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24 agosto, 2010
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Retratos del poder

¿Cómo somos en el Chile del Bicentenario? ¿Qué rostros representan a nuestras instituciones? ¿Quiénes lideran en el país? ¿Qué personas reflejan el poder establecido? ¿Y cuáles los cambios sociales? A través de 27 retratos a figuras públicas de la Nación, Paula registra, en este portafolio, el Chile de 2010.

Alejandro Araya / Sebastián Utreras / Rodrigo Chodil / Carolina Vargas / Alexandra Edwards / Cristián Renner / Mabel Maldonado / Andrés Pérez Asistentes: Fernando Villalobos / Cristhián Guzmán


¿Cómo somos en el Chile del Bicentenario? ¿Qué rostros representan a nuestras instituciones? ¿Quiénes lideran en el país? ¿Qué personas reflejan el poder establecido? ¿Y cuáles los cambios sociales? A través de 27 retratos a figuras públicas de la Nación, Paula registra, en este portafolio, el Chile de 2010.

 


Mujeres que deciden

22 parlamentarias y 6 ministras. Nunca antes en la historia de Chile las mujeres tuvieron tantos cargos en el poder político como en los últimos años. Pero esto comenzó hace poco: las mujeres tuvieron derecho a voto recién en 1949 y sólo en los años siguientes el Congreso tuvo a sus primeras diputada y senadora. En 1952, Adriana Olguín, nombrada por González Videla en Justicia, fue la primera ministra chilena y la segunda de América Latina. El mismo año, la siguió en Educación María Teresa del Canto. Casi 30 años después, Mireya Baltra fue la única mujer entre los ministros de Allende y únicamente dos –Mónica Madariaga y María Teresa Infante– presidieron carteras en los 17 años del gobierno militar. Sólo una ministra nombró Patricio Aylwin al retornar la democracia. Eduardo Frei designó 3 y Ricardo Lagos, 9. La cifra explotó en marzo de 2006, cuando Michelle Bachelet designó un gabinete absolutamente paritario: 10 y 10, haciendo noticia mundial. Con todo, en el año del Bicentenario, la cifra de participación femenina en política está bajo el 20% que registra la región. Las 5 senadoras de hoy, de un total de 38, son un récord.

Los que se la juegan por el otro

Pasaron de la compasión a la acción. Y movieron voluntades. Mario Kreutzberger (a la derecha) en la Fundación Teletón, Benito Baranda (al centro) en el Hogar de Cristo y Cristián del Campo (a la izquierda) en Un Techo para Chile, son los rostros de las mayores organizaciones solidarias del país. Ésas que apelando a la conciencia convirtieron la filantropía en un bien social. Un Techo para Chile ha construido viviendas para 37 mil familias desde 1997, 24 mil viviendas de emergencia para las víctimas del terremoto de febrero y expandió su modelo a 17 países de Latinoamérica. Su motor: más de 85 mil jóvenes voluntarios de 21 años de edad en promedio. El Hogar de Cristo entrega atención a más de 61 mil chilenos en condición de pobreza, enfermedad o discapacidad. Y lo logra gracias a donaciones y al aporte de sus 600 mil socios. La gesta de Don Francisco es por todos conocida: lo que partió en 1978 como un maratónico programa de TV para juntar fondos a fin de rehabilitar a discapacitados, es hoy la mayor institución de su tipo en Chile: más de 70 mil pacientes se atienden cada año en los 10 centros que ha levantado la Fundación Teletón en distintas regiones del país.

