Por primera vez, Cecilia Amenábar y Lisa Cerati posan juntas y hablan de su relación madre e hija. Aquí imágenes de complicidad y contención.

Por primera vez, Cecilia Amenábar y Lisa Cerati posan juntas y hablan de su relación madre e hija. Aquí imágenes de complicidad y contención.

Así describe Lisa los recuerdos más potentes de infancia que tiene junto a su madre. "Ella columpíandome, ella enseñándome a dar mis primeros pasos en todo, ella enseñándome a nadar en Vichuquén; sosteniéndome para no hundirme".

Así describe Lisa los recuerdos más potentes de infancia que tiene junto a su madre. "Ella columpíandome, ella enseñándome a dar mis primeros pasos en todo, ella enseñándome a nadar en Vichuquén; sosteniéndome para no hundirme".

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27 Abril, 2012

Cecilia Amenábar, Lisa Cerati, moda madre e hija

Por primera vez, y en exclusiva para esta 
edición Madres, Cecilia Amenábar y Lisa Cerati posan juntas. Además, hablan de su relación madre e hija y la ex modelo chilena se refiere al impacto que ha significado en sus vidas el coma que tiene dormido a su ex marido, Gustavo Cerati, hace casi dos años.

Después del accidente cerebrovascular que sufrió Gustavo Cerati hace casi dos años, Cecilia Amenábar se replegó para proteger su intimidad y la de los dos hijos que tuvo con el músico argentino, Lisa (16) y Benito (18). Esta es la primera vez, desde entonces, que abre las puertas a un medio de comunicación para revelar algo del proceso que está viviendo. Para Cecilia, que se separó de Cerati en 2002, este ha sido un periodo devastador. “Desde que Gustavo está en coma, es como que se apagó la mitad de mí”, confiesa.

Cuando Paula la contactó para invitarla a hacer junto a Lisa una moda a propósito del Día de la Madre, Amenábar sintió que era un buen momento para romper ese retiro. “Acepté porque es una producción relacionada con una celebración especial y para mí no existe absolutamente nada más importante que ser madre. Pero, además, fue en revista Paula donde hice gran parte de mis trabajos como modelo”, explica. Durante la sesión de fotos, una entrevista y posteriores diálogos, ella y Lisa fueron poco a poco entregando atisbos de lo que han sido estos 24 meses y de cómo un hecho tan doloroso como el que han enfrentado ha legitimado y resignificado el rol de madre de Cecilia.

El 15 de mayo de 2010, la directora audiovisual, conductora de televisión y radio, y dj, puso pausa a todos sus proyectos laborales, incluida una carrera de 10 años como rostro de diversos espacios de arte y cultura pop en Canal A, de Argentina, donde vive hace casi dos décadas. “He estado completamente dedicada a darles soporte emocional a mis hijos. Por primera vez en mi vida dejé de trabajar. Solo había parado con el nacimiento de mis guaguas, pero es bueno detenerse cuando te pasa de todo en la vida y ver qué dirección tomar. Apenas he hecho de dj en un par de ocasiones, ya que no tengo la energía ni el ánimo de divertir a la gente”.

Tenía 15 cuando una amiga de su madre la llamó para hacer una moda en la desaparecida revista Clan. Bastó esa aparición para que revista Paula pusiera el ojo en su belleza impactante y sofisticada que ocupó páginas y páginas, además de portadas. “A mi mamá no le gustaba que modelara, pero yo me escapaba del colegio para hacerlo y luego ella abría la revista y me veía, sin mucho que hacer”, recuerda. Esta es la primera vez en 18 años que Amenábar retoma esa faceta que congeló cuando tuvo a Benito. “Después de mi primer embarazo ya no tenía ni el tiempo ni las ganas de modelar. Prioricé la crianza y otros proyectos”.

Fue durante esta sesión que Lisa vio por primera vez a su madre en acción frente a la cámara. “Esto es fabuloso, estoy demasiado impresionada. No lo puedo creer”, decía abriendo aún más esos tremendos ojos bien separados que tiene y desplegando una conmovedora ternura. También, recién entre foto y foto, se enteró de que en los noventa su mamá apareció no solo en dos videos de Gustavo Cerati (Te llevo para que me lleves y Pulsar), sino que en uno de Anachena y otro de La Ley. Lisa, como por obra del destino, ha seguido los mismos pasos y el año pasado apareció en el video Capri, de los argentinos Sonido Criminal.

“A Lisa la han llamado para hacer campañas de publicidad, pero nunca dejamos que ni ella ni Benito aparecieran en nada. Lo primero es el colegio”, dice Cecilia. Sin embargo, cada paso que dan los Cerati-Amenábar es replicado en algún sitio web o en una crónica periodística. Sucedió cuando Lisa celebró sus 15 años y puede verse en el facebook Lisa Cerati –una página de fans– que acumula más de 12 mil seguidores y fotos suyas de cada una de sus etapas. “Causan curiosidad porque son Cerati y Gustavo es un ídolo. Tampoco puedo contra facebook y twitter. Benito y Lisa lo usan”, explica.

Lisa, ¿qué te pasa con esa exposición?
Estoy muy metida en las redes sociales, como cualquier chica de mi edad. En twitter recibo muchísimos mensajes preciosos que me llegan mucho y ayudan, y también están esas personas que aprovechan el anonimato para enviar malas vibras y me es arduo ignorar eso. Es muy difícil lidiar con tener una vida, entre comillas, pública; es una mochila que tengo que llevar conmigo todos los días, me guste o no, y me asusta. Nunca nadie me enseñó. Nadie lo vio venir.

Dos años antes de que Lisa naciera, Gustavo Cerati lanzó el disco Amor amarillo con una canción llamada igual, Lisa. “Ella es mi espejo y refleja lo que soy, suele ser duro aprender”, canta.
Y así está Lisa, fiel reflejo de su madre y de su padre, aprendiendo a vivir.

¿Te llamas Lisa por la canción?
Nunca hablé con mi papá de eso, pero me acuerdo de que alguien me dijo que él hizo esa canción después de una premonición que tuvo sobre mi nacimiento. Cuando le preguntaba a mis papás, me explicaban que era porque mi hermano era fan de Los Simpsons y andaba todo el día diciendo “Lisa, Lisa, Lisa”. También por Lisa Marie Presley, la hija de Elvis.

CAMBIO DE PIEL

Cecilia Amenábar, que a principios de abril cumplió 41, está desarmando su casa para instalarse en otra y comenzar de nuevo. Dice que ha llegado el momento de “cambiar de piel para rehacer nuestras vidas. Yo soy así. Cuando me cambia la vida, me cambio de casa. Me gusta pasar la hoja del libro y llegar a otro paisaje. Un capítulo nuevo vendrá”.

Imagino que como madre ha sido dificilísimo.
Lo ha sido, como lo es para muchas mujeres que deben ser el gran apoyo de sus hijos. Muchas, como yo, deben ser mamá y papá; en algunos casos por abandono, en otros por enfermedad o un accidente. Hoy el rol de la mujer es realmente muy exigente y estresante, por eso siempre digo, medio en broma, que en otra vida seré hombre. A mí esta no me la cuentan dos veces. Desde el accidente, por ejemplo, mis hijos no quieren ir al colegio. A Lisa le quedan dos años y me pide permiso para no ir más y yo le digo que tiene que terminar, hay que tener fuerzas.

Tienes una relación con tus hijos marcada por intereses: la música, la fotografía, el video, la moda.
Absolutamente. Nuestra casa siempre ha sido centro de encuentro de amigos pintores, fotógrafos, músicos, gente relacionada a la moda. Y en el garaje tenemos todo tipo de instrumentos y tocamos juntos. Tenemos un diálogo permanente, de comentar lo que hace cada uno. Siempre les digo que hagan pequeñas obritas que queden plasmadas en un disco, en un video que suban a youtube, en una revista digital. Una de mis grandes preocupaciones es que el tiempo libre lo usen en cosas creativas y yo soy la primera en lanzarme con ellos.

Lisa también tiene su versión: “Conozco a todas las mamás de mis compañeros de colegio y la mía es muy especial, creativa, con mucha onda. No es la típica que te pasa a buscar con tacos y vestida de oficina. Me entiende mucho y me impulsa a hacer cosas”, cuenta Lisa, quien a veces acompaña a su madre a poner música a algún evento y se fascina mirándola y aprendiendo. “Me siento una extraña en mi generación, entonces me entretiene mucho estar con ella y sus amigos”.

Cecilia, pareciera que tienen una factoría madre-hijos.
Sí. Es como jugar, es nuestra manera de relacionarnos. Hacer cosas con tus hijos es muy liberador, te enfrenta a tu propia infancia sin trabas ni prejuicios. Aunque, ahora que están más grandes, se me están subiendo un poquito por el chorro, porque paso a ser más la amiguita que la mamá.

¿Y qué te pasa con esa cercanía generacional?
La otra vez estábamos en la playa y los chicos hablaban de las mamás cuando el novio de mi hermana menor les dice “es que tu mamá simplemente no entra en la categoría de madre, entiéndeme que es lo máximo, jamás había visto a una mamá que te llevara a los conciertos y te acompañara a la disquería”. Y claro, eso tiene su lado bueno, pero también se hace difícil a veces el tema de la autoridad.

Lisa, ¿cuáles son los recuerdos imborrables con tu mamá?
Ella columpiándome, ella enseñándome a dar mis primeros pasos en todo, ella enseñándome a nadar en Vichuquén, donde vamos todos los veranos; sosteniéndome para no hundirme. También es sobreprotectora. En mi familia es conocida como la que me persigue con el bloqueador solar o el gorrito para protegerme del sol. Lo mismo con los horarios. En la semana debemos acostarnos temprano.

Cecilia contraataca: “Ser rigurosa con los horarios te permite tener tus tiempos, organizarte y no ser esclava de tus hijos. Eso lo he aplicado desde que son chicos. Que durmieran su siesta a una hora determinada o a los ocho meses les cortaba la leche para volver a trabajar. En eso mi suegra me apoyaba, a pesar de que en Argentina es muy común andar con la guagua colgando todo el día, ella decía ‘yo creo que lo que hace Cecilia con los chicos es muy bueno’”.

Una vez que nació Lisa, y tras un periodo de vivir aquí y allá, la familia se instaló definitivamente en Buenos Aires, por el trabajo del padre, pero también porque a Cecilia le parecía interesante que crecieran en Argentina.

¿Cómo fue criar allá?
Tuve que adaptarme. En Argentina, por ejemplo, es muy habitual que a los chicos se les lleve en la noche a un restorán. No es común tener nana todos los días, menos puertas adentro, y Gustavo me decía “salgamos con los chicos”. Yo vengo de una crianza en que a las diez de la noche los niños están durmiendo en sus camitas. No me gustaba andar con coche y mamaderas y que lloraran en medio de la comida. Otra diferencia es que los argentinos son más directos para hablarles a sus hijos, de tratarlos de igual a igual, tal vez por un mayor respeto por el mundo infantil y adolescente, que también implica el riesgo de que de grandes se te suban por el chorro. Y ahí tengo un conflicto. Mi madre era bastante disciplinada y así fui educada, entonces Gustavo me hacía una buena contraparte. Me decía, “dejalos, relajate”. Ahora estoy sola en esto.

Por Rita Cox / Producción: Paloma Salas / Asistente de producción: María Beatriz O’Brien Fotografía: Nacho Rojas / Asistente de fotografía: Alejandro Gálvez / Maquillaje y pelo: Melanie Tetzner

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