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24 julio, 2017
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Diane Arbus en el Malba

Inaugurada hace unos días en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, la muestra En el Principio reúne 100 fotografías hechas por Arbus durante sus primeros siete años como fotógrafa independiente en las calles de Nueva York. Noventa de ellas son imágenes vintage, es decir, editadas y reveladas por ella. Un montaje fantástico a cargo de Jeff L. Rosenheim, curador del Museo Metropolitano de NY. Hasta el 10 de octubre.

Por Rita Cox, desde Buenos Aires / Fotografías: Gentileza Malba.


Paula.cl.

La obra de Diane Arbus provoca admiración y rechazo. Sus travestis, contorsionistas, mujeres absurdamente enjoyadas y de semblante triste, cuerpos mal tenidos, niños que parecen abandonados y, finalmente, toda esa la gente rara que mereció su atención, perturba. Los elegidos de Arbus son y siguen siendo lo que nadie quiere ver o eso que mientras nos detenemos a observar nos obliga a reconocer nuestra propia curiosidad morbosa o nuestra propia opción por la ceguera. Cualquiera sea el caso, las imágenes de Arbus provocan pudor. Solo después de derribar esa barrera es posible entrar en el territorio de lo técnico, en su reconocible y experimental fotografía 35 mm, en definitiva un gran ensayo en blanco y negro sobre quienes la conmovieron una vez que decidió dejar la fotografía publicitaria y de moda para recorrer, cámara en mano, los callejones más oscuros de su natal ciudad hasta el día en que suicidó, el 26 de julio de 1971.

Los siete primeros años de esa obra, cerca de cien fotografías vintage,  pueden verse hasta el 10 de octubre en el Malba de Buenos Aires. Se trata de la misma muestra montada antes en el Museo Metropolitano de Nueva York por Jeff L. Rosenheim, curador del departamento de fotografía, considerado tal vez el mayor conocedor de la biografía y trabajo de Arbus, y encargado de liderar la investigación sobre su legado, donado en 2007 al museo por sus dos hijas.

El montaje es una experiencia inolvidable: después de pasar una sala blanca introductoria, se entra a una suerte de Nueva York gris, casi a oscuras, simulado con una serie de paneles largos como rascacielos. En cada uno, una fotografía. De esta manera, el visitante queda frente a frente a cada uno de los personajes, en una situación de intimidad. El propósito de Rosenheim, quien estuvo en Buenos Aires supervisando detalles y ofreciendo una conferencia magistral, es transmitir una emoción similar a la que debe haber sentido Arbus al toparse con cada uno de sus personajes, con muchos de los cuales estableció una relación cercana. Es por eso que en algunos casos sus miradas apuntan directamente a la cámara, manteniendo un diálogo con la retratista, y en otros las casas y espacios más íntimos son alcanzados por la cámara.

También en el Malba se encuentra el libro de la muestra editado por el MET. Diane Arbus in the beginning (1956-1962), con textos de Rosenheim.

Arbus versus Sontag
El vínculo más pop entre el público y Arbus es la película protagonizada por Nicole Kidman en el rol de la fotógrafa, Retrato de una Obsesión (2007, Steven Shainberg). En su paso por Buenos Aires, y de acuerdo a quienes compartieron más estrechamente con él, Jeff L. Rosenheim le restó credibilidad a la biopic. Nada dijo de la más reciente biografía llegada a librerías, Diane Arbus: retrato de una fotógrafa, del periodista Arthur Lubow.

En lo concreto, Arbus creció en una familia judía dueña de una gran tienda en la Quinta Avenida. Se casó a los 18 con Allan Arbus, con quien trabajó durante diez años como directora de arte en las fotos que él realizaba para revistas. En 1956, con 33 años, comienza a sacar sus propias fotos, no a modelos de moda y publicidad, se olvida del estudio y vuelca a la calle. Su primera publicación fue en 1960, en Esquire. Prontamente se le llamó “la fotógrafa de lo freak”. En su libro Sobre la Fotografía, Susan Sontang le dedica un capítulo y explica sus sospechas frente a su trabajo como una suerte de impostación y reacción frente a su pasado de niña rica y proveedora de imágenes para revistas de moda.  

Aquí una galería con 12 fotos de la muestra. Los títulos de cada una son obra, también de Arbus, quien dedicaba largo tiempo de elegir cómo llamarlas.

 

 

 

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