Educadores de elites

Siete colegios de Santiago forman a los líderes económicos y políticos de Chile. Según un estudio realizado por La Tercera en 2008, la mitad de los gerentes generales de las empresas que más facturan, estudiaron en el San Ignacio El Bosque, el Verbo Divino, el Tabancura, Los Sagrados Corazones de Manquehue y el Saint George’s College. Dieciseis  Presidentes de Chile salieron del Instituto Nacional y la única Presidenta, del Liceo N° 1 Javiera Carrera. A la izquierda, en la sala Alonso de Ercilla, de la Biblioteca Nacional, están los rectores de cuatro de estos establecimientos. Abajo, juntos en la biblioteca del Club de la Unión, posan Víctor Pérez, rector de la Universidad de Chile e Ignacio Sánchez, rector de la Pontificia Universidad Católica. De sus centenarias casas de estudios proviene, según un sondeo de Seminarium Penrhyn International, el 60 por ciento de los líderes políticos y –de acuerdo a un trabajo de CF Partners de este año–, también de ellas egresó el 85 por ciento de los gerentes generales de 16 grandes grupos económicos. Pese al exponencial aumento de la escolaridad en Chile en los últimos 30 años, del masivo acceso a la educación universitaria y del incremento de universidades privadas y colegios particulares subvencionados, la concentración del mérito en tan pocos actores, refleja –aparte de la excelencia de estos centros de estudio– las profundas inequidades de nuestra educación.

Los que generan riqueza

Los empresarios son el motor económico de este país. Los 10 principales grupos empresariales chilenos impulsan negocios globalizados que reúnen, en conjunto, un capital estimado en 56 mil millones de dólares y generan alrededor de 400 mil empleos. La riqueza que generan impulsa el desarrollo. Según el ranking de Forbes 2010, el grupo Luksic lidera la riqueza nacional con 11 mil millones de dólares y se sitúa en el puesto 52 del mundo. Le sigue el grupo Matte, en el lugar 84, con 8,1 mil millones de dólares. Más abajo, en el 154, aparece Hörst Paulmann. Además del negocio financiero, que incluye al Banco de Chile, los hermanos Luksic –Andrónico, Guillermo, Jean Paul, Gabriela y Paola– controlan, a través de sus holdings, empresas líderes en minería, industria, alimentos y telecomunicaciones, que operan en Chile y en Croacia. El mayor del clan, Andrónico, contestó el mail de Paula en que le pedíamos encarnar al empresario chileno para este reportaje, la misma tarde en que cerró la negociación por el control de Canal 13. No tuvo tiempo de hacerse un retrato, pero autorizó el uso de esta imagen de archivo.

Gente de orden

Orden público, conflictos sociales, seguridad interior y procesos electorales son algunas de las responsabilidades del ministro del Interior. La magnitud del desafío genera una presión tal que de los 284 ministros que han asumido la cartera desde el mando de O’Higgins, sólo uno –Enrique Krauss durante el periodo de Patricio Aylwin– se ha mantenido en el cargo en todos los años del gobierno. En la tarea de resguardar la seguridad pública, coordina la acción de Carabineros y la Policía de Investigaciones, instituciones que están en la primera línea de la prevención del crimen y combate a la delincuencia. A la derecha, el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, fotografiado en sus oficinas de La Moneda, junto a Eduardo Gordon, general director de Carabineros, y Marcos Vásquez, director general de la PDI.

Los que paralizan Chile

De Izquierda a derecha: Juan Araya, presidente Confederación Nacional de Dueños de Camiones; Cristián Cuevas, presidente Confederación de Trabajadores del Cobre; Carolina Espinoza, presidenta de Confusam (Confederación Nacional de Funcionarios de Salud Municipalizada) y Hernán Bravo, presidente Federación Nacional de Trabajadores Portuarios. En un tramo de la autopista Costanera Norte.

Si los cuatro dirigentes que aparecen en esta fotografía se ponen de acuerdo y deciden que sus afiliados no trabajarán, Chile se paraliza casi por completo. Así es el poder que tienen la Confederación Nacional de Dueños de Camiones, la Confederación de Trabajadores del Cobre, la Confederación Nacional de Funcionarios de Salud Municipalizada y la Federación Nacional de Trabajadores Portuarios, quienes representan a casi 100.000 trabajadores de sectores claves para el funcionamiento del país. En 2007 los 34 días de paro de los trabajadores contratistas de Codelco significaron pérdidas por más de US$ 200 millones. En junio de 2008, un paro de camioneros generó pérdidas de casi US$ 600 millones para los exportadores. Cuando los trabajadores de la salud bajan sus brazos, nos quedamos sin atención médica. Y la actividad comercial se afecta ante una huelga portuaria. Pero el paro es una herramienta de presión y negociación que sólo se usa en circunstancias extremas. El resto del tiempo, los trabajadores mueven al país. Sin su aporte productivo, Chile no habría llegado a tener el mayor ingreso per cápita de Sudamérica (medido a igual poder de compra).

