Purificadoras

PLANTAS PURIFICADORAS

Las plantas de interior absorben gases nocivos para la salud, presentes en los más diversos productos de uso cotidiano. Aquí, las más recomendadas.




Paula 1249. Sábado 21 de abril de 2018. Especial Madres.

Según un estudio realizado por la NASA, de 1989, hay plantas capaces de absorber gases nocivos para la salud, como el formaldehído, el benceno, el amoniaco, el tolueno y el xileno, emitidos por las pinturas de paredes, algunos pegamentos, alfombras, productos de limpieza y muchas otras cosas presentes en nuestras casas.

Son plantas purificadoras que se pueden cultivar al interior, que no necesitan recibir sol directo, pero que requieren de una temperatura moderada, sin extremos. ¿Por qué algunas especies consiguen hacer esto? Por un lado tienen amplias y numerosas hojas, que favorecen un mejor intercambio de gases. Por otro, cuentan con un sistema de raíces muy abundantes que metabolizan gran parte de los componentes tóxicos. Esto lleva a concluir que el macetero en que se planten es determinante en el éxito: debe ser amplio y profundo para un buen desarrollo radicular.

Para un efecto significativo, se necesita, volumen y diversidad, ya que los diferentes metabolismos aumentan la posibilidad de captar diversos contaminantes.

La ciencia ha demostrado que estas plantas purifican el aire, pero su presencia hará algo más que eso. Solo hay que dejarse sorprender.

Plantas sugeridas

- Pothos (Epipremnum aureum)

- Sansevieria, lengua de suegra, lengua de tigre o espada de San Jorge. (Sansevieria trifasciata)

- Gomero (Ficus robusta)

- Palmera de bambú (Raphis excelsa)

- Espatifilo o flor de la paz (Spathiphyllum sp.)

Cómo cuidar estas plantas

1. El poder de purificación lo hacen en conjunto hojas y raíces. Es importante, entonces, que estas plantas dispongan de un macetero grande. Al plantarlas, este debe ser el doble de la copa de la especie y se debe renovar cada tres años.

2. Las plantas de interior requieren de luz, pero no necesariamente sol directo y la mayoría de ellas son sensibles a los cambios de temperatura. Ideal es ubicarlas cerca de una ventana, cuidando que estén protegidas de las corrientes de aire frío y de la exposición directa a estufas.

3. La compactación de la tierra evita que las raíces se desarrollen bien. Se recomienda remover la tierra con una horqueta cada vez que se riega, para favorecer que entre aire al suelo y que este no pierda su estructura.

4. La humedad del suelo es fundamental para el buen desarrollo de las plantas, pero hay que distinguir entre tierra húmeda y tierra saturada de agua. La primera se desgrana, lo que indica que tiene agua y aire. La segunda forma barro, lo que podría producir la pudrición de las raíces.

5. Los nutrientes del suelo se agotan con la extracción que la misma planta hace de ellos para crecer, por lo tanto, se deben reponer. La mejor forma es aplicar una delgada capa de compost en la superficie del macetero dos veces al año para asegurar la entrega de múltiples nutrientes, sin correr el riesgo de intoxicación.

*En la foto: Sansevieria disponible en el @eldolarchino

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