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3 abril, 2018
orla

El valor oculto del otoño

¿Es capricho que la naturaleza se vista de amarillo y naranja? No, es evolución, una estrategia de sobrevivencia.

por Alejandra Vargas


Paula 1248. Sábado 7 de abril de 2018.

Una de las principales amenazas para las plantas es el frío. Si la temperatura desciende por debajo de los cero grados, se corre el riesgo de que el agua presente en los tejidos vegetales se congele,
produciendo que se rompan de forma irreparable. Entonces, cuando los árboles que se sienten vulnerables perciben las primeras noches frías, empiezan a protegerse. Lo primero que hacen es movilizar los azúcares de sus hojas hacia los tallos y ramas, así la savia, o sangre que corre por sus venas, se vuelve más espesa y difícil de congelar. Esta translocación de sustancias permite que los carotenos de las hojas se dejen ver, apareciendo los colores rojizos tan característicos de la estación.

Varios artistas han sido sensibles a este fenómeno. Claude Monet, en su cuadro Otoño tiñe de rojo su tela. Camille Pissarro, en su obra del mismo nombre, destaca las siluetas desnudas de los árboles del boulevard de Montmatre y Vincent van Gogh despliega la más amplia paleta de tonalidades cafés, coloreando desde el suelo hasta el ápice de los árboles.

Sin duda, el proceso es digno de admiración, más allá del color, este fenómeno merece que se aprecie la belleza de la sabiduría natural.

Cinco tips

-En otoño es importante fertilizar para estimular el crecimiento radicular, de esta forma, cuando las plantas salgan del receso invernal tendrán fuerza para brotar.

-Para árboles y arbustos aplicar un fertilizante que contenga un alto porcentaje de fósforo y potasio, este debe incorporarse en la tierra para que quede rápidamente al alcance de las raíces.

-Al césped es recomendable aplicar un fertilizante de entrega lenta (permanece en el suelo por varios meses) que sea rico en fósforo y potasio, con una dotación de nitrógeno no superior al 16%, para evitar un rebrote temprano que pueda verse afectado por una helada tardía.

-La aireación del suelo con una horqueta es indispensable, de manera que el agua de la lluvia drene con facilidad, evitando así que se apoce, ya que eso causaría pudrición en las raíces.

-Para proteger las raíces de las plantas, que también se ven afectadas por el frío, es recomendable cubrir la tierra con las hojas secas que caen de los árboles y arbustos, formando así un colchón de protección.

*Imagen principal: Les Alyscamps de Vincent van Gogh.