy asumido gay. Pero vas al cable a conducir un late. No, yo me voy a trabajar para toda la plataforma del canal, esto incluye televisión abierta. O sea, puedes estar un día conduciendo el central de todas maneras. No hay ningún problema, al menos en TVN.</p>
<p><strong>¿Cuántas veces en tu vida has tenido que ir al sicólogo o al siquiatra para lograr mayor equilibrio espiritual?</strong><br />
Voy al sicólogo todas las semanas.</p>
<p><strong>¿Desde hace cuánto tiempo?</strong><br />
Desde que hice pública mi condición sexual. Lo hago porque busco el equilibrio, porque tengo una pega muy expuesta y no me gusta que se me mueva mucho el centro. Mi vida es privada, no secreta, pero las posibilidades de que la pega pública te tire para ese lado de la foto social, de los amigos de la tele, es muy alta. Si te cambian los amigos, te cambian las prioridades, entonces voy al sicólogo por eso; para que me mantenga siempre bien anclado al centro que me interesa.</p>
<p><strong>En términos más simples, tienes un alto riesgo de que se te suban los humos a la cabeza.</strong><br />
No, eso ya me pasó hace mucho, cuando a los 23 años era conductor de un noticiero central (Rock &amp; Pop). Lo veía poca gente, pero era noticiero central igual. Mi temor es que encuentro que mi vida está demasiado la raja como para que me la cambien nuevas pegas.</p>
<p><strong>Estado civil.</strong><br />
Soltero, tú sabes que no puedo casarme…</p>
<p><strong>Pero, estado emocional.</strong><br />
¿Cómo está mi corazón? Estoy solo.</p>
<p><strong>¿Y cómo eres como pololo? ¿Te gustaría pololear contigo o no?</strong><br />
Se pasa bien conmigo como amigo, imagínate como pololo.</p>
<p><strong>En pocas palabras, qué te provocan los siguientes personajes:</strong></p>
<p><strong>Ricardo Lagos Escobar.</strong><br />
Mesiánico.</p>
<p><strong>Michelle Bachelet.</strong><br />
No puede tener tanta popularidad y estar al mismo tiempo tan ausente del liderazgo que le falta a la Concertación. Debería volver a Chile. No para ser candidata, sino para ordenar a la Concertación.</p>
<p><strong>René Alinco.</strong><br />
Mal portado.</p>
<p><strong>Mándale un recado o un consejo al Presidente Piñera.</strong><br />
Qué patudo mandarle uno un consejo al Presidente, pero ahí va: está tan preocupado de las encuestas que muchas cosas no se hacen con convicción. El Presidente tiene que ser él, esa es la razón por la que la gente lo eligió. Él es un tipo inteligente así que, que sea él.</p>
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