Guido Vera nómade

Moda

Guido Vera nómade

Por Alejandra Villalobos / Fotografía Alejandra González

Bajo ese concepto este publicista de profesión, pero “compulsivo con el diseño” -como se define-, creó el primer volumen de su proyecto homónimo. Una colección de 27 piezas ‘genderless’ inspiradas en el milenario y extinto pueblo que habitó en Tierra del Fuego, los selk’nam.

Los últimos ocho años de la vida de Guido Vera (26) estuvieron en constante movimiento. Desde su Punta Arenas natal, viajó a estudiar publicidad a Santiago, su mamá se trasladó a Antofagasta y varios de sus familiares se fueron a Puerto Varas, por lo que ir y venir se convirtió en su estilo de vida, aunque siempre mantuvo una constante: su pasión por la moda.

Desde pequeño tuvo ese interés por el ‘buen vestir’, y mientras todos sus compañeros se compraban los trajes de fiesta en tiendas de retail, él tomaba de referencia diseños de Dolce & Gabbana y se los mandaba a confeccionar con una diseñadora local. Pero pese a que siempre tuvo esa conexión con la ropa, nunca se atrevió estudiarla de manera profesional. Cuando su mamá le propuso estudiar diseño de vestuario, él no quiso, y reconoce que fue por “puro miedo a la frustración”. Por eso decidió entrar a publicidad, y desde ahí canalizó su interés por la moda.

El punto de inflexión llegó con la experiencia que tuvo en Londres. A los 20 años se inscribió en un workshop de ‘cool hunting’ que duraba un mes en la prestigiosa Central Saint Martins, y fue ahí, gracias a un amigo que conoció por internet, que tuvo acceso al Fashion Week, donde ayudó a vestir a una modelo y donde también conoció a distintos diseñadores independientes. Finalmente se dio cuenta de que esa era la industria en la que quería trabajar. A su regreso, en pleno boom de las redes sociales, decidió abrir un blog para compartir todo su material, y probó suerte con el styling. Durante tres años trabajó como productor de modas en distintas marcas de retail, hasta que decidió abandonar el rubro. Se inscribió en clases con Ana López, hoy en día gran amiga suya, y ella le enseñó a coser. También colaboró con Lupe Gajardo y Pola Thomson, con quien trabaja hasta hoy.

¿Cuándo te convenciste de lanzar tu primera colección?

El proceso comenzó el año pasado cuando tuve una crisis vocacional. No sabía si lanzarme con este proyecto, porque también conocía de cerca lo difícil que es ser diseñador independiente en Chile, o irme a Berlín por un año. Finalmente decidí tirarme el piquero y crear mi primera colección. Primero me fui a Los Ángeles de vacaciones, y allí terminé de desarrollar la idea que hace rato tenía dando vueltas en mi cabeza: crear piezas únicas, de uso diario, transversales y unisex. Y quise dedicárselas a los selk’nam, pero no desde la pena por su genocidio, sino desde el nomadismo, porque conecté mucho con ellos desde ahí.

¿Qué elementos de ellos encontramos en tu primer volumen?

No quise ser tan literal, por lo mismo no inundé de puntos ni líneas la colección, siento que eso ya se ha abarcado mucho. No quería ser obvio, por eso opté por tomar esa cosa más ‘cruda’ de su cultura, que se puede ver, por ejemplo, en el trabajo del deshilado. También el ‘body paint’ con las líneas de los enteritos y las túnicas, pero de manera más sutil, y finalmente en los materiales nobles.

Y los colores que elegiste, ¿también están relacionados con su cultura?

Sí, la base estaba en el sol, por eso tengo algunas prendas amarillas. También tomé el rojo haciendo referencia al fuego. El celeste y el azul por su profunda relación con el agua, el gris por el cielo de Punta Arenas, que generalmente está así, y los tonos tierra. Esta vez quise hacer una pincelada más general, pero más adelante me gustaría detenerme y tomar elementos más específicos como el entorno en el que habitaban.

¿O sea, tu próxima colección también estará inspirada en los onas?

Totalmente. No quiero que se pierda esta historia, porque la encuentro potente, porque siento que la moda tiene que salirse de esa ‘frialdad’ en la que se mueve. A mí no me interesa ser (solo la marca) ‘Guido Vera’, me interesa que mi ropa diga algo, que tenga un mensaje de fondo, que si alguien quiere indagar más allá del lookbook se encuentre con una historia sólida. Y creo que es importante que las personas sepan lo que pasó con nuestros pueblos originarios. No sé si me pertenece esa historia, pero soy chileno, y soy de Punta Arenas, y quiero que la historia de mi país se dé a conocer.

Seguir leyendo