Ser rostro

Antes se les decía “animadores”, hoy se llaman “rostros”. Actrices y actores, modelos y conductores de TV pueden ascender a esta categoría en el Chile actual. Como su nueva denominación lo indica, son personas cuya sola imagen convoca y significa: tienen credibilidad y estatus, y el público los asocia a atributos positivos como belleza, simpatía, estilo y éxito. Los rostros se han convertido en marcas registradas a las que otras marcas registradas buscan asociarse para levantar sus ventas. Por eso, lo que mejor define a un rostro es su precio en el mercado, que siempre es confidencial, pues sube, cae o se mantiene según lo que pase con el rating. Los rostros suelen andar con maquillador y peluquero propio, cobran por aparecer en portadas y piden que retoquen digitalmente sus fotos. Las marcas los agasajan con autos, ropa, zapatillas, celulares y tarjetas de descuento para que exhiban sus productos. Los más cotizados son los que salen en comerciales del horario prime de TV, donde treinta segundos de publicidad cuestan hasta 7 millones de pesos. Tonka Tomicic, modelo, ex animadora del Festival de Viña del Mar y conductora de TV, rostro prémium, accedió a algo que pocos rostros conceden: posar para Paula como una ciudadana más en el Metro de Santiago.

La reina de la farándula

Desde su habitual tribuna en el programa Primer plano, de Chilevisión, y ahora como jurado sin piedad del estelar con mayor rating del mismo canal, Fiebre de baile, Francisca García-Huidobro dirige la gran obra de la farándula nacional: ese mundo de polémicas, escándalos y personajes que surgen y mueren tan rápido como se expanden. Ella dicta la escena, entrega papeles, dirime quién será la estrella y baja del escenario a los que actúan mal. Reina de esta emergente nobleza –que en 2009 se tomó la mitad de las portadas de LUN y consumió 43 horas semanales de la programación de la TV–, ella se ajusta magistralmente al libreto: es incisiva, mordaz, bella y fatal. Además, asume que se puso pechugas y bótox, lo menos que se le puede exigir a una profesional de la farándula.

Diva

Cecilia Bolocco es la belleza chilena de exportación por excelencia. Aunque ahora comparte el cetro con Leonor Varela, ha sido sin duda lo más cercano a una celebrity internacional que ha visto el país. Ex Miss Universo, ex presentadora de CNN, ex mujer de un ex Presidente argentino, ex conductora de estelares de TV y ex animadora del Festival de Viña del Mar, Bolocco ha convertido su nombre en una marca omnipresente. A los 45 años, es rostro de una multitienda para la cual también diseña una colección de ropa. Cecilia es la diva de Chile.

Los que juzgan

Al centro Milton Juica, presidente de la Corte Suprema, junto a sus 20 ministros: Urbano Marín, Nibaldo Segura, Adalis Oyarzún, Jaime Rodríguez, Rubén Ballesteros, Sergio Muñoz, Margarita Herreros, Hugo Dolmestch, Raúl Valdés, Juan Araya, Héctor Carreño, Pedro Pierry, Gabriela Pérez, Sonia Araneda, Carlos Künsemüller, Haroldo Brito, Guillermo Silva, Rosa Maggi, Rosa Egnem, Mauricio Jacob.

A los chilenos nos gusta solucionar nuestros conflictos por la vía legal. Si tenemos una disputa, nos vamos a tribunales: acusamos, demandamos, defendemos, exigimos. Tenemos una de las más altas tasas de litigios de América, sólo superada por Estados Unidos. Para hacerse cargo de nuestras disputas, hay 1.755 jueces civiles, penales y de familia, repartidos en todo el territorio. Son eficientes: fallan el 95% de las contiendas. Los máximos exponentes, los jueces de la Corte Suprema, son la última instancia de apelación. Tienen la palabra final para culpabilizar, multar, indemnizar y privar de libertad incluso a perpetuidad, el castigo más alto existente en Chile desde que en 2001 se derogó la pena de muerte. Es la primera vez que estos 21 ministros de la Corte Suprema se fotografían en pleno. Aquí, en la Primera Sala, aparecen rodeando a su presidente Milton Juica. Las mujeres son 5, el número más alto que ha tenido esta Corte.

