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7 septiembre, 2017
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Ali MacGraw: antes de Love story

Fue asistente de fotografía, estilista y modelo, y colaboró con los más grandes exponentes de la moda de los años 60. Una faceta desconocida de esta icónica actriz norteamericana.

Por Josefina Hirane


Paula 1234. Sábado 9 de septiembre de 2017. Especial moda, inspiración 1967.

Se hizo famosa en 1970 con el personaje principal de la mítica película Love story, que le valió un Globo de Oro, una nominación al Oscar y una portada en la revista Time, además de una seguidilla de protagónicos. Pero poco se sabe sobre la brillante carrera en la moda que tuvo la norteamericana Ali MacGraw –hoy de 78 años– antes de aquel salto a la fama en el cine: en los 60 había comenzado a trabajar como asistente de fotografía en la revista Harper’s Bazaar y luego como asistente de Diana Vreeland, directora de Vogue. Después de eso, fue fichada como estilista por el destacado fotógrafo de moda Melvin Sokolsky, con el que trabajó por seis años, siempre tras las cámaras. Sin embargo, su look, de cejas abundantes y pelo largo azabache con partidura al medio, la llevó también a protagonizar –esta vez delante del lente– campañas publicitarias memorables, como la de cosméticos Chanel, en 1966.

Siempre estuvo a la vanguardia en moda. En una entrevista con Vogue, en junio de este año, dijo: “Para la inauguración de la galería Huntington Hartford llevaba un vestido de Anne Klein que me compré de rebajas y un abrigo de una tienda de segunda mano. Uno de los peluqueros con los que solíamos trabajar me peinaba a menudo con el pelo enmarañado… y alguien me hizo una foto. Terminé en la portada de Women’s Wear Daily”, relata.

También fue parte del fenómeno del Verano del Amor en 1967, un festival hippie en San Francisco que celebraba el nacimiento de una nueva contracultura, marcada por la libertad sexual y el Flower Power. “Veías claramente que en la moda estaba pasando algo increíble. Había libertad, liberación. El tener que regirse por una perfección absoluta es asfixiante, y por primera vez se rompía con esa idea. Era salvajemente sexual de un modo muy auténtico; no había cinismo en la industria de la moda, ni premeditación. Cuando en un desfile veo a alguien comentar que una prenda ‘es muy sesentera’, pues no, no lo es. Ni parecido”, dijo a Vogue.

Un libro: Sus dolores y adicciones

En Moving Pictures: An Autobiography (1991) cuenta su salto a estilista y, más tarde, a actriz archifamosa. También narra sus dos matrimonios, con el productor de cine Bob Evans y luego con Steve McQueen, quien la incitó a renunciar a su carrera, lo que, sumado a su alcoholismo, la sumió en una fuerte depresión. US$ 33 en Amazon.

Un documental: Su tormentosa relación con Diana Vreeland

La cinta documental Diana Vreeland: The eye has to travel (2012), no solo relata la historia y el carácter de esta editora de moda –quien con sus frases lapidarias y la exigencia con sus empleados ha inspirado varias películas– sino también la relación con su atormentada asistente, Ali MacGraw. En Netflix.

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