Autoridades de la fe

Arriba, izq–der: Obispo Mario Martínez, Iglesia Metodista de Chile; pastor Jorge Cárdenas, Iglesia Presbiteriana de Chile; pastor Eduardo Cid, Iglesia Evangélica Wesleyana; reverendo David Muñoz, Iglesia Bautista y pastora Gloria Rojas, Iglesia Evangélica Luterana. abajo, izq–der: Obispo Sergio Abad, Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa de la Santísima Virgen María; Cardenal Arzobispo de Santiago, Francisco Javier Errázuriz y obispo Héctor Zavala, Iglesia Anglicana de Chile.
Amal Nehme, representante del Centro de Cultura Islámica, y el rabino Eduardo Waingortin, de la Comunidad Israelita de Santiago, comunidades religiosas invitadas al Te Deum. Somos un país de creyentes. Aunque en 1925 la Iglesia se separó oficialmente del Estado, se instaló la libertad de culto y se fortalecieron los movimientos laicos, sólo 8,3% de la población se declaró agnóstica o sin religión en el Censo de 2002. Hay un 70% de católicos, un 15% de evangélicos y el porcentaje restante se reparte entre testigos de Jehová, mormones, judíos, ortodoxos, musulmanes y otros credos. Según nuevos estudios, estas proporciones están cambiando y el porcentaje de católicos ha disminuido, pero habrá que esperar al Censo de 2012 para comprobar la tendencia. Es relevante cómo ejercemos nuestra fe: según el International Social Survey Programme, entre 132 países ocupamos el cuarto lugar en cuanto a número de creyentes, pero somos los que menos cumplimos las prácticas que exige cada religión. Para este visual, las autoridades de los cultos se fotografiaron en la Catedral de Santiago, donde acuden cada 18 de septiembre al tradicional Te Deum Ecuménico.


Estrategas de la TV

En cada casa de Chile, en promedio, hay 2,4 televisores. Un despliegue necesario para las dos horas y 50 minutos que los chilenos destinamos a diario a la pantalla chica. Según la encuesta CNTV 2008, los chilenos consideramos que éste es el medio de comunicación más educativo, informativo, veraz y el que más nos acompaña. También el más sensacionalista. Por eso, la TV capta la mitad de la inversión publicitaria: $ 250 mil millones en 2009. De izquierda a derecha, Marcelo von Chrismar, Jaime de Aguirre, Mauro Valdés y José Miguel Sánchez, dirigen, respectivamente, Canal 13, CHV, TVN y Mega, los canales con mayor participación de mercado. Persiguiendo sintonía, las estaciones articulan sus parrillas programáticas con precisión milimétrica. La guerra por el rating, la gana el estratega que mejor interprete a las audiencias.


La prensa opinante

La televisión es masiva. La prensa, selectiva. La opinión escrita, incisiva. Estos columnistas interpretan lo que pasa en Chile: analizan, juzgan al poder, lo aguijonean y fiscalizan. Resumen en pocas líneas la temperatura de eso que llaman “la opinión pública”. No en vano, a varios de ellos el Presidente Piñera los invitó a almorzar a La Moneda. Héctor Soto, Patricio Navia, Eugenio Tironi, Gonzalo Rojas y Patricio Fernández ejercen el oficio de la palabra desde trincheras diversas y lo que dicen, pesa. Navia sacó ronchas a días de la última elección al revelar, en su columna de La Tercera, que pasaría de concertacionista a votar por Piñera. En el mismo diario, Soto no se arrugó en declarar que la mayor debilidad del gabinete de Piñera era “la pituquería”; Fernández le da palos a la Iglesia cuando puede en su editorial de The Clinic, semanario que dirige; Tironi, desde su columna en El Mercurio ha defendido con furia su derecho a discrepar de su tribu concertacionista y, en el mismo medio, el conservador Gonzalo Rojas se declara en “vigilancia” frente a todo liberalismo, incluso ante “los liberales bobos y neobobos de la UDI”. Un millón 800 mil chilenos lectores de diarios están expuestos a la influencia de sus variopintas opiniones. Tiembla el poder con el movimiento de sus plumas.

